domingo, 31 de mayo de 2026

La fuente de mi obrar

 La fuente de mi obrar

“derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,”, 2 Corintios 10:5

“Pero el que duda sobre lo que come, es condenado, porque no lo hace con fe; y todo lo que no proviene de fe, es pecado.”, Romanos 14:23

En el Antiguo Testamento, se muestran muchas veces la rebeldía de Israel, su tendencia a confiar en ellos mismos, en apartarse de Dios y caer en la idolatría, El Señor da el diagnóstico: “Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua” (Jeremías 2:13)

Cambiaron la fuente viva, y ellos se convirtieron en su propia fuente, pero esa fuente estaba rota.

Así mismo sucede hoy en día con nosotros los creyentes cuando cambiamos la fuente de nuestro obrar, pero ¿qué quiere decir que la fuente sea yo mismo? Pues cuando la fuente es mi propio yo, caemos en la autosuficiencia del alma, y ésta necesita valoración, reconocimiento y respeto. Caemos en el viejo engaño de “ser nuestros propios dioses”, ver lo que es mejor para nosotros, y terminamos esclavos de nuestras pasiones y deseos, volvemos a sentir vergüenza y nos sentimos huérfanos, comenzamos a tapar nuestra conciencia con religión (Tito 3:3)

Por eso el Señor nos invita a la negación de nosotros mismos. A llevar a la cruz todo, pues cuando comimos del cordero morimos y por tanto es determinante, urgente que llevemos su muerte a toda decisión para que cambie la fuente.

Pablo lo expresa, inspirado por el Espíritu, de una manera extraordinaria: “llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos.” (2 Corintios 4:10). Que yo merme, para que Él crezca.

Es esencial hacerlo cada día, y claro, es casi un insulto para un mundo que exalta el yo; pero hablar de negarse no es misticismo, porque me niego para hacer un intercambio de vida, me niego a mi, para tomar la vida de Hijo de Dios. (Lucas 9:23)

Entonces, en esta negación, cambio de fuente, ahora la fuente de mi obrar debe ser únicamente Cristo; pues si la fuente de mi obrar no es Cristo, sino yo, entonces la gracia se detiene y la razón fundamental de esto es que todo lo que no es de Cristo, lo que no es de la fe que nos trajo esa gracia, es pecado y así lo ve el Señor. (Romanos 11:6, Romanos 14:23).

Hermanos, este conocimiento revelado y experimentado en cada uno de nosotros trae consecuencias tremendas: Destruye el legalismo, pues no son nuestras sensaciones o percepciones; destruye el misticismo, pues no son impulsos anímicos motivados por el orgullo de una falsa espiritualidad o sensación subjetiva de “elevación” sin verdad.

Por lo tanto, se construye una vida en total dependencia de la única fuente inagotable, refrescante y eterna, Cristo; y su llamado no es a hacer, sino a permanecer, para que siempre la fuente de todo obrar sea Él (Juan 15:15).   Oración.

Descanso en ti, tú me llevas de tu mano, me niego a mi propio criterio, y llevo cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo, que su mente sea la que opere, no la mía, de esta manera cambio de fuente, que no sea yo sino Cristo en mí, para llevar en mi cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en mí, amén.  



sábado, 30 de mayo de 2026

Venid a mí los cansados

 Venid a mí los cansados

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;”, Mateo 11:28-29

Hace unos años cuando recibí al Señor como Salvador, una de las primeras palabras que me llenó de esperanza y me conmovió fue la de Mateo 11:28-30

En ese momento cuando leí este pasaje, vino a mi una pregunta, ‘pero soy joven, ¿de qué voy a estar cansado?’, y mi respuesta fue reconocer que aunque tenía fuerza física realmente estaba cansado. Asombrosamente vino a mi el entendimiento de mi cansancio y de que este no provenía de la ausencia de fuerza física, sino de la ausencia de su presencia en mi vida, había tenido que luchar en mi propia alma, en soledad, sin propósito, y esto es lo más agotador para un ser humano. Estaba trabajado y cansado, sin Cristo en mi.

Entonces, ahora que inicié a aprender sobre el alma, y cómo gestionarla, entiendo mejor cuando el Señor dice: “hallaréis descanso para vuestras almas”. Nuestra alma se agobia y se cansa, porque nos apartamos del diseño original, incluso como creyentes, y no vivimos en el flujo espíritu, alma y cuerpo, como seres integrales, que dependen completamente de vivir en el Espíritu de Dios en comunión con nuestro espíritu, tomando la mente de Cristo y expresando en lo que hacemos, su obrar.

Muchas veces me he sentido nuevamente cansado, agotado, no necesariamente en lo físico, sino frustrado, por no cambiar o no hacer visible eso tan bonito que se ve en las Escrituras y andar en amor, es decir que haya coherencia entre lo que predicamos y lo que hacemos, pero el Señor me hizo notar que la pared es mi propio yo, que no soltaba las riendas, que seguía con mis habilidades queriendo incluso dirigir mi vida espiritual.

Comprendí por revelación, que en Cristo, todo está consumado, estoy completo en Él, Él es mi plenitud, Él llenó todos mis faltantes, me restauró en todo lo que perdí o no tuve y ahora estoy llamado a permanecer en Él y reposar de mi obrar, para que su vida exprese todo lo que yo no podía hacer: amor, gozo, paz, paciencia, todo su fruto. (Gálatas 5:22-23)

De esto se trata cuando Jesús dice “aprended de mí que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas”, de negarme a mis propios pensamientos, sentimientos y voluntad, para que la vida plena del Hijo, en la que el Padre me colocó, se exprese de manera espontánea.

Esto ocurre cuando llevo cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, voy a su reposo y descanso en el Pastor de mi alma, para que todo mi ser, Dios lo santifique por completo y mi espíritu, alma y cuerpo sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. (1 Tesalonicenses 5:23).

Hermanos, no nos cansamos por la multitud de ocupaciones que tenemos durante el día, sino por la ausencia de la presencia de Dios y su obrar en esas cosas que hacemos.    Oración.

Hoy vengo a ti Padre, a tus brazos, porque Cristo es la puerta por la que entré y te hallé, ahora puedo reposar de mi obrar, en toda situación, para que tú seas el que obre y me use como instrumento de la expresión de tu amor, para gloria de tu Santo nombre. Amén.    



viernes, 29 de mayo de 2026

Reposo y gracia

 Reposo y gracia

“Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda; mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia.”, Romanos 4:4-5

En el nuevo testamento, hay una contundente y clara exclusión mutua entre el obrar humano y la gracia, demostrando que son contrarias. Si una se activa, la otra para o cesa, en términos legales categóricos; por ejemplo, en Romanos 4:4-5 vemos claramente esta incompatibilidad legal entre obras y gracia.

“Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda; mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia.”

El griego original en que fue escrito el pasaje, aquí es matemáticamente preciso: “Al que trabaja/obra”, deriva de un verbo griego que implica esfuerzo físico o mental para producir un resultado. (ergázomai[a]) “Al que NO obra”. Usa una partícula negativa, con el participio presente, por lo que enfatiza y destruye cualquier posibilidad de acción humana.

Y en este mismo pasaje se menciona la fe, que en el Nuevo Testamento es el antónimo legal de obrar. En el momento en que el hombre introduce su obrar, la Gracia (el obrar de Dios en Cristo) se anula legalmente, por apartarse de la obra redentora de Jesús para depender de los méritos propios. (Gálatas 5:4).

Esta idea, es ratificada en Romanos 11:6a: “Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia…”

La preposición usada en el griego original, indica origen o fuente de poder. El texto griego afirma que el obrar de Dios (Gracia) y el obrar del hombre tienen fuentes de energía incompatibles. Si la fuente es tu obra, el obrar de Dios se detiene en seco para no violar su propia naturaleza jurídica de Gracia.

Hermanos, confiemos plenamente en Jesús, reposemos en Él, perdamos nuestra vida para ganar la de Cristo, esto inicia cuando se pierde toda esperanza en nuestras propias buenas intenciones, habilidades o incluso en mi propio criterio y entonces me rindo a Él. (1 Corintios 2:2)

Una píldora adicional que nos recuerda esta verdad contundente, la vemos en Salmos 127:1 “Si Jehová no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican; Si Jehová no guardare la ciudad, En vano vela la guardia..”, incluso a nivel ministerial y del servicio a Dios, no somos nosotros haciendo u obrando, sino Cristo a través de nosotros, sino es así, en vano edificamos, así que detengamos nuestro obrar, operando solo en la fe de Cristo, para que se active el obrar poderoso de Dios. (Gálatas 2:20, Efesios 3:20)     Oración.

Cuántas veces Señor tuve las mejores intenciones y quería ser bueno, obedecerte y hacer tu voluntad, pero no podía, terminaba haciendo el mal que no quería hacer, pero me mostraste la cruz, yendo a morir juntamente con Cristo para que juntamente con Él, resucitara para vida nueva. Te alabo Señor, porque ahora reposo en ti y se activa tu gracia sobreabundante, amén.  



jueves, 28 de mayo de 2026

Profundicemos en el reposo

 Profundicemos en el reposo

“En descanso y en reposo seréis salvos; en quietud y en confianza será vuestra fortaleza.”, Isaías 30:15b

Hay una idea categórica y contundente que se repite de muchas maneras en las Escrituras Sagradas, es decir, en la biblia: el obrar de Dios se activa de forma exclusiva cuando el hombre cesa su propio obrar y opera en la fe en Cristo.

Los textos originales hebreos y griegos utilizan términos militares, legales y muy precisos para enfatizar esta idea.

