domingo, 17 de mayo de 2026

Fundamento sobre el alma, la caída

 Fundamento sobre el alma, la caída

“Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.”, Génesis 1:27

“Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?” Génesis 3:1

“Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.”, Génesis 3:4-5

Observamos en el devocional de ayer, cómo Dios creó al hombre en un diseño perfecto, donde el espíritu del hombre es el receptor de la vida de Dios y Dios habla al espíritu del hombre. El espíritu del hombre notifica al alma esta realidad de la vida de Dios, y el alma expresa a través del cuerpo esta realidad hacia el exterior. El hombre reposa en Dios y no se siente huérfano, por lo tanto, no experimenta ansiedad, estrés o preocupación.

Vemos que este proceso es cierto, cuando leemos en Romanos 8:16 cómo el Espíritu Santo, da testimonio a nuestro espíritu de la realidad de ser hijos de Dios. Seguiremos ahondando en este proceso en los próximos devocionales, haciendo énfasis en cómo el espíritu notifica al alma.

Pero el hombre fue tentado por el maligno, Satanás, quien le ofreció ‘ser igual a Dios’ pero fuera del diseño original, del árbol de la vida, es decir, de Cristo. (Génesis 2:9), fue llevado a pensar en sí mismo, a desear, probar y vivir solo en su alma, percibiendo lo que viene de afuera, a través de sus sentidos, y a no ser consciente ni escuchar lo que su espíritu intuía ni tener comunión con el Espíritu de Dios. (Génesis 3:6)

Al comer del árbol de la ciencia del bien y del mal, que represente la independencia de Dios, el hombre pecó, porque vulnera la imagen y propósito de Dios, por esto muere espiritualmente, se desconecta de su fuente, para ser “su propio dios” (Génesis 3:4-5).

Al decir la escritura que “fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos”, se está evidenciando que cayeron en la rebelión, en el mundo del yo, de la autoconciencia y no de la conciencia que viene de Dios por medio del espíritu del hombre. Podemos inferir que no se refiere a una desnudes física, sino a un sentimiento y estado de orfandad, aislamiento y vergüenza, reaccionando en autoconservación y autoconocimiento, por esto tuvo que cubrirse, (Génesis 3:7)

Pero aquí está el punto o énfasis de esta caída: el hombre para probar el conocimiento del bien y del mal, tuvo que volverse el mal, ahora posee y transmite una naturaleza de pecado (Efesios 2:1-3, Romanos 3:9-10, Romanos 7:17); pero lo más impactante es que se cubren con algo temporal, algo que no es Cristo. Cada pensamiento, emoción, voluntad, acto del hombre, quedó motivado por el amor propio, la autopreservación y la autoconciencia.

Hermanos, si no entendemos el problema, el diagnóstico, todo lo que hagamos para solucionarlo estará equivocado, e intentaremos cubrirnos con algo que no es Cristo. Aquí está el problema que seguiremos abordando en los próximos devocionales.   Oración.

Padre, soy creado a tu imagen, según tu semejanza para expresar tu gloria, permite que por el poder de la resurrección de Cristo que ahora actúa en mí por tu Espíritu, mis pensamientos, emociones y voluntad se rindan ante tu majestad, y sea emergiendo la vida de tu Hijo amado, mostrando plenamente en la nueva naturaleza, tu amor que es el camino excelente. 



sábado, 16 de mayo de 2026

¿Recordar es vivir?

 ¿Recordar es vivir?

"Traeré, pues, a la memoria los años de la diestra del Altísimo. Me acordaré de las obras de JAH; Sí, haré yo memoria de tus maravillas antiguas. Meditaré en todas tus obras, Y hablaré de tus hechos. Oh Dios, santo es tu camino; ¿Qué dios es grande como nuestro Dios? Tú eres el Dios que hace maravillas; Hiciste notorio en los pueblos tu poder" Salmos 77:10b-14

Cuántos de nosotros hemos escuchado la frase popular que dice: “Recordar es vivir”, cuando la analizamos detenidamente nos damos cuenta que aquella frase no es del todo cierta, pues cuando nos devolvemos al pasado, seguramente al no haber tenido buenas experiencias, lo que surge en nosotros al quedarnos en aquellas situaciones vividas es: tristeza, rabia, una leve sensación de “ojalá hubiese actuado diferente” y todo tipo de emociones similares que tan sólo nos estancan.

Con ésto no queremos decir que recordar esté mal, todo lo contrario, observemos que Dios nos lleva por medio de Su Palabra a recordar, por ejemplo, la cena del Señor, pero cuando leemos detenidamente las Escrituras vemos que aquel recuerdo no nos centra tan sólo en la crucifixión de nuestro Señor, en el gran dolor que padeció y en su muerte, sino que también nos centra en Su resurrección y en la esperanza que tenemos de que lo volveremos a ver (1 Corintios 11:23-26). Como vemos éste tipo de enfoque no nos causa tristeza sino gozo, esperanza, confianza, seguridad. En otro caso similar vemos que Dios aprueba el recordar, en Deuteronomio 6:6-9, 21-23 podemos ver que el Señor manda a su pueblo que les enseñen a sus hijos de dónde los sacó, y cuando nos ponemos en aquella situación y tratamos de imaginar a aquellos hombres contándole a sus pequeños lo que vivieron no creo que el enfoque de aquellos recuerdos estuviera en la esclavitud que padecieron, sino más bien en las maravillas de Dios, en cómo mandó plagas, en cómo despojó a los Egipcios de sus riquezas dándole gracia al pueblo de Israel para que les dieran cuánto pidieran, en cómo pasaron el Mar Rojo, en cómo vieron a sus enemigos ser derribados por Dios, en cómo Dios los protegía y les proveía: con la columna de nube y de fuego que les alumbraba y mostraba el camino por el que debían andar de día y de noche, con el alimento, manteniendo su ropa y calzado sin desgastar. Como vemos es un enfoque que no produce tristeza, sino gozo, paz.

Hermanos, podemos concluir que el recordar es algo que Dios nos ha permitido experimentar, pero aquel recuerdo debe tener siempre como enfoque a Dios, pues cuando dejamos de poner nuestra mirada en Él, lo que sucede es que nuestro enemigo: la carne, el mundo y Satanás, utilizan ésto para desviar nuestra mirada y tratar de sembrar en nosotros: dolor, frustración, culpa, despropósito, etc. Pero cuando nuestra mirada está puesta en Jesús, lo que surge de nuestro corazón es gratitud hacia Él, por Su Presencia, Su Sustento, Su sanidad, Su misericordia, Su gracia, Su favor, Su amor y Su bondad.     Oración.

Padre, que cuando mire a mi pasado no sea para sumergirme en la tristeza sino para recordar Tus obras, Tu grandeza. Gracias Señor por darle un nuevo significado a aquellos recuerdos, pues he entendido que el centro de ellos no será el difícil camino que he recorrido, sino la gran obra y misericordia que de Cristo he recibido. Amén.



viernes, 15 de mayo de 2026

 El fundamento sobre el alma

“Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.”, 1 Tesalonicenses 5:23

Vamos a reflexionar en el tema del alma, pero debemos entender que somos seres integrales, espíritu, alma y cuerpo. Es decir, no podemos particionar el alma y abordarla o trabajarla como algo independiente, es fundamental entender que somos un ser integral; el hecho de diferenciar no significa dividir, sino conocer su funcionamiento conectado a algo mucho más profundo y determinante: la realidad espiritual.

Somos seres espirituales, tenemos un alma y habitamos un cuerpo.

Lo segundo, es que ese orden (espíritu, alma y cuerpo) define la prioridad funcional, o el cómo funcionamos como seres creados a imagen y según semejanza de Dios. Lo abordaremos paso a paso en los próximos devocionales.

El tercer fundamento que debemos abordar, es que tenemos que profundizar sobre la salvación del alma. Reducir la salvación a una solución personal para no ser enviados al infierno, es una simplificación extrema que causa confusión y perpetúa la inmadurez. Si bien la intención de algunos maestros es ayudar a las personas nuevas en la fe a entender estos conceptos, si la simplificación se perpetúa se detiene el crecimiento. El llamado de los apóstoles en sus cartas, coincide en que debemos avanzar hacia la madurez para lograr un fruto perdurable y un crecimiento como cuerpo de Cristo, que refleje el diseño y propósito de Dios (Hebreos 6:1-2, 2 Pedro 1:8, Efesios 4:14-16).

Finalmente, ¿Por qué es importante distinguir entre el espíritu y el alma? Porque conocer esta diferencia determina en gran manera nuestra vida espiritual; si no conocemos esta diferencia y cómo funciona de manera integral esta dinámica, ¿cómo podremos entender la vida espiritual? Y si no entendemos la vida espiritual, ¿cómo vamos a crecer en ella?

En conclusión, vamos a profundizar en el estudio del alma, pero con sentido integral, con el objetivo de disfrutar de la vida eterna y la plenitud que se nos ha dado por gracia en Cristo Jesús.    Oración.

Padre, por la gracia de Cristo y el poder de tu Espíritu en mí, guíame a avanzar hacia la madurez, para experimentar la realidad de la nueva vida que tengo en Cristo y gozar de tu plenitud, no quedándome en mi propio concepto de ti, sino ver a Jesús, expresado en todo lo que hago, para gloria de tu nombre, amén.



jueves, 14 de mayo de 2026

El servicio como respuesta al amor

 El servicio como respuesta al amor

“Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él, y algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la que habían salido siete demonios, Juana, mujer de Chuza intendente de Herodes, y Susana, y otras muchas que le servían de sus bienes”. Lucas 8:1-3

María Magdalena, Juana, Susana y otras mujeres que no se nombran aquí, formaban parte del equipo humano que servía y ayudaba a Jesús durante su ministerio. Eran mujeres agradecidas por lo que el Señor había hecho en sus vidas. La mayor motivación para servir a Cristo debe ser el amor y la gratitud hacia Él.

