domingo, 24 de mayo de 2026

El diseño de mi alma es restaurado en Cristo

 El diseño de mi alma es restaurado en Cristo

“Confortará mi alma;

Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre..” Salmo 23:3

Reflexionamos acerca de que en Cristo estamos completos y no nos falta nada, pues Él es la plenitud de aquel que lo llena todo en todos (su iglesia) (Efesios 1:23)

¿Pero cómo podemos disfrutar plenamente de “Él es mi pastor, nada me falta” y experimentar que estamos completos en Él?

En el Salmos 23:3 nos dice la Escritura “Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.”

La palabra usada para “confortar” en el original hebreo, también es usada para restaurar y significa traer de vuelta, restaurar, refrescar o aliviar. Su énfasis indica traer de vuelta a la oveja perdida o animar al alma cansada.

Otros ejemplos donde se utiliza esta palabra, nos confirman su significado:

En Job 42:10: “Y quitó Jehová la aflicción de Job… y aumentó al doble todo lo que Job había tenido”.

En Jeremías 30:17: “Mas yo haré venir sanidad para ti, y sanaré tus heridas…”.

En este precioso salmo, también encontramos la misma palabra usada para “alma” que está en Génesis 2:7, cuando Dios formó al hombre del polvo de la tierra y al soplar sobre él, se origina un alma, un “ser viviente”. Un alma que se crea como intermediaria entre el espíritu y el cuerpo, para expresar la vida de Dios.

Es decir, un alma diseñada para expresar, no para gobernar ni tomar el control; recordemos el orden de Dios (espíritu, alma y cuerpo) que define la prioridad funcional y cómo funcionamos como seres creados a su imagen, según semejanza de Dios. El espíritu es el amo, que recibe de la fuente, o sea del Espíritu Santo; el alma es el mayordomo que expresa, y el cuerpo el obrero que ejecuta. (Génesis 2:7, 1 Tesalonicenses 5:23)

Por lo tanto, el alma, por diseño, tiene la capacidad de expresar a Dios y manifestar Su imagen y gloria. El hombre es, en esencia, un recipiente de la plenitud de Cristo, de la cual toma “gracia sobre gracia” (Juan 1:16).

Entonces, ¿cuándo es restaurada nuestra alma? Cuando ella expresa a quien la gobierna; no es ella la que gobierna, sino que se rinde para expresar a Cristo. De esta manera, el pastor de nuestra alma nos devuelve al diseño original, restaurando nuestra alma, para que ahora glorifique al Padre, pues solo el Hijo glorifica y hace su voluntad.   Oración.

Padre, gracias por que en Cristo, me has restaurado, ya no soy yo el que vive, sino que por medio de la fe, participo de la naturaleza divina, de Cristo mismo en mí, para glorificar tu nombre y expresar tu gloria. Amén. 



sábado, 23 de mayo de 2026

Nada me falta, estoy completo

 Nada me falta, estoy completo

“Jehová es mi pastor; nada me faltará.” Salmo 23:1

“El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?”, Romanos 8:32

El siguiente salmo tiene cumplimiento pleno en Cristo, “Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas” (Juan 10:11), no solo Cristo en su condición de pastor de nuestras almas, sino que en Él, nada me falta; observemos que esta parte también se cumple en su gracia: “y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad” (Colosenses 2:10). Y si algo nos faltare en esta vida temporal, la provisión está en Él “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.” (Filipenses 4:19). Estamos completos en Cristo, “Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia.” (Juan 1:16), en la cruz el “consumado es”, fue efectivo y está a nuestro alcance, pero no es un mejoramiento del viejo hombre, sino una renovación completa, un pago absoluto, una obra culminada.

