Dios usa lo que tenemos para su gloria
“Entonces Moisés respondió diciendo: He aquí que ellos no me creerán, ni oirán mi voz; porque dirán: No te ha aparecido Jehová. Y Jehová dijo: ¿Qué es eso que tienes en tu mano? Y él respondió: Una vara. Él le dijo: Échala en tierra. Y él la echó en tierra, y se hizo una culebra; y Moisés huía de ella. Entonces dijo Jehová a Moisés: Extiende tu mano, y tómala por la cola. Y él extendió su mano, y la tomó, y se volvió vara en su mano”. Éxodo 4:1-4
Cuando el Señor llama a Moisés, él no dijo: “amén, heme aquí”, sino que intentó dar una excusa para no obedecerlo. Dios solo le pregunta: “¿Qué tienes en tu mano?” Moises le contesta al Señor que tiene una vara. Era un palo que no tenía ningún poder, era un objeto de madera que se usaba para el pastoreo de ovejas. Así que esa vara representa el proceso que Moises había vivido. Pero Dios le muestra a Moisés que lo que ya tiene es suficiente para poder cumplir la misión que le había encomendado, liberar a su pueblo de la esclavitud de Egipto y sería el instrumento para Él manifestar su poder y su gloria.
Hay momentos en la vida donde podemos sentir o pensar que no tenemos nada para ofrecerle a Dios. Siempre nuestra oración está enfocada en lo que no tenemos, en lo que nos falta. Pero para el Señor no es así, Él comienza a usarnos con lo que tenemos a la mano. Y quizás, a veces es lo que ya hemos vivido, nuestra experiencia de vida, que Dios permite y que no sabemos por qué, pero que por su Espíritu, nos revela que es para manifestar su gloria en nuestra vida a partir de ahí.
Moises había estado pastoreando ovejas por muchos años, tal vez no era el oficio que de joven como príncipe de Egipto había soñado, tal vez no era el lugar donde quería estar, pero ese objeto era con lo que iba a manifestar autoridad, a mostrarle al pueblo lo que Dios le había hablado. La vara no era algo especial, pero Dios la usó para glorificarse, para mostrar su Señorío. Fue el instrumento de poder que usó a través de Moisés. Así que no era la vara, era la obediencia, era el proceso. Y he aquí la pregunta para cada uno de nosotros: ¿qué tenemos hoy a la mano? ¿qué nos ha entregado Dios? De pronto un talento, un don, o tal vez algo cotidiano, tal vez nuestro trabajo o lo que hemos estado recibiendo a través de todo este tiempo de la Palabra de Dios, o quizás una experiencia que marcó nuestra vida.
El Señor quiere que le creamos, puede ser una pequeña medida de fe, pero es suficiente para un Dios grande. Como dice Mateo 17:20 “Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que, si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible”.
Tenemos las promesas de Dios, tenemos las armas espirituales: la oración, el ayuno, la Palabra. Quizás a veces nuestra oración es nuestro único recurso, pero Él empieza con eso, porque toda oración tiene el poder de cambiar situaciones. El Señor puede transformar lo natural en lo sobrenatural como lo hizo con Moisés, cuando usó su fe. Esto nos habla que la obediencia y la rendición a Él, es la clave para activar las bendiciones, para mover el poder sobrenatural de Dios, para ver los grandes milagros y las grandes manifestaciones. Pensemos que lo que hoy tenemos a la mano puede cambiar nuestro destino, nuestra familia o nuestra nación, tan solo si obedecemos y lo usamos para la gloria de Dios. Oración.
Señor no es lo que yo pueda hacer, es lo que tú puedes hacer a través de mí. Hoy decido confiar en ti, aunque no entienda el proceso, aunque no vea la respuesta a mi necesidad. Aunque esté sin fuerzas y no sepa qué hacer. Quiero obedecerte y que me uses para tu gloria con lo que tengo, con lo que tú me has dado para hacer tu voluntad, En el Nombre de Jesús, amén.