Estas mujeres habían sido testigos de la crucifixión del Señor, lo acompañaron hasta el final como dice Mateo 27:55-56 “Estaban allí muchas mujeres mirando de lejos, las cuales habían seguido a Jesús desde Galilea, sirviéndole, entre las cuales estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo”; estuvieron presentes en la sepultura de Jesús, vieron donde lo pusieron y compraron especias aromáticas para ungirle, Marcos 16:1.

Fueron también las primeras en escuchar el anuncio angelical sobre la resurrección de Jesús, Marcos 16:6-8 nos relata: “Mas él les dijo: No os asustéis; buscáis a Jesús nazareno, el que fue crucificado; ha resucitado, no está aquí; mirad el lugar en donde le pusieron. Pero id, decid a sus discípulos, y a Pedro, que él va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis, como os dijo. Y ellas se fueron huyendo del sepulcro, porque les había tomado temblor y espanto; ni decían nada a nadie, porque tenían miedo”.

Estas mujeres fueron fieles discípulas de Jesús, y se les puede considerar un ejemplo para nosotros, de que nada puede impedir que rindamos un servicio fructífero a Jesús con todo nuestro amor, si hemos sido salvados, sanados y liberados.

Estas mujeres le acompañaban en sus giras, como sus sostenedoras, sirviéndole con sus bienes, Cristo vivía del amor de su pueblo rescatado. Él había sembrado lo más importante, lo espiritual y cosechaba lo material como dice 1 Corintios 9:11 “Si nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual, ¿es gran cosa si segáremos de vosotros lo material?, además el apóstol Pablo agrega en 1 Corintios 9:14 “Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio”.

El Señor Jesús dignificó la vida de esas mujeres, les dio el valor que merecían, pues en esa época la mujer no se consideraba importante. Recordemos que no es siempre el que más se ve, el que hace lo más importante. No hay don que no se pueda usar en el servicio de Cristo. Muchos de sus servidores más valiosos están en el trasfondo, invisibles pero esenciales a la causa.

Amados, Jesús lo dio todo por nosotros, su propia vida para darnos perdón, salvación y vida eterna, la manera más grande de servirle es en respuesta a ese amor incondicional, por eso debe recibir todo de nosotros, nuestra vida, nuestro tiempo, nuestros talentos y también nuestros recursos. Gocémonos por todas sus bendiciones y correspondamos en amor; el cual es perfecto sólo cuando está dando para el bien de otros.    Oración.

Amado Jesús, gracias por dar tu vida por mí, por haberme sacado de la servidumbre del pecado a la luz maravillosa de tu reino. Ahora quiero corresponder a ese amor con compañerismo y servicio y recuérdame a todas aquellas personas que están detrás del escenario en el ministerio de la iglesia, porque a menudo son los que sustentan el trabajo de los que presiden, con un trabajo menos visible pero igualmente importante. Enséñame a dar sin esperar recibir, simplemente por amor por todo lo que me has dado, amén.  



miércoles, 13 de mayo de 2026

Compartir de nuestra esperanza con poder

 Compartir de nuestra esperanza con poder

“pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.”, Hechos 1:8

En el devocional de ayer, se planteó una base sólida para compartir el evangelio.

Si esta base es sólida, la evangelización está en el poder del Espíritu Santo y no en la obra humana, así que luego de entender este fundamento, que es Cristo mismo en nosotros, necesitamos llevar a la persona al nuevo nacimiento, como hizo Jesús con Nicodemo. Es necesario que la persona nazca de nuevo, sino corremos el riesgo de estar luego discipulando gente muerta.

Para sustentar ésto miremos que en Hechos 18:24-28, vemos el caso de Apolos, quien necesitaba el mensaje verdadero, preciso, para poder ser salvo, sus buenas obras y su gran conocimiento no eran garantía de salvación sino solo el nuevo nacimiento, por el Espíritu. Miren lo que dice el Espíritu Santo de él: “varón elocuente, poderoso en las Escrituras. Este había sido instruido en el camino del Señor; y siendo de espíritu fervoroso, hablaba y enseñaba diligentemente lo concerniente al Señor, aunque solamente conocía el bautismo de Juan”. Así que Aquila y Priscila lo llamaron aparte y le llevaron a recibir al Espíritu, es decir, a ser uno con Cristo; de esta manera le explicaron “más exactamente el camino de Dios”.

Miremos también en Hechos 19:1-7 está el caso de otros 12 hombres, “Aconteció que entre tanto que Apolos estaba en Corinto, Pablo, después de recorrer las regiones superiores, vino a Éfeso, y hallando a ciertos discípulos, les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo. Entonces dijo: ¿En qué, pues, fuisteis bautizados? Ellos dijeron: En el bautismo de Juan. Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús el Cristo. Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban. Eran por todos unos doce hombres.”

El amor de Dios se derramó en sus corazones; entonces no importa qué tanto sabes, sino quien te habita, quien te conoce. Este conocimiento es la unión con Cristo, no un conocimiento intelectual, bíblicamente el conocimiento de Dios no es “saber algo” es “tener a alguien”, a Cristo mismo.

No hay una técnica o estrategia mejor que otra, pero sí es Cristo mismo el que nos usa para que lo conozcan y los que crean lo reciben como Señor y Salvador, es impactante y contundente. Hermano, cuando conozcas a alguien, ora por esa persona, explícale con entendimiento que sucedió en ti, háblale acerca de la justicia, del pecado, del estado del hombre sin Dios, háblale de los mandamientos, pues esto lo hará ver su condición y su necesidad del Salvador (Hechos 24:25), pero luego sin demora llévalo a la gracia, a compartirle por gracia lo que tú mismo has recibido por gracia.

Entonces, guía la oración para que esta persona nazca de nuevo, que confiese con su boca y crea en su corazón, para que sea salvado por Cristo mismo (Romanos 10:14-17).    Oración.

Padre, por el Espíritu que has puesto en mi, he recibido el poder para ser testigo cierto de Cristo, pues he sido unido a Él, lo he visto realmente a través de los ojos de la fe, y percibo su acción transformadora en mí, no solo me dio vida nueva sino también con él todas las cosas, úsame ahora para mostrar tu gloria y amor, compartiendo el evangelio de gracia y salvación. Amén.     


    


martes, 12 de mayo de 2026

La expresión de la vida

 La expresión de la vida

“El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.” 1 Juan 5:12

Cuando expresamos: no me siento amado, no soy tenido en cuenta, me siento frustrado por esto; se está declarando “cristo no es suficiente”, y esto es triste, estamos fijándonos en el aspecto temporal y no en lo eterno. Estamos expresando vida natural, carnal o temporal (Lucas 8:14, 1 Juan 2:16).

El enojo, desánimo, frustración, o una dependencia incontrolada de algo o alguien, son síntomas de un alma insatisfecha que sólo encuentra descanso en Cristo, entonces, ¿por qué razón no podemos disfrutar esa vida del Hijo en nosotros? la razón es que seguimos viendo la vasija de barro y no el tesoro, así que debe haber una obra real, del Espíritu de Dios en nosotros, un conocimiento, que nos abra el entendimiento por el Espíritu para ver la vida eterna, a Cristo mismo. Una vez lo vemos, por el Espíritu, mediante los ojos de la fe, nuestra vida es transformada. Como lo declaró Job: “De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven” (Job 42:5).

Los síntomas o señales de la vida carnal y natural, heredada de Adán son las obras de la carne (Gálatas 5:19-21), más, en contraste, la señales de la vida de Cristo en nosotros, es el fruto del Espíritu (Gálatas 5:22-23)

Por tanto, debemos creer, considerando seriamente lo que dice 2 Corintios 5:15 : “y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos”, y también lo que nos enfatiza Romanos 6:11: “Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro”, eso es, pasar de la centralidad en nosotros mismos, a la realidad de: Cristo es el centro y mi vida misma. (Colosenses 3:3). Es decir, pasar de ser egocéntricos a Cristo céntricos.   Oración.

Padre, ya no quiero expresar al viejo hombre, ni andar en deseos carnales, sino que la nueva vida que tengo en Cristo sea mi realidad presente y mi andar constante, por esto me presento como resucitado de entre los muertos, y ahora todo de mi, es instrumento para tu gloria y alabanza, amén.



domingo, 10 de mayo de 2026

Los caminos para llevar el evangelio

 Los caminos para llevar el evangelio

“en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez;”, 2 Corintios 11:26-27

El Imperio Romano desarrolló una vasta red de miles de kilómetros de caminos que estaban sólidamente pavimentados con piedra, con sistemas de drenaje y mojones (miliarios) que indicaban las distancias. Aunque su propósito inicial fue facilitar el rápido desplazamiento de las legiones y el correo imperial (cursus publicus), estas rutas se convirtieron en la base del comercio y la expansión cultural. El Espíritu Santo, usando como instrumento a Pablo, las utilizó ampliamente; vemos en la escritura referencias a rutas conocidas ampliamente en la época (Hechos 17:1, Hechos 28:15). (La ruta de Hechos 17:1 es el trazado literal de la Vía Egnatia) También Pablo usó rutas marítimas, usadas por barcos de carga, que llevaban especies y alimentos a diferentes ciudades importantes (Hechos 21:1-2, Hechos 27:6). Tanto en los caminos como en las rutas marítimas también se enfrentó a condiciones muy peligrosas, ladrones en los caminos y condiciones climáticas extremas, donde incluso experimentó naufragios varias veces, (2 Corintios 11:25-26). La estrategia del Espíritu Santo se centraba en ir a las grandes urbes (Antioquía, Éfeso, Corinto, Atenas, Roma) y plantar comunidades cristianas que luego fueran a lugares más alejados, el Espíritu usó los caminos y rutas marítimas de la época.

Hoy vemos claramente que el Espíritu sigue glorificando a Cristo, llevando el evangelio de la gracia de Dios, a través de caminos digitales.