Esto implica, que cuando pedimos por cosas temporales, no debe ser sin ningún propósito o movidos por egoísmo como nos lo aclara Santiago 4:3-5, debe ser como medio para glorificar, esto es, expresando nuestra necesidad a Aquel que tiene el poder de suplir, pero lo haga o no, estamos completos en Él, porque cualquier otra expresión seria negar que Él ya nos dio todo, porque nos dio a Cristo mismo y con Él todas las cosas: “y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.” (Efesios 1:22-23). Su iglesia, nosotros, somos su cuerpo y tomamos de su plenitud y somos alimentados; Él la pastorea para que no nos falte nada, y para llenarlo todo, aun en nuestra esfera emocional, en nuestra mente y en nuestro corazón. Pero no dudemos que también lo hace aun en nuestra provisión diaria, para que como dice 2 Corintios 9:11, todo lo que abunde en nosotros sea para darle gracias y glorificarlo: “para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios”. Entonces ¿Por qué razón nos provee el Señor en esta vida temporal? para que al tener de todo abundantemente, seamos generosos y cuando llevemos sus ofrendas a los que las necesitan, ellos darán gracias a Dios.

Todas las bendiciones dadas a Abraham nos alcanzan a nosotros por medio de Cristo “para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu.” (Gálatas 3:14), y teniendo la promesa de su Espíritu Santo en nosotros, lo espiritual fluye hacia el alma y hacia el cuerpo, porque si tenemos a Cristo tenemos todo, sino lo tuviéramos a Él, aunque tuviéramos muchas riquezas no tendríamos nada. Por esto, Él es nuestro pastor, y con Él nada nos falta.   Oración.

Padre, gracias porque me has dado la única provisión que necesito, a Cristo, y con Él todas las cosas, por tanto no me falta nada, has llenado todos mis vacíos y necesidades, y aun me provees para las cosas temporales para mostrar tu gloria en Cristo Jesús por el poder de tu Espíritu Santo. Amén.    



viernes, 22 de mayo de 2026

Cómo gestionar nuestra alma

 Cómo gestionar nuestra alma

“Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.”, Romanos 8:6

Lo que alimenta nuestra alma solo debe ser Cristo, es decir, el espíritu en comunión con el Espíritu Santo, sino es así, entonces la fuente que alimente nuestra alma será lo externo, lo temporal, lo banal y esto nos llevará a nuestros propios deseos y nuestro obrar para caer de la gracia y como consecuencia quedar atrapados en culpabilidad. (Gálatas 5:4)

La naturaleza que alimentemos se fortalecerá, según Romanos 8:6, como enfoquemos nuestra mente determina la clase de vida en la que nos movemos y el resultado es inevitable: vida y paz, o muerte.

Un ejemplo para ilustrar el proceso: si se tiene una situación de dificultad, enfermedad, tentación, problema familiar o personal, entonces esto nos puede llevar a resolverlo con preocupación, en nuestra mente, y si además vemos en redes sociales que dice “prestamos fácil sin fiador”, o “ven en vacaciones a nuestra playa y desconéctate de todo”; todo esto está alimentando nuestro yo, tratando de solucionar desde lo externo un problema que es interno; pero en ese momento nos llega el devocional de conexión de vida que está enseñando que nuestra alma sólo halla consuelo en Dios, y por la acción del Espíritu lees el devocional, esto te saca de ti mismo, de resolver en tu pensamiento, o dejarte llevar por tus sensaciones y empiezas a orar, a clamar, a usar el tesoro que tienes dentro, entonces allí alimentas el espíritu con la fuente de agua que brota para vida eterna, es decir empiezas a soltar, a rendirte a la vida que te habita, a Cristo mismo. (Juan 4:14, Jeremías 15:19).

