domingo, 10 de mayo de 2026

Los caminos para llevar el evangelio

 Los caminos para llevar el evangelio

“en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez;”, 2 Corintios 11:26-27

El Imperio Romano desarrolló una vasta red de miles de kilómetros de caminos que estaban sólidamente pavimentados con piedra, con sistemas de drenaje y mojones (miliarios) que indicaban las distancias. Aunque su propósito inicial fue facilitar el rápido desplazamiento de las legiones y el correo imperial (cursus publicus), estas rutas se convirtieron en la base del comercio y la expansión cultural. El Espíritu Santo, usando como instrumento a Pablo, las utilizó ampliamente; vemos en la escritura referencias a rutas conocidas ampliamente en la época (Hechos 17:1, Hechos 28:15). (La ruta de Hechos 17:1 es el trazado literal de la Vía Egnatia) También Pablo usó rutas marítimas, usadas por barcos de carga, que llevaban especies y alimentos a diferentes ciudades importantes (Hechos 21:1-2, Hechos 27:6). Tanto en los caminos como en las rutas marítimas también se enfrentó a condiciones muy peligrosas, ladrones en los caminos y condiciones climáticas extremas, donde incluso experimentó naufragios varias veces, (2 Corintios 11:25-26). La estrategia del Espíritu Santo se centraba en ir a las grandes urbes (Antioquía, Éfeso, Corinto, Atenas, Roma) y plantar comunidades cristianas que luego fueran a lugares más alejados, el Espíritu usó los caminos y rutas marítimas de la época.

Hoy vemos claramente que el Espíritu sigue glorificando a Cristo, llevando el evangelio de la gracia de Dios, a través de caminos digitales.

Las redes sociales se han convertido en caminos masivos de comunicación, y también muy peligrosos, donde transita todo tipo de mensajes y contenidos realmente muy perjudiciales (noticias falsas, pornografia digital, engaños masivos, estafas digitales, entre otras), pero donde los hijos de Dios, maduros y mostrando el fruto del Espíritu Santo, son usados para llevar el mensaje de salvación, para mostrar el amor y la misericordia, pues muestran a Cristo mismo. (Gálatas 4:19)

Un ejemplo explícito es nuestro devocional, que es compartido en todo el mundo, llegando incluso a lugares tan distantes como China, compartido por redes sociales, aplicaciones móviles y web.

Amar, enseñar y servir, sigue siendo el propósito de la iglesia, llevando el mensaje de un Cristo vivo, que va a buscar por los caminos digitales al perdido, no ahorrando ningún esfuerzo y usándonos como instrumentos para mostrar su gloria.

Así que hermano, no dudes en compartir este devocional, para que todo el que crea en Jesús sea sacado de la potestad de las tinieblas y sea trasladado al reino de su amado Hijo (Colosenses 1:13).     Oración.

Padre, que por todos los caminos y medios, tu Espíritu me llene para llevar el mensaje de salvación y amor a todas las personas; coloca en mí esa necesidad de compartir de Cristo sin temor, con toda precisión de doctrina, pero con toda mansedumbre, para que en tu misericordia le concedas a los que escuchen y crean este mensaje, la salvación de su alma, para gloria de tu nombre, amén.



sábado, 9 de mayo de 2026

El esfuerzo religioso

 El esfuerzo religioso

​​ “Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él; arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias.”, Colosenses 2:6-7

Siempre escuchamos que si quieres tener una mejor o mayor vida espiritual ora mas, lee mas la palabra, asiste a todas la reuniones, levantate mas temprano, haz rutinas espirituales; aunque esto es loable y honesto propósito, es como si dijéramos que para cosechar más frutos, lo que debemos hacer es cortar más frutos.

El punto es, que no es el fruto el que hace nacer más frutos, sino la raíz. Esto lo dice explícitamente el versículo de hoy en ​​Colosenses 2:6-7, pues el estar arraigados en él nos lleva a producir frutos, no al revés.

La vida cristiana, es una nueva naturaleza, que se expresa en los frutos, pero estos frutos no se producen enfocándonos en los frutos, sino permaneciendo en la raíz. No es hacer más, sino permanecer más en Cristo. (Juan 15:4-5).