Las redes sociales se han convertido en caminos masivos de comunicación, y también muy peligrosos, donde transita todo tipo de mensajes y contenidos realmente muy perjudiciales (noticias falsas, pornografia digital, engaños masivos, estafas digitales, entre otras), pero donde los hijos de Dios, maduros y mostrando el fruto del Espíritu Santo, son usados para llevar el mensaje de salvación, para mostrar el amor y la misericordia, pues muestran a Cristo mismo. (Gálatas 4:19)

Un ejemplo explícito es nuestro devocional, que es compartido en todo el mundo, llegando incluso a lugares tan distantes como China, compartido por redes sociales, aplicaciones móviles y web.

Amar, enseñar y servir, sigue siendo el propósito de la iglesia, llevando el mensaje de un Cristo vivo, que va a buscar por los caminos digitales al perdido, no ahorrando ningún esfuerzo y usándonos como instrumentos para mostrar su gloria.

Así que hermano, no dudes en compartir este devocional, para que todo el que crea en Jesús sea sacado de la potestad de las tinieblas y sea trasladado al reino de su amado Hijo (Colosenses 1:13).     Oración.

Padre, que por todos los caminos y medios, tu Espíritu me llene para llevar el mensaje de salvación y amor a todas las personas; coloca en mí esa necesidad de compartir de Cristo sin temor, con toda precisión de doctrina, pero con toda mansedumbre, para que en tu misericordia le concedas a los que escuchen y crean este mensaje, la salvación de su alma, para gloria de tu nombre, amén.



sábado, 9 de mayo de 2026

El esfuerzo religioso

 El esfuerzo religioso

​​ “Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él; arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias.”, Colosenses 2:6-7

Siempre escuchamos que si quieres tener una mejor o mayor vida espiritual ora mas, lee mas la palabra, asiste a todas la reuniones, levantate mas temprano, haz rutinas espirituales; aunque esto es loable y honesto propósito, es como si dijéramos que para cosechar más frutos, lo que debemos hacer es cortar más frutos.

El punto es, que no es el fruto el que hace nacer más frutos, sino la raíz. Esto lo dice explícitamente el versículo de hoy en ​​Colosenses 2:6-7, pues el estar arraigados en él nos lleva a producir frutos, no al revés.

La vida cristiana, es una nueva naturaleza, que se expresa en los frutos, pero estos frutos no se producen enfocándonos en los frutos, sino permaneciendo en la raíz. No es hacer más, sino permanecer más en Cristo. (Juan 15:4-5).

Entonces, en la expresión de esta nueva naturaleza que se alimenta de la fuente de vida, de los ríos de agua viva, el fruto surge espontáneamente; no por esfuerzos religiosos sino por crecimiento de la vida de Cristo en nosotros; pues es su fruto, no el nuestro (Gálatas 5:22-23). Entonces tendremos esa necesidad de conocerle más, de estar en su presencia, pues nuestra alma sólo encuentra reposo en Cristo. (Hebreos 4:10-11)

No soy yo tratando de parecerme a Cristo, es Cristo viviendo su vida a través de mi, es el “Ya no vivo yo, mas Cristo vive en mi”, real, sustancial, porque cualquier esfuerzo propio detiene el crecimiento, y la razón contundente es por que el viejo hombre no puede ser mejorado, como lo detalla Efesios 4:22-24.

Caín siempre quiere ser el centro de atención, llevar el fruto de su esfuerzo, más Abel representa al hombre que va a Dios, solo y únicamente por medio del sacrificio de Cristo, del cordero sin mancha, para no mostrar su propia justicia en comportamientos e instrucciones de hombre (Colosenses 2:20-23), sino mostrando a Cristo mismo como propiciación, justificación, obediencia y expresión de la voluntad que agrada al Padre. “Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención;”, 1 Corintios 1:30

De seguro, si tomamos de la fuente, expresaremos espontáneamente mucha más oración, alabanza, tiempo de intimidad y servicio, porque es Cristo en nosotros, que es la senda de la vida y la vida misma, el que anhela estar todo el tiempo en la presencia del Padre, donde hay plenitud de gozo y delicias a su diestra. (Salmos 16:11)    Oración.

Padre, se que produces en mí el querer como el hacer por tu buena voluntad, eres el que da el crecimiento a mi vida espiritual, cuando permanezco en Cristo, en esta nueva vida que me has otorgado por gracia por medio de la fe, y tengo la confianza de que dia a dia me perfeccionas formando a tu Hijo en mí, para llevar mucho fruto, en el poder de tu Espíritu, amén.



viernes, 8 de mayo de 2026

Un corazón de amor y misericordia

 Un corazón de amor y misericordia

“Aconteció también en otro día de reposo, que él entró en la sinagoga y enseñaba; y estaba allí un hombre que tenía seca la mano derecha. Y le acechaban los escribas y los fariseos, para ver si en el día de reposo lo sanaría, a fin de hallar de qué acusarle. Mas él conocía los pensamientos de ellos; y dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate, y ponte en medio. Y él, levantándose, se puso en pie. Entonces Jesús les dijo: Os preguntaré una cosa: ¿Es lícito en día de reposo hacer bien, o hacer mal? ¿salvar la vida, o quitarla? Y mirándolos a todos alrededor, dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él lo hizo así, y su mano fue restaurada”. Lucas 6:6-10

Este es uno de los acontecimientos, donde se muestra la oposición a Jesús, al querer usar el día de reposo para servir y honrar a Dios. El Hijo del Hombre, con un corazón de amor y misericordia, es el “Señor del Sábado”, por eso lo usaba para los propósitos divinos. En contraste con los fariseos que habían olvidado los derechos de la misericordia porque estaban inmersos en sus leyes y reglas. Es significativo que estaban observando a Jesús y a sus discípulos para poder acusarlos. A veces, por ser legalistas nos olvidamos de la esencia de la Palabra de Dios, que es el amor y la misericordia para con nuestros semejantes.

Este pasaje resalta el enfrentamiento entre el legalismo religioso y la misericordia de Jesús, quien cuestionaba a los fariseos diciéndoles si era lícito hacer el bien o el mal, o salvar o dañar una vida en el día de reposo.

Debemos entender que las necesidades de las personas son más importantes que las reglas ceremoniales, por eso al leer la Palabra de Dios debemos venir con una mente abierta y con un corazón necesitado, para comprender el sufrimiento de las personas. La tradición religiosa alejaba a los fariseos de poder ayudar a otros y se perdían la bendición de ser usados por Dios para su gloria.

Jesús estableció una manera nueva de dar. Fue un ejemplo delante de sus discípulos, dándose a sí mismo por las necesidades de otros. Jesucristo ha pagado ya nuestra deuda delante de Dios, y su cruz es obra suficiente y eterna a favor de la humanidad.

Hoy el Señor nos lleva a meditar en esto y a que entendamos que una manera de honrarle y servirle en el día del Señor, es teniendo misericordia de todos aquellos que están sufriendo, que no lo conocen y llevarlos a Cristo para que encuentren respuesta a su necesidad. No podemos ser egoístas cuando hemos recibido tanta misericordia de nuestro Señor.

Solamente dando nos colocamos en posición de esperar, recibir y cosechar. Jesús dijo que la cosecha será “medida buena, apretada, remecida y rebosante”, Lucas 6:38. El día del Señor es para hacer lo bueno, para ser misericordiosos, es para darnos a los demás como si lo estuviéramos haciendo con Dios, entonces tendremos recompensa en los cielos. Como dice Mat 25:34-36 “Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí”.

El propósito del día del Señor no solo es reunirnos a adorarlo y a reverenciarlo, sino hacer su voluntad, acercando a los perdidos a Jesús para que sean perdonados y restaurados por Él. Mateo 5:16 nos dice: “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”.

Este pasaje nos invita a reflexionar sobre si estamos siendo un obstáculo o un medio para que otros experimenten la vida y la salvación. También nos enseña a no vivir por un conjunto de reglas inflexibles, sino por la voluntad de Dios, que siempre busca la misericordia y la vida.  Oración.

«Señor, hoy quiero acercarme a ti con un corazón humilde, reconociendo mi necesidad de ti, has sido misericordioso conmigo y me rescataste de mi miseria, por eso enséñame a ser misericordioso con otros, acercar a los que están perdidos en este mundo a tu Presencia. Señor, que la iglesia no solo sea el lugar de adoración a ti, sino el lugar donde podamos hacer el bien, llevando a otros a ser salvos, a ser sanados, liberados y restaurados para la gloria tuya, amén.



jueves, 7 de mayo de 2026

El testimonio verdadero de Jesús

 El testimonio verdadero de Jesús

“y no queréis venir a mí para que tengáis vida.” Juan 5:40

Hemos reflexionado en el testimonio que da la escritura, y entendíamos que ellas señalan o apuntan a Cristo, y claro que es necesario escudriñarlas, pero teniendo el entendimiento correcto.

Veamos un ejemplo que nos ayude a ilustrar el concepto, pero teniendo claro que solo el Espíritu Santo puede abrir nuestro entendimiento de las escrituras:

Vamos en nuestro automóvil, de vacaciones, y no conocemos muy bien el lugar de destino donde vamos a disfrutar con nuestra familia del descanso, vemos el mapa, las flechas que apuntan al lugar, ¡pero ese no es el lugar¡, sino que apunta al lugar, luego nos acercamos y estamos a 10 km, paramos allí, pero ese no es el lugar, cuando llegamos finalmente y entramos al lugar y disfrutamos del descanso, ese es el lugar.

