lunes, 4 de mayo de 2026

Lo que da testimonio de Jesús.

 Lo que da testimonio de Jesús.

"ni tenéis su palabra morando en vosotros; porque a quien él envió, vosotros no creéis", Juan 5:38

En el evangelio de Juan capítulo 5, la Escritura da testimonio de la sanidad de un hombre que llevaba 38 años enfermo, Jesús lo sana en día de reposo. Al saber de este suceso, los Judíos fariseos religiosos increpan a Jesús y empiezan a perseguirlo, procurando matarlo porque también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios (Juan 5:1-18).

Jesús les responde mostrando en detalle quienes son los que dan testimonio de Él y por qué razón su testimonio es verdadero:

Los profetas, específicamente Juan, dio testimonio de Jesús “Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él dio testimonio de la verdad” (Juan 5:33).

Las obras que Jesús hace como lo explica en Juan 5:36: “Mas yo tengo mayor testimonio que el de Juan; porque las obras que el Padre me dio para que cumpliese, las mismas obras que yo hago, dan testimonio de mí, que el Padre me ha enviado”.

Dios mismo, Juan 5:37: “También el Padre que me envió ha dado testimonio de mí. Nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su aspecto”.

Las escrituras, Juan 5:39: “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí”.

Los apóstoles: “Y vosotros daréis testimonio también, porque habéis estado conmigo desde el principio.” (Juan 15:27); “Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones” (Hechos 2:42).

El Espíritu Santo, Juan 15:26: “Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí”. Y, a su vez, nos da testimonio a nosotros mismos, cuando hemos creído: “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios” (Romanos 8:16)

El creyente, 1 Juan 5:10 : “El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo”.

Concluimos que, hoy en día, somos los creyentes quienes tenemos el testimonio en nosotros mismos, porque hemos sido sellados por el Espíritu Santo y tenemos su Palabra morando en nosotros.

Damos verdadero testimonio cuando no nos avergonzamos del Señor ni nos da temor expresar la nueva naturaleza que tenemos en Cristo y, por lo tanto, compartimos el evangelio: “Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios” (2 Timoteo 1:8).

Nuestro testimonio es verdadero porque hemos recibido, al igual que los apóstoles, poder por el Espíritu Santo y este testimonio es lo que vence al maligno: “Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte” (Apocalipsis 12:11).   Oración.

Padre, gracias por que soy un testimonio vivo de Jesús, Él me dio vida cuando estaba muerto en mis delitos y pecados, estaba ciego y ahora veo con los ojos de la fe a aquel que me rescató, me sacó de la esclavitud, me sanó y me restauró para anunciar que Él está en mí y que anhela que todos vengan a la salvación cuando coloquen su confianza y toda esperanza en Él.