El primer ejemplo está en Éxodo 14:14, donde observamos un mensaje de cese absoluto: “Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos.”, esta idea se repite en las victorias militares del pueblo de Israel donde su victoria no dependía de su fuerza, destreza o número de hombres ni mucho menos de armas o caballos, sino de la confianza plena en Dios.

¿Cuándo perdieron batallas?, cuando confiaron en sus propias fuerzas o destreza militar; con esto el Señor nos quiere enseñar que la victoria no depende de la capacidad humana, ni de los recursos que tenga el hombre, sino de su Santo Espíritu (Josué 7:2-5, Josué 8:1, Zacarías 4:6)

También en Isaías 30:15, encontramos el mismo patrón, la ecuación matemática de la salvación: “En descanso y en reposo seréis salvos; en quietud y en confianza será vuestra fortaleza.”; aquí se condiciona la manifestación del poder de Dios a quedarse completamente quieto y confiar, con el énfasis de soltar la carga.

En el contexto histórico del pasaje anterior, el imperio Asirio amenazaba con destruir Jerusalén, pero en vez de confiar en Dios, los líderes de Judá, enviaban riquezas a Egipto tratando de hacer alianza con ellos; el Señor los reprende por medio del profeta Isaías, anunciándoles que Egipto no los protegería, que su única protección y victoria era que confiaran plenamente en el obrar de Dios, reposando en Él. Finalmente, solo confiando en Dios pudieron vencer (Isaías 37:5-7)

Cuántas veces equivocadamente en nuestras batallas diarias, confiamos en nuestras destrezas, habilidades o cosas materiales; lo que refleja que confiamos en nuestra acción, fijando la mente en las cosas temporales; pero los anteriores pasajes nos demuestran que confiar y esperar en Dios, no significa falta de diligencia, sino la negación de nuestra propia actividad en la carne, entrando en su reposo, para que inicie la acción de Dios por medio de su Hijo que ahora nos habita, como dice Salmos 37:5: “Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará”   Oración.

Padre, entro en tu reposo, que es Cristo mismo en mi, Él es el Señor del reposo, mi descanso final, donde descanso de mi obrar, para que sea Él manifestándose a través de todo lo que hago. Amado Señor, cuántas veces luche en mi propia alma, pero perdí la batalla, ahora se que en ti puedo reposar y vivir en la dimensión espiritual, para gloria de tu nombre, amén.  



miércoles, 27 de mayo de 2026

La fuente de la vida eterna

 La fuente de la vida eterna

“Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; y no queréis venir a mí para que tengáis vida.”, Juan 5:39-40

“Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.” Juan 20:31

El concepto bíblico de la vida es mucho mayor al concepto de la vida biológica o social que tiene el ser humano. La vida humana física se determina por el tiempo desde nuestra concepción, nuestro desarrollo humano, hasta nuestra muerte biológica, es un tiempo limitado, con algunas diferencias frente a los animales, en cuanto a la conciencia, la voluntad y la razón.

Sin embargo la vida que nos ofrece Jesús tiene otra naturaleza. Una vida donde al morir al pecado, por la fe en Él, iniciamos de nuevo, pero no hay un límite de tiempo, esto es la eternidad. El pecado hace que la vida sea limitada; al morir Jesús en pago por nuestros pecados, nos concede salir de la muerte y por medio de la fe en Él, obtener la vida eterna.

Esta promesa además de ser inmediata, nos da esperanza en una vida diferente, plena y llena de paz, y se logra por medio de la fe; cuando escudriñamos las escrituras, estas nos llevan a Jesús; ese fue el propósito de que se escribieran, que nos mostraran la forma y nos dieran la fe para ir a Cristo, para ir a la vida eterna.

Puedes hoy mismo, iniciar a sumergirte en el estudio de la Biblia, con una consecuencia: Que al estudiarla te encontrarás de frente con la fuente de la vida eterna: Jesucristo.   Oración.

Señor, abre mis ojos espirituales para entender las escrituras y encontrar allí la vida abundante y eterna que tu me diste en la cruz. Amén. 



martes, 26 de mayo de 2026

Entrar en el reposo

 Entrar en el reposo

“Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas. Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia.”, Hebreos 4:10-11

La clave, para ir desde el espíritu al alma, y que el alma exprese la vida de Cristo, y no la carnalidad propia heredada de Adán, es permanecer en su reposo. (Salmo 23:2). Es decir, desde donde operamos determina si lo que hacemos es en el espíritu o en la carne (Romanos 8:6) ¿lo que estás apunto de hacer o decidir, viene desde el espíritu en comunión con el Espíritu de Cristo, o de tus propios pensamientos, sentimientos o voluntad? ¿viene de afuera hacia adentro o de adentro hacia afuera?

Hebreos en sus capítulos 3 y 4, nos ilustra lo anterior con la conducta del pueblo de Israel, pues muchos no entraron en la tierra prometida porque su incredulidad no les permitió experimentar el reposo del Señor. Por eso nos confronta como creyentes a entrar diligentemente en ese reposo: “Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia” Hebreos 4:11.

Esto hermanos, es por fe de principio a fin, entonces debemos entender la fe como confianza plena, pues no es nuestro esfuerzo ni nuestra destreza, ¡por supuesto que no!, sino que entrar en el reposo es creer que Dios ya lo dio todo para operar en la nueva naturaleza.

En el griego original de la biblia, esto se alinea con la idea de que Dios es quien produce el querer, como el hacer y debe haber en nosotros una rendición de nuestra voluntad para reposar; pero no es pasividad, sino actividad basada en la vida de otro, de Cristo. (Filipenses 2:13)

Cuando aquieto mi alma, surge la vida de Cristo en mí de manera espontánea, este patrón se repite de tantas manera en la escritura, que debemos pedirle al Espíritu Santo nos abra el entendimiento para notarlo y experimentar su reposo (Salmos 62:1, Salmos 130:5, Salmo 131, Hebreos 6:19 ).

Por ejemplo, Pablo, al ver a Cristo, no toma una decisión basada en un análisis racional de su mente oscurecida; él es “alcanzado” por una luz superior y su voluntad se rinde ante la realidad de quien es el verdadero Señor. (Hechos 9:5-7)

Cuando vamos a Él, a Cristo, hallamos descanso para nuestras almas, como el discípulo amado que se recostaba en su costado, debemos entrar en su reposo para hallar verdes pastos, reposar de nuestro obrar, para que el que obre sea el Pastor de nuestra alma. (Juan 10:9)     Oración.

Padre, me rindo ante ti, descanso de mi obrar, para que sea tu obrar en Cristo Jesús, he luchado pero solo encuentro frustración y mi alma se ha agotado, solo encuentro reposo al costado de Jesús, descanso hoy en ti, para que seas tú edificando mi vida, llevándola a la operación de tu Espíritu, amén. 



lunes, 25 de mayo de 2026

El reposo del alma

 El reposo del alma

“En lugares de delicados pastos me hará descansar;

Junto a aguas de reposo me pastoreará”, Salmos 23:2

El Salmo 23 se cumple en Cristo Jesús y hemos reflexionado en Salmos 23:1, que nos revela que al ser colocados en Cristo, estamos completos, no nos falta nada. Él es nuestro pastor (Juan 10:9, Juan 9:11).

En Salmos 23:3, se indica que Cristo restaura nuestra alma, la devuelve al diseño original, un alma que expresa la vida de Dios y su voluntad. Y concluimos por el estudio de Génesis 2:6-7, que el alma no está diseñada para mandar sino para ser el mayordomo, y entonces la liberación que nos da Cristo es una restauración del diseño original, donde el espíritu del hombre es vivificado para que el alma pueda finalmente “reposar” en el gobierno divino y no en sus propios esfuerzos o en la esclavitud del enemigo (Efesios 2:2-3, Romanos 8:11).

Hay un puente, entre Salmos 23:1 que habla de su plenitud y Salmos 23:3 que enfatiza la restauración del alma, esta clave, está en Salmos 23:2: es su reposo, como lo encontramos de manera preciosa y sutil: “En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará” (Salmos 23:2)

El alma reposa en Cristo, lo cual no significa inactividad, sino rendición completa, como también expresa Salmos 62:5-7: “Alma mía, en Dios solamente reposa, Porque de él es mi esperanza. Él solamente es mi roca y mi salvación. Es mi refugio, no resbalaré. En Dios está mi salvación y mi gloria; En Dios está mi roca fuerte, y mi refugio.”.

El alma (pensamientos, sentimientos y voluntad) es el producto del soplo de Dios en el cuerpo. Si el alma intenta operar por su propia “decisión voluntaria” sin depender del soplo constante de la revelación por el Espíritu de Dios, cae en la conducta religiosa o engañosa; como vemos ilustrado en el caso de Pedro, cuando actuando en una aparente bondad, quería detener que su maestro fuera a la cruz del calvario (Mateo 16:16-17, Mateo 16:23)

En conclusión, podemos reflexionar que si nos encontramos en nuestro propio pensar, sentir y hacer, o si estamos confundidos, o tenemos alguna necesidad, entonces, no podemos quedarnos allí, sino pasar de la carnalidad y la preocupación de la vida natural, al reposo, que es el puente que nos lleva a disfrutar de su plenitud y a regresar al diseño original, donde nuestra alma descansa y halla verdes pastos, pero se activa su gracia que es Cristo mismo.    Oración.

Padre, no quiero taparme con religión, sino con tu presencia, con la preciosa sangre derramada en el calvario, que me dio libertad, hoy me rindo ante tu majestad y te alaba mi alma, pues eres mi lugar de descanso, amén.  



domingo, 24 de mayo de 2026

El diseño de mi alma es restaurado en Cristo

 El diseño de mi alma es restaurado en Cristo

“Confortará mi alma;

Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre..” Salmo 23:3

Reflexionamos acerca de que en Cristo estamos completos y no nos falta nada, pues Él es la plenitud de aquel que lo llena todo en todos (su iglesia) (Efesios 1:23)

¿Pero cómo podemos disfrutar plenamente de “Él es mi pastor, nada me falta” y experimentar que estamos completos en Él?