Observemos que la gestión se hace en el orden y diseño divino original: El espíritu (el amo), recibe la vida y dirección de Dios por la conciencia, intuición y comunión, tomando de la fuente, el Espíritu Santo, utilizando como testimonio las Sagradas Escrituras, que apuntan a Cristo. Pero debemos rendirnos, despojarnos de nuestro propio pensar y tomar lo que ya tenemos: la mente de Cristo (1 Corintios 2:16). Entonces el alma, el mayordomo, recibe la notificación del espíritu por la acción del poder que actúa en nosotros, el Espíritu Santo; es avisada y procesa mediante la mente (entendimiento) y rinde la voluntad para ejecutarla, para que el obrar sea el de Cristo, pues cuando expresamos amor, gozo, paz, paciencia y todo el fruto, no es nuestro fruto, sino la expresión del carácter de Cristo. (Gálatas 5:17-22)

Finalmente, el cuerpo (el criado u obrero), como consecuencia, ejecuta la acción en el mundo exterior, convirtiéndose en el santuario exterior que expresa la luz interior. Entonces el alma expresa a quien la gobierna, que debe ser Cristo, nuestro Señor y entonces la vieja naturaleza se empieza a morir de hambre. ¿A qué naturaleza estamos alimentando? Hermanos, este debe ser nuestro crecimiento espiritual y nuestro mover, al ser fortalecidos en el hombre interior por su Espíritu fijando nuestra atención en Cristo (Efesios 3:16, 2 Corintios 5:7).   Oración.

Padre, me has regenerado en Cristo Jesús, para que mi alma ahora exprese la vida eterna, la vida espiritual, tu diseño original restaurado por medio de la cruz, por el poder de tu Espíritu en mi, vivifícame mi Señor para que en todo haga tu voluntad y glorifique tu nombre, amén.



jueves, 21 de mayo de 2026

La gestión o administración del alma

 La gestión o administración del alma

“Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra”, Colosenses 3:2

“​​Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro; siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.”, 1 Pedro 1:22-23

El alma expresa a quien la gobierna. (Lucas 6:45, Proverbios 23:7). El alma son nuestros pensamientos, sentimientos y voluntad. Los creyentes en Cristo tenemos “espíritu, alma y cuerpo”, en ese orden y esto no es aleatorio, es la precisión de la escritura: “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.”, 1 Tesalonicenses 5:23 En el diseño original del Edén, el espíritu que Dios le dio al hombre, estaba en perfecta dependencia del Eterno y gobernaba al alma y ésta a su vez al cuerpo, ese era el orden diseñado por Dios, que reflejaba la gloria de Dios (sus atributos).

Pero la astucia de la serpiente llevó al hombre a ser seducido por sus propios deseos y engañado por sus propios sentidos. Lo llevó al plano del alma y allí perdió el hombre su conexión con Dios, renunció a lo espiritual y se concentró en sí mismo. A través de los sentidos, el maligno, tentó al hombre para introducir una idea mortal: ser su propio dios. “sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.” (Génesis 3:5).

Hoy en día entendemos esto como la idea de hacer las cosas a mi manera, lo que yo pienso, lo que yo siento, lo que yo decido. Pero la puerta de entrada fueron nuestros sentidos: “Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.” (1 Juan 2:16), en paralelo con Génesis 3:6: “Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.”, ¿De dónde proviene a lo que le prestamos atención? Esto es determinante. El hombre impulsado por el maligno, fijó su mirada en lo temporal, escogió el árbol de la ciencia del bien y del mal, y no al árbol de la vida. El punto de esta enseñanza, es que el creyente también puede ser engañado, sus sentidos pueden ser extraviados de la sincera, verdadera doctrina de Cristo y ser conducido por su antigua naturaleza y por lo tanto expresarla, lo que conocemos como vivir en la carne, o ser atrapado en sus propios deseos: “Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo” (2 Corintios 11:3). Para “sentidos extraviados” se usa una palabra que significa algo que se corrompe y por tanto nos desviemos de nuestra fe al Señor Jesucristo.

Deberíamos estar mucho más sensibles y atentos a nuestros sentidos espirituales en vez de los sentidos del alma y cuerpo, pues vivimos por lo que creemos y no por lo que vemos (2 Corintios 5:7).

