¿Cómo vivir en el Espíritu?
«Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.» Gálatas 5:16
Vivir en el Espíritu es más que un ideal; es una realidad hecha posible únicamente por la obra redentora de Cristo. Por eso, la exhortación del apóstol Pablo a los gálatas, «Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne» (Gálatas 5:16), sigue siendo el llamado esencial para el creyente de hoy.
Pablo mismo entendió la intensidad de la batalla interna del creyente para no satisfacer los deseos de la carne. Él experimentó este conflicto y dejó plasmado su clamor en Romanos 7:24-25a: «¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro.» La lucha entre la carne y el Espíritu es real, pero la victoria ha sido provista por Cristo.
La clave de esa victoria reside en una verdad transformadora que Pablo experimentó en su propia vida: «Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí» (Gálatas 2:20). Dejar vivir a Cristo en nosotros es la esencia de andar en el Espíritu, pero ¿Cómo le permitimos a Cristo vivir a través de nosotros de manera práctica?
1. Cuando permitimos que sean sus pensamientos los que dirijan nuestra vida, pensamientos que ahora podemos tener pues se nos ha dado la mente de Cristo. (1 Corintios 2:16)
2. Cuando dejamos que en nosotros haya el mismo sentir que hubo en Cristo, gracias al nuevo corazón que se nos ha dado, donde están escritos sus mandamientos para ponerlos por obra. (Ezequiel 36:26-27)
3. Cuando Cristo expresa su vida a través nuestro, por medio de ese amor de Dios que ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo. (Romanos 5:5 y Gálatas 5:22-23).
Así que hermanos, vivamos por fe, rindiendo diariamente nuestra vida al Señor para que el pensar, el sentir y el actuar de Cristo se expresen a través nuestro, gracias a la obra y el poder de su Santo Espíritu. Solo así experimentaremos la plenitud de vivir en el Espíritu. Oración.
«Padre Dios, llévame por la acción y el poder de tu Santo Espíritu a morir a mis propios deseos, y a dejar que sea tu amado Hijo Jesús quien ahora viva en mí. Amén.