En Cristo se responde la pregunta ¿Para dónde voy?
“No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también
en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo
hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os
preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo
estoy, vosotros también estéis.” Juan 14:1-3
“No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.” Juan 14:18
El Señor Jesucristo antes de ir a la cruz le dice a sus
discípulos que no se angustien, que sí creen en Dios crean también en Él, y les
hace esas declaraciones maravillosa que encontramos en Juan 14:1-3 y Juan 14:18
precisamente porque sabía el dolor por el cual pasarían a causa de su
crucifixión, así que al hacer estas afirmaciones estaba buscando que sus
discípulos se fortalecieran y tuvieran una esperanza.
Jesús, el creador de todo, sabe el dolor que produce la
muerte, pues ésta no estaba incluida en el diseño original de Dios, el hombre
no había sido diseñado para padecer la separación que trae un fallecimiento,
pero lastimosamente, por causa del pecado, tuvo que experimentar esta horrible
consecuencia, sin embargo, el Señor anticipándose a lo que vendría les dice a
sus discípulos que no los dejaría huérfanos, pues precisamente, ese es el
sentimiento que produce la muerte: una sensación de orfandad, de desamparo, de
soledad, de abandono y por eso se anticipa declarándoles que iría a preparar un
lugar especial para ellos en su hogar celestial, en la casa de su Padre Dios,
pues donde Él estaría quería que ellos también estuvieran.
Es grandioso saber que las palabras dichas por Jesús también
son para nosotros los cristianos, por lo cual podemos estar seguros, que por
haber depositado nuestra fe en Cristo, igualmente Él nos ha preparado un lugar
en la casa del Padre Celestial; y gracias a su obra en la cruz y a su
resurrección tenemos esperanza, lo que permite que nuestra manera de pensar sea
renovada para que cualquier sentimiento de orfandad sea sanado o simplemente no
ingrese a nuestra vida, y así podamos comprender que al Jesucristo referirse que
iba a preparar un lugar para nosotros, nos estaba indicando claramente el
destino eterno de los creyentes, respondiendo así a la pregunta ¿Para dónde
voy? Oración.
«Señor Jesús, gracias porque por tu Santo Espíritu hoy tengo
la revelación de ese destino eterno junto a ti en el cielo, en nuestro hogar,
en la casa de nuestro Padre Dios. Amén.