En el Salmos 23:3 nos dice la Escritura “Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.”

La palabra usada para “confortar” en el original hebreo, también es usada para restaurar y significa traer de vuelta, restaurar, refrescar o aliviar. Su énfasis indica traer de vuelta a la oveja perdida o animar al alma cansada.

Otros ejemplos donde se utiliza esta palabra, nos confirman su significado:

En Job 42:10: “Y quitó Jehová la aflicción de Job… y aumentó al doble todo lo que Job había tenido”.

En Jeremías 30:17: “Mas yo haré venir sanidad para ti, y sanaré tus heridas…”.

En este precioso salmo, también encontramos la misma palabra usada para “alma” que está en Génesis 2:7, cuando Dios formó al hombre del polvo de la tierra y al soplar sobre él, se origina un alma, un “ser viviente”. Un alma que se crea como intermediaria entre el espíritu y el cuerpo, para expresar la vida de Dios.

Es decir, un alma diseñada para expresar, no para gobernar ni tomar el control; recordemos el orden de Dios (espíritu, alma y cuerpo) que define la prioridad funcional y cómo funcionamos como seres creados a su imagen, según semejanza de Dios. El espíritu es el amo, que recibe de la fuente, o sea del Espíritu Santo; el alma es el mayordomo que expresa, y el cuerpo el obrero que ejecuta. (Génesis 2:7, 1 Tesalonicenses 5:23)

Por lo tanto, el alma, por diseño, tiene la capacidad de expresar a Dios y manifestar Su imagen y gloria. El hombre es, en esencia, un recipiente de la plenitud de Cristo, de la cual toma “gracia sobre gracia” (Juan 1:16).

Entonces, ¿cuándo es restaurada nuestra alma? Cuando ella expresa a quien la gobierna; no es ella la que gobierna, sino que se rinde para expresar a Cristo. De esta manera, el pastor de nuestra alma nos devuelve al diseño original, restaurando nuestra alma, para que ahora glorifique al Padre, pues solo el Hijo glorifica y hace su voluntad.   Oración.

Padre, gracias por que en Cristo, me has restaurado, ya no soy yo el que vive, sino que por medio de la fe, participo de la naturaleza divina, de Cristo mismo en mí, para glorificar tu nombre y expresar tu gloria. Amén. 



sábado, 23 de mayo de 2026

Nada me falta, estoy completo

 Nada me falta, estoy completo

“Jehová es mi pastor; nada me faltará.” Salmo 23:1

“El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?”, Romanos 8:32

El siguiente salmo tiene cumplimiento pleno en Cristo, “Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas” (Juan 10:11), no solo Cristo en su condición de pastor de nuestras almas, sino que en Él, nada me falta; observemos que esta parte también se cumple en su gracia: “y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad” (Colosenses 2:10). Y si algo nos faltare en esta vida temporal, la provisión está en Él “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.” (Filipenses 4:19). Estamos completos en Cristo, “Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia.” (Juan 1:16), en la cruz el “consumado es”, fue efectivo y está a nuestro alcance, pero no es un mejoramiento del viejo hombre, sino una renovación completa, un pago absoluto, una obra culminada.

Esto implica, que cuando pedimos por cosas temporales, no debe ser sin ningún propósito o movidos por egoísmo como nos lo aclara Santiago 4:3-5, debe ser como medio para glorificar, esto es, expresando nuestra necesidad a Aquel que tiene el poder de suplir, pero lo haga o no, estamos completos en Él, porque cualquier otra expresión seria negar que Él ya nos dio todo, porque nos dio a Cristo mismo y con Él todas las cosas: “y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.” (Efesios 1:22-23). Su iglesia, nosotros, somos su cuerpo y tomamos de su plenitud y somos alimentados; Él la pastorea para que no nos falte nada, y para llenarlo todo, aun en nuestra esfera emocional, en nuestra mente y en nuestro corazón. Pero no dudemos que también lo hace aun en nuestra provisión diaria, para que como dice 2 Corintios 9:11, todo lo que abunde en nosotros sea para darle gracias y glorificarlo: “para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios”. Entonces ¿Por qué razón nos provee el Señor en esta vida temporal? para que al tener de todo abundantemente, seamos generosos y cuando llevemos sus ofrendas a los que las necesitan, ellos darán gracias a Dios.

Todas las bendiciones dadas a Abraham nos alcanzan a nosotros por medio de Cristo “para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu.” (Gálatas 3:14), y teniendo la promesa de su Espíritu Santo en nosotros, lo espiritual fluye hacia el alma y hacia el cuerpo, porque si tenemos a Cristo tenemos todo, sino lo tuviéramos a Él, aunque tuviéramos muchas riquezas no tendríamos nada. Por esto, Él es nuestro pastor, y con Él nada nos falta.   Oración.

Padre, gracias porque me has dado la única provisión que necesito, a Cristo, y con Él todas las cosas, por tanto no me falta nada, has llenado todos mis vacíos y necesidades, y aun me provees para las cosas temporales para mostrar tu gloria en Cristo Jesús por el poder de tu Espíritu Santo. Amén.    



viernes, 22 de mayo de 2026

Cómo gestionar nuestra alma

 Cómo gestionar nuestra alma

“Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.”, Romanos 8:6

Lo que alimenta nuestra alma solo debe ser Cristo, es decir, el espíritu en comunión con el Espíritu Santo, sino es así, entonces la fuente que alimente nuestra alma será lo externo, lo temporal, lo banal y esto nos llevará a nuestros propios deseos y nuestro obrar para caer de la gracia y como consecuencia quedar atrapados en culpabilidad. (Gálatas 5:4)

La naturaleza que alimentemos se fortalecerá, según Romanos 8:6, como enfoquemos nuestra mente determina la clase de vida en la que nos movemos y el resultado es inevitable: vida y paz, o muerte.

Un ejemplo para ilustrar el proceso: si se tiene una situación de dificultad, enfermedad, tentación, problema familiar o personal, entonces esto nos puede llevar a resolverlo con preocupación, en nuestra mente, y si además vemos en redes sociales que dice “prestamos fácil sin fiador”, o “ven en vacaciones a nuestra playa y desconéctate de todo”; todo esto está alimentando nuestro yo, tratando de solucionar desde lo externo un problema que es interno; pero en ese momento nos llega el devocional de conexión de vida que está enseñando que nuestra alma sólo halla consuelo en Dios, y por la acción del Espíritu lees el devocional, esto te saca de ti mismo, de resolver en tu pensamiento, o dejarte llevar por tus sensaciones y empiezas a orar, a clamar, a usar el tesoro que tienes dentro, entonces allí alimentas el espíritu con la fuente de agua que brota para vida eterna, es decir empiezas a soltar, a rendirte a la vida que te habita, a Cristo mismo. (Juan 4:14, Jeremías 15:19).

Observemos que la gestión se hace en el orden y diseño divino original: El espíritu (el amo), recibe la vida y dirección de Dios por la conciencia, intuición y comunión, tomando de la fuente, el Espíritu Santo, utilizando como testimonio las Sagradas Escrituras, que apuntan a Cristo. Pero debemos rendirnos, despojarnos de nuestro propio pensar y tomar lo que ya tenemos: la mente de Cristo (1 Corintios 2:16). Entonces el alma, el mayordomo, recibe la notificación del espíritu por la acción del poder que actúa en nosotros, el Espíritu Santo; es avisada y procesa mediante la mente (entendimiento) y rinde la voluntad para ejecutarla, para que el obrar sea el de Cristo, pues cuando expresamos amor, gozo, paz, paciencia y todo el fruto, no es nuestro fruto, sino la expresión del carácter de Cristo. (Gálatas 5:17-22)

Finalmente, el cuerpo (el criado u obrero), como consecuencia, ejecuta la acción en el mundo exterior, convirtiéndose en el santuario exterior que expresa la luz interior. Entonces el alma expresa a quien la gobierna, que debe ser Cristo, nuestro Señor y entonces la vieja naturaleza se empieza a morir de hambre. ¿A qué naturaleza estamos alimentando? Hermanos, este debe ser nuestro crecimiento espiritual y nuestro mover, al ser fortalecidos en el hombre interior por su Espíritu fijando nuestra atención en Cristo (Efesios 3:16, 2 Corintios 5:7).   Oración.

Padre, me has regenerado en Cristo Jesús, para que mi alma ahora exprese la vida eterna, la vida espiritual, tu diseño original restaurado por medio de la cruz, por el poder de tu Espíritu en mi, vivifícame mi Señor para que en todo haga tu voluntad y glorifique tu nombre, amén.



jueves, 21 de mayo de 2026

La gestión o administración del alma

 La gestión o administración del alma

“Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra”, Colosenses 3:2

“​​Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro; siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.”, 1 Pedro 1:22-23

El alma expresa a quien la gobierna. (Lucas 6:45, Proverbios 23:7). El alma son nuestros pensamientos, sentimientos y voluntad. Los creyentes en Cristo tenemos “espíritu, alma y cuerpo”, en ese orden y esto no es aleatorio, es la precisión de la escritura: “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.”, 1 Tesalonicenses 5:23 En el diseño original del Edén, el espíritu que Dios le dio al hombre, estaba en perfecta dependencia del Eterno y gobernaba al alma y ésta a su vez al cuerpo, ese era el orden diseñado por Dios, que reflejaba la gloria de Dios (sus atributos).