Seguiremos ahondando en este entendimiento del alma, como lo testifican y enseñan las Sagradas Escrituras.     Oración.

Padre, ya que he vuelto a casa, que mi alma exprese a Cristo mismo, para glorificarte y hacer tu voluntad en todo, que Cristo sea formado en mi plenamente y pueda experimentar todo el amor fluyendo en lo que pienso, siento y decido diariamente. Que sea tu obrar y no el mio, tu criterio no mi propia sabiduría humana. Amén.



miércoles, 20 de mayo de 2026

Notificación del espíritu al alma

 Notificación del espíritu al alma

“ Él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.”, Mateo 16:15-17

“Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día. Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca. Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.”, Mateo 16:21-23

Observamos en los últimos devocionales, que lo que inició en la caída con una mujer en el Edén ahora es restaurado a través de una mujer que creyó y expresó por revelación del Espíritu a su espíritu, el gozo del cumplimiento de la promesa y en su alma la alabanza dando gloria a Dios. (Lucas 1:45-47)

Reflexionamos en otro ejemplo de la Escritura, esta diferenciación entre el alma y el espíritu, pero ahora, observando las dos caras de la moneda, cuando el alma se rinde al Espíritu, y lo que sucede cuando el alma expresa el antiguo diseño.

En el caso de Pedro, vemos cómo primero le es revelado por el Padre, a su espíritu y transmitido a su entendimiento, que Cristo es el Hijo de Dios. Por esto Jesús le enfatiza, que eso que dices ‘no te lo reveló sangre ni carne’, esto incluye la propia naturaleza de Pedro, si el Padre no le hubiera revelado, Pedro, al igual que todos los demás tendría un criterio humano, limitado, en su imaginación y por supuesto, equivocado de quien era Jesús. (Mateo 16:15-17).

Pero más adelante vemos, el actuar contrario de Pedro, el Señor Jesús les anuncia que irá a Jerusalén a morir, pero Pedro, en su alma, sin revelación, se opone. Sus intenciones son buenas, son loables, nadie diría que Pedro actuó mal, solo quería cuidar al Maestro.

Con esto vemos que un deseo, gestionado desde la perspectiva del alma, es identificado por Jesús, como algo de la serpiente, una obra del que engaña desde el principio, por eso le dice “¡Quítate de delante de mí, Satanás!”, e identifica que Pedro está gobernado por fundamentos temporales, por esto le explica “me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.” (Mateo 16:23), e inmediatamente le dice a los discípulos, que quien quiera seguirle, no debe confiar en su propio criterio, no confiar en sí mismos, sino tomar su cruz y seguirle; por esto, se refiere el Señor en el versículo 25 a “la vida del alma” (del griego psujé ) (Mateo 16:24-26).

Entonces, el alma, como vimos en los devocionales anteriores, no está diseñada para tomar las riendas, porque experimenta angustia, ansiedad, una desconfiguración al no ser su diseño original. El alma está diseñada para expresar, no para tomar el control. El alma expresa a quien la gobierna. Debe expresar al Espíritu en comunión con nuestro espíritu. Seguiremos mañana, remando mar adentro y mientras tanto podemos reflexionar, ¿qué asuntos de nuestra vida gestionamos desde el alma y no desde el espíritu que ha sido unido al Espíritu de Cristo? el fruto nos dará una respuesta contundente.   Oración.

Padre, en el actuar de Cristo en mí, por el poder de su resurrección, que ahora mi alma exprese tu gloria, tu voluntad y tu amor, no mis propios deseos egoístas, ni las obras de la naturaleza de Adán, pues en Cristo soy una nueva creación, creado en Él para buena obras que tú preparaste de antemano para que anduviera en ellas. Amén.



martes, 19 de mayo de 2026

La dinámica espíritu - alma

 La dinámica espíritu - alma

“Y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirá lo que le fue dicho de parte del Señor. Entonces María dijo: Engrandece mi alma al Señor; Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.”, Lucas 1:45-47

Recordemos que habíamos hablado del proceso en el diseño original, de espíritu, alma y cuerpo. Seguiremos reflexionando de cómo ocurre este flujo o proceso, y el porqué de la importancia de que conozcamos cómo ocurre, pues en Cristo el diseño original ha sido restaurado.

