El esfuerzo religioso
“Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él; arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias.”, Colosenses 2:6-7
Siempre escuchamos que si quieres tener una mejor o mayor vida espiritual ora mas, lee mas la palabra, asiste a todas la reuniones, levantate mas temprano, haz rutinas espirituales; aunque esto es loable y honesto propósito, es como si dijéramos que para cosechar más frutos, lo que debemos hacer es cortar más frutos.
El punto es, que no es el fruto el que hace nacer más frutos, sino la raíz. Esto lo dice explícitamente el versículo de hoy en Colosenses 2:6-7, pues el estar arraigados en él nos lleva a producir frutos, no al revés.
La vida cristiana, es una nueva naturaleza, que se expresa en los frutos, pero estos frutos no se producen enfocándonos en los frutos, sino permaneciendo en la raíz. No es hacer más, sino permanecer más en Cristo. (Juan 15:4-5).
Entonces, en la expresión de esta nueva naturaleza que se alimenta de la fuente de vida, de los ríos de agua viva, el fruto surge espontáneamente; no por esfuerzos religiosos sino por crecimiento de la vida de Cristo en nosotros; pues es su fruto, no el nuestro (Gálatas 5:22-23). Entonces tendremos esa necesidad de conocerle más, de estar en su presencia, pues nuestra alma sólo encuentra reposo en Cristo. (Hebreos 4:10-11)
No soy yo tratando de parecerme a Cristo, es Cristo viviendo su vida a través de mi, es el “Ya no vivo yo, mas Cristo vive en mi”, real, sustancial, porque cualquier esfuerzo propio detiene el crecimiento, y la razón contundente es por que el viejo hombre no puede ser mejorado, como lo detalla Efesios 4:22-24.
Caín siempre quiere ser el centro de atención, llevar el fruto de su esfuerzo, más Abel representa al hombre que va a Dios, solo y únicamente por medio del sacrificio de Cristo, del cordero sin mancha, para no mostrar su propia justicia en comportamientos e instrucciones de hombre (Colosenses 2:20-23), sino mostrando a Cristo mismo como propiciación, justificación, obediencia y expresión de la voluntad que agrada al Padre. “Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención;”, 1 Corintios 1:30
De seguro, si tomamos de la fuente, expresaremos espontáneamente mucha más oración, alabanza, tiempo de intimidad y servicio, porque es Cristo en nosotros, que es la senda de la vida y la vida misma, el que anhela estar todo el tiempo en la presencia del Padre, donde hay plenitud de gozo y delicias a su diestra. (Salmos 16:11) Oración.
Padre, se que produces en mí el querer como el hacer por tu buena voluntad, eres el que da el crecimiento a mi vida espiritual, cuando permanezco en Cristo, en esta nueva vida que me has otorgado por gracia por medio de la fe, y tengo la confianza de que dia a dia me perfeccionas formando a tu Hijo en mí, para llevar mucho fruto, en el poder de tu Espíritu, amén.