Pero la astucia de la serpiente llevó al hombre a ser seducido por sus propios deseos y engañado por sus propios sentidos. Lo llevó al plano del alma y allí perdió el hombre su conexión con Dios, renunció a lo espiritual y se concentró en sí mismo. A través de los sentidos, el maligno, tentó al hombre para introducir una idea mortal: ser su propio dios. “sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.” (Génesis 3:5).

Hoy en día entendemos esto como la idea de hacer las cosas a mi manera, lo que yo pienso, lo que yo siento, lo que yo decido. Pero la puerta de entrada fueron nuestros sentidos: “Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.” (1 Juan 2:16), en paralelo con Génesis 3:6: “Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.”, ¿De dónde proviene a lo que le prestamos atención? Esto es determinante. El hombre impulsado por el maligno, fijó su mirada en lo temporal, escogió el árbol de la ciencia del bien y del mal, y no al árbol de la vida. El punto de esta enseñanza, es que el creyente también puede ser engañado, sus sentidos pueden ser extraviados de la sincera, verdadera doctrina de Cristo y ser conducido por su antigua naturaleza y por lo tanto expresarla, lo que conocemos como vivir en la carne, o ser atrapado en sus propios deseos: “Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo” (2 Corintios 11:3). Para “sentidos extraviados” se usa una palabra que significa algo que se corrompe y por tanto nos desviemos de nuestra fe al Señor Jesucristo.

Deberíamos estar mucho más sensibles y atentos a nuestros sentidos espirituales en vez de los sentidos del alma y cuerpo, pues vivimos por lo que creemos y no por lo que vemos (2 Corintios 5:7).

Seguiremos ahondando en este entendimiento del alma, como lo testifican y enseñan las Sagradas Escrituras.     Oración.

Padre, ya que he vuelto a casa, que mi alma exprese a Cristo mismo, para glorificarte y hacer tu voluntad en todo, que Cristo sea formado en mi plenamente y pueda experimentar todo el amor fluyendo en lo que pienso, siento y decido diariamente. Que sea tu obrar y no el mio, tu criterio no mi propia sabiduría humana. Amén.



miércoles, 20 de mayo de 2026

Notificación del espíritu al alma

 Notificación del espíritu al alma

“ Él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.”, Mateo 16:15-17

“Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día. Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca. Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.”, Mateo 16:21-23

Observamos en los últimos devocionales, que lo que inició en la caída con una mujer en el Edén ahora es restaurado a través de una mujer que creyó y expresó por revelación del Espíritu a su espíritu, el gozo del cumplimiento de la promesa y en su alma la alabanza dando gloria a Dios. (Lucas 1:45-47)

Reflexionamos en otro ejemplo de la Escritura, esta diferenciación entre el alma y el espíritu, pero ahora, observando las dos caras de la moneda, cuando el alma se rinde al Espíritu, y lo que sucede cuando el alma expresa el antiguo diseño.

En el caso de Pedro, vemos cómo primero le es revelado por el Padre, a su espíritu y transmitido a su entendimiento, que Cristo es el Hijo de Dios. Por esto Jesús le enfatiza, que eso que dices ‘no te lo reveló sangre ni carne’, esto incluye la propia naturaleza de Pedro, si el Padre no le hubiera revelado, Pedro, al igual que todos los demás tendría un criterio humano, limitado, en su imaginación y por supuesto, equivocado de quien era Jesús. (Mateo 16:15-17).

Pero más adelante vemos, el actuar contrario de Pedro, el Señor Jesús les anuncia que irá a Jerusalén a morir, pero Pedro, en su alma, sin revelación, se opone. Sus intenciones son buenas, son loables, nadie diría que Pedro actuó mal, solo quería cuidar al Maestro.

Con esto vemos que un deseo, gestionado desde la perspectiva del alma, es identificado por Jesús, como algo de la serpiente, una obra del que engaña desde el principio, por eso le dice “¡Quítate de delante de mí, Satanás!”, e identifica que Pedro está gobernado por fundamentos temporales, por esto le explica “me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.” (Mateo 16:23), e inmediatamente le dice a los discípulos, que quien quiera seguirle, no debe confiar en su propio criterio, no confiar en sí mismos, sino tomar su cruz y seguirle; por esto, se refiere el Señor en el versículo 25 a “la vida del alma” (del griego psujé ) (Mateo 16:24-26).

Entonces, el alma, como vimos en los devocionales anteriores, no está diseñada para tomar las riendas, porque experimenta angustia, ansiedad, una desconfiguración al no ser su diseño original. El alma está diseñada para expresar, no para tomar el control. El alma expresa a quien la gobierna. Debe expresar al Espíritu en comunión con nuestro espíritu. Seguiremos mañana, remando mar adentro y mientras tanto podemos reflexionar, ¿qué asuntos de nuestra vida gestionamos desde el alma y no desde el espíritu que ha sido unido al Espíritu de Cristo? el fruto nos dará una respuesta contundente.   Oración.

Padre, en el actuar de Cristo en mí, por el poder de su resurrección, que ahora mi alma exprese tu gloria, tu voluntad y tu amor, no mis propios deseos egoístas, ni las obras de la naturaleza de Adán, pues en Cristo soy una nueva creación, creado en Él para buena obras que tú preparaste de antemano para que anduviera en ellas. Amén.



martes, 19 de mayo de 2026

La dinámica espíritu - alma

 La dinámica espíritu - alma

“Y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirá lo que le fue dicho de parte del Señor. Entonces María dijo: Engrandece mi alma al Señor; Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.”, Lucas 1:45-47

Recordemos que habíamos hablado del proceso en el diseño original, de espíritu, alma y cuerpo. Seguiremos reflexionando de cómo ocurre este flujo o proceso, y el porqué de la importancia de que conozcamos cómo ocurre, pues en Cristo el diseño original ha sido restaurado.

En 1 Corintios 2:11-12, Pablo explica, inspirado por el Espíritu Santo, que así como nadie conoce las cosas del hombre sino el espíritu del hombre que está en él, nadie conoció las de Dios sino el Espíritu de Dios. El hombre espiritual recibe del Espíritu de Dios, para que su propio espíritu sepa lo que Dios le ha concedido. Es en el espíritu del hombre donde el Espíritu Santo da testimonio de la verdad, de Cristo. (Juan 16:14, Romanos 8:6)

En el caso del alma, en Lucas 1:46-47, observamos la relación de las dos palabras que en el griego original son usadas para espíritu y alma; en el contexto del anuncio del nacimiento de la promesa de Génesis 3:15, que aplastaría la cabeza de la serpiente. María dice: “Engrandece mi alma (psuché) al Señor; y mi espíritu (pneuma) se regocija en Dios mi Salvador”. El análisis lingüístico nos indica que el espíritu primero concibe el gozo en Dios (tiempo aoristo en el original griego) y luego comunica esto al alma para que ella lo exprese en alabanza (estado continuo o permanente). Para entender los tiempos verbales, el “aoristo” es un tiempo verbal, principalmente del griego antiguo, que describe una acción puntual, completada o “foto” en el pasado, sin enfocarse en su duración. Equivale al pretérito perfecto simple del español (ej. “amé”, “dijo”) y enfatiza la acción en un punto. María describe dos dimensiones de una misma experiencia: * Interior profunda (espíritu) → gozo pleno (aoristo, evento total) * Expresión continua (alma) → alabanza constante (presente) Es decir, aunque el versículo, no muestra un flujo espíritu → alma en el griego explícitamente, en la gramática, sí hay una distinción intencional de niveles internos. En griego koiné el alma es la vida interior consciente, el yo que expresa y el espíritu es lo más profundo, el centro interior, lo que responde a Dios. El gozo profundo (espíritu) es experimentado como un todo, y la alabanza (alma) lo expresa continuamente. La experiencia de María, inspirada por el Espíritu de Dios, NO describe un proceso en pasos, sino una experiencia completa que desborda todo el ser. ¡Cuán maravillosa es la precisión de su Palabra! Pero ¿que causa ese gozo en Maria? La mayor buena noticia de todos los tiempos y maravillosa, de que Jesús está siendo formado en ella, la noticia de salvación para ella y para su pueblo, como una realidad sustancial real en su interior. María ahora expresa lo contrario a Eva, que su alma expresó temor y vergüenza. María expresa el gozo de Cristo habitando en su interior que viene a restaurar el diseño original, y en respuesta a tan extraordinario anuncio ella creyó y su espíritu experimentó gozo, su alma exaltó a Dios y su cuerpo lo alabó.

¿Qué podemos concluir con este conocimiento?, que un solo versículo tiene una gran profundidad y mucha riqueza, pero muchas veces nos quedamos en lo superficial, y que el espíritu comunica a nuestra alma la dimensión de la realidad superior y nuestra alma es impactada (pensamientos, emociones y voluntad) para responder o rendirse en alabanza al Señor. Esta alabanza, no es un acto de cantar, sino la expresión de nuestra obediencia, el fruto de labios que confiesan nuestra obediencia a Él, gracias a Cristo. Es por tanto, una expresión en el exterior, de lo que ocurre en nuestro interior. (Hebreos 13:15).    Oración.

Padre, el gozo viene de ti, que llena mi ser, aun en tiempos difíciles, cuando me revelas por tu Espíritu a Cristo en mí, sin ser yo merecedor de tan inmenso regalo, mi alma halla descanso y solo puedo rendirme ante tu majestad y glorificar tu nombre, amén.  



lunes, 18 de mayo de 2026

Fundamento sobre el alma, la caída. Parte 2

 Fundamento sobre el alma, la caída. Parte 2

“Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.”, Génesis 3:6

“Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto. Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí. Y Dios le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol del que yo te mandé no comieses?, Génesis 3:8-11

El hombre se salió del plan de Dios, del diseño original y como vimos ayer, entró en el mundo de la independencia, fueron ahora “conscientes” de una realidad de vulnerabilidad, vergüenza, desamparo y temor. Se esconden de Dios, porque su espíritu ya no percibe a Dios. Por esto se cubren, tratando de esconder por sí mismo su condición de pecado, su propia vergüenza, y egoísmo, con cosas que NO son Cristo. Al igual que las religiones de hoy en día, que intentan con rituales, lugares de culto, ceremonias, profetas, abordar nuestra culpabilidad y desnudez.

