viernes, 10 de abril de 2026

Caminar en la Verdad

 Caminar en la Verdad

“El anciano a la señora elegida y a sus hijos, a quienes yo amo en la verdad; y no sólo yo, sino también todos los que han conocido la verdad, a causa de la verdad que permanece en nosotros, y estará para siempre con nosotros: Sea con vosotros gracia, misericordia y paz, de Dios Padre y del Señor Jesucristo, Hijo del Padre, en verdad y amor. Mucho me regocijé porque he hallado a algunos de tus hijos andando en la verdad, conforme al mandamiento que recibimos del Padre. Y ahora te ruego, señora, no como escribiéndote un nuevo mandamiento, sino el que hemos tenido desde el principio, que nos amemos unos a otros”. 2 Juan 1:1-5

Aquí el apóstol Juan se identifica como el “anciano,” sugiriendo que era mayor que otros cristianos y que podía aconsejarlos gracias a su conocimiento y fe más madura, ya que en ese entonces la iglesia estaba siendo atacada por maestros itinerantes que propagaban herejías y perturbaban la fe los creyentes.

Esta carta describe a la iglesia como una familia unida por lazos de amor, con sus miembros ofreciéndose hospitalidad unos a otros; sin embargo, ambiciones egoístas y celos amenazaban la fraternidad de la iglesia, por eso, Juan los exhorta a dejar esas actitudes y a esforzarse por mantener las relaciones de amor entre sí.

Les advierte de tener cuidado a quiénes deberían recibir y a cuáles rechazar en sus casas, reconociendo a los que eran genuinos creyentes de aquellos que enseñaban herejías y negaban la encarnación de Jesús, y se habían separado de la verdadera doctrina. La señora elegida quizás se refería a una respetable madre cristiana cuyos hijos perseveraban en la fe y que era ejemplo para otros, o a la misma iglesia representada como una familia.

Juan presenta a Jesús como la Verdad en la cual debemos andar. Caminar en amor es la evidencia de que Él vive en nosotros. Nos alienta a seguir mostrando hospitalidad hacia nuestros hermanos, además nos recuerda que debemos recibir a Jesús como el Hijo de Dios, presentando tanto la deidad de Cristo como su humanidad, porque todo el que niega la verdad fundamental sobre la persona divina y humana de Cristo no tiene a Dios. Juan ve en el compañerismo un rasgo distintivo de la vida cristiana dando testimonio de la verdad concerniente a la persona de Cristo. todo esto nos insta a nosotros a reconocer fielmente a Jesús y a distinguir las falsas doctrinas que hoy están surgiendo en el mundo en contra del Ungido de Dios, su Hijo amado.

Las palabras de Juan escritas con ternura, no nacen de la teoría, sino de una vida sumergida en Cristo; y al pensar en la iglesia, como sus hijos espirituales se llena de gozo, porque algunos están andando en la verdad, conforme al mandamiento que recibimos del Padre. Entonces, como quien recuerda algo esencial que nunca debe olvidarse, añade en 2 Juan 1:5: “y ahora te ruego, señora, no como escribiéndote un nuevo mandamiento, sino el que hemos tenido desde el principio, que nos amemos unos a otros”. Como lo enseñó el Señor Jesús y que marcó la vida de sus discípulos, porque el amor no es una nueva idea, sino una medida más alta que debemos alcanzar por medio de Cristo y es amar como Él lo hizo. Veamos Juan 13:34 “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros”.

Andar implica movimiento diario, decisiones constantes, pasos visibles, significa que el amor se debe notar en cómo hablamos, cómo respondemos, cómo perdonamos, cómo servimos, incluso cuando nadie nos ve. Por eso Juan reafirma en 2 Juan 1:6: “Y este es el amor, que andemos según sus mandamientos. Este es el mandamiento: que andéis en amor, como vosotros habéis oído desde el principio”  Oración.

Señor, caminar en amor es la evidencia de que tú vives en mí, es elegir hoy paciencia cuando quiero reaccionar, es extender tu gracia cuando preferiría justicia, es decir la verdad, pero con ternura como lo hizo el apóstol Juan. Es permanecer fiel aun cuando amar duela, y mientras camino así, descubrir que tú obras a través de mí. Señor camina conmigo, que cada paso que dé, esté alineado con tu voluntad y que mi obediencia a tus mandamientos sea el fruto de un corazón que te ama, amén.