Cristo es nuestro punto de llegada exacto, cuando recibimos su vida misma y cuando permitimos que se exprese, negándonos a nosotros mismos. Él es nuestro descanso final (Mateo 11:28); por esto el error tremendo de los religiosos que estamos repitiendo hoy en día, observemos el versículo que sigue de Juan 5:39, donde Jesús concluye lo que pasa en estos religiosos: “y no queréis venir a mí para que tengáis vida.” (Juan 5:40)

Una de las cosas que da testimonio de Jesús, las escrituras, nos llevan a una vida, a una persona viva y real, que está esperando que nos rindamos a él, completamente, perdiendo la vida para ganarla. Esto es, negándonos a nuestra propia imaginación de Dios (dokeite) y tomando de él mismo, la sustancia.

Porque lo que de Dios imaginamos, nos lo imaginamos mal, no lo podemos entender con nuestra mente natural o con nuestra naturaleza carnal, entonces creamos en nuestra mente un dios falso, por tanto, es necesario rendirnos ante la vida eterna verdadera (zoé), Cristo, para ‘conocer’ íntimamente a nuestro Padre celestial. (1 Corintios 2:14, Juan 17:3)     Oración.

Amado Salvador, Tu palabra da testimonio de que en la acción del Espíritu Santo, el que se une a ti, Señor Jesucristo, un espíritu es contigo, se cumple tu oración al Padre cuando pedías que fuéramos uno, he venido a ti, porque viniste a buscar y a salvar lo que se había perdido, así que toda la gloria es tuya, amén.



miércoles, 6 de mayo de 2026

Entrad por la puerta estrecha

 Entrad por la puerta estrecha

“para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios”, Efesios 3:17-19

“Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.”, Juan 10:9

Hablamos en los devocionales anteriores, que los Fariseos y maestros de la ley, cometían idolatría textual, pero lastimosamente, hoy nos pasa igual, y como evidencia tenemos que hay miles de denominaciones cristianas y se observa mucha división; se idolatra el texto, ocurren discusiones intelectuales, pero no se va, ni se disfruta de la vida eterna, pues no se recibe al que hace habitación en nuestros corazones.

¿Qué significa esto? Si nos quedamos en la flecha: Tenemos teología, pero no tenemos o no disfrutamos de vida. Si seguimos la flecha: Llegamos a Cristo y recibimos o experimentamos la sustancia.

El pecado de los religiosos y fariseos no era la falta de estudio bíblico pues eran expertos, conocían de memoria el texto, incluso podían recitarlo, pero les faltaba la fe que impulsa la acción de ir o hacer (“no queréis venir”) para abandonar su imaginación y abrazar la realidad. ¡Es como ver la puerta y no querer entrar por ella! (Gálatas 5:6, Juan 10:9). Es necesario escudriñar las escrituras, pero es radicalmente urgente, abrazar a la persona de Jesuscristo, ir a el, pues es un Dios vivo, real, que por la fe, hace habitación en nosotros.

Así que pidamos al Espíritu Santo, que hoy nos revele nuestro estado de necesidad espiritual, reconociendo nuestro orgullo y religiosidad, para que despojándonos de cualquier confianza en nosotros mismos, entremos por la puerta estrecha, que es Cristo mismo, el único camino que lleva a la vida (Mateo 7:13-14)    Oración.

Mi necesidad de ti Jesús, no puede ser suplida por mis esfuerzos religiosos, sino únicamente por mi unión contigo, fundirme en ti por la acción de tu Espíritu; Padre amado que renunciando a mi mismo, a mis propias ideas o mi propio entusiasmo, sea tu Hijo en mí una realidad visible y experiencial, ¡ya no vivo yo sino Cristo en mí, ahora todo lo vivo en la fe del Hijo de Dios! Amen.



martes, 5 de mayo de 2026

El testimonio apunta a la vida, a Cristo.

 El testimonio apunta a la vida, a Cristo.

“Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; y no queréis venir a mí para que tengáis vida”, Juan 5:39-40

Es clave entender que a los fariseos y a muchos judíos les “parecía” que las Escrituras tenían la vida eterna, pero nunca recibieron a aquel que es la vida en sí mismo. La señal (es decir, la escritura) apuntaba a Cristo, pero se quedaron en la señal y no fueron a la persona de Jesucristo para ser salvos. Muchos de nosotros nos quedamos en la señal, en lo que apunta a, pero no vamos a Él para ser transformados.

Para enfatizar este punto, es muy curioso ver en las Escrituras que la palabra usada para “parecer” es dokéo, que también es usada para imaginar, es decir, tenían una creencia arraigada en el intelecto y en la tradición, pero que no ha pasado al corazón ni a la acción de “venir a Él”.

Los fariseos cometían idolatría textual, pues ellos confiaban en el medio (la letra) y no en quien señalaba el mensaje mismo: el Mesías. Creían que el escudriñar era un fin en sí mismo que otorgaba mérito para la salvación.

Para profundizar y corroborar en este aspecto clave, observemos la conexión con Santiago 1:26, donde se menciona la misma palabra usada en Juan 5:39 “(…) porque a vosotros os parece (…)”, cuando el apóstol Santiago habla de la religión de la imaginación, usando la misma raíz para describir el autoengaño: “Si alguno se imagina (dokei) ser religioso (…)”; aquí, δοκεῖ (dokei) está en presente indicativo activo, tercera persona del singular. Santiago está describiendo a alguien que ha creado un “avatar” de sí mismo en su mente.

El hombre mira la “flecha” (la ley), se imagina que por conocerla ya es santo, pero su realidad (su lengua, su conducta, el fruto) dice lo contrario. Santiago está mostrando una inconsistencia en el hombre que persiste en la opinión de que es religioso, pero no refrena su lengua y se está engañando a sí mismo, mostrando que una cosa es lo que dice, pero otra lo que realmente hace. No hay una transformación profunda porque esta solo ocurre cuando por la fe somos colocados y disfrutamos de la vida del Hijo: “Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres” (Juan 8:36).   Oración.

Padre, quiero conocerte a ti, por medio de las Escrituras, al Dios vivo y real, no el dios de mi imaginación o de la tradición religiosa; revélame, por tu Santo Espíritu, al único que es el camino y la verdad y la vida, mi vida, para glorificarte experimentando en mí tu amor, amén.   



lunes, 4 de mayo de 2026

Lo que da testimonio de Jesús.

 Lo que da testimonio de Jesús.

"ni tenéis su palabra morando en vosotros; porque a quien él envió, vosotros no creéis", Juan 5:38

En el evangelio de Juan capítulo 5, la Escritura da testimonio de la sanidad de un hombre que llevaba 38 años enfermo, Jesús lo sana en día de reposo. Al saber de este suceso, los Judíos fariseos religiosos increpan a Jesús y empiezan a perseguirlo, procurando matarlo porque también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios (Juan 5:1-18).

Jesús les responde mostrando en detalle quienes son los que dan testimonio de Él y por qué razón su testimonio es verdadero:

Los profetas, específicamente Juan, dio testimonio de Jesús “Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él dio testimonio de la verdad” (Juan 5:33).

Las obras que Jesús hace como lo explica en Juan 5:36: “Mas yo tengo mayor testimonio que el de Juan; porque las obras que el Padre me dio para que cumpliese, las mismas obras que yo hago, dan testimonio de mí, que el Padre me ha enviado”.

Dios mismo, Juan 5:37: “También el Padre que me envió ha dado testimonio de mí. Nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su aspecto”.

Las escrituras, Juan 5:39: “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí”.

Los apóstoles: “Y vosotros daréis testimonio también, porque habéis estado conmigo desde el principio.” (Juan 15:27); “Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones” (Hechos 2:42).

El Espíritu Santo, Juan 15:26: “Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí”. Y, a su vez, nos da testimonio a nosotros mismos, cuando hemos creído: “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios” (Romanos 8:16)

El creyente, 1 Juan 5:10 : “El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo”.

Concluimos que, hoy en día, somos los creyentes quienes tenemos el testimonio en nosotros mismos, porque hemos sido sellados por el Espíritu Santo y tenemos su Palabra morando en nosotros.

Damos verdadero testimonio cuando no nos avergonzamos del Señor ni nos da temor expresar la nueva naturaleza que tenemos en Cristo y, por lo tanto, compartimos el evangelio: “Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios” (2 Timoteo 1:8).

Nuestro testimonio es verdadero porque hemos recibido, al igual que los apóstoles, poder por el Espíritu Santo y este testimonio es lo que vence al maligno: “Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte” (Apocalipsis 12:11).   Oración.

Padre, gracias por que soy un testimonio vivo de Jesús, Él me dio vida cuando estaba muerto en mis delitos y pecados, estaba ciego y ahora veo con los ojos de la fe a aquel que me rescató, me sacó de la esclavitud, me sanó y me restauró para anunciar que Él está en mí y que anhela que todos vengan a la salvación cuando coloquen su confianza y toda esperanza en Él.  


domingo, 3 de mayo de 2026

Implicación de la vida eterna en ti.

 Implicación de la vida eterna en ti.

“El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.”, 1 Juan 5:12

“ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia”, Romanos 6:13

“Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.”, Colosenses 3:3-4

Esta vida eterna inicia en el mismo momento que creemos en Jesús, aunque tiene su pleno cumplimiento cuando él regrese (1 Juan 3:2). Al ser bautizados en su muerte y ser partícipes de su resurrección (Romanos 6:3-4), somos liberados del yugo de esclavitud y tenemos nueva vida en Cristo. Ya todo es hecho nuevo, no es una mezcla de cosas viejas con nuevas sino una nueva creación “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17). A esto se refería el Señor Jesús, cuando hablaba de no echar vino nuevo en odres viejos. (Mateo 9:17)

No es un mejoramiento de la antigua vida, porque la carne no puede ser mejorada, está viciada; por esta razón, nuestra parte es despojarnos de ese viejo hombre y renovar nuestro entendimiento a diario, para aceptar que ya no vivimos nosotros, sino que es Cristo en nosotros. (Efesios 4:22-24)

Pensar que es Cristo, nuestra vida. Ya no es mi vida, y la vida de Cristo. Al ser conscientes, de que la vida temporal, es decir, la vida física y la vida del alma o de los pensamientos, emociones y voluntad propia, no es el fin, sino el medio para glorificar a Dios y que esta vida se debe entregar y someter a Cristo, completamente. Entonces como consecuencia, no tendré a Dios en mi agenda, en un lugar entre una hora y otra, sino que Cristo es todo en mi vida, y que ahora no vivo para mi sino para su gloria, “y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.” (2 Corintios 5:15).

