La comunión del Espíritu Santo, provisión para vivir en el Espíritu
"Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra." Ezequiel 36:26-27
Durante este mes hemos estado reflexionando sobre cómo vivir en el Espíritu, y hemos visto que Dios nos ha provisto de todo lo necesario para que podamos disfrutar de esta nueva vida espiritual que recibimos los creyentes gracias a la obra de Cristo en la cruz. Recordemos que Dios nos provee la Gracia de Nuestro Señor Jesucristo, su Amor y la comunión del Santo Espíritu para este propósito, recordemos también que por gracia hemos recibido la mente de Cristo, con la cual podemos tener el pensar de Cristo y también un nuevo corazón con el cual podemos tener el sentir de Cristo, además el amor que se nos ha dado es una fuente y a la vez un combustible que mueve la fe y que nos impulsa a obedecer.
Ahora bien, para poder disfrutar de la comunión del Espíritu Santo, que es parte de esa provisión para que nosotros sus hijos podamos caminar en el Espíritu, es necesario comprender que también por gracia, a la hora de recibir a Cristo como Señor y Salvador se nos dio una nueva vida, que es espiritual, esto es precisamente lo que nos revela Ezequiel 36:26a “Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros” y lo que ratifica Juan 3:5-6 “Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.
Así que cuando recibimos a Cristo por medio de la fe, nacemos de nuevo, este nacimiento es espiritual, pues nacemos del Espíritu, y en ese momento se cumple en nosotros la palabra escrita por medio del profeta Ezequiel: “pondré espíritu nuevo dentro de vosotros” Este nuevo espíritu que nace al recibir a Cristo, fue esa vida espiritual que el hombre perdió en el jardín del Edén cuando Adán y Eva pecaron, y que tiene la capacidad de relacionarse con Dios, pues es ahí en el espíritu humano donde podemos disfrutar de la comunión del Espíritu Santo, pues como dice Ezequiel 36:27 “Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.” Y esta revelación es maravillosa, pues Dios mismo, gracias a la comunión del Espíritu Santo nos lleva a que andemos es sus estatutos, guardemos sus preceptos y los pongamos por obra, esto es vivir en el Espíritu, y es gracias a la obra de Cristo. Padre Dios, gracias por darle vida a mi espíritu, pero sobre todo gracias por tu Santo Espíritu, quien mora en mí y me enseña diariamente a vivir en el Espíritu. Amén.