viernes, 1 de mayo de 2026

La revelación de la vida del Hijo

 La revelación de la vida del Hijo

“El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.”, Juan 6:63

La palabra “vida” en el original griego en que fue escrito el nuevo testamento, tiene tres matices en su traducción que en español se enfatizan de otra manera. Es decir, en español decimos “vida” y usamos contextos o adjetivos como vida biológica, vida espiritual, vida interior.

Pero en griego la distinción está en la palabra misma: bios, psujé y zoé.

Cuando se tradujo del griego, al latín y luego al español, tanto por temas culturales como por la influencia de la traducción se pueden perder algunos matices, y por esta razón es necesario entender el contexto al estudiar las escrituras, hacernos las siguientes preguntas: ¿a quién o a quiénes se dirige el autor?, ¿Qué dicen los versículos antes y después?, ¿A qué pregunta está respondiendo este texto?, ¿Hay un problema que se está corrigiendo?, ¿Está explicando, confrontando o enseñando algo?. Por supuesto, entender el tiempo verbal y el énfasis del texto.

Nuestra traducción Reina Valera 1960 es fiel, pero el idioma original tiene más matices que enriquecen la comprensión. El Espíritu Santo, nuestro maestro, es el que esencialmente nos da el entendimiento y abre las escrituras para que las experimentemos en nuestra vida diaria, porque podríamos conocer mucha teoría pero no experimentar la transformación que solo puede hacer el Espíritu. Las palabras de Cristo son espíritu y son vida, por lo tanto al recibirlas, producen en nosotros fruto, como dice 2 Timoteo 3:16 “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia”

Precisamente, para entender profundamente el significado de lo que nos dice el Señor en Juan 6:63, y otros versículos que hablan de “vida”, necesitamos entender la diferencia o matiz de cada palabra griega usada y por revelación del Espíritu, llegue a nosotros el entendimiento que puede llevar nuestra vida espiritual, al nivel de crecimiento y madurez que necesitamos como cuerpo vivo del Señor.

Seguiremos en este mes reflexionando profundamente acerca de la vida del Hijo que nos ha sido dada por un regalo inmerecido del Padre, para que crezcamos en esa vida y disfrutemos de toda la plenitud de Dios para dar gloria verdadera a su nombre.   Oración.

Padre, tu Espíritu glorifica a Cristo, enseñando todas las cosas y permitiendo experimentar en mi vida, de manera real, todo lo que da testimonio la escritura, abre mi entendimiento para profundizar y que me sea revelada la vida de tu Hijo en mí, para gloria de tu nombre, amén.



jueves, 30 de abril de 2026

Tu presencia es el cielo para mi

 Tu presencia es el cielo para mi

“Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero”. 1 Pedro 1:3-5

“¡Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo!” esta porción empieza con una oración a un Dios que no es distante, ni desconocido, sino a un Dios que por medio de Jesucristo podemos llamar Padre y acudir con confianza filial. Gracias a la muerte y resurrección de Cristo, tenemos acceso directo a su Presencia, y como dice el versículo nos hizo renacer para una esperanza viva.

Hemos nacido de nuevo, por la voluntad y la acción de Dios para vivir la vida nueva en Cristo, Juan 12:12-13. Este nacimiento es obra del Espíritu, Juan 3:5-6. El resultado de este nuevo nacimiento es que llegamos a ser primicia de una nueva creación, Santiago 1:18; esto nos pone en contacto aquí y ahora con la vida eterna. Es la Palabra creadora de Dios en Jesucristo lo que produce este nuevo nacimiento,1 Pedro 1:23. Nacemos de nuevo para una esperanza viva, nacidos no de simiente corruptible, sino incorruptible, lo que hace que tengamos en nosotros la naturaleza de Dios; y, por tanto, tenemos una vida que ni el tiempo ni la eternidad podrán destruir, todo esto por la resurrección de Jesucristo, que derrotó para siempre la muerte.