Presentarnos como vivos de entre los muertos, debe ser una realidad presente para todo creyente pues participamos de su muerte, y allí quedó todo nuestro pecado y nuestro pasado. Pidamos por lo tanto, que el Espíritu Santo, nos haga conscientes cada día de esta verdad, para que la vida eterna, la del Hijo, surja de manera espontánea y se pueda evidenciar un incremento de esta vida “zoe”, hasta que Cristo sea formado en nosotros plenamente ¡que cada día crezcan y se multipliquen la señales de vida, de la vida eterna en nosotros¡   Oración.

Padre, te entrego mi alma a ti, rindiendome completamente a Cristo, no se haga mi voluntad sino la tuya, y me presento hoy al mundo como vivo de entre los muertos, porque andaba en muerte pero ahora Cristo es mi vida, juntamente con él he resucitado para vida nueva y para darte gloria en todo lo que haga. Amen.



sábado, 2 de mayo de 2026

La revelación de la vida del Hijo en nosotros

 La revelación de la vida del Hijo en nosotros

“El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará”, Juan 12:25

Mencionamos ayer que en el griego koiné la distinción o matiz diferencial, para el entendimiento completo de la palabra “vida” está en la palabra misma: bios, psujé y zoé. “Bios”, de donde deriva la raíz de “biología”, se usa en la escritura para mencionar la vida biológica, o la vida temporal del hombre (existencia, bienes, placeres y sustento.), por ejemplo se usa en Lucas 8:14, para mencionar los placeres de la vida, y también en 1 Juan 2:16 para mencionar “la vanagloria de la vida”.

La raíz “psujé”, de donde deriva “psiquis” y “psicología”, se refiere a la vida del alma, el yo, aquello que hace que una persona esté viva y sea quien es; cuando Jesús habla por ejemplo en Mateo 16:25, se refiere a todo lo que representa la persona misma, sus pensamientos, sentimientos y voluntad, y en contexto en Mateo 16:26 dice “Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?”, ambas palabras para alma y para vida son “psujé”, y el sentido es lo que quiere comunicar el Señor, que ‘alma’ no es algo que tienes separado de tu vida; es tu vida misma en su dimensión más profunda delante de Dios y que la única manera de salvarla es negándote a ti mismo y aceptando la vida del Hijo en ti.

Observamos el mismo patrón en Juan 12:25, donde para las dos primeras palabras para “vida” se usa “psujé”, vida del alma, y en que el hombre debe negarse a esta vida, pero aceptar o recibir la vida “zoé”, o la vida eterna en la que participamos al ser colocados en el Hijo. Esta vida eterna es la propia vida del Hijo, como Jesús mismo lo dice en Juan 10:28 “y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano”, aquí por supuesto, así como en Juan 10:10, de manera precisa se usa en el original griego “zoé” para enfatizar la vida eterna.

Concluimos, que la vida eterna, no es algo que se nos da, sino “alguien” que nos es dado, Cristo mismo. Somos incluidos en la vida del Hijo para ser partícipes de su naturaleza divina y eterna; pero esto solo ocurre si primero pasamos por la cruz, juntamente con Cristo participamos de su muerte por medio de la fe, para ser hallados en su resurrección, como lo explica Romanos 6:5-6, plantados en su muerte para tener como fruto la santificación, y como fin, la vida eterna.   Oración.

Mi Padre, ahora soy tu hijo por que he sido colocado en tu Hijo, en Cristo tengo nueva vida, y te pido que cada dia lleve a la cruz mi propia vida, para que crezca y se exprese la vida del Amado, por el cual soy aceptado ante ti, porque todo es de Él, y por Él, y para Él, amén.



viernes, 1 de mayo de 2026

La revelación de la vida del Hijo

 La revelación de la vida del Hijo

“El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.”, Juan 6:63

La palabra “vida” en el original griego en que fue escrito el nuevo testamento, tiene tres matices en su traducción que en español se enfatizan de otra manera. Es decir, en español decimos “vida” y usamos contextos o adjetivos como vida biológica, vida espiritual, vida interior.

Pero en griego la distinción está en la palabra misma: bios, psujé y zoé.

Cuando se tradujo del griego, al latín y luego al español, tanto por temas culturales como por la influencia de la traducción se pueden perder algunos matices, y por esta razón es necesario entender el contexto al estudiar las escrituras, hacernos las siguientes preguntas: ¿a quién o a quiénes se dirige el autor?, ¿Qué dicen los versículos antes y después?, ¿A qué pregunta está respondiendo este texto?, ¿Hay un problema que se está corrigiendo?, ¿Está explicando, confrontando o enseñando algo?. Por supuesto, entender el tiempo verbal y el énfasis del texto.

Nuestra traducción Reina Valera 1960 es fiel, pero el idioma original tiene más matices que enriquecen la comprensión. El Espíritu Santo, nuestro maestro, es el que esencialmente nos da el entendimiento y abre las escrituras para que las experimentemos en nuestra vida diaria, porque podríamos conocer mucha teoría pero no experimentar la transformación que solo puede hacer el Espíritu. Las palabras de Cristo son espíritu y son vida, por lo tanto al recibirlas, producen en nosotros fruto, como dice 2 Timoteo 3:16 “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia”

Precisamente, para entender profundamente el significado de lo que nos dice el Señor en Juan 6:63, y otros versículos que hablan de “vida”, necesitamos entender la diferencia o matiz de cada palabra griega usada y por revelación del Espíritu, llegue a nosotros el entendimiento que puede llevar nuestra vida espiritual, al nivel de crecimiento y madurez que necesitamos como cuerpo vivo del Señor.

Seguiremos en este mes reflexionando profundamente acerca de la vida del Hijo que nos ha sido dada por un regalo inmerecido del Padre, para que crezcamos en esa vida y disfrutemos de toda la plenitud de Dios para dar gloria verdadera a su nombre.   Oración.

Padre, tu Espíritu glorifica a Cristo, enseñando todas las cosas y permitiendo experimentar en mi vida, de manera real, todo lo que da testimonio la escritura, abre mi entendimiento para profundizar y que me sea revelada la vida de tu Hijo en mí, para gloria de tu nombre, amén.



jueves, 30 de abril de 2026

Tu presencia es el cielo para mi

 Tu presencia es el cielo para mi

“Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero”. 1 Pedro 1:3-5

“¡Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo!” esta porción empieza con una oración a un Dios que no es distante, ni desconocido, sino a un Dios que por medio de Jesucristo podemos llamar Padre y acudir con confianza filial. Gracias a la muerte y resurrección de Cristo, tenemos acceso directo a su Presencia, y como dice el versículo nos hizo renacer para una esperanza viva.

Hemos nacido de nuevo, por la voluntad y la acción de Dios para vivir la vida nueva en Cristo, Juan 12:12-13. Este nacimiento es obra del Espíritu, Juan 3:5-6. El resultado de este nuevo nacimiento es que llegamos a ser primicia de una nueva creación, Santiago 1:18; esto nos pone en contacto aquí y ahora con la vida eterna. Es la Palabra creadora de Dios en Jesucristo lo que produce este nuevo nacimiento,1 Pedro 1:23. Nacemos de nuevo para una esperanza viva, nacidos no de simiente corruptible, sino incorruptible, lo que hace que tengamos en nosotros la naturaleza de Dios; y, por tanto, tenemos una vida que ni el tiempo ni la eternidad podrán destruir, todo esto por la resurrección de Jesucristo, que derrotó para siempre la muerte.

El nuevo nacimiento nos introduce en la integridad, 1Juan 3:9. Por este nuevo nacimiento somos purificados de los pecados que nos encadenaban y de los hábitos que nos dominaban; y recibimos un poder que nos permite caminar en integridad. No es decir que ya no pecaremos más; pero sí que cada vez que caigamos recibiremos poder y gracia para levantarnos otra vez. También el nuevo nacimiento nos introduce en el amor, 1 Juan 4:7. Al estar Dios en nosotros, somos limpiados de todo resentimiento y amargura de la vida egocéntrica, para vivir en el amor sacrificial y perdonador de Dios. Por último, el nuevo nacimiento nos introduce en la victoria, 1 Juan 5:4. La vida deja de ser derrota y empieza a ser victoria sobre el yo, el pecado y las circunstancias, Cristo vive en nosotros para que vivamos una vida victoriosa.

Además, hemos recibido una gran herencia, como una posesión segura. Pedro usa tres palabras que presentan tres cualidades que la describen: incorruptible, incontaminada e inmarcesible quiere decir, imperecedera, también indestructible. No puede ser dañada de ninguna manera, esa herencia es inmaculada, lo cual nos indica que no puede ser manchada o contaminada por nada. Es una herencia que no se marchitará ni perderá su valor porque es eterna. Esta herencia describe la gloria de Dios otorgada a los creyentes.

¿Cuál es, entonces, esa heredad que posee el cristiano nacido de nuevo? la heredad del cristiano es Dios mismo. El salmista lo dijo: “Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa; tú sustentas mi suerte. Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos, y es hermosa la heredad que me ha tocado”. Si lo tenemos a Él lo tenemos todo. En nuestro viaje a través del mundo hacia la eternidad somos protegidos por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero.    Oración.