Entonces, en la expresión de esta nueva naturaleza que se alimenta de la fuente de vida, de los ríos de agua viva, el fruto surge espontáneamente; no por esfuerzos religiosos sino por crecimiento de la vida de Cristo en nosotros; pues es su fruto, no el nuestro (Gálatas 5:22-23). Entonces tendremos esa necesidad de conocerle más, de estar en su presencia, pues nuestra alma sólo encuentra reposo en Cristo. (Hebreos 4:10-11)

No soy yo tratando de parecerme a Cristo, es Cristo viviendo su vida a través de mi, es el “Ya no vivo yo, mas Cristo vive en mi”, real, sustancial, porque cualquier esfuerzo propio detiene el crecimiento, y la razón contundente es por que el viejo hombre no puede ser mejorado, como lo detalla Efesios 4:22-24.

Caín siempre quiere ser el centro de atención, llevar el fruto de su esfuerzo, más Abel representa al hombre que va a Dios, solo y únicamente por medio del sacrificio de Cristo, del cordero sin mancha, para no mostrar su propia justicia en comportamientos e instrucciones de hombre (Colosenses 2:20-23), sino mostrando a Cristo mismo como propiciación, justificación, obediencia y expresión de la voluntad que agrada al Padre. “Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención;”, 1 Corintios 1:30

De seguro, si tomamos de la fuente, expresaremos espontáneamente mucha más oración, alabanza, tiempo de intimidad y servicio, porque es Cristo en nosotros, que es la senda de la vida y la vida misma, el que anhela estar todo el tiempo en la presencia del Padre, donde hay plenitud de gozo y delicias a su diestra. (Salmos 16:11)    Oración.

Padre, se que produces en mí el querer como el hacer por tu buena voluntad, eres el que da el crecimiento a mi vida espiritual, cuando permanezco en Cristo, en esta nueva vida que me has otorgado por gracia por medio de la fe, y tengo la confianza de que dia a dia me perfeccionas formando a tu Hijo en mí, para llevar mucho fruto, en el poder de tu Espíritu, amén.



viernes, 8 de mayo de 2026

Un corazón de amor y misericordia

 Un corazón de amor y misericordia

“Aconteció también en otro día de reposo, que él entró en la sinagoga y enseñaba; y estaba allí un hombre que tenía seca la mano derecha. Y le acechaban los escribas y los fariseos, para ver si en el día de reposo lo sanaría, a fin de hallar de qué acusarle. Mas él conocía los pensamientos de ellos; y dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate, y ponte en medio. Y él, levantándose, se puso en pie. Entonces Jesús les dijo: Os preguntaré una cosa: ¿Es lícito en día de reposo hacer bien, o hacer mal? ¿salvar la vida, o quitarla? Y mirándolos a todos alrededor, dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él lo hizo así, y su mano fue restaurada”. Lucas 6:6-10

Este es uno de los acontecimientos, donde se muestra la oposición a Jesús, al querer usar el día de reposo para servir y honrar a Dios. El Hijo del Hombre, con un corazón de amor y misericordia, es el “Señor del Sábado”, por eso lo usaba para los propósitos divinos. En contraste con los fariseos que habían olvidado los derechos de la misericordia porque estaban inmersos en sus leyes y reglas. Es significativo que estaban observando a Jesús y a sus discípulos para poder acusarlos. A veces, por ser legalistas nos olvidamos de la esencia de la Palabra de Dios, que es el amor y la misericordia para con nuestros semejantes.

Este pasaje resalta el enfrentamiento entre el legalismo religioso y la misericordia de Jesús, quien cuestionaba a los fariseos diciéndoles si era lícito hacer el bien o el mal, o salvar o dañar una vida en el día de reposo.

Debemos entender que las necesidades de las personas son más importantes que las reglas ceremoniales, por eso al leer la Palabra de Dios debemos venir con una mente abierta y con un corazón necesitado, para comprender el sufrimiento de las personas. La tradición religiosa alejaba a los fariseos de poder ayudar a otros y se perdían la bendición de ser usados por Dios para su gloria.