El nuevo nacimiento nos introduce en la integridad, 1Juan 3:9. Por este nuevo nacimiento somos purificados de los pecados que nos encadenaban y de los hábitos que nos dominaban; y recibimos un poder que nos permite caminar en integridad. No es decir que ya no pecaremos más; pero sí que cada vez que caigamos recibiremos poder y gracia para levantarnos otra vez. También el nuevo nacimiento nos introduce en el amor, 1 Juan 4:7. Al estar Dios en nosotros, somos limpiados de todo resentimiento y amargura de la vida egocéntrica, para vivir en el amor sacrificial y perdonador de Dios. Por último, el nuevo nacimiento nos introduce en la victoria, 1 Juan 5:4. La vida deja de ser derrota y empieza a ser victoria sobre el yo, el pecado y las circunstancias, Cristo vive en nosotros para que vivamos una vida victoriosa.

Además, hemos recibido una gran herencia, como una posesión segura. Pedro usa tres palabras que presentan tres cualidades que la describen: incorruptible, incontaminada e inmarcesible quiere decir, imperecedera, también indestructible. No puede ser dañada de ninguna manera, esa herencia es inmaculada, lo cual nos indica que no puede ser manchada o contaminada por nada. Es una herencia que no se marchitará ni perderá su valor porque es eterna. Esta herencia describe la gloria de Dios otorgada a los creyentes.

¿Cuál es, entonces, esa heredad que posee el cristiano nacido de nuevo? la heredad del cristiano es Dios mismo. El salmista lo dijo: “Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa; tú sustentas mi suerte. Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos, y es hermosa la heredad que me ha tocado”. Si lo tenemos a Él lo tenemos todo. En nuestro viaje a través del mundo hacia la eternidad somos protegidos por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero.    Oración.

Gracias mi amado Jesús porque por tu obra redentora, me diste una nueva vida, una esperanza viva y una herencia eterna, reservada en los cielos para cada uno de los que te hemos recibido como nuestro Señor y Salvador. Haz que coloque mis ojos en lo eterno, para no desanimarme por todo lo que sucede en esta tierra. Sé que me espera un futuro glorioso en Cristo, gracias por guardarme y perfeccionarme cada día hasta tu regreso, amén. 



miércoles, 29 de abril de 2026

Confía, deléitate, encomienda y calla

 Confía, deléitate, encomienda y calla

“No te impacientes a causa de los malignos, ni tengas envidia de los que hacen iniquidad. Porque como hierba serán pronto cortados, y como la hierba verde se secarán. Confía en Jehová, y haz el bien; y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad. Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón. Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará. Exhibirá tu justicia como la luz, y tu derecho como el mediodía. Guarda silencio ante Jehová, y espera en él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, por el hombre que hace maldades”. Salmos 37:1-7

Este salmo de David expresa su experiencia y es una promesa de bendición futura para el remanente fiel a Dios en este tiempo. Nos exhorta a no impacientarnos cuando vemos prosperar a los malvados, mientras los justos sufren. Así como David debemos llegar a la conclusión de que algún día los malvados serán cortados como la hierba. Dios no se ha olvidado de sus hijos, anhela que nos mantengamos fieles mientras estemos en esta tierra y confiemos porque Él nos cuida, nos guarda y nos sustenta, jamás nos desamparará. Él, a través de la obra de Jesucristo en la cruz nos ha bendecido con toda bendición espiritual y continuará derramando sobre nuestra vida las bendiciones que Él tiene para nosotros, por eso “Deléitate asimismo en el Señor y él te concederá las peticiones de tu corazón”, es el secreto del contentamiento y madurez cristianos, que implica disfrutar de nuestra comunión con el Señor cada día, que, como un Padre amoroso nos concederá los deseos más profundos de nuestro corazón. Un corazón nuevo dado por la vida de Cristo impartida en nosotros. “Encomienda al Señor tu camino, confía en él y él hará”. Aquí nos pide que pongamos nuestra vida en sus manos. Es una entrega sin reservas a Él. Dándole tiempo a Dios para que obre en nosotros, porque Él es bueno y sabe lo que necesitamos. En el tiempo preciso el Señor hará todo, Él siempre actúa en respuesta a la oración con fe. “Guarda silencio ante el Señor y espera en Él”. Simplemente descansemos en el Señor. Es maravilloso poder esperar pacientemente que Él actúe. No debemos preocuparnos cuando los malvados prosperen. No debemos permitir que el éxito de los malvados en sus estratagemas nos irrite ni nos ponga nerviosos. A veces el creyente es atraído por el aparente éxito de gente sin escrúpulos; otras veces sencillamente se enoja contra Dios o solamente dentro de sí mismo. El salmista exhorta al justo a no enojarse; no hace falta porque Dios es justo, y como dice Santiago 1:20 “porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios”. En esta porción hay cuatro verbos imperativos: Confía, deléitate, encomienda, guarda silencio (calla), esto nos lleva a ejercitar nuestra fe y a vivir tranquilos porque descansamos en la fidelidad de Dios y entendemos que la fe y la obediencia van juntas, cuando confiamos en sus promesas y hacemos su perfecta voluntad. Aprendamos con sus promesas a preservar nuestras mentes en tranquilidad en medio de todas las situaciones, como dice Isaías 26:3 “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado”. La fe implica paciencia; por eso debemos aprender a esperar porque Él siempre cumplirá sus propósitos en su tiempo, y nos da un consejo: “No te alteres con motivo del que prospera en su camino, por el hombre que hace maldades”. La mansedumbre no es debilidad, por el contrario, requiere valentía y paciencia cuando esperamos en Dios y cuando colocamos nuestros ojos en lo eterno y no en lo terrenal, que es efímero.   Oración.