Gracias mi amado Jesús porque por tu obra redentora, me diste una nueva vida, una esperanza viva y una herencia eterna, reservada en los cielos para cada uno de los que te hemos recibido como nuestro Señor y Salvador. Haz que coloque mis ojos en lo eterno, para no desanimarme por todo lo que sucede en esta tierra. Sé que me espera un futuro glorioso en Cristo, gracias por guardarme y perfeccionarme cada día hasta tu regreso, amén. 



miércoles, 29 de abril de 2026

Confía, deléitate, encomienda y calla

 Confía, deléitate, encomienda y calla

“No te impacientes a causa de los malignos, ni tengas envidia de los que hacen iniquidad. Porque como hierba serán pronto cortados, y como la hierba verde se secarán. Confía en Jehová, y haz el bien; y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad. Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón. Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará. Exhibirá tu justicia como la luz, y tu derecho como el mediodía. Guarda silencio ante Jehová, y espera en él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, por el hombre que hace maldades”. Salmos 37:1-7

Este salmo de David expresa su experiencia y es una promesa de bendición futura para el remanente fiel a Dios en este tiempo. Nos exhorta a no impacientarnos cuando vemos prosperar a los malvados, mientras los justos sufren. Así como David debemos llegar a la conclusión de que algún día los malvados serán cortados como la hierba. Dios no se ha olvidado de sus hijos, anhela que nos mantengamos fieles mientras estemos en esta tierra y confiemos porque Él nos cuida, nos guarda y nos sustenta, jamás nos desamparará. Él, a través de la obra de Jesucristo en la cruz nos ha bendecido con toda bendición espiritual y continuará derramando sobre nuestra vida las bendiciones que Él tiene para nosotros, por eso “Deléitate asimismo en el Señor y él te concederá las peticiones de tu corazón”, es el secreto del contentamiento y madurez cristianos, que implica disfrutar de nuestra comunión con el Señor cada día, que, como un Padre amoroso nos concederá los deseos más profundos de nuestro corazón. Un corazón nuevo dado por la vida de Cristo impartida en nosotros. “Encomienda al Señor tu camino, confía en él y él hará”. Aquí nos pide que pongamos nuestra vida en sus manos. Es una entrega sin reservas a Él. Dándole tiempo a Dios para que obre en nosotros, porque Él es bueno y sabe lo que necesitamos. En el tiempo preciso el Señor hará todo, Él siempre actúa en respuesta a la oración con fe. “Guarda silencio ante el Señor y espera en Él”. Simplemente descansemos en el Señor. Es maravilloso poder esperar pacientemente que Él actúe. No debemos preocuparnos cuando los malvados prosperen. No debemos permitir que el éxito de los malvados en sus estratagemas nos irrite ni nos ponga nerviosos. A veces el creyente es atraído por el aparente éxito de gente sin escrúpulos; otras veces sencillamente se enoja contra Dios o solamente dentro de sí mismo. El salmista exhorta al justo a no enojarse; no hace falta porque Dios es justo, y como dice Santiago 1:20 “porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios”. En esta porción hay cuatro verbos imperativos: Confía, deléitate, encomienda, guarda silencio (calla), esto nos lleva a ejercitar nuestra fe y a vivir tranquilos porque descansamos en la fidelidad de Dios y entendemos que la fe y la obediencia van juntas, cuando confiamos en sus promesas y hacemos su perfecta voluntad. Aprendamos con sus promesas a preservar nuestras mentes en tranquilidad en medio de todas las situaciones, como dice Isaías 26:3 “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado”. La fe implica paciencia; por eso debemos aprender a esperar porque Él siempre cumplirá sus propósitos en su tiempo, y nos da un consejo: “No te alteres con motivo del que prospera en su camino, por el hombre que hace maldades”. La mansedumbre no es debilidad, por el contrario, requiere valentía y paciencia cuando esperamos en Dios y cuando colocamos nuestros ojos en lo eterno y no en lo terrenal, que es efímero.   Oración.

Amado Señor, cuando miro mi corazón me pregunto: ¿cuáles son mis deseos? es amarte, conocerte y permitir que fluyas a través de mi vida, por eso anhelo deleitarme en tu Presencia, porque en ella encuentro la plenitud y el gozo que necesito y estar siempre agradecido por todo lo que has hecho en mi vida y en los que me rodean. Conocer tu gran amor me ha llenado de deleite. Amén.



martes, 28 de abril de 2026

¿Confiamos en Dios en medio de las crisis?

 ¿Confiamos en Dios en medio de las crisis?

“Y tomó Ezequías las cartas de mano de los embajadores, y las leyó; y subió a la casa de Jehová, y las extendió delante de Jehová. Entonces Ezequías oró a Jehová, diciendo: Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, que moras entre los querubines, sólo tú eres Dios de todos los reinos de la tierra; tú hiciste los cielos y la tierra. Inclina, oh Jehová, tu oído, y oye; abre, oh Jehová, tus ojos, y mira; y oye todas las palabras de Senaquerib, que ha enviado a blasfemar al Dios viviente. Ciertamente, oh Jehová, los reyes de Asiria destruyeron todas las tierras y sus comarcas, y entregaron los dioses de ellos al fuego; porque no eran dioses, sino obra de manos de hombre, madera y piedra; por eso los destruyeron. Ahora pues, Jehová Dios nuestro, líbranos de su mano, para que todos los reinos de la tierra conozcan que sólo tú eres Jehová”. Isaías 37:14-20

Este pasaje nos enseña la actitud del rey Ezequías frente a una gran crisis que amenazaba a Judá y a su ciudad capital Jerusalén, que iban a ser destruidas por Senaquerib rey de Asiria. Frente al temor que le generó a todo el pueblo, el rey Ezequías se levantó como un líder ejemplar e hizo lo que debía: confió en Dios sus asuntos diarios, consultó con su líder espiritual, enviando a sus mensajeros a buscar a Isaías, este fue otro acto de fe pues quería escuchar la Palabra de Dios del profeta, acudió a Dios en momentos de crisis y elogió a Dios cuando respondió su plegaria.

Ezequías era un rey temeroso de Dios, gobernó durante 29 años en Judá. En sus antecedentes históricos vemos que en su reinado tuvo que sostener una carga dura pagando tributo a Asiria. Su gobierno fue importante por los grandes esfuerzos que hizo para establecer el culto a Jehová, haciendo desaparecer los “lugares altos” y la destrucción de la “serpiente de bronce”. También llaman la atención otros acontecimientos importantes en su vida como su enfermedad, la sanidad milagrosa y la promesa de Jehová de prolongarle la vida por quince años más.

Dice aquí, que le llegó un rollo con información de las amenazas de Senaquerib, en el que desafiaba abiertamente el poder de Dios; inmediatamente entró a la presencia de Dios y extendió esas cartas delante de Él, haciendo una poderosa oración de fe, reconociendo a Dios como Majestuoso, Creador, Soberano y Poderoso, y no un ídolo de madera o piedra, capaz de librarlos de sus enemigos y de reivindicar su Nombre, para que demostrara que es el Único Dios Verdadero. Ezequías buscó la intervención divina en lugar de confiar en alianzas humanas.

Cuando dijo: “entregaron los dioses de ellos al fuego”, se refería a que la política de los asirios para enajenar a los pueblos conquistados de su propio país, era llevarlos a otras partes y destruir los ídolos tutelares de su nación, por ser el lazo más fuerte que los ligaba a su país natal. Ezequías reconocía que Senaquerib estaba blasfemando contra el Dios Viviente y Él no se lo iba a permitir.

Con esa actitud humilde, Ezequías esperó la respuesta de parte del Señor que no tardó en contestar frente a la crisis de Asiria y ante las blasfemias de Senaquerib. Dios prometió proteger Jerusalén por amor a sí mismo y a su promesa a David. Dios defiende su propia gloria, y de manera sobrenatural el ángel de Jehová derrota al ejército asirio, demostrando la soberanía divina frente a la idolatría y la impotencia de los falsos dioses, Isaías 37:35-38.

Recordemos que Dios conoce nuestras necesidades antes que le pidamos, Isaías 65:24; pero Él se deleita cuando nos acercamos con un corazón contrito y humillado para colocar nuestros asuntos en sus manos, confiando en su grandeza y no en nuestros propios razonamientos, en otras personas, o en cosas que representan ídolos, Salmos 51:17. En situaciones límites, el Señor prueba nuestra fe. ¿Confiamos plenamente en su protección divina?”   Oración.

Amado Señor, enséñame a confiar en ti en medio de las crisis, a entender que la oración es el primer recurso al que debo echar mano, reconociendo que eres Soberano, el dueño de la historia y que defiendes tu honor ante las blasfemias que otros dicen de ti. Recuérdame que mi seguridad no depende de mis fuerzas, ni de alianzas humanas, sino de tu protección divina, quiero confiar plenamente en ti. Guarda mi corazón y mis pensamientos, en el Nombre de Jesús, amén.  



lunes, 27 de abril de 2026

¿Quién es Jesús para ti?

 ¿Quién es Jesús para ti?

“Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él. Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros. Y todos daban buen testimonio de él, y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca, y decían: ¿No es éste el hijo de José?” Lucas 4:20-22

Ese día en Nazareth sus amigos debieron quedar atónitos cuando Jesús se sentó en el lugar de los maestros en la sinagoga para enseñar las Escrituras, había leído el Libro de Isaías exactamente donde decía “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos”, Lucas 4:18 Después de cerrar el rollo de Isaías, se sentó diciendo que esa Escritura se había cumplido ese día, declarando abiertamente que era el Mesías prometido. Esencialmente estaba indicando dos cosas importantes sobre sí mismo, primero que tenía una misión específica y segundo diciendo que era más que el hijo de un carpintero. Quizás los que lo conocían desde niño se estarían preguntando: ¿no es este el hijo de José el carpintero y María, con el que jugábamos y crecimos juntos?, y algunos otros dirían: ¿Quién se cree que es? Los años que nuestro Señor vivió en Nazaret, como un ciudadano más, hasta que empezó su ministerio, le había hecho demasiado común, lo que incapacitó a los nazarenos para apreciarlo, como le apreciaban otros que eran menos familiares. Desde entonces la gente ha estado dividida acerca de Jesús, algunos lo aceptan, como dice en Lucas 4:22 “Y todos daban buen testimonio de Él, y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca, y decían: ¿No es éste el hijo de José?”, otros se enfurecen con Él como se registra en Lucas 4:28 “Al oír estas cosas, todos en la sinagoga se llenaron de ira”. En Lucas 4:29 dice: “y levantándose, le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la cumbre del monte sobre el cual estaba edificada la ciudad de ellos, para despeñarle”. Aunque Nazaret no está edificado sobre la cumbre, está rodeado en parte al oeste por sierras, que tienen varios precipicios. El despeñamiento era un modo de castigo capital no raro entre los romanos. Este fue el primer insulto que recibió el Hijo del hombre, y vino de parte de “los de su casa”. Lo que más enfureció a la gente fue el elogio que Jesús pareció dedicar a los gentiles cuando se refirió en Lucas 4:24 “Y añadió: De cierto os digo, que ningún profeta es acepto en su propia tierra”; hablando de la viuda de Sarepta que sustentó al profeta Elías, y de Eliseo que sanó a Naamán el sirio; ya que los judíos estaban convencidos que eran el pueblo escogido de Dios y despreciaban a los demás. El nuevo mensaje de Jesús era para toda la humanidad, algo que ellos no esperaban. Eligió un pasaje que anunciaba el sublime objeto de toda su misión, su carácter divino y sus dotes especiales para ella y lo adaptó singularmente a Él. Fue el primer abrir de su boca en su capacidad profética, al anunciar su misión en esta tierra. Podemos preguntarnos: si hubiéramos estado en esa sinagoga ese día ¿cuál sería nuestra reacción frente a esa afirmación?, ¿sabemos quién es Jesús para nosotros?   Oración.

Señor Jesucristo, sé quién eres tú, eres mi Señor y Salvador, viniste a rescatarme, a redimirme y a restaurarme. Me diste vida nueva y me acercaste por medio de tu sangre preciosa al trono de gracia, me reconciliaste con nuestro Padre celestial. Ahora te pertenezco, mi patria es el cielo y mi destino la eternidad junto a ti. Simplemente gracias Señor, por tu amor inagotable demostrado en la cruz por mí y por toda la humanidad, amén.   



domingo, 26 de abril de 2026

En el poder del Espíritu

 En el poder del Espíritu

“Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor. Y enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado por todos”. Lucas 4:14-15

Jesús fue equipado con el poder del Espíritu Santo para iniciar su ministerio terrenal, que empezó en Galilea, era la región del norte de Palestina, este nombre quiere decir círculo, y viene del hebreo “galil”. Se llamaba así porque estaba rodeada de naciones no judías. Tenía una gran densidad de población. Esa fue la tierra en la que empezó Jesús. Era su propia tierra; y le dio, por lo menos al principio, una audiencia dispuesta a escucharle y a interesarse por su mensaje. En toda esa región comenzaron a hablar de Él cuando inició enseñando en las sinagogas. Se empezó a sentir su influencia. La sinagoga era el verdadero centro de la vida religiosa de Palestina. Este período del ministerio de Jesús se ha llamado “la primavera galilea”. Jesús llegó con un mensaje nuevo diciendo que el reino de los cielos se había acercado. Los corazones humanos estaban hambrientos de la Palabra de Dios, y aún no se habían dado cuenta del golpe que había de dar Jesús a la ortodoxia de su tiempo. La oposición aún no se había cristalizado.

El ejemplo de Jesús nos muestra que también hemos sido llamados a continuar la obra del ministerio para extender el reino de los cielos en esta tierra, pero, así como Jesús, necesitamos empoderamiento espiritual, porque aunque era Dios hecho hombre no operó en su propia fuerza, sino lleno del Espíritu Santo, tras haber sido tentado en el desierto, demostrando que la victoria sobre la tentación habilita el servicio.

Jesús nos ha dado “la primavera galilea”, y es el ministerio en el lugar donde estamos en este momento y tenemos que entender que se realiza bajo la dirección y poder del Espíritu Santo, buscando enseñar la Palabra con la autoridad que proviene de la obediencia a Dios. Es evidente que los períodos de prueba nos ayudarán a moldear el carácter de Cristo y a hacernos más sensibles para la obra del ministerio, no es de extrañar que cuando decidimos servir al Señor, empezarán todos los ataques del enemigo, para desanimarnos o para que desistamos en cumplir el mandato de ir y hacer discípulos a todas las naciones.

Hebreos 2:17-18 nos dice: “Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo. Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados”. Nuestro Señor se identificó con nosotros, y de esta manera, después de su prueba en el desierto, necesitó el fortalecimiento del Espíritu Santo para cumplir su ministerio, ¡cuánto más lo necesitamos nosotros! Por eso sigamos adelante en el cumplimiento del llamado que Dios nos ha hecho a través del Señor Jesucristo.   Oración.

Amado Jesús, gracias por darme tu ejemplo y por entender que solo podré cumplir el mandato de la Gran Comisión guiado y dirigido por tu Santo Espíritu, quien me empodera para llevar tu mensaje y hacer discípulos donde quiera que esté. Enséñame a ser sensible a la voz de tu Espíritu y obediente a las enseñanzas de tu Palabra, en el Nombre de Jesús, amén. 



sábado, 25 de abril de 2026

Jesús mi refugio seguro

 Jesús mi refugio seguro

“Oración de David. Oye, oh Jehová, una causa justa; está atento a mi clamor. Escucha mi oración hecha de labios sin engaño. De tu presencia proceda mi vindicación; vean tus ojos la rectitud. Tú has probado mi corazón, me has visitado de noche; me has puesto a prueba, y nada inicuo hallaste; he resuelto que mi boca no haga transgresión. En cuanto a las obras humanas, por la palabra de tus labios yo me he guardado de las sendas de los violentos. Sustenta mis pasos en tus caminos, para que mis pies no resbalen. Yo te he invocado, por cuanto tú me oirás, oh Dios; inclina a mí tu oído, escucha mi palabra. Muestra tus maravillosas misericordias, tú que salvas a los que se refugian a tu diestra, de los que se levantan contra ellos. Guárdame como a la niña de tus ojos; escóndeme bajo la sombra de tus alas” Salmos 17:1-8

Esta oración la hizo David cuando estaba en peligro. Parece que estaba en el desierto y Saúl y sus hombres lo tenían acorralado y casi logran capturarlo. Este salmo revela la confianza de David en Dios y también puede ser una oración para nosotros en la actualidad, cuando nos encontramos en situaciones de pruebas, ansiedad y peligro.

Es una oración sincera donde el salmista le dice a Dios lo que realmente está sintiendo, cuando dice que su “oración está hecha de labios sin engaño”. Necesitamos, como David, clamar con sinceridad en momentos de angustia. David declaró su integridad ante Dios, sometiéndose al examen divino, para que Él le hiciera justicia. Cuando el Señor prueba nuestro corazón siempre encuentra algo. ¿Estaríamos dispuestos a que el Señor examine nuestra vida?

Esto me lleva a recordar la perfección de Jesús, porque nunca cometió pecado, ni se halló engaño en su boca, que cuando lo maldecían, no respondía con maldición, cuando padecía no amenazaba, sino que encomendaba la causa al que juzga justamente, 1 Pedro 2:22-23. Esto nos ayudaría a pedir más compasión y misericordia por aquellos que nos quieran hacer daño y también a no decir cosas de las cuales tengamos que arrepentirnos después de haberlas dicho. Esto destaca la importancia de la pureza interna y el compromiso de no pecar con nuestra boca. Sabemos que en el mundo siempre habrá maldad, por la presencia de Satanás, el príncipe de este mundo, y siempre habrá “sendas de violentos”, es por eso que como hijos de Dios debemos permanecer alerta, como lo estuvo David con sus enemigos y orar para que las tinieblas retrocedan, para que podamos vencer la tentación y no seamos presa del enemigo.

Siempre debemos decir al Señor que afirme nuestros pies para no resbalar y tener la certeza de que Él escucha nuestra oración. Recordemos Éxodo 19:4 “Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mí”. Hemos sido colocados bajo la sombra de sus alas, recordándonos que Él es nuestro refugio, nuestro lugar seguro, debemos confiar en su protección divina y descansar en Él.  Oración.

Maravilloso Padre celestial, gracias por tu Santa Palabra, por poder apropiarme de ella y poder decirte: “examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad y guíame en el camino eterno”. Me dirijo a ti con sinceridad, reconociendo que dependo de ti, que tú eres mi refugio y sé que tú me guardas como a la niña de tus ojos y me amparas bajo la sombra de tus alas, en ti me siento seguro y confiado, amén.  



viernes, 24 de abril de 2026

Servir a Dios, sabia decisión

 Servir a Dios, sabia decisión

“Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová”. Josué 24:15

Josué fue un joven que acompañó a Moisés sacando al pueblo de Israel de Egipto y haciendo la travesía por el desierto hasta llegar a la tierra prometida. Josué fue testigo del poder y la fidelidad de Dios en esos tiempos de conquista. Al final de su liderazgo él comprendió que lo más importante no era conquistar territorios sino, la determinación de servir al Señor, por eso dijo: “Yo y mi casa serviremos a Jehová”.

Determinó servir al Señor e invitó a todo el pueblo a hacerlo. En Josué 24:15 los confronta preguntándoles ¿a quién van a servir? Servir al Señor es un llamado para todo creyente.

Muchos en la iglesia de hoy solo quieren recibir bendiciones y el favor de Dios, pero todavía no se deciden a servir. La vida cristiana se trata de llegar al punto donde digamos: “No solo quiero demandar, quiero ofrecer”, “yo dispongo mi vida para que la puedas usar”. La palabra “serviremos” viene del hebreo “abad” que significa trabajar, servir, rendir culto, arar, cultivar y hacer; pero también es el sentido de obedecer, honrar y ser sumisos.