Jesús estableció una manera nueva de dar. Fue un ejemplo delante de sus discípulos, dándose a sí mismo por las necesidades de otros. Jesucristo ha pagado ya nuestra deuda delante de Dios, y su cruz es obra suficiente y eterna a favor de la humanidad.

Hoy el Señor nos lleva a meditar en esto y a que entendamos que una manera de honrarle y servirle en el día del Señor, es teniendo misericordia de todos aquellos que están sufriendo, que no lo conocen y llevarlos a Cristo para que encuentren respuesta a su necesidad. No podemos ser egoístas cuando hemos recibido tanta misericordia de nuestro Señor.

Solamente dando nos colocamos en posición de esperar, recibir y cosechar. Jesús dijo que la cosecha será “medida buena, apretada, remecida y rebosante”, Lucas 6:38. El día del Señor es para hacer lo bueno, para ser misericordiosos, es para darnos a los demás como si lo estuviéramos haciendo con Dios, entonces tendremos recompensa en los cielos. Como dice Mat 25:34-36 “Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí”.

El propósito del día del Señor no solo es reunirnos a adorarlo y a reverenciarlo, sino hacer su voluntad, acercando a los perdidos a Jesús para que sean perdonados y restaurados por Él. Mateo 5:16 nos dice: “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”.

Este pasaje nos invita a reflexionar sobre si estamos siendo un obstáculo o un medio para que otros experimenten la vida y la salvación. También nos enseña a no vivir por un conjunto de reglas inflexibles, sino por la voluntad de Dios, que siempre busca la misericordia y la vida.  Oración.

«Señor, hoy quiero acercarme a ti con un corazón humilde, reconociendo mi necesidad de ti, has sido misericordioso conmigo y me rescataste de mi miseria, por eso enséñame a ser misericordioso con otros, acercar a los que están perdidos en este mundo a tu Presencia. Señor, que la iglesia no solo sea el lugar de adoración a ti, sino el lugar donde podamos hacer el bien, llevando a otros a ser salvos, a ser sanados, liberados y restaurados para la gloria tuya, amén.



jueves, 7 de mayo de 2026

El testimonio verdadero de Jesús

 El testimonio verdadero de Jesús

“y no queréis venir a mí para que tengáis vida.” Juan 5:40

Hemos reflexionado en el testimonio que da la escritura, y entendíamos que ellas señalan o apuntan a Cristo, y claro que es necesario escudriñarlas, pero teniendo el entendimiento correcto.

Veamos un ejemplo que nos ayude a ilustrar el concepto, pero teniendo claro que solo el Espíritu Santo puede abrir nuestro entendimiento de las escrituras:

Vamos en nuestro automóvil, de vacaciones, y no conocemos muy bien el lugar de destino donde vamos a disfrutar con nuestra familia del descanso, vemos el mapa, las flechas que apuntan al lugar, ¡pero ese no es el lugar¡, sino que apunta al lugar, luego nos acercamos y estamos a 10 km, paramos allí, pero ese no es el lugar, cuando llegamos finalmente y entramos al lugar y disfrutamos del descanso, ese es el lugar.

Cristo es nuestro punto de llegada exacto, cuando recibimos su vida misma y cuando permitimos que se exprese, negándonos a nosotros mismos. Él es nuestro descanso final (Mateo 11:28); por esto el error tremendo de los religiosos que estamos repitiendo hoy en día, observemos el versículo que sigue de Juan 5:39, donde Jesús concluye lo que pasa en estos religiosos: “y no queréis venir a mí para que tengáis vida.” (Juan 5:40)

Una de las cosas que da testimonio de Jesús, las escrituras, nos llevan a una vida, a una persona viva y real, que está esperando que nos rindamos a él, completamente, perdiendo la vida para ganarla. Esto es, negándonos a nuestra propia imaginación de Dios (dokeite) y tomando de él mismo, la sustancia.