Amado Señor, cuando miro mi corazón me pregunto: ¿cuáles son mis deseos? es amarte, conocerte y permitir que fluyas a través de mi vida, por eso anhelo deleitarme en tu Presencia, porque en ella encuentro la plenitud y el gozo que necesito y estar siempre agradecido por todo lo que has hecho en mi vida y en los que me rodean. Conocer tu gran amor me ha llenado de deleite. Amén.



martes, 28 de abril de 2026

¿Confiamos en Dios en medio de las crisis?

 ¿Confiamos en Dios en medio de las crisis?

“Y tomó Ezequías las cartas de mano de los embajadores, y las leyó; y subió a la casa de Jehová, y las extendió delante de Jehová. Entonces Ezequías oró a Jehová, diciendo: Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, que moras entre los querubines, sólo tú eres Dios de todos los reinos de la tierra; tú hiciste los cielos y la tierra. Inclina, oh Jehová, tu oído, y oye; abre, oh Jehová, tus ojos, y mira; y oye todas las palabras de Senaquerib, que ha enviado a blasfemar al Dios viviente. Ciertamente, oh Jehová, los reyes de Asiria destruyeron todas las tierras y sus comarcas, y entregaron los dioses de ellos al fuego; porque no eran dioses, sino obra de manos de hombre, madera y piedra; por eso los destruyeron. Ahora pues, Jehová Dios nuestro, líbranos de su mano, para que todos los reinos de la tierra conozcan que sólo tú eres Jehová”. Isaías 37:14-20

Este pasaje nos enseña la actitud del rey Ezequías frente a una gran crisis que amenazaba a Judá y a su ciudad capital Jerusalén, que iban a ser destruidas por Senaquerib rey de Asiria. Frente al temor que le generó a todo el pueblo, el rey Ezequías se levantó como un líder ejemplar e hizo lo que debía: confió en Dios sus asuntos diarios, consultó con su líder espiritual, enviando a sus mensajeros a buscar a Isaías, este fue otro acto de fe pues quería escuchar la Palabra de Dios del profeta, acudió a Dios en momentos de crisis y elogió a Dios cuando respondió su plegaria.

Ezequías era un rey temeroso de Dios, gobernó durante 29 años en Judá. En sus antecedentes históricos vemos que en su reinado tuvo que sostener una carga dura pagando tributo a Asiria. Su gobierno fue importante por los grandes esfuerzos que hizo para establecer el culto a Jehová, haciendo desaparecer los “lugares altos” y la destrucción de la “serpiente de bronce”. También llaman la atención otros acontecimientos importantes en su vida como su enfermedad, la sanidad milagrosa y la promesa de Jehová de prolongarle la vida por quince años más.

