lunes, 2 de febrero de 2026

Dios satisfacción del alma.

 Dios satisfacción del alma. 

“Dios, Dios mío eres tú; De madrugada te buscaré; Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, En tierra seca y árida donde no hay aguas, Para ver tu poder y tu gloria, Así como te he mirado en el santuario. Porque mejor es tu misericordia que la vida; Mis labios te alabarán. Así te bendeciré en mi vida; En tu nombre alzaré mis manos.” Salmos 63:1-4

Llama mi atención este pasaje, no sólo por su contenido, sino por la breve descripción que encontramos al inicio: “Salmo de David cuando estaba en el desierto de Judá”. La Biblia nos centra en que David se encontraba en un desierto, quizás enfrentando escasez de agua y comida, pero le vemos en el Salmo enfocarse no en su situación sino en Dios, pues tiene claro que aunque su alma puede llegar a estar en gran necesidad, la satisfacción de ella sólo proviene de Dios, por eso el título del Salmo 63: “DIOS SATISFACCIÓN DEL ALMA”.

David no niega su necesidad física, es consciente de ella, pero puede concluir que tiene una necesidad superior, una necesidad espiritual: estar siempre en comunión con Dios, por eso le vemos expresar: “Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela,”. Cuando leo éstas palabras escritas por el rey David veo a Cristo reflejado en él, pues si hay alguien que pudiese expresar que anhelaba profundamente estar en comunión con el Padre, ese era Jesús. A nuestro Señor Jesús le vemos priorizar Su relación con Dios Padre, para Él el orar era una necesidad vital, podríamos decir que incluso como lo es el respirar, o como lo declara el Salmista, como una sed profunda que necesita ser saciada, por eso vemos a Jesús antes de iniciar su jornada diaria: yéndose a lugares desérticos, solitarios, a orar, incluso cuando ni siquiera el sol había aparecido (Lucas 5:16, Marcos 1:35).

Hermanos, cuando observamos a Jesús priorizando Su tiempo de intimidad con el Padre, logramos percibir un poco la finalidad que deben tener nuestros encuentros con el Señor, pues la oración debe tener como centro a Dios, pues nuestra mayor necesidad por encima de las demás, debe ser el conocerle, el ver Su Poder y Su gloria, el alabarle por Su misericordia y el darle gracias por las bendiciones en nuestras vidas.   Oración.

«Padre, perdón por centrar mi oración tan sólo en mis necesidades, reconozco que me he dejado abrumar por lo que diariamente me sucede, y al hacer ésto pongo mi enfoque en lo efímero de este mundo y te pierdo de vista a Tí. Tú quien eres mi refugio, mi deleite, la paz y satisfacción que mi alma necesita. Espíritu Santo de Dios, Tú eres quien me guía a la Verdad, guía y centra mis oraciones y mi mirada en Jesús. Amén.