Hay tres verdades fundamentales en la determinación de servir al Señor:

El servicio a Dios comienza con un llamado a la santidad, Josué 24:14, Debemos servirle con integridad y con verdad. Es un llamado claro a la santidad, antes de tomar cualquier decisión debemos mirar la condición de nuestro corazón. La esencia del servicio es enfocarnos solo en Jesús. El servicio genuino no comienza con actividades sino con una vida rendida a Dios.

El servicio a Dios demanda una decisión radical, Josué 24:15. Josué modeló la radicalidad al decir: “yo y mi casa, serviremos a Jehová”. Entonces escojamos hoy a quién servir.

Servir es una muestra de gratitud por la fidelidad eterna de Dios. Josué 24:16-18, el pueblo respondió que iba a servir al Señor, recordando lo que Él había hecho. Su compromiso fue una respuesta a la fidelidad de Dios.

Hoy tomemos esta sabia decisión que va a ser de bendición no solo para nosotros, sino para nuestras generaciones, para que ellos no solo teman al Señor y lo adoren, sino que pongan sus vidas al servicio de Dios, para que otros conozcan el inagotable amor de nuestro Rey, que trae salvación y vida eterna.   Oración.

Maravilloso Padre celestial, hoy te pido que toques mi corazón, que puedas usar mi vida para ser bendición en mi hogar, ayúdame a ser un instrumento tuyo para traer sabiduría, entendimiento y dirección para otras personas que me rodean. Que me pueda levantar con disposición a servirte, adorarte y obedecerte, entregándote mi corazón para que sigas obrando a través de mí, amén. 



jueves, 23 de abril de 2026

La Trinidad actuó para traernos salvación

 La Trinidad actuó para traernos salvación

“Pedro, apóstol de Jesucristo, a los expatriados de la dispersión en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas”. 1 Pedro 1:1-2

En este pasaje Pedro se presenta como apóstol de Jesucristo. Él estaba escribiendo a los extranjeros que se habían dispersado por todo el Imperio Romano. Eran los judíos, llamados “la diáspora” porque ya no se encontraban en las tierras de Palestina. Debido a la persecución y a otros factores, se habían establecido por todo el imperio. Y se refiere a ellos como los elegidos según el previo conocimiento de Dios Padre, en santificación del Espíritu para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesús. Podemos ver que la Trinidad es mencionada aquí, aplicando la obra redentora en cada creyente.

Recordemos que el Apóstol Pedro estaba escribiendo aquí a aquellos que habían crecido en el judaísmo. Judíos creyentes que vivían en Asia Menor y que estaban sufriendo persecución. Conocían el Antiguo Testamento y comprendían que, en el día de la expiación, el sumo sacerdote llevaba con él la sangre cuando entraba en el Lugar Santísimo, y rociaba la sangre siete veces en el propiciatorio o tapa del arca del pacto. Ahora, entendían que el Señor Jesús había tomado su propia sangre al dirigirse al trono de Dios, fue en la cruz donde fuimos juzgados como pecadores y el lugar donde se roció su sangre por toda la humanidad. Él entregó su vida y pagó el castigo que nos correspondía. En este momento, el trono de juicio y castigo (la cruz) se convirtió en el trono de la gracia de Dios, a donde podemos acudir para recibir la salvación.

Simón Pedro había conocido la gracia y la paz a través de la sangre de Cristo, porque Jesús mismo le había hablado de ello. La conocía porque había visto morir a Cristo, había contemplado cómo le sepultaban y después vio al Cristo resucitado. Y este hombre, que había sido indeciso, había llegado a ser un hombre con un carácter firme como una piedra. Este hombre pudo ponerse en pie en el día de Pentecostés y predicar sobre la muerte y resurrección de Cristo. Pudo ser llevado a la cárcel, ser perseguido, fue capaz de escribir una carta como ésta y, finalmente, ser crucificado por causa del evangelio.

Muchos creyentes no están seguros de su salvación. Quizás podemos preguntarnos: ¿cómo saber que soy uno de los elegidos? Por haber creído en Jesucristo, venir a Él y obedecerle. Cuando la preciosa sangre de Jesús fue derramada en la cruz por nosotros adquirió un valor salvador para nosotros, porque nos perdonó nuestros pecados y nos dio la vida eterna.

Cristo derramó en la cruz toda su sangre. La explicación del mensaje del evangelio debe incluir el rociamiento con la sangre de Cristo, que nos limpia de todo pecado. La gracia y la paz son multiplicadas sobre nuestras vidas, porque toda la obra de la Trinidad actuó en nosotros para traernos salvación: Dios Padre pensó en nosotros, Cristo murió por nosotros y el Espíritu Santo ha venido a morar en nosotros para regenerarnos.

Sin la gracia de Dios, nunca conoceríamos la paz que Él nos puede dar. Si no creemos que Cristo derramó su sangre por nuestros pecados, no podremos tener paz en nuestro corazón. La paz, la certeza y la alegría viene cuando sabemos que nuestros pecados han sido perdonados.

Hoy necesitamos entonces recordar que el Padre nos eligió desde antes de la fundación del mundo. Fuimos elegidos para ser consagrados para Él. El Espíritu Santo despertó dentro de nosotros anhelo por el Señor, nos convenció de pecado, nos guió a la Cruz de Cristo donde podíamos encontrar el perdón, y nos llenó de su fruto y para que sepamos, que mediante la sangre de Jesucristo, entramos en una nueva relación con Dios en la que nuestros pecados son perdonados y tenemos una vida nueva.   Oración.

Amado Señor, qué hermoso entender que toda la Trinidad actuó en mi para alcanzar la salvación. Mi Padre celestial pensó en mí y tuvo mi nombre en su memoria, el Espíritu Santo me convenció de pecado, justicia y juicio, para llevarme a aceptar lo que Cristo hizo en la cruz por mí, y tú Jesús derramaste tu sangre preciosa para el perdón de mis pecados y para darme vida eterna. Gracias mi Dios por darme tu salvación y llenarme de tu gracia y paz, amén.



miércoles, 22 de abril de 2026

Incomprensible amor

 Incomprensible amor

“para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: He aquí mi siervo, a quien he escogido; mi Amado, en quien se agrada mi alma; pondré mi Espíritu sobre él, y a los gentiles anunciará juicio. No contenderá, ni voceará, ni nadie oirá en las calles su voz. La caña cascada no quebrará, y el pábilo que humea no apagará, hasta que saque a victoria el juicio. Y en su nombre esperarán los gentiles”. Mateo 12:17-21

Mateo aprovecha para señalar una vez más que Jesús estaba cumpliendo las profecías mesiánicas, dichas por el profeta, en Isaías 42:1-4. La palabra “siervo” viene del griego “páis” que significa niño, lleva la idea de una relación tierna entre padre e hijo. Esta profecía identifica al siervo ideal de Jehová con nueve características que apuntan a Jesús: Tres de las expresiones tienen que ver con la iniciativa de nuestro Padre Dios al pensar en su plan de Salvación para la humanidad caída: Su “siervo” (su Hijo), es el escogido, el Amado y el Ungido por el Espíritu y seis expresiones describen el carácter y ministerio del siervo: obediencia radical, complacencia al Padre, mensajero, pacífico y suave, de trato delicado, obtendrá la victoria y es la esperanza de las naciones.

“La caña cascada y la mecha que humea” son figuras de personas débiles y frágiles, de poca fe. Jesús trataría a tales personas con sumo cuidado y delicadeza para no herirlas, ni desanimarlas, con un amor incomprensible. Un contraste con el concepto que tenía el pueblo de Israel sobre el Mesías que esperaban, que pensaban que era un político-militar que llegaría con mano fuerte y conquistaría con armas de guerra. Nunca se imaginaron que el triunfo del juicio se refería a la cruz y a la resurrección de Jesucristo, que trajo perdón de pecados, vida eterna y victoria sobre Satanás y sus huestes, Colosenses 3:13-15. El resultado final es que las naciones, los gentiles pondrán su esperanza en Él.

Jesús vino a traer justicia a la humanidad y nos mostró cómo vivir de tal manera que expresemos el amor, tanto a Dios como a nuestros semejantes. En su vida terrenal, no se enfrentaría con nadie, ni gritaría de forma que se le oyera en las calles, nunca se pelearía con la gente. En Él se dio la inalterable serenidad del que busca conquistar mediante el amor a quienes lo escuchan.

Así como esa caña cascada quizás muchos estén astillados, heridos y no pueden mantenerse firmes, y necesiten ser sujetados o vendados. Y quizás muchos como el pábilo pueden estarse apagando, porque están faltos de combustible, faltos de la llenura del Espíritu Santo, o desanimados por las tormentas de la vida y necesitan ser limpiados, restaurados y nutrirse de Cristo para volver a dar luz.

El testimonio de una persona puede que sea vacilante y débil; la luz de su vida puede que sea parpadeante; pero Jesús vino para animar, por eso dijo con comprensión: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga”. Mateo 11:28-30. Jesús jamás extinguirá la llama vacilante, sino que la cuida para que vuelva a dar luz más fuerte y brillante.

Jesús es nuestra esperanza, en Él, Dios se acerca a cada persona, ofreciendo su incomprensible amor, un amor que excede nuestro entendimiento.   Oración.

Amado Señor Jesús, gracias por tu obra en mí. Me tocaste con ternura y con tu amor incomparable, suficiente para levantarme de mi condición de pecador y darme una nueva esperanza. Gracias porque con tu obra en la cruz, derrotaste las tinieblas, al pecado y me diste una vida nueva, fortaleciste mis manos débiles, afirmaste mis rodillas y me colocaste en lugar espacioso y seguro, en la Roca firme que eres tú Señor, gracias por consolarme y animar mi corazón, amén.