Dice aquí, que le llegó un rollo con información de las amenazas de Senaquerib, en el que desafiaba abiertamente el poder de Dios; inmediatamente entró a la presencia de Dios y extendió esas cartas delante de Él, haciendo una poderosa oración de fe, reconociendo a Dios como Majestuoso, Creador, Soberano y Poderoso, y no un ídolo de madera o piedra, capaz de librarlos de sus enemigos y de reivindicar su Nombre, para que demostrara que es el Único Dios Verdadero. Ezequías buscó la intervención divina en lugar de confiar en alianzas humanas.

Cuando dijo: “entregaron los dioses de ellos al fuego”, se refería a que la política de los asirios para enajenar a los pueblos conquistados de su propio país, era llevarlos a otras partes y destruir los ídolos tutelares de su nación, por ser el lazo más fuerte que los ligaba a su país natal. Ezequías reconocía que Senaquerib estaba blasfemando contra el Dios Viviente y Él no se lo iba a permitir.

Con esa actitud humilde, Ezequías esperó la respuesta de parte del Señor que no tardó en contestar frente a la crisis de Asiria y ante las blasfemias de Senaquerib. Dios prometió proteger Jerusalén por amor a sí mismo y a su promesa a David. Dios defiende su propia gloria, y de manera sobrenatural el ángel de Jehová derrota al ejército asirio, demostrando la soberanía divina frente a la idolatría y la impotencia de los falsos dioses, Isaías 37:35-38.

Recordemos que Dios conoce nuestras necesidades antes que le pidamos, Isaías 65:24; pero Él se deleita cuando nos acercamos con un corazón contrito y humillado para colocar nuestros asuntos en sus manos, confiando en su grandeza y no en nuestros propios razonamientos, en otras personas, o en cosas que representan ídolos, Salmos 51:17. En situaciones límites, el Señor prueba nuestra fe. ¿Confiamos plenamente en su protección divina?”   Oración.

Amado Señor, enséñame a confiar en ti en medio de las crisis, a entender que la oración es el primer recurso al que debo echar mano, reconociendo que eres Soberano, el dueño de la historia y que defiendes tu honor ante las blasfemias que otros dicen de ti. Recuérdame que mi seguridad no depende de mis fuerzas, ni de alianzas humanas, sino de tu protección divina, quiero confiar plenamente en ti. Guarda mi corazón y mis pensamientos, en el Nombre de Jesús, amén.  



lunes, 27 de abril de 2026

¿Quién es Jesús para ti?

 ¿Quién es Jesús para ti?

“Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él. Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros. Y todos daban buen testimonio de él, y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca, y decían: ¿No es éste el hijo de José?” Lucas 4:20-22

Ese día en Nazareth sus amigos debieron quedar atónitos cuando Jesús se sentó en el lugar de los maestros en la sinagoga para enseñar las Escrituras, había leído el Libro de Isaías exactamente donde decía “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos”, Lucas 4:18 Después de cerrar el rollo de Isaías, se sentó diciendo que esa Escritura se había cumplido ese día, declarando abiertamente que era el Mesías prometido. Esencialmente estaba indicando dos cosas importantes sobre sí mismo, primero que tenía una misión específica y segundo diciendo que era más que el hijo de un carpintero. Quizás los que lo conocían desde niño se estarían preguntando: ¿no es este el hijo de José el carpintero y María, con el que jugábamos y crecimos juntos?, y algunos otros dirían: ¿Quién se cree que es? Los años que nuestro Señor vivió en Nazaret, como un ciudadano más, hasta que empezó su ministerio, le había hecho demasiado común, lo que incapacitó a los nazarenos para apreciarlo, como le apreciaban otros que eran menos familiares. Desde entonces la gente ha estado dividida acerca de Jesús, algunos lo aceptan, como dice en Lucas 4:22 “Y todos daban buen testimonio de Él, y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca, y decían: ¿No es éste el hijo de José?”, otros se enfurecen con Él como se registra en Lucas 4:28 “Al oír estas cosas, todos en la sinagoga se llenaron de ira”. En Lucas 4:29 dice: “y levantándose, le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la cumbre del monte sobre el cual estaba edificada la ciudad de ellos, para despeñarle”. Aunque Nazaret no está edificado sobre la cumbre, está rodeado en parte al oeste por sierras, que tienen varios precipicios. El despeñamiento era un modo de castigo capital no raro entre los romanos. Este fue el primer insulto que recibió el Hijo del hombre, y vino de parte de “los de su casa”. Lo que más enfureció a la gente fue el elogio que Jesús pareció dedicar a los gentiles cuando se refirió en Lucas 4:24 “Y añadió: De cierto os digo, que ningún profeta es acepto en su propia tierra”; hablando de la viuda de Sarepta que sustentó al profeta Elías, y de Eliseo que sanó a Naamán el sirio; ya que los judíos estaban convencidos que eran el pueblo escogido de Dios y despreciaban a los demás. El nuevo mensaje de Jesús era para toda la humanidad, algo que ellos no esperaban. Eligió un pasaje que anunciaba el sublime objeto de toda su misión, su carácter divino y sus dotes especiales para ella y lo adaptó singularmente a Él. Fue el primer abrir de su boca en su capacidad profética, al anunciar su misión en esta tierra. Podemos preguntarnos: si hubiéramos estado en esa sinagoga ese día ¿cuál sería nuestra reacción frente a esa afirmación?, ¿sabemos quién es Jesús para nosotros?   Oración.