En 1 Corintios 2:11-12, Pablo explica, inspirado por el Espíritu Santo, que así como nadie conoce las cosas del hombre sino el espíritu del hombre que está en él, nadie conoció las de Dios sino el Espíritu de Dios. El hombre espiritual recibe del Espíritu de Dios, para que su propio espíritu sepa lo que Dios le ha concedido. Es en el espíritu del hombre donde el Espíritu Santo da testimonio de la verdad, de Cristo. (Juan 16:14, Romanos 8:6)

En el caso del alma, en Lucas 1:46-47, observamos la relación de las dos palabras que en el griego original son usadas para espíritu y alma; en el contexto del anuncio del nacimiento de la promesa de Génesis 3:15, que aplastaría la cabeza de la serpiente. María dice: “Engrandece mi alma (psuché) al Señor; y mi espíritu (pneuma) se regocija en Dios mi Salvador”. El análisis lingüístico nos indica que el espíritu primero concibe el gozo en Dios (tiempo aoristo en el original griego) y luego comunica esto al alma para que ella lo exprese en alabanza (estado continuo o permanente). Para entender los tiempos verbales, el “aoristo” es un tiempo verbal, principalmente del griego antiguo, que describe una acción puntual, completada o “foto” en el pasado, sin enfocarse en su duración. Equivale al pretérito perfecto simple del español (ej. “amé”, “dijo”) y enfatiza la acción en un punto. María describe dos dimensiones de una misma experiencia: * Interior profunda (espíritu) → gozo pleno (aoristo, evento total) * Expresión continua (alma) → alabanza constante (presente) Es decir, aunque el versículo, no muestra un flujo espíritu → alma en el griego explícitamente, en la gramática, sí hay una distinción intencional de niveles internos. En griego koiné el alma es la vida interior consciente, el yo que expresa y el espíritu es lo más profundo, el centro interior, lo que responde a Dios. El gozo profundo (espíritu) es experimentado como un todo, y la alabanza (alma) lo expresa continuamente. La experiencia de María, inspirada por el Espíritu de Dios, NO describe un proceso en pasos, sino una experiencia completa que desborda todo el ser. ¡Cuán maravillosa es la precisión de su Palabra! Pero ¿que causa ese gozo en Maria? La mayor buena noticia de todos los tiempos y maravillosa, de que Jesús está siendo formado en ella, la noticia de salvación para ella y para su pueblo, como una realidad sustancial real en su interior. María ahora expresa lo contrario a Eva, que su alma expresó temor y vergüenza. María expresa el gozo de Cristo habitando en su interior que viene a restaurar el diseño original, y en respuesta a tan extraordinario anuncio ella creyó y su espíritu experimentó gozo, su alma exaltó a Dios y su cuerpo lo alabó.

¿Qué podemos concluir con este conocimiento?, que un solo versículo tiene una gran profundidad y mucha riqueza, pero muchas veces nos quedamos en lo superficial, y que el espíritu comunica a nuestra alma la dimensión de la realidad superior y nuestra alma es impactada (pensamientos, emociones y voluntad) para responder o rendirse en alabanza al Señor. Esta alabanza, no es un acto de cantar, sino la expresión de nuestra obediencia, el fruto de labios que confiesan nuestra obediencia a Él, gracias a Cristo. Es por tanto, una expresión en el exterior, de lo que ocurre en nuestro interior. (Hebreos 13:15).    Oración.

