Cómo gestionar nuestra alma
“Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.”, Romanos 8:6
Lo que alimenta nuestra alma solo debe ser Cristo, es decir, el espíritu en comunión con el Espíritu Santo, sino es así, entonces la fuente que alimente nuestra alma será lo externo, lo temporal, lo banal y esto nos llevará a nuestros propios deseos y nuestro obrar para caer de la gracia y como consecuencia quedar atrapados en culpabilidad. (Gálatas 5:4)
La naturaleza que alimentemos se fortalecerá, según Romanos 8:6, como enfoquemos nuestra mente determina la clase de vida en la que nos movemos y el resultado es inevitable: vida y paz, o muerte.
Un ejemplo para ilustrar el proceso: si se tiene una situación de dificultad, enfermedad, tentación, problema familiar o personal, entonces esto nos puede llevar a resolverlo con preocupación, en nuestra mente, y si además vemos en redes sociales que dice “prestamos fácil sin fiador”, o “ven en vacaciones a nuestra playa y desconéctate de todo”; todo esto está alimentando nuestro yo, tratando de solucionar desde lo externo un problema que es interno; pero en ese momento nos llega el devocional de conexión de vida que está enseñando que nuestra alma sólo halla consuelo en Dios, y por la acción del Espíritu lees el devocional, esto te saca de ti mismo, de resolver en tu pensamiento, o dejarte llevar por tus sensaciones y empiezas a orar, a clamar, a usar el tesoro que tienes dentro, entonces allí alimentas el espíritu con la fuente de agua que brota para vida eterna, es decir empiezas a soltar, a rendirte a la vida que te habita, a Cristo mismo. (Juan 4:14, Jeremías 15:19).
Observemos que la gestión se hace en el orden y diseño divino original: El espíritu (el amo), recibe la vida y dirección de Dios por la conciencia, intuición y comunión, tomando de la fuente, el Espíritu Santo, utilizando como testimonio las Sagradas Escrituras, que apuntan a Cristo. Pero debemos rendirnos, despojarnos de nuestro propio pensar y tomar lo que ya tenemos: la mente de Cristo (1 Corintios 2:16). Entonces el alma, el mayordomo, recibe la notificación del espíritu por la acción del poder que actúa en nosotros, el Espíritu Santo; es avisada y procesa mediante la mente (entendimiento) y rinde la voluntad para ejecutarla, para que el obrar sea el de Cristo, pues cuando expresamos amor, gozo, paz, paciencia y todo el fruto, no es nuestro fruto, sino la expresión del carácter de Cristo. (Gálatas 5:17-22)
Finalmente, el cuerpo (el criado u obrero), como consecuencia, ejecuta la acción en el mundo exterior, convirtiéndose en el santuario exterior que expresa la luz interior. Entonces el alma expresa a quien la gobierna, que debe ser Cristo, nuestro Señor y entonces la vieja naturaleza se empieza a morir de hambre. ¿A qué naturaleza estamos alimentando? Hermanos, este debe ser nuestro crecimiento espiritual y nuestro mover, al ser fortalecidos en el hombre interior por su Espíritu fijando nuestra atención en Cristo (Efesios 3:16, 2 Corintios 5:7). Oración.
Padre, me has regenerado en Cristo Jesús, para que mi alma ahora exprese la vida eterna, la vida espiritual, tu diseño original restaurado por medio de la cruz, por el poder de tu Espíritu en mi, vivifícame mi Señor para que en todo haga tu voluntad y glorifique tu nombre, amén.