Por esta razón es importantísimo y el punto clave que seguiremos abordando hasta llegar a entenderlo plenamente: ser cristianos debe ser una experiencia genuina de la vida de Cristo creciendo y expresándose en nosotros, sino es así, es simplemente la expresión a través de una religión de la naturaleza heredada de Adán.

Observemos en detalle el objetivo de la tentación en el Edén y su efecto:

Después de que Eva fue tentada, determinó tres cosas: 1- “que el árbol era bueno para comer”, lo cual atañe a “los deseos de la carne”; su carne fue estimulada primero; ataca de afuera hacia adentro, 2- que “era agradable a los ojos”, lo cual se relaciona con “los deseos de los ojos”; su cuerpo y su alma también fueron engañados; 3- que el árbol era “codiciable para alcanzar la sabiduría”, lo cual tiene que ver con “la vanagloria de la vida”. (1 Juan 2:16) , es decir, el orgullo de nuestros logros y posesiones. La palabra “codiciable” indica que la parte emotiva y la voluntad, las cuales yacen en el alma, se activaron. La función del alma había sido puesta en movimiento, y no había forma de detenerla. Ella dejó de ser un espectador, y su inclinación y su deseo por el fruto despertaron llevándola a comer y dar a su marido, todo esto como un símbolo de recibir esta realidad. Un engaño que opera desde afuera hacia adentro, necesidad física, tentación del alma e independencia espiritual.

Y por qué es importante, entender lo que pasó en la caída, porque el orden o diseño original de espíritu, alma y cuerpo, se perdió. Ahora, el alma actúa como dueño y mayordomo, esto es una catástrofe para el mismo hombre.

Por esto la parte emotiva, que es parte del alma, es un amo peligroso para el hombre. Para entender podemos ver un ejemplo: el espíritu es el dueño de la casa o templo, el alma el mayordomo y el cuerpo el obrero. Cuando el dueño manda, el mayordomo transmite o expresa esa orden y el obrero obedece o ejecuta la orden. Es una simplificación para un entendimiento inicial, pero debemos abordar de manera mucho más profunda esta dinámica, tal como lo revelan las Escrituras Sagradas. (Salmos 119:160)

Seguiremos mañana entendiendo el diseño original, espíritu, alma y cuerpo, cómo su dinámica fue afectada por la caída del hombre y cómo el Señor Jesús, es el cumplimiento de la promesa de vencer al que introdujo la mentira y contaminó el alma del hombre. Este maligno es vencido en la cruz y se restaura en el creyente el diseño original. (Génesis 3:15)     Oración.

Padre, no quiero esconderme de ti y taparme con religiosidad o prácticas religiosas, sino que mi vida sea una expresión de la vida del Hijo, aun en mis necesidades físicas tú eres mi proveedor , mi alma solo encuentra paz en ti, y mi dependencia espiritual viene de la fuente de agua viva, Cristo, el pan verdadero que sacia mi hambre. Amén.



domingo, 17 de mayo de 2026

Fundamento sobre el alma, la caída

 Fundamento sobre el alma, la caída

“Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.”, Génesis 1:27

“Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?” Génesis 3:1

“Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.”, Génesis 3:4-5

Observamos en el devocional de ayer, cómo Dios creó al hombre en un diseño perfecto, donde el espíritu del hombre es el receptor de la vida de Dios y Dios habla al espíritu del hombre. El espíritu del hombre notifica al alma esta realidad de la vida de Dios, y el alma expresa a través del cuerpo esta realidad hacia el exterior. El hombre reposa en Dios y no se siente huérfano, por lo tanto, no experimenta ansiedad, estrés o preocupación.

Vemos que este proceso es cierto, cuando leemos en Romanos 8:16 cómo el Espíritu Santo, da testimonio a nuestro espíritu de la realidad de ser hijos de Dios. Seguiremos ahondando en este proceso en los próximos devocionales, haciendo énfasis en cómo el espíritu notifica al alma.

Pero el hombre fue tentado por el maligno, Satanás, quien le ofreció ‘ser igual a Dios’ pero fuera del diseño original, del árbol de la vida, es decir, de Cristo. (Génesis 2:9), fue llevado a pensar en sí mismo, a desear, probar y vivir solo en su alma, percibiendo lo que viene de afuera, a través de sus sentidos, y a no ser consciente ni escuchar lo que su espíritu intuía ni tener comunión con el Espíritu de Dios. (Génesis 3:6)

Al comer del árbol de la ciencia del bien y del mal, que represente la independencia de Dios, el hombre pecó, porque vulnera la imagen y propósito de Dios, por esto muere espiritualmente, se desconecta de su fuente, para ser “su propio dios” (Génesis 3:4-5).

Al decir la escritura que “fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos”, se está evidenciando que cayeron en la rebelión, en el mundo del yo, de la autoconciencia y no de la conciencia que viene de Dios por medio del espíritu del hombre. Podemos inferir que no se refiere a una desnudes física, sino a un sentimiento y estado de orfandad, aislamiento y vergüenza, reaccionando en autoconservación y autoconocimiento, por esto tuvo que cubrirse, (Génesis 3:7)

Pero aquí está el punto o énfasis de esta caída: el hombre para probar el conocimiento del bien y del mal, tuvo que volverse el mal, ahora posee y transmite una naturaleza de pecado (Efesios 2:1-3, Romanos 3:9-10, Romanos 7:17); pero lo más impactante es que se cubren con algo temporal, algo que no es Cristo. Cada pensamiento, emoción, voluntad, acto del hombre, quedó motivado por el amor propio, la autopreservación y la autoconciencia.

Hermanos, si no entendemos el problema, el diagnóstico, todo lo que hagamos para solucionarlo estará equivocado, e intentaremos cubrirnos con algo que no es Cristo. Aquí está el problema que seguiremos abordando en los próximos devocionales.   Oración.

Padre, soy creado a tu imagen, según tu semejanza para expresar tu gloria, permite que por el poder de la resurrección de Cristo que ahora actúa en mí por tu Espíritu, mis pensamientos, emociones y voluntad se rindan ante tu majestad, y sea emergiendo la vida de tu Hijo amado, mostrando plenamente en la nueva naturaleza, tu amor que es el camino excelente. 



sábado, 16 de mayo de 2026

¿Recordar es vivir?

 ¿Recordar es vivir?

"Traeré, pues, a la memoria los años de la diestra del Altísimo. Me acordaré de las obras de JAH; Sí, haré yo memoria de tus maravillas antiguas. Meditaré en todas tus obras, Y hablaré de tus hechos. Oh Dios, santo es tu camino; ¿Qué dios es grande como nuestro Dios? Tú eres el Dios que hace maravillas; Hiciste notorio en los pueblos tu poder" Salmos 77:10b-14

Cuántos de nosotros hemos escuchado la frase popular que dice: “Recordar es vivir”, cuando la analizamos detenidamente nos damos cuenta que aquella frase no es del todo cierta, pues cuando nos devolvemos al pasado, seguramente al no haber tenido buenas experiencias, lo que surge en nosotros al quedarnos en aquellas situaciones vividas es: tristeza, rabia, una leve sensación de “ojalá hubiese actuado diferente” y todo tipo de emociones similares que tan sólo nos estancan.

Con ésto no queremos decir que recordar esté mal, todo lo contrario, observemos que Dios nos lleva por medio de Su Palabra a recordar, por ejemplo, la cena del Señor, pero cuando leemos detenidamente las Escrituras vemos que aquel recuerdo no nos centra tan sólo en la crucifixión de nuestro Señor, en el gran dolor que padeció y en su muerte, sino que también nos centra en Su resurrección y en la esperanza que tenemos de que lo volveremos a ver (1 Corintios 11:23-26). Como vemos éste tipo de enfoque no nos causa tristeza sino gozo, esperanza, confianza, seguridad. En otro caso similar vemos que Dios aprueba el recordar, en Deuteronomio 6:6-9, 21-23 podemos ver que el Señor manda a su pueblo que les enseñen a sus hijos de dónde los sacó, y cuando nos ponemos en aquella situación y tratamos de imaginar a aquellos hombres contándole a sus pequeños lo que vivieron no creo que el enfoque de aquellos recuerdos estuviera en la esclavitud que padecieron, sino más bien en las maravillas de Dios, en cómo mandó plagas, en cómo despojó a los Egipcios de sus riquezas dándole gracia al pueblo de Israel para que les dieran cuánto pidieran, en cómo pasaron el Mar Rojo, en cómo vieron a sus enemigos ser derribados por Dios, en cómo Dios los protegía y les proveía: con la columna de nube y de fuego que les alumbraba y mostraba el camino por el que debían andar de día y de noche, con el alimento, manteniendo su ropa y calzado sin desgastar. Como vemos es un enfoque que no produce tristeza, sino gozo, paz.

Hermanos, podemos concluir que el recordar es algo que Dios nos ha permitido experimentar, pero aquel recuerdo debe tener siempre como enfoque a Dios, pues cuando dejamos de poner nuestra mirada en Él, lo que sucede es que nuestro enemigo: la carne, el mundo y Satanás, utilizan ésto para desviar nuestra mirada y tratar de sembrar en nosotros: dolor, frustración, culpa, despropósito, etc. Pero cuando nuestra mirada está puesta en Jesús, lo que surge de nuestro corazón es gratitud hacia Él, por Su Presencia, Su Sustento, Su sanidad, Su misericordia, Su gracia, Su favor, Su amor y Su bondad.     Oración.