Padre, el gozo viene de ti, que llena mi ser, aun en tiempos difíciles, cuando me revelas por tu Espíritu a Cristo en mí, sin ser yo merecedor de tan inmenso regalo, mi alma halla descanso y solo puedo rendirme ante tu majestad y glorificar tu nombre, amén.  



lunes, 18 de mayo de 2026

Fundamento sobre el alma, la caída. Parte 2

 Fundamento sobre el alma, la caída. Parte 2

“Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.”, Génesis 3:6

“Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto. Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí. Y Dios le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol del que yo te mandé no comieses?, Génesis 3:8-11

El hombre se salió del plan de Dios, del diseño original y como vimos ayer, entró en el mundo de la independencia, fueron ahora “conscientes” de una realidad de vulnerabilidad, vergüenza, desamparo y temor. Se esconden de Dios, porque su espíritu ya no percibe a Dios. Por esto se cubren, tratando de esconder por sí mismo su condición de pecado, su propia vergüenza, y egoísmo, con cosas que NO son Cristo. Al igual que las religiones de hoy en día, que intentan con rituales, lugares de culto, ceremonias, profetas, abordar nuestra culpabilidad y desnudez.

Por esta razón es importantísimo y el punto clave que seguiremos abordando hasta llegar a entenderlo plenamente: ser cristianos debe ser una experiencia genuina de la vida de Cristo creciendo y expresándose en nosotros, sino es así, es simplemente la expresión a través de una religión de la naturaleza heredada de Adán.

Observemos en detalle el objetivo de la tentación en el Edén y su efecto:

Después de que Eva fue tentada, determinó tres cosas: 1- “que el árbol era bueno para comer”, lo cual atañe a “los deseos de la carne”; su carne fue estimulada primero; ataca de afuera hacia adentro, 2- que “era agradable a los ojos”, lo cual se relaciona con “los deseos de los ojos”; su cuerpo y su alma también fueron engañados; 3- que el árbol era “codiciable para alcanzar la sabiduría”, lo cual tiene que ver con “la vanagloria de la vida”. (1 Juan 2:16) , es decir, el orgullo de nuestros logros y posesiones. La palabra “codiciable” indica que la parte emotiva y la voluntad, las cuales yacen en el alma, se activaron. La función del alma había sido puesta en movimiento, y no había forma de detenerla. Ella dejó de ser un espectador, y su inclinación y su deseo por el fruto despertaron llevándola a comer y dar a su marido, todo esto como un símbolo de recibir esta realidad. Un engaño que opera desde afuera hacia adentro, necesidad física, tentación del alma e independencia espiritual.

Y por qué es importante, entender lo que pasó en la caída, porque el orden o diseño original de espíritu, alma y cuerpo, se perdió. Ahora, el alma actúa como dueño y mayordomo, esto es una catástrofe para el mismo hombre.

Por esto la parte emotiva, que es parte del alma, es un amo peligroso para el hombre. Para entender podemos ver un ejemplo: el espíritu es el dueño de la casa o templo, el alma el mayordomo y el cuerpo el obrero. Cuando el dueño manda, el mayordomo transmite o expresa esa orden y el obrero obedece o ejecuta la orden. Es una simplificación para un entendimiento inicial, pero debemos abordar de manera mucho más profunda esta dinámica, tal como lo revelan las Escrituras Sagradas. (Salmos 119:160)

Seguiremos mañana entendiendo el diseño original, espíritu, alma y cuerpo, cómo su dinámica fue afectada por la caída del hombre y cómo el Señor Jesús, es el cumplimiento de la promesa de vencer al que introdujo la mentira y contaminó el alma del hombre. Este maligno es vencido en la cruz y se restaura en el creyente el diseño original. (Génesis 3:15)     Oración.

Padre, no quiero esconderme de ti y taparme con religiosidad o prácticas religiosas, sino que mi vida sea una expresión de la vida del Hijo, aun en mis necesidades físicas tú eres mi proveedor , mi alma solo encuentra paz en ti, y mi dependencia espiritual viene de la fuente de agua viva, Cristo, el pan verdadero que sacia mi hambre. Amén.