Metanoéō: cambio de pensamiento
"Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio." Marcos 1:14-15
"Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad." Filipenses 4:8
Cuando Jesús empezó su ministerio, inició predicando “El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.” (Marcos 1:15), aquí la palabra traducida como arrepentíos proviene del griego Metanoéō, un verbo que significa “cambiar de manera de pensar” “cambiar de opinión” o “arrepentirse”, implica una acción, una transformación profunda del pensamiento que cambia la actitud y la conducta.
Así que cuando Jesús empieza a predicar que el reino de Dios se ha acercado, y le pide a sus oyentes que se arrepientan y crean en el evangelio, les está pidiendo lo mismo que hoy a ti y a mí se nos pide por medio de su Santo Espíritu: renueven su manera de pensar, para experimentar ese accionar transformador que trae la nueva vida de Cristo Jesús gracias a su obra redentora (Romanos 12:2).
Es importante resaltar que este proceso de arrepentimiento, o cambio de pensamiento debe ir siempre acompañado de fe, por eso Jesús añade: “y creed en el evangelio”, dándonos la dirección precisa hacia donde debe enfocarse esta nueva manera de pensar, sentir y actuar: El evangelio.
Por lo tanto hermanos, para comenzar a experimentar esa nueva vida que se nos dio por gracia al creer en Cristo, permitamos al Espíritu Santo llenarnos con sus pensamientos, pues en ellos encontraremos todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; lo que tiene virtud, lo que es digno de alabanza, para en esto pensar, como nos exhorta el apóstol Pablo en Filipenses 4:8. Al hacerlo, lograremos una reorientación total de nuestra perspectiva de vida, comprendiendo con claridad nuestro origen, nuestro propósito aquí en la tierra y nuestro destino final. Descubriremos que hemos sido creados en Cristo Jesús para manifestar su Gloria y para disfrutar eternamente de su amor y su presencia. Oración.
Padre Dios, que tu Santo Espíritu todos los días me llene de los pensamientos de Cristo, los cuales encuentro en tu Palabra, que la verdad del evangelio alumbre mi ser. Amén.