Padre, que cuando mire a mi pasado no sea para sumergirme en la tristeza sino para recordar Tus obras, Tu grandeza. Gracias Señor por darle un nuevo significado a aquellos recuerdos, pues he entendido que el centro de ellos no será el difícil camino que he recorrido, sino la gran obra y misericordia que de Cristo he recibido. Amén.



viernes, 15 de mayo de 2026

 El fundamento sobre el alma

“Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.”, 1 Tesalonicenses 5:23

Vamos a reflexionar en el tema del alma, pero debemos entender que somos seres integrales, espíritu, alma y cuerpo. Es decir, no podemos particionar el alma y abordarla o trabajarla como algo independiente, es fundamental entender que somos un ser integral; el hecho de diferenciar no significa dividir, sino conocer su funcionamiento conectado a algo mucho más profundo y determinante: la realidad espiritual.

Somos seres espirituales, tenemos un alma y habitamos un cuerpo.

Lo segundo, es que ese orden (espíritu, alma y cuerpo) define la prioridad funcional, o el cómo funcionamos como seres creados a imagen y según semejanza de Dios. Lo abordaremos paso a paso en los próximos devocionales.

El tercer fundamento que debemos abordar, es que tenemos que profundizar sobre la salvación del alma. Reducir la salvación a una solución personal para no ser enviados al infierno, es una simplificación extrema que causa confusión y perpetúa la inmadurez. Si bien la intención de algunos maestros es ayudar a las personas nuevas en la fe a entender estos conceptos, si la simplificación se perpetúa se detiene el crecimiento. El llamado de los apóstoles en sus cartas, coincide en que debemos avanzar hacia la madurez para lograr un fruto perdurable y un crecimiento como cuerpo de Cristo, que refleje el diseño y propósito de Dios (Hebreos 6:1-2, 2 Pedro 1:8, Efesios 4:14-16).

Finalmente, ¿Por qué es importante distinguir entre el espíritu y el alma? Porque conocer esta diferencia determina en gran manera nuestra vida espiritual; si no conocemos esta diferencia y cómo funciona de manera integral esta dinámica, ¿cómo podremos entender la vida espiritual? Y si no entendemos la vida espiritual, ¿cómo vamos a crecer en ella?

En conclusión, vamos a profundizar en el estudio del alma, pero con sentido integral, con el objetivo de disfrutar de la vida eterna y la plenitud que se nos ha dado por gracia en Cristo Jesús.    Oración.

Padre, por la gracia de Cristo y el poder de tu Espíritu en mí, guíame a avanzar hacia la madurez, para experimentar la realidad de la nueva vida que tengo en Cristo y gozar de tu plenitud, no quedándome en mi propio concepto de ti, sino ver a Jesús, expresado en todo lo que hago, para gloria de tu nombre, amén.



jueves, 14 de mayo de 2026

El servicio como respuesta al amor

 El servicio como respuesta al amor

“Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él, y algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la que habían salido siete demonios, Juana, mujer de Chuza intendente de Herodes, y Susana, y otras muchas que le servían de sus bienes”. Lucas 8:1-3

María Magdalena, Juana, Susana y otras mujeres que no se nombran aquí, formaban parte del equipo humano que servía y ayudaba a Jesús durante su ministerio. Eran mujeres agradecidas por lo que el Señor había hecho en sus vidas. La mayor motivación para servir a Cristo debe ser el amor y la gratitud hacia Él.

Estas mujeres habían sido testigos de la crucifixión del Señor, lo acompañaron hasta el final como dice Mateo 27:55-56 “Estaban allí muchas mujeres mirando de lejos, las cuales habían seguido a Jesús desde Galilea, sirviéndole, entre las cuales estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo”; estuvieron presentes en la sepultura de Jesús, vieron donde lo pusieron y compraron especias aromáticas para ungirle, Marcos 16:1.

Fueron también las primeras en escuchar el anuncio angelical sobre la resurrección de Jesús, Marcos 16:6-8 nos relata: “Mas él les dijo: No os asustéis; buscáis a Jesús nazareno, el que fue crucificado; ha resucitado, no está aquí; mirad el lugar en donde le pusieron. Pero id, decid a sus discípulos, y a Pedro, que él va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis, como os dijo. Y ellas se fueron huyendo del sepulcro, porque les había tomado temblor y espanto; ni decían nada a nadie, porque tenían miedo”.

Estas mujeres fueron fieles discípulas de Jesús, y se les puede considerar un ejemplo para nosotros, de que nada puede impedir que rindamos un servicio fructífero a Jesús con todo nuestro amor, si hemos sido salvados, sanados y liberados.

Estas mujeres le acompañaban en sus giras, como sus sostenedoras, sirviéndole con sus bienes, Cristo vivía del amor de su pueblo rescatado. Él había sembrado lo más importante, lo espiritual y cosechaba lo material como dice 1 Corintios 9:11 “Si nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual, ¿es gran cosa si segáremos de vosotros lo material?, además el apóstol Pablo agrega en 1 Corintios 9:14 “Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio”.

El Señor Jesús dignificó la vida de esas mujeres, les dio el valor que merecían, pues en esa época la mujer no se consideraba importante. Recordemos que no es siempre el que más se ve, el que hace lo más importante. No hay don que no se pueda usar en el servicio de Cristo. Muchos de sus servidores más valiosos están en el trasfondo, invisibles pero esenciales a la causa.

Amados, Jesús lo dio todo por nosotros, su propia vida para darnos perdón, salvación y vida eterna, la manera más grande de servirle es en respuesta a ese amor incondicional, por eso debe recibir todo de nosotros, nuestra vida, nuestro tiempo, nuestros talentos y también nuestros recursos. Gocémonos por todas sus bendiciones y correspondamos en amor; el cual es perfecto sólo cuando está dando para el bien de otros.    Oración.

Amado Jesús, gracias por dar tu vida por mí, por haberme sacado de la servidumbre del pecado a la luz maravillosa de tu reino. Ahora quiero corresponder a ese amor con compañerismo y servicio y recuérdame a todas aquellas personas que están detrás del escenario en el ministerio de la iglesia, porque a menudo son los que sustentan el trabajo de los que presiden, con un trabajo menos visible pero igualmente importante. Enséñame a dar sin esperar recibir, simplemente por amor por todo lo que me has dado, amén.  



miércoles, 13 de mayo de 2026

Compartir de nuestra esperanza con poder

 Compartir de nuestra esperanza con poder

“pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.”, Hechos 1:8

En el devocional de ayer, se planteó una base sólida para compartir el evangelio.

Si esta base es sólida, la evangelización está en el poder del Espíritu Santo y no en la obra humana, así que luego de entender este fundamento, que es Cristo mismo en nosotros, necesitamos llevar a la persona al nuevo nacimiento, como hizo Jesús con Nicodemo. Es necesario que la persona nazca de nuevo, sino corremos el riesgo de estar luego discipulando gente muerta.

Para sustentar ésto miremos que en Hechos 18:24-28, vemos el caso de Apolos, quien necesitaba el mensaje verdadero, preciso, para poder ser salvo, sus buenas obras y su gran conocimiento no eran garantía de salvación sino solo el nuevo nacimiento, por el Espíritu. Miren lo que dice el Espíritu Santo de él: “varón elocuente, poderoso en las Escrituras. Este había sido instruido en el camino del Señor; y siendo de espíritu fervoroso, hablaba y enseñaba diligentemente lo concerniente al Señor, aunque solamente conocía el bautismo de Juan”. Así que Aquila y Priscila lo llamaron aparte y le llevaron a recibir al Espíritu, es decir, a ser uno con Cristo; de esta manera le explicaron “más exactamente el camino de Dios”.

Miremos también en Hechos 19:1-7 está el caso de otros 12 hombres, “Aconteció que entre tanto que Apolos estaba en Corinto, Pablo, después de recorrer las regiones superiores, vino a Éfeso, y hallando a ciertos discípulos, les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo. Entonces dijo: ¿En qué, pues, fuisteis bautizados? Ellos dijeron: En el bautismo de Juan. Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús el Cristo. Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban. Eran por todos unos doce hombres.”

El amor de Dios se derramó en sus corazones; entonces no importa qué tanto sabes, sino quien te habita, quien te conoce. Este conocimiento es la unión con Cristo, no un conocimiento intelectual, bíblicamente el conocimiento de Dios no es “saber algo” es “tener a alguien”, a Cristo mismo.

No hay una técnica o estrategia mejor que otra, pero sí es Cristo mismo el que nos usa para que lo conozcan y los que crean lo reciben como Señor y Salvador, es impactante y contundente. Hermano, cuando conozcas a alguien, ora por esa persona, explícale con entendimiento que sucedió en ti, háblale acerca de la justicia, del pecado, del estado del hombre sin Dios, háblale de los mandamientos, pues esto lo hará ver su condición y su necesidad del Salvador (Hechos 24:25), pero luego sin demora llévalo a la gracia, a compartirle por gracia lo que tú mismo has recibido por gracia.

Entonces, guía la oración para que esta persona nazca de nuevo, que confiese con su boca y crea en su corazón, para que sea salvado por Cristo mismo (Romanos 10:14-17).    Oración.

Padre, por el Espíritu que has puesto en mi, he recibido el poder para ser testigo cierto de Cristo, pues he sido unido a Él, lo he visto realmente a través de los ojos de la fe, y percibo su acción transformadora en mí, no solo me dio vida nueva sino también con él todas las cosas, úsame ahora para mostrar tu gloria y amor, compartiendo el evangelio de gracia y salvación. Amén.     