Porque lo que de Dios imaginamos, nos lo imaginamos mal, no lo podemos entender con nuestra mente natural o con nuestra naturaleza carnal, entonces creamos en nuestra mente un dios falso, por tanto, es necesario rendirnos ante la vida eterna verdadera (zoé), Cristo, para ‘conocer’ íntimamente a nuestro Padre celestial. (1 Corintios 2:14, Juan 17:3)     Oración.

Amado Salvador, Tu palabra da testimonio de que en la acción del Espíritu Santo, el que se une a ti, Señor Jesucristo, un espíritu es contigo, se cumple tu oración al Padre cuando pedías que fuéramos uno, he venido a ti, porque viniste a buscar y a salvar lo que se había perdido, así que toda la gloria es tuya, amén.



miércoles, 6 de mayo de 2026

Entrad por la puerta estrecha

 Entrad por la puerta estrecha

“para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios”, Efesios 3:17-19

“Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.”, Juan 10:9

Hablamos en los devocionales anteriores, que los Fariseos y maestros de la ley, cometían idolatría textual, pero lastimosamente, hoy nos pasa igual, y como evidencia tenemos que hay miles de denominaciones cristianas y se observa mucha división; se idolatra el texto, ocurren discusiones intelectuales, pero no se va, ni se disfruta de la vida eterna, pues no se recibe al que hace habitación en nuestros corazones.

¿Qué significa esto? Si nos quedamos en la flecha: Tenemos teología, pero no tenemos o no disfrutamos de vida. Si seguimos la flecha: Llegamos a Cristo y recibimos o experimentamos la sustancia.

El pecado de los religiosos y fariseos no era la falta de estudio bíblico pues eran expertos, conocían de memoria el texto, incluso podían recitarlo, pero les faltaba la fe que impulsa la acción de ir o hacer (“no queréis venir”) para abandonar su imaginación y abrazar la realidad. ¡Es como ver la puerta y no querer entrar por ella! (Gálatas 5:6, Juan 10:9). Es necesario escudriñar las escrituras, pero es radicalmente urgente, abrazar a la persona de Jesuscristo, ir a el, pues es un Dios vivo, real, que por la fe, hace habitación en nosotros.

Así que pidamos al Espíritu Santo, que hoy nos revele nuestro estado de necesidad espiritual, reconociendo nuestro orgullo y religiosidad, para que despojándonos de cualquier confianza en nosotros mismos, entremos por la puerta estrecha, que es Cristo mismo, el único camino que lleva a la vida (Mateo 7:13-14)    Oración.

Mi necesidad de ti Jesús, no puede ser suplida por mis esfuerzos religiosos, sino únicamente por mi unión contigo, fundirme en ti por la acción de tu Espíritu; Padre amado que renunciando a mi mismo, a mis propias ideas o mi propio entusiasmo, sea tu Hijo en mí una realidad visible y experiencial, ¡ya no vivo yo sino Cristo en mí, ahora todo lo vivo en la fe del Hijo de Dios! Amen.



martes, 5 de mayo de 2026

El testimonio apunta a la vida, a Cristo.

 El testimonio apunta a la vida, a Cristo.

“Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; y no queréis venir a mí para que tengáis vida”, Juan 5:39-40

Es clave entender que a los fariseos y a muchos judíos les “parecía” que las Escrituras tenían la vida eterna, pero nunca recibieron a aquel que es la vida en sí mismo. La señal (es decir, la escritura) apuntaba a Cristo, pero se quedaron en la señal y no fueron a la persona de Jesucristo para ser salvos. Muchos de nosotros nos quedamos en la señal, en lo que apunta a, pero no vamos a Él para ser transformados.

Para enfatizar este punto, es muy curioso ver en las Escrituras que la palabra usada para “parecer” es dokéo, que también es usada para imaginar, es decir, tenían una creencia arraigada en el intelecto y en la tradición, pero que no ha pasado al corazón ni a la acción de “venir a Él”.

Los fariseos cometían idolatría textual, pues ellos confiaban en el medio (la letra) y no en quien señalaba el mensaje mismo: el Mesías. Creían que el escudriñar era un fin en sí mismo que otorgaba mérito para la salvación.

