Jesús mi refugio seguro
“Oración de David. Oye, oh Jehová, una causa justa; está atento a mi clamor. Escucha mi oración hecha de labios sin engaño. De tu presencia proceda mi vindicación; vean tus ojos la rectitud. Tú has probado mi corazón, me has visitado de noche; me has puesto a prueba, y nada inicuo hallaste; he resuelto que mi boca no haga transgresión. En cuanto a las obras humanas, por la palabra de tus labios yo me he guardado de las sendas de los violentos. Sustenta mis pasos en tus caminos, para que mis pies no resbalen. Yo te he invocado, por cuanto tú me oirás, oh Dios; inclina a mí tu oído, escucha mi palabra. Muestra tus maravillosas misericordias, tú que salvas a los que se refugian a tu diestra, de los que se levantan contra ellos. Guárdame como a la niña de tus ojos; escóndeme bajo la sombra de tus alas” Salmos 17:1-8
Esta oración la hizo David cuando estaba en peligro. Parece que estaba en el desierto y Saúl y sus hombres lo tenían acorralado y casi logran capturarlo. Este salmo revela la confianza de David en Dios y también puede ser una oración para nosotros en la actualidad, cuando nos encontramos en situaciones de pruebas, ansiedad y peligro.
Es una oración sincera donde el salmista le dice a Dios lo que realmente está sintiendo, cuando dice que su “oración está hecha de labios sin engaño”. Necesitamos, como David, clamar con sinceridad en momentos de angustia. David declaró su integridad ante Dios, sometiéndose al examen divino, para que Él le hiciera justicia. Cuando el Señor prueba nuestro corazón siempre encuentra algo. ¿Estaríamos dispuestos a que el Señor examine nuestra vida?
Esto me lleva a recordar la perfección de Jesús, porque nunca cometió pecado, ni se halló engaño en su boca, que cuando lo maldecían, no respondía con maldición, cuando padecía no amenazaba, sino que encomendaba la causa al que juzga justamente, 1 Pedro 2:22-23. Esto nos ayudaría a pedir más compasión y misericordia por aquellos que nos quieran hacer daño y también a no decir cosas de las cuales tengamos que arrepentirnos después de haberlas dicho. Esto destaca la importancia de la pureza interna y el compromiso de no pecar con nuestra boca. Sabemos que en el mundo siempre habrá maldad, por la presencia de Satanás, el príncipe de este mundo, y siempre habrá “sendas de violentos”, es por eso que como hijos de Dios debemos permanecer alerta, como lo estuvo David con sus enemigos y orar para que las tinieblas retrocedan, para que podamos vencer la tentación y no seamos presa del enemigo.
Siempre debemos decir al Señor que afirme nuestros pies para no resbalar y tener la certeza de que Él escucha nuestra oración. Recordemos Éxodo 19:4 “Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mí”. Hemos sido colocados bajo la sombra de sus alas, recordándonos que Él es nuestro refugio, nuestro lugar seguro, debemos confiar en su protección divina y descansar en Él. Oración.
Maravilloso Padre celestial, gracias por tu Santa Palabra, por poder apropiarme de ella y poder decirte: “examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad y guíame en el camino eterno”. Me dirijo a ti con sinceridad, reconociendo que dependo de ti, que tú eres mi refugio y sé que tú me guardas como a la niña de tus ojos y me amparas bajo la sombra de tus alas, en ti me siento seguro y confiado, amén.