    


martes, 12 de mayo de 2026

La expresión de la vida

 La expresión de la vida

“El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.” 1 Juan 5:12

Cuando expresamos: no me siento amado, no soy tenido en cuenta, me siento frustrado por esto; se está declarando “cristo no es suficiente”, y esto es triste, estamos fijándonos en el aspecto temporal y no en lo eterno. Estamos expresando vida natural, carnal o temporal (Lucas 8:14, 1 Juan 2:16).

El enojo, desánimo, frustración, o una dependencia incontrolada de algo o alguien, son síntomas de un alma insatisfecha que sólo encuentra descanso en Cristo, entonces, ¿por qué razón no podemos disfrutar esa vida del Hijo en nosotros? la razón es que seguimos viendo la vasija de barro y no el tesoro, así que debe haber una obra real, del Espíritu de Dios en nosotros, un conocimiento, que nos abra el entendimiento por el Espíritu para ver la vida eterna, a Cristo mismo. Una vez lo vemos, por el Espíritu, mediante los ojos de la fe, nuestra vida es transformada. Como lo declaró Job: “De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven” (Job 42:5).

Los síntomas o señales de la vida carnal y natural, heredada de Adán son las obras de la carne (Gálatas 5:19-21), más, en contraste, la señales de la vida de Cristo en nosotros, es el fruto del Espíritu (Gálatas 5:22-23)

Por tanto, debemos creer, considerando seriamente lo que dice 2 Corintios 5:15 : “y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos”, y también lo que nos enfatiza Romanos 6:11: “Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro”, eso es, pasar de la centralidad en nosotros mismos, a la realidad de: Cristo es el centro y mi vida misma. (Colosenses 3:3). Es decir, pasar de ser egocéntricos a Cristo céntricos.   Oración.

Padre, ya no quiero expresar al viejo hombre, ni andar en deseos carnales, sino que la nueva vida que tengo en Cristo sea mi realidad presente y mi andar constante, por esto me presento como resucitado de entre los muertos, y ahora todo de mi, es instrumento para tu gloria y alabanza, amén.



domingo, 10 de mayo de 2026

Los caminos para llevar el evangelio

 Los caminos para llevar el evangelio

“en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez;”, 2 Corintios 11:26-27

El Imperio Romano desarrolló una vasta red de miles de kilómetros de caminos que estaban sólidamente pavimentados con piedra, con sistemas de drenaje y mojones (miliarios) que indicaban las distancias. Aunque su propósito inicial fue facilitar el rápido desplazamiento de las legiones y el correo imperial (cursus publicus), estas rutas se convirtieron en la base del comercio y la expansión cultural. El Espíritu Santo, usando como instrumento a Pablo, las utilizó ampliamente; vemos en la escritura referencias a rutas conocidas ampliamente en la época (Hechos 17:1, Hechos 28:15). (La ruta de Hechos 17:1 es el trazado literal de la Vía Egnatia) También Pablo usó rutas marítimas, usadas por barcos de carga, que llevaban especies y alimentos a diferentes ciudades importantes (Hechos 21:1-2, Hechos 27:6). Tanto en los caminos como en las rutas marítimas también se enfrentó a condiciones muy peligrosas, ladrones en los caminos y condiciones climáticas extremas, donde incluso experimentó naufragios varias veces, (2 Corintios 11:25-26). La estrategia del Espíritu Santo se centraba en ir a las grandes urbes (Antioquía, Éfeso, Corinto, Atenas, Roma) y plantar comunidades cristianas que luego fueran a lugares más alejados, el Espíritu usó los caminos y rutas marítimas de la época.

Hoy vemos claramente que el Espíritu sigue glorificando a Cristo, llevando el evangelio de la gracia de Dios, a través de caminos digitales.

Las redes sociales se han convertido en caminos masivos de comunicación, y también muy peligrosos, donde transita todo tipo de mensajes y contenidos realmente muy perjudiciales (noticias falsas, pornografia digital, engaños masivos, estafas digitales, entre otras), pero donde los hijos de Dios, maduros y mostrando el fruto del Espíritu Santo, son usados para llevar el mensaje de salvación, para mostrar el amor y la misericordia, pues muestran a Cristo mismo. (Gálatas 4:19)

Un ejemplo explícito es nuestro devocional, que es compartido en todo el mundo, llegando incluso a lugares tan distantes como China, compartido por redes sociales, aplicaciones móviles y web.

Amar, enseñar y servir, sigue siendo el propósito de la iglesia, llevando el mensaje de un Cristo vivo, que va a buscar por los caminos digitales al perdido, no ahorrando ningún esfuerzo y usándonos como instrumentos para mostrar su gloria.

Así que hermano, no dudes en compartir este devocional, para que todo el que crea en Jesús sea sacado de la potestad de las tinieblas y sea trasladado al reino de su amado Hijo (Colosenses 1:13).     Oración.

Padre, que por todos los caminos y medios, tu Espíritu me llene para llevar el mensaje de salvación y amor a todas las personas; coloca en mí esa necesidad de compartir de Cristo sin temor, con toda precisión de doctrina, pero con toda mansedumbre, para que en tu misericordia le concedas a los que escuchen y crean este mensaje, la salvación de su alma, para gloria de tu nombre, amén.



sábado, 9 de mayo de 2026

El esfuerzo religioso

 El esfuerzo religioso

​​ “Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él; arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias.”, Colosenses 2:6-7

Siempre escuchamos que si quieres tener una mejor o mayor vida espiritual ora mas, lee mas la palabra, asiste a todas la reuniones, levantate mas temprano, haz rutinas espirituales; aunque esto es loable y honesto propósito, es como si dijéramos que para cosechar más frutos, lo que debemos hacer es cortar más frutos.

El punto es, que no es el fruto el que hace nacer más frutos, sino la raíz. Esto lo dice explícitamente el versículo de hoy en ​​Colosenses 2:6-7, pues el estar arraigados en él nos lleva a producir frutos, no al revés.

La vida cristiana, es una nueva naturaleza, que se expresa en los frutos, pero estos frutos no se producen enfocándonos en los frutos, sino permaneciendo en la raíz. No es hacer más, sino permanecer más en Cristo. (Juan 15:4-5).

Entonces, en la expresión de esta nueva naturaleza que se alimenta de la fuente de vida, de los ríos de agua viva, el fruto surge espontáneamente; no por esfuerzos religiosos sino por crecimiento de la vida de Cristo en nosotros; pues es su fruto, no el nuestro (Gálatas 5:22-23). Entonces tendremos esa necesidad de conocerle más, de estar en su presencia, pues nuestra alma sólo encuentra reposo en Cristo. (Hebreos 4:10-11)

No soy yo tratando de parecerme a Cristo, es Cristo viviendo su vida a través de mi, es el “Ya no vivo yo, mas Cristo vive en mi”, real, sustancial, porque cualquier esfuerzo propio detiene el crecimiento, y la razón contundente es por que el viejo hombre no puede ser mejorado, como lo detalla Efesios 4:22-24.

Caín siempre quiere ser el centro de atención, llevar el fruto de su esfuerzo, más Abel representa al hombre que va a Dios, solo y únicamente por medio del sacrificio de Cristo, del cordero sin mancha, para no mostrar su propia justicia en comportamientos e instrucciones de hombre (Colosenses 2:20-23), sino mostrando a Cristo mismo como propiciación, justificación, obediencia y expresión de la voluntad que agrada al Padre. “Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención;”, 1 Corintios 1:30

De seguro, si tomamos de la fuente, expresaremos espontáneamente mucha más oración, alabanza, tiempo de intimidad y servicio, porque es Cristo en nosotros, que es la senda de la vida y la vida misma, el que anhela estar todo el tiempo en la presencia del Padre, donde hay plenitud de gozo y delicias a su diestra. (Salmos 16:11)    Oración.

Padre, se que produces en mí el querer como el hacer por tu buena voluntad, eres el que da el crecimiento a mi vida espiritual, cuando permanezco en Cristo, en esta nueva vida que me has otorgado por gracia por medio de la fe, y tengo la confianza de que dia a dia me perfeccionas formando a tu Hijo en mí, para llevar mucho fruto, en el poder de tu Espíritu, amén.



viernes, 8 de mayo de 2026

Un corazón de amor y misericordia

 Un corazón de amor y misericordia

“Aconteció también en otro día de reposo, que él entró en la sinagoga y enseñaba; y estaba allí un hombre que tenía seca la mano derecha. Y le acechaban los escribas y los fariseos, para ver si en el día de reposo lo sanaría, a fin de hallar de qué acusarle. Mas él conocía los pensamientos de ellos; y dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate, y ponte en medio. Y él, levantándose, se puso en pie. Entonces Jesús les dijo: Os preguntaré una cosa: ¿Es lícito en día de reposo hacer bien, o hacer mal? ¿salvar la vida, o quitarla? Y mirándolos a todos alrededor, dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él lo hizo así, y su mano fue restaurada”. Lucas 6:6-10

Este es uno de los acontecimientos, donde se muestra la oposición a Jesús, al querer usar el día de reposo para servir y honrar a Dios. El Hijo del Hombre, con un corazón de amor y misericordia, es el “Señor del Sábado”, por eso lo usaba para los propósitos divinos. En contraste con los fariseos que habían olvidado los derechos de la misericordia porque estaban inmersos en sus leyes y reglas. Es significativo que estaban observando a Jesús y a sus discípulos para poder acusarlos. A veces, por ser legalistas nos olvidamos de la esencia de la Palabra de Dios, que es el amor y la misericordia para con nuestros semejantes.

Este pasaje resalta el enfrentamiento entre el legalismo religioso y la misericordia de Jesús, quien cuestionaba a los fariseos diciéndoles si era lícito hacer el bien o el mal, o salvar o dañar una vida en el día de reposo.