Para profundizar y corroborar en este aspecto clave, observemos la conexión con Santiago 1:26, donde se menciona la misma palabra usada en Juan 5:39 “(…) porque a vosotros os parece (…)”, cuando el apóstol Santiago habla de la religión de la imaginación, usando la misma raíz para describir el autoengaño: “Si alguno se imagina (dokei) ser religioso (…)”; aquí, δοκεῖ (dokei) está en presente indicativo activo, tercera persona del singular. Santiago está describiendo a alguien que ha creado un “avatar” de sí mismo en su mente.

El hombre mira la “flecha” (la ley), se imagina que por conocerla ya es santo, pero su realidad (su lengua, su conducta, el fruto) dice lo contrario. Santiago está mostrando una inconsistencia en el hombre que persiste en la opinión de que es religioso, pero no refrena su lengua y se está engañando a sí mismo, mostrando que una cosa es lo que dice, pero otra lo que realmente hace. No hay una transformación profunda porque esta solo ocurre cuando por la fe somos colocados y disfrutamos de la vida del Hijo: “Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres” (Juan 8:36).   Oración.

Padre, quiero conocerte a ti, por medio de las Escrituras, al Dios vivo y real, no el dios de mi imaginación o de la tradición religiosa; revélame, por tu Santo Espíritu, al único que es el camino y la verdad y la vida, mi vida, para glorificarte experimentando en mí tu amor, amén.   



lunes, 4 de mayo de 2026

Lo que da testimonio de Jesús.

 Lo que da testimonio de Jesús.

"ni tenéis su palabra morando en vosotros; porque a quien él envió, vosotros no creéis", Juan 5:38

En el evangelio de Juan capítulo 5, la Escritura da testimonio de la sanidad de un hombre que llevaba 38 años enfermo, Jesús lo sana en día de reposo. Al saber de este suceso, los Judíos fariseos religiosos increpan a Jesús y empiezan a perseguirlo, procurando matarlo porque también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios (Juan 5:1-18).

Jesús les responde mostrando en detalle quienes son los que dan testimonio de Él y por qué razón su testimonio es verdadero:

Los profetas, específicamente Juan, dio testimonio de Jesús “Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él dio testimonio de la verdad” (Juan 5:33).

Las obras que Jesús hace como lo explica en Juan 5:36: “Mas yo tengo mayor testimonio que el de Juan; porque las obras que el Padre me dio para que cumpliese, las mismas obras que yo hago, dan testimonio de mí, que el Padre me ha enviado”.

Dios mismo, Juan 5:37: “También el Padre que me envió ha dado testimonio de mí. Nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su aspecto”.

Las escrituras, Juan 5:39: “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí”.

Los apóstoles: “Y vosotros daréis testimonio también, porque habéis estado conmigo desde el principio.” (Juan 15:27); “Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones” (Hechos 2:42).

El Espíritu Santo, Juan 15:26: “Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí”. Y, a su vez, nos da testimonio a nosotros mismos, cuando hemos creído: “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios” (Romanos 8:16)

El creyente, 1 Juan 5:10 : “El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo”.

Concluimos que, hoy en día, somos los creyentes quienes tenemos el testimonio en nosotros mismos, porque hemos sido sellados por el Espíritu Santo y tenemos su Palabra morando en nosotros.

Damos verdadero testimonio cuando no nos avergonzamos del Señor ni nos da temor expresar la nueva naturaleza que tenemos en Cristo y, por lo tanto, compartimos el evangelio: “Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios” (2 Timoteo 1:8).

Nuestro testimonio es verdadero porque hemos recibido, al igual que los apóstoles, poder por el Espíritu Santo y este testimonio es lo que vence al maligno: “Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte” (Apocalipsis 12:11).   Oración.

Padre, gracias por que soy un testimonio vivo de Jesús, Él me dio vida cuando estaba muerto en mis delitos y pecados, estaba ciego y ahora veo con los ojos de la fe a aquel que me rescató, me sacó de la esclavitud, me sanó y me restauró para anunciar que Él está en mí y que anhela que todos vengan a la salvación cuando coloquen su confianza y toda esperanza en Él.