domingo, 24 de mayo de 2026

El diseño de mi alma es restaurado en Cristo

 El diseño de mi alma es restaurado en Cristo

“Confortará mi alma;

Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre..” Salmo 23:3

Reflexionamos acerca de que en Cristo estamos completos y no nos falta nada, pues Él es la plenitud de aquel que lo llena todo en todos (su iglesia) (Efesios 1:23)

¿Pero cómo podemos disfrutar plenamente de “Él es mi pastor, nada me falta” y experimentar que estamos completos en Él?

En el Salmos 23:3 nos dice la Escritura “Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.”

La palabra usada para “confortar” en el original hebreo, también es usada para restaurar y significa traer de vuelta, restaurar, refrescar o aliviar. Su énfasis indica traer de vuelta a la oveja perdida o animar al alma cansada.

Otros ejemplos donde se utiliza esta palabra, nos confirman su significado:

En Job 42:10: “Y quitó Jehová la aflicción de Job… y aumentó al doble todo lo que Job había tenido”.

En Jeremías 30:17: “Mas yo haré venir sanidad para ti, y sanaré tus heridas…”.

En este precioso salmo, también encontramos la misma palabra usada para “alma” que está en Génesis 2:7, cuando Dios formó al hombre del polvo de la tierra y al soplar sobre él, se origina un alma, un “ser viviente”. Un alma que se crea como intermediaria entre el espíritu y el cuerpo, para expresar la vida de Dios.

Es decir, un alma diseñada para expresar, no para gobernar ni tomar el control; recordemos el orden de Dios (espíritu, alma y cuerpo) que define la prioridad funcional y cómo funcionamos como seres creados a su imagen, según semejanza de Dios. El espíritu es el amo, que recibe de la fuente, o sea del Espíritu Santo; el alma es el mayordomo que expresa, y el cuerpo el obrero que ejecuta. (Génesis 2:7, 1 Tesalonicenses 5:23)

Por lo tanto, el alma, por diseño, tiene la capacidad de expresar a Dios y manifestar Su imagen y gloria. El hombre es, en esencia, un recipiente de la plenitud de Cristo, de la cual toma “gracia sobre gracia” (Juan 1:16).

Entonces, ¿cuándo es restaurada nuestra alma? Cuando ella expresa a quien la gobierna; no es ella la que gobierna, sino que se rinde para expresar a Cristo. De esta manera, el pastor de nuestra alma nos devuelve al diseño original, restaurando nuestra alma, para que ahora glorifique al Padre, pues solo el Hijo glorifica y hace su voluntad.   Oración.

Padre, gracias por que en Cristo, me has restaurado, ya no soy yo el que vive, sino que por medio de la fe, participo de la naturaleza divina, de Cristo mismo en mí, para glorificar tu nombre y expresar tu gloria. Amén.