Debemos entender que las necesidades de las personas son más importantes que las reglas ceremoniales, por eso al leer la Palabra de Dios debemos venir con una mente abierta y con un corazón necesitado, para comprender el sufrimiento de las personas. La tradición religiosa alejaba a los fariseos de poder ayudar a otros y se perdían la bendición de ser usados por Dios para su gloria.

Jesús estableció una manera nueva de dar. Fue un ejemplo delante de sus discípulos, dándose a sí mismo por las necesidades de otros. Jesucristo ha pagado ya nuestra deuda delante de Dios, y su cruz es obra suficiente y eterna a favor de la humanidad.

Hoy el Señor nos lleva a meditar en esto y a que entendamos que una manera de honrarle y servirle en el día del Señor, es teniendo misericordia de todos aquellos que están sufriendo, que no lo conocen y llevarlos a Cristo para que encuentren respuesta a su necesidad. No podemos ser egoístas cuando hemos recibido tanta misericordia de nuestro Señor.

Solamente dando nos colocamos en posición de esperar, recibir y cosechar. Jesús dijo que la cosecha será “medida buena, apretada, remecida y rebosante”, Lucas 6:38. El día del Señor es para hacer lo bueno, para ser misericordiosos, es para darnos a los demás como si lo estuviéramos haciendo con Dios, entonces tendremos recompensa en los cielos. Como dice Mat 25:34-36 “Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí”.

El propósito del día del Señor no solo es reunirnos a adorarlo y a reverenciarlo, sino hacer su voluntad, acercando a los perdidos a Jesús para que sean perdonados y restaurados por Él. Mateo 5:16 nos dice: “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”.

Este pasaje nos invita a reflexionar sobre si estamos siendo un obstáculo o un medio para que otros experimenten la vida y la salvación. También nos enseña a no vivir por un conjunto de reglas inflexibles, sino por la voluntad de Dios, que siempre busca la misericordia y la vida.  Oración.

«Señor, hoy quiero acercarme a ti con un corazón humilde, reconociendo mi necesidad de ti, has sido misericordioso conmigo y me rescataste de mi miseria, por eso enséñame a ser misericordioso con otros, acercar a los que están perdidos en este mundo a tu Presencia. Señor, que la iglesia no solo sea el lugar de adoración a ti, sino el lugar donde podamos hacer el bien, llevando a otros a ser salvos, a ser sanados, liberados y restaurados para la gloria tuya, amén.



jueves, 7 de mayo de 2026

El testimonio verdadero de Jesús

 El testimonio verdadero de Jesús

“y no queréis venir a mí para que tengáis vida.” Juan 5:40

Hemos reflexionado en el testimonio que da la escritura, y entendíamos que ellas señalan o apuntan a Cristo, y claro que es necesario escudriñarlas, pero teniendo el entendimiento correcto.

Veamos un ejemplo que nos ayude a ilustrar el concepto, pero teniendo claro que solo el Espíritu Santo puede abrir nuestro entendimiento de las escrituras:

Vamos en nuestro automóvil, de vacaciones, y no conocemos muy bien el lugar de destino donde vamos a disfrutar con nuestra familia del descanso, vemos el mapa, las flechas que apuntan al lugar, ¡pero ese no es el lugar¡, sino que apunta al lugar, luego nos acercamos y estamos a 10 km, paramos allí, pero ese no es el lugar, cuando llegamos finalmente y entramos al lugar y disfrutamos del descanso, ese es el lugar.

Cristo es nuestro punto de llegada exacto, cuando recibimos su vida misma y cuando permitimos que se exprese, negándonos a nosotros mismos. Él es nuestro descanso final (Mateo 11:28); por esto el error tremendo de los religiosos que estamos repitiendo hoy en día, observemos el versículo que sigue de Juan 5:39, donde Jesús concluye lo que pasa en estos religiosos: “y no queréis venir a mí para que tengáis vida.” (Juan 5:40)

Una de las cosas que da testimonio de Jesús, las escrituras, nos llevan a una vida, a una persona viva y real, que está esperando que nos rindamos a él, completamente, perdiendo la vida para ganarla. Esto es, negándonos a nuestra propia imaginación de Dios (dokeite) y tomando de él mismo, la sustancia.

Porque lo que de Dios imaginamos, nos lo imaginamos mal, no lo podemos entender con nuestra mente natural o con nuestra naturaleza carnal, entonces creamos en nuestra mente un dios falso, por tanto, es necesario rendirnos ante la vida eterna verdadera (zoé), Cristo, para ‘conocer’ íntimamente a nuestro Padre celestial. (1 Corintios 2:14, Juan 17:3)     Oración.

Amado Salvador, Tu palabra da testimonio de que en la acción del Espíritu Santo, el que se une a ti, Señor Jesucristo, un espíritu es contigo, se cumple tu oración al Padre cuando pedías que fuéramos uno, he venido a ti, porque viniste a buscar y a salvar lo que se había perdido, así que toda la gloria es tuya, amén.



miércoles, 6 de mayo de 2026

Entrad por la puerta estrecha

 Entrad por la puerta estrecha

“para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios”, Efesios 3:17-19

“Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.”, Juan 10:9

Hablamos en los devocionales anteriores, que los Fariseos y maestros de la ley, cometían idolatría textual, pero lastimosamente, hoy nos pasa igual, y como evidencia tenemos que hay miles de denominaciones cristianas y se observa mucha división; se idolatra el texto, ocurren discusiones intelectuales, pero no se va, ni se disfruta de la vida eterna, pues no se recibe al que hace habitación en nuestros corazones.

¿Qué significa esto? Si nos quedamos en la flecha: Tenemos teología, pero no tenemos o no disfrutamos de vida. Si seguimos la flecha: Llegamos a Cristo y recibimos o experimentamos la sustancia.

El pecado de los religiosos y fariseos no era la falta de estudio bíblico pues eran expertos, conocían de memoria el texto, incluso podían recitarlo, pero les faltaba la fe que impulsa la acción de ir o hacer (“no queréis venir”) para abandonar su imaginación y abrazar la realidad. ¡Es como ver la puerta y no querer entrar por ella! (Gálatas 5:6, Juan 10:9). Es necesario escudriñar las escrituras, pero es radicalmente urgente, abrazar a la persona de Jesuscristo, ir a el, pues es un Dios vivo, real, que por la fe, hace habitación en nosotros.

Así que pidamos al Espíritu Santo, que hoy nos revele nuestro estado de necesidad espiritual, reconociendo nuestro orgullo y religiosidad, para que despojándonos de cualquier confianza en nosotros mismos, entremos por la puerta estrecha, que es Cristo mismo, el único camino que lleva a la vida (Mateo 7:13-14)    Oración.

Mi necesidad de ti Jesús, no puede ser suplida por mis esfuerzos religiosos, sino únicamente por mi unión contigo, fundirme en ti por la acción de tu Espíritu; Padre amado que renunciando a mi mismo, a mis propias ideas o mi propio entusiasmo, sea tu Hijo en mí una realidad visible y experiencial, ¡ya no vivo yo sino Cristo en mí, ahora todo lo vivo en la fe del Hijo de Dios! Amen.



martes, 5 de mayo de 2026

El testimonio apunta a la vida, a Cristo.

 El testimonio apunta a la vida, a Cristo.

“Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; y no queréis venir a mí para que tengáis vida”, Juan 5:39-40

Es clave entender que a los fariseos y a muchos judíos les “parecía” que las Escrituras tenían la vida eterna, pero nunca recibieron a aquel que es la vida en sí mismo. La señal (es decir, la escritura) apuntaba a Cristo, pero se quedaron en la señal y no fueron a la persona de Jesucristo para ser salvos. Muchos de nosotros nos quedamos en la señal, en lo que apunta a, pero no vamos a Él para ser transformados.

Para enfatizar este punto, es muy curioso ver en las Escrituras que la palabra usada para “parecer” es dokéo, que también es usada para imaginar, es decir, tenían una creencia arraigada en el intelecto y en la tradición, pero que no ha pasado al corazón ni a la acción de “venir a Él”.

Los fariseos cometían idolatría textual, pues ellos confiaban en el medio (la letra) y no en quien señalaba el mensaje mismo: el Mesías. Creían que el escudriñar era un fin en sí mismo que otorgaba mérito para la salvación.

Para profundizar y corroborar en este aspecto clave, observemos la conexión con Santiago 1:26, donde se menciona la misma palabra usada en Juan 5:39 “(…) porque a vosotros os parece (…)”, cuando el apóstol Santiago habla de la religión de la imaginación, usando la misma raíz para describir el autoengaño: “Si alguno se imagina (dokei) ser religioso (…)”; aquí, δοκεῖ (dokei) está en presente indicativo activo, tercera persona del singular. Santiago está describiendo a alguien que ha creado un “avatar” de sí mismo en su mente.

El hombre mira la “flecha” (la ley), se imagina que por conocerla ya es santo, pero su realidad (su lengua, su conducta, el fruto) dice lo contrario. Santiago está mostrando una inconsistencia en el hombre que persiste en la opinión de que es religioso, pero no refrena su lengua y se está engañando a sí mismo, mostrando que una cosa es lo que dice, pero otra lo que realmente hace. No hay una transformación profunda porque esta solo ocurre cuando por la fe somos colocados y disfrutamos de la vida del Hijo: “Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres” (Juan 8:36).   Oración.

Padre, quiero conocerte a ti, por medio de las Escrituras, al Dios vivo y real, no el dios de mi imaginación o de la tradición religiosa; revélame, por tu Santo Espíritu, al único que es el camino y la verdad y la vida, mi vida, para glorificarte experimentando en mí tu amor, amén.