La resurrección de Cristo, realidad de la fe
“Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; y que apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí”. 1 Corintios 15:3-8
En este pasaje el apóstol Pablo hace una recapitulación sobre el evangelio que él le llevó a los corintios, y enfatiza que es algo que él no se ha inventado, sino que había recibido del Señor y luego les transmitió a ellos: la noticia del Señor Resucitado. El evangelio es revelado a nuestros corazones por medio de su Santo Espíritu a través de la iglesia, como cuerpo de Cristo, manifestando los dones repartidos según su voluntad a cada miembro, y en el cuál debemos permanecer firmes, reteniendo la Palabra que se nos ha predicado y enseñado. La primera función de la Buena Noticia es dar estabilidad a los creyentes y afirmarlos en la fe, para que aprendan a vivir como hijos de Dios en medio de este mundo caído que constantemente quiere que resbalemos y nos dejemos tentar por sus deseos, por eso, el evangelio de Jesús nos da el poder para resistir, porque hemos creído en un Dios Vivo, que se manifiesta en nuestra vida.
Como en Job 4:3-4 dice la Escritura: “He aquí, tú enseñabas a muchos, y fortalecías las manos débiles; al que tropezaba enderezaban tus palabras, y esforzabas las rodillas que decaían”. En el contexto del Nuevo Testamento, el escritor de Hebreos también afirma esto en el verso 12:12-13 “Por lo cual, levantad las manos caídas y las rodillas paralizadas; y haced sendas derechas para vuestros pies, para que lo cojo no se salga del camino, sino que sea sanado”.
Hay muchas cosas en la vida que intentan quitarnos la fe, lo que nos sucede, los problemas que enfrentamos que parecen insolubles; situaciones que necesitamos resistir con el poder del evangelio. Pablo nos exhorta a afianzar la fe, por eso habla de la resurrección y hace una lista de las apariciones del Señor Resucitado a varias personas, para que tengamos confianza en que su Palabra es verdad y que Él está con nosotros hasta el fin del mundo. Si el Señor no hubiera resucitado nuestra fe sería vana.
El relato más antiguo de la resurrección está en la aparición a Pedro, el discípulo que lo había negado, quien había ido al sepulcro a corroborar lo que las mujeres habían visto y que el mensajero de Dios les había comunicado “Pero id, decid a sus discípulos, y a Pedro, que él va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis, como os dijo”, Marcos 16:7. Toda la gracia y el amor de Jesucristo manifestados hacia Pedro. Otros lo habrían descartado para siempre; pero Jesús no quería más que levantar a su discípulo errático y afirmarle sobre sus pies. En Lucas 24:34 dan testimonio los otros discípulos de la aparición a Pedro: “que decían: Ha resucitado el Señor verdaderamente, y ha aparecido a Simón”.
Luego Pablo les dice que se le apareció a Santiago (Jacobo), 1 Corintios 15:7. El hermano del Señor, que no creyó en Él sino hasta que lo vio resucitado.
Una de las cosas más conmovedoras de toda la historia de Jesús es que sus apariciones después de resucitar fueron primero para hombres que le habían fallado y que lo sentían.
Por último, para Pablo, la aparición de Jesús camino de Damasco, fue lo más precioso que le pudo haber pasado, porque lo llevó a un cambio radical y a experimentar el momento más dinámico de su vida, 1 Corintios 15: 9-10, nos dice mucho acerca de eso. Se consideraba el menor de los apóstoles; había sido agraciado con una misión de la que no era digno. Era lo que era por la gracia de Dios.
Esto nos debe llevar a reflexionar sobre nuestro encuentro con el Cristo Resucitado, si realmente hemos tenido ese encuentro, nuestra vida nunca puede volver a ser igual. Esto se experimenta cuando tomamos conciencia de que Cristo vive en nosotros, que su naturaleza divina está en nosotros por el poder y la Presencia de su Espíritu, por eso, nuestro pensar, sentir y actuar deben ser los de Cristo que mora en nosotros. El evangelio es más que el perdón de los pecados, incluye la resurrección de Cristo y la subsecuente renovación de todo lo creado. La resurrección debe ser una experiencia en nuestra vida y nuestra mayor esperanza. Oración.
Señor Jesús, gracias por permitirme abrazar la verdad del evangelio, por tener ese encuentro personal contigo mi Dios vivo, gracias por transformar mi vida con esta verdad y entender que ya no vivo yo, sino que tu vives en mí. Quiero que te manifiestes a través de mi vida, hacer visible tu amor en la manera como amo a otros, quiero que cuando la gente vea mi vida, te vean a ti en el centro, reenfoca mi corazón y mi mente en ti, mi tesoro eterno, amén.