viernes, 1 de mayo de 2026

La revelación de la vida del Hijo

 La revelación de la vida del Hijo

“El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.”, Juan 6:63

La palabra “vida” en el original griego en que fue escrito el nuevo testamento, tiene tres matices en su traducción que en español se enfatizan de otra manera. Es decir, en español decimos “vida” y usamos contextos o adjetivos como vida biológica, vida espiritual, vida interior.

Pero en griego la distinción está en la palabra misma: bios, psujé y zoé.

Cuando se tradujo del griego, al latín y luego al español, tanto por temas culturales como por la influencia de la traducción se pueden perder algunos matices, y por esta razón es necesario entender el contexto al estudiar las escrituras, hacernos las siguientes preguntas: ¿a quién o a quiénes se dirige el autor?, ¿Qué dicen los versículos antes y después?, ¿A qué pregunta está respondiendo este texto?, ¿Hay un problema que se está corrigiendo?, ¿Está explicando, confrontando o enseñando algo?. Por supuesto, entender el tiempo verbal y el énfasis del texto.

Nuestra traducción Reina Valera 1960 es fiel, pero el idioma original tiene más matices que enriquecen la comprensión. El Espíritu Santo, nuestro maestro, es el que esencialmente nos da el entendimiento y abre las escrituras para que las experimentemos en nuestra vida diaria, porque podríamos conocer mucha teoría pero no experimentar la transformación que solo puede hacer el Espíritu. Las palabras de Cristo son espíritu y son vida, por lo tanto al recibirlas, producen en nosotros fruto, como dice 2 Timoteo 3:16 “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia”

Precisamente, para entender profundamente el significado de lo que nos dice el Señor en Juan 6:63, y otros versículos que hablan de “vida”, necesitamos entender la diferencia o matiz de cada palabra griega usada y por revelación del Espíritu, llegue a nosotros el entendimiento que puede llevar nuestra vida espiritual, al nivel de crecimiento y madurez que necesitamos como cuerpo vivo del Señor.

Seguiremos en este mes reflexionando profundamente acerca de la vida del Hijo que nos ha sido dada por un regalo inmerecido del Padre, para que crezcamos en esa vida y disfrutemos de toda la plenitud de Dios para dar gloria verdadera a su nombre.   Oración.

Padre, tu Espíritu glorifica a Cristo, enseñando todas las cosas y permitiendo experimentar en mi vida, de manera real, todo lo que da testimonio la escritura, abre mi entendimiento para profundizar y que me sea revelada la vida de tu Hijo en mí, para gloria de tu nombre, amén.



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