sábado, 11 de julio de 2026

Unidos a Cristo

 Unidos a Cristo

“Y tomarán de la sangre, y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer. Y aquella noche comerán la carne asada al fuego, y panes sin levadura; con hierbas amargas lo comerán.” Éxodo 12:7-8

“Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros.” 1 Corintios 5:7

Conocerle, no se debe quedar en un tema teórico; es una idea que no solo debe llegar a ser “interesante”, sino que conocerle es participar de sus padecimientos, llegando a ser semejantes a Él en su muerte. (Filipenses 3:10).


¿Qué significa esto?

Recordemos, en la pascua, cuando el ángel del Señor vino a herir a los primogénitos de Egipto, éstos murieron. Más con el pueblo de Israel el Señor pasó al ver la sangre del cordero y no hirió a los primogénitos. Israel sacrificó un cordero sin mancha o defecto y la sangre untada en los dinteles notificó que allí en esa casa ya hubo un sustituto, “veré la sangre y pasaré de vosotros,” “y no dejará entrar al heridor en vuestras casas para herir” (Éxodo 12:13b, y Éxodo 12:23:b). El ángel pasaba y miraba la sangre y sabía que en esa casa ya se hizo justicia, ya hubo una muerte.

Pero también el Señor les dice que deben participar del cordero: “Y lo comeréis así: ceñidos vuestros lomos, vuestro calzado en vuestros pies, y vuestro bordón en vuestra mano; y lo comeréis apresuradamente; es la Pascua de Jehová.” (Éxodo 12:11). El Pueblo tenía que comer enteramente el cordero, por familia, esto representaba una participación común en una misma muerte. Y ya sabemos que todo esto representaba a Cristo, pues nuestra pascua es Él, “Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros.”, (1 Corintios 5:7).

Lo que le ocurrió al pueblo es un tipo o figura, que apuntaba al único y verdadero “Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29). Está ilustrando una realidad espiritual que tiene que ver con nosotros, con los que hemos creído en Cristo (1 Corintios 10:2-6).

Cristo celebra la pascua antes de su muerte, pero instaura para la iglesia, el nuevo pueblo de Dios, el nuevo pacto, y ahora comemos la cena del Señor recordando, que también nosotros los creyentes participamos de su muerte, que fuimos muertos juntamente con Él, para que el cuerpo de pecado sea destruido y disfrutemos de su resurrección (1 Corintios 11:23-26, Romanos 6:6-8)

Hermanos, Cristo nos sustituyó, y al mismo tiempo, participamos de su muerte, cuando creímos fuimos enteramente unidos a Él, para que ahora andemos en vida nueva. (2 Corintios 5:17).  Oración.

Padre, me uniste a tu Hijo, como muestra de tu amor, fue mi sustituto por el pago de mis pecados, pero por la fe en Él, también fui a la cruz, soy tuyo y nada me separará de tu amor, pues ahora estoy en Cristo y él está en mí, para mostrar la gloria de tu nombre, amén.