sábado, 18 de julio de 2026

Actuando según la sabiduría espiritual

 Actuando según la sabiduría espiritual

“Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía.” Santiago 3:17

Hay momentos en nuestra vida que parecen más grandes que nosotros. Sentimos que nos sobrepasan, pero en esta oportunidad no nos estamos refiriendo a esos grandes y preocupantes escenarios donde nuestra vida tiende a cambiar por completo de un momento a otro, sino más bien a esos pequeños e intensos momentos donde con nuestro prójimo sentimos fuerte enojo, frustración, desesperación, impaciencia, dolor emocional, entre otros.

En esas ocasiones, sin duda, lo primero que viene a nuestra mente y lo que deseamos en nuestro corazón, es actuar según nuestra naturaleza carnal, que nos impulsa a reaccionar con ira, gritería, ofensas, imposición, división y todo lo que a la sabiduría humana y terrenal se refiere; sin embargo, como hijos de Dios, en nosotros también está la nueva naturaleza, es decir, la de Cristo por su Espíritu (Gálatas 2:20, Romanos 8:9).

Gálatas 5:16 nos exhorta de la siguiente manera “Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.”

Andar en el Espíritu, por supuesto es actuar según la sabiduría que viene de lo alto, pero que claramente no tenemos en esos momentos; sin embargo, el Señor en Santiago 1:5 nos dice “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.” De manera que, queridos hermanos, por más agobiantes que parezcan aquellos instantes de nuestra vida, el poder del Espíritu Santo siempre es mayor y está a nuestro alcance con una sincera oración, para que conforme nos exhorta el Señor en Romanos 8:13, por el Espíritu, hagamos morir las obras de la carne, y podamos así actuar según la sabiduría espiritual.    Oración.

Padre, gracias por la presencia continua y para siempre de tu Santo Espíritu en mí; gracias porque sé que es por su poder y obrar, que en todo tiempo puedo hacer morir las obras de la carne y actuar según la sabiduría celestial, amén.