El pan de cada dia
“Él respondió y dijo: Escrito está: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.” Mateo 4:4
“desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación,” 1 Pedro 2:2
Todos los que hemos puesto nuestra confianza en Jesús, hemos participado y hemos comido del Pan de vida; esto es un hecho consumado y realizado una vez y para siempre. Comimos del Cordero y morimos junto con Él, para resucitar juntamente con Él, por esta razón, espiritualmente, no comemos del Cordero a diario, o cada semana, ya que fuimos unidos a Cristo por la fe y el que se une al Señor un espíritu es con Él, pero nuestra alma sí que necesita ser alimentada con esta verdad a diario. Este es el pan de cada dia, que necesitamos hoy (Hebreos 10:14, 1 Corintios 6:17, Mateo 6:11).
El evangelio es el anuncio de un hecho consumado, que nuestros pensamientos, sentimientos y voluntad, necesitan comer a diario y permanecer en esta realidad eterna; por esto, el entendimiento de los siguiente pasajes es increíblemente importante para la iglesia:
Santiago 1:21: “Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas.”,
1 Pedro 2:2: “desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación,”
Los anteriores pasajes, no están diciendo que debemos hacer algo para nuestra salvación, ya es un hecho consumado; pero nuestra alma necesita cada día estar renovándose con esta realidad eterna y traerla a nuestra vida temporal.
Así como nuestra carne necesita alimento diario, nuestra alma también necesita alimentarse continuamente de la Palabra de Dios, porque ella nos guía, nos transforma y nos conecta con nuestra salvación ya realizada.
Porque si no es así, hermanos míos, nuestra alma se conecta con el viejo hombre y empieza a expresar una naturaleza caída y a tener hambre de pecado, cuando debemos saber, entender, considerar, ir a la cruz y recordar que ya no vivimos nosotros, sino que somos un nuevo hombre en Cristo Jesús y como consecuencia, mejor tenemos hambre y sed de la Palabra de Dios (Efesios 4:22-24). Oración.
Mi mayor y mejor alimento eterno eres tú mi Jesús, participé de tu muerte y resurrección, para ser unido a la familia de la fe, donde en comunión cenamos de tu amor y provisión y me alimento de tu Palabra viva, para que mi alma sea confortada. Amén.

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