Señor Jesucristo, sé quién eres tú, eres mi Señor y Salvador, viniste a rescatarme, a redimirme y a restaurarme. Me diste vida nueva y me acercaste por medio de tu sangre preciosa al trono de gracia, me reconciliaste con nuestro Padre celestial. Ahora te pertenezco, mi patria es el cielo y mi destino la eternidad junto a ti. Simplemente gracias Señor, por tu amor inagotable demostrado en la cruz por mí y por toda la humanidad, amén.   



domingo, 26 de abril de 2026

En el poder del Espíritu

 En el poder del Espíritu

“Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor. Y enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado por todos”. Lucas 4:14-15

Jesús fue equipado con el poder del Espíritu Santo para iniciar su ministerio terrenal, que empezó en Galilea, era la región del norte de Palestina, este nombre quiere decir círculo, y viene del hebreo “galil”. Se llamaba así porque estaba rodeada de naciones no judías. Tenía una gran densidad de población. Esa fue la tierra en la que empezó Jesús. Era su propia tierra; y le dio, por lo menos al principio, una audiencia dispuesta a escucharle y a interesarse por su mensaje. En toda esa región comenzaron a hablar de Él cuando inició enseñando en las sinagogas. Se empezó a sentir su influencia. La sinagoga era el verdadero centro de la vida religiosa de Palestina. Este período del ministerio de Jesús se ha llamado “la primavera galilea”. Jesús llegó con un mensaje nuevo diciendo que el reino de los cielos se había acercado. Los corazones humanos estaban hambrientos de la Palabra de Dios, y aún no se habían dado cuenta del golpe que había de dar Jesús a la ortodoxia de su tiempo. La oposición aún no se había cristalizado.

El ejemplo de Jesús nos muestra que también hemos sido llamados a continuar la obra del ministerio para extender el reino de los cielos en esta tierra, pero, así como Jesús, necesitamos empoderamiento espiritual, porque aunque era Dios hecho hombre no operó en su propia fuerza, sino lleno del Espíritu Santo, tras haber sido tentado en el desierto, demostrando que la victoria sobre la tentación habilita el servicio.

Jesús nos ha dado “la primavera galilea”, y es el ministerio en el lugar donde estamos en este momento y tenemos que entender que se realiza bajo la dirección y poder del Espíritu Santo, buscando enseñar la Palabra con la autoridad que proviene de la obediencia a Dios. Es evidente que los períodos de prueba nos ayudarán a moldear el carácter de Cristo y a hacernos más sensibles para la obra del ministerio, no es de extrañar que cuando decidimos servir al Señor, empezarán todos los ataques del enemigo, para desanimarnos o para que desistamos en cumplir el mandato de ir y hacer discípulos a todas las naciones.

Hebreos 2:17-18 nos dice: “Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo. Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados”. Nuestro Señor se identificó con nosotros, y de esta manera, después de su prueba en el desierto, necesitó el fortalecimiento del Espíritu Santo para cumplir su ministerio, ¡cuánto más lo necesitamos nosotros! Por eso sigamos adelante en el cumplimiento del llamado que Dios nos ha hecho a través del Señor Jesucristo.   Oración.

Amado Jesús, gracias por darme tu ejemplo y por entender que solo podré cumplir el mandato de la Gran Comisión guiado y dirigido por tu Santo Espíritu, quien me empodera para llevar tu mensaje y hacer discípulos donde quiera que esté. Enséñame a ser sensible a la voz de tu Espíritu y obediente a las enseñanzas de tu Palabra, en el Nombre de Jesús, amén. 



sábado, 25 de abril de 2026

Jesús mi refugio seguro

 Jesús mi refugio seguro

“Oración de David. Oye, oh Jehová, una causa justa; está atento a mi clamor. Escucha mi oración hecha de labios sin engaño. De tu presencia proceda mi vindicación; vean tus ojos la rectitud. Tú has probado mi corazón, me has visitado de noche; me has puesto a prueba, y nada inicuo hallaste; he resuelto que mi boca no haga transgresión. En cuanto a las obras humanas, por la palabra de tus labios yo me he guardado de las sendas de los violentos. Sustenta mis pasos en tus caminos, para que mis pies no resbalen. Yo te he invocado, por cuanto tú me oirás, oh Dios; inclina a mí tu oído, escucha mi palabra. Muestra tus maravillosas misericordias, tú que salvas a los que se refugian a tu diestra, de los que se levantan contra ellos. Guárdame como a la niña de tus ojos; escóndeme bajo la sombra de tus alas” Salmos 17:1-8

Esta oración la hizo David cuando estaba en peligro. Parece que estaba en el desierto y Saúl y sus hombres lo tenían acorralado y casi logran capturarlo. Este salmo revela la confianza de David en Dios y también puede ser una oración para nosotros en la actualidad, cuando nos encontramos en situaciones de pruebas, ansiedad y peligro.

Es una oración sincera donde el salmista le dice a Dios lo que realmente está sintiendo, cuando dice que su “oración está hecha de labios sin engaño”. Necesitamos, como David, clamar con sinceridad en momentos de angustia. David declaró su integridad ante Dios, sometiéndose al examen divino, para que Él le hiciera justicia. Cuando el Señor prueba nuestro corazón siempre encuentra algo. ¿Estaríamos dispuestos a que el Señor examine nuestra vida?

Esto me lleva a recordar la perfección de Jesús, porque nunca cometió pecado, ni se halló engaño en su boca, que cuando lo maldecían, no respondía con maldición, cuando padecía no amenazaba, sino que encomendaba la causa al que juzga justamente, 1 Pedro 2:22-23. Esto nos ayudaría a pedir más compasión y misericordia por aquellos que nos quieran hacer daño y también a no decir cosas de las cuales tengamos que arrepentirnos después de haberlas dicho. Esto destaca la importancia de la pureza interna y el compromiso de no pecar con nuestra boca. Sabemos que en el mundo siempre habrá maldad, por la presencia de Satanás, el príncipe de este mundo, y siempre habrá “sendas de violentos”, es por eso que como hijos de Dios debemos permanecer alerta, como lo estuvo David con sus enemigos y orar para que las tinieblas retrocedan, para que podamos vencer la tentación y no seamos presa del enemigo.

Siempre debemos decir al Señor que afirme nuestros pies para no resbalar y tener la certeza de que Él escucha nuestra oración. Recordemos Éxodo 19:4 “Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mí”. Hemos sido colocados bajo la sombra de sus alas, recordándonos que Él es nuestro refugio, nuestro lugar seguro, debemos confiar en su protección divina y descansar en Él.  Oración.

Maravilloso Padre celestial, gracias por tu Santa Palabra, por poder apropiarme de ella y poder decirte: “examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad y guíame en el camino eterno”. Me dirijo a ti con sinceridad, reconociendo que dependo de ti, que tú eres mi refugio y sé que tú me guardas como a la niña de tus ojos y me amparas bajo la sombra de tus alas, en ti me siento seguro y confiado, amén.