miércoles, 20 de mayo de 2026

Notificación del espíritu al alma

 Notificación del espíritu al alma

“ Él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.”, Mateo 16:15-17

“Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día. Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca. Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.”, Mateo 16:21-23

Observamos en los últimos devocionales, que lo que inició en la caída con una mujer en el Edén ahora es restaurado a través de una mujer que creyó y expresó por revelación del Espíritu a su espíritu, el gozo del cumplimiento de la promesa y en su alma la alabanza dando gloria a Dios. (Lucas 1:45-47)

Reflexionamos en otro ejemplo de la Escritura, esta diferenciación entre el alma y el espíritu, pero ahora, observando las dos caras de la moneda, cuando el alma se rinde al Espíritu, y lo que sucede cuando el alma expresa el antiguo diseño.

En el caso de Pedro, vemos cómo primero le es revelado por el Padre, a su espíritu y transmitido a su entendimiento, que Cristo es el Hijo de Dios. Por esto Jesús le enfatiza, que eso que dices ‘no te lo reveló sangre ni carne’, esto incluye la propia naturaleza de Pedro, si el Padre no le hubiera revelado, Pedro, al igual que todos los demás tendría un criterio humano, limitado, en su imaginación y por supuesto, equivocado de quien era Jesús. (Mateo 16:15-17).

Pero más adelante vemos, el actuar contrario de Pedro, el Señor Jesús les anuncia que irá a Jerusalén a morir, pero Pedro, en su alma, sin revelación, se opone. Sus intenciones son buenas, son loables, nadie diría que Pedro actuó mal, solo quería cuidar al Maestro.

Con esto vemos que un deseo, gestionado desde la perspectiva del alma, es identificado por Jesús, como algo de la serpiente, una obra del que engaña desde el principio, por eso le dice “¡Quítate de delante de mí, Satanás!”, e identifica que Pedro está gobernado por fundamentos temporales, por esto le explica “me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.” (Mateo 16:23), e inmediatamente le dice a los discípulos, que quien quiera seguirle, no debe confiar en su propio criterio, no confiar en sí mismos, sino tomar su cruz y seguirle; por esto, se refiere el Señor en el versículo 25 a “la vida del alma” (del griego psujé ) (Mateo 16:24-26).

Entonces, el alma, como vimos en los devocionales anteriores, no está diseñada para tomar las riendas, porque experimenta angustia, ansiedad, una desconfiguración al no ser su diseño original. El alma está diseñada para expresar, no para tomar el control. El alma expresa a quien la gobierna. Debe expresar al Espíritu en comunión con nuestro espíritu. Seguiremos mañana, remando mar adentro y mientras tanto podemos reflexionar, ¿qué asuntos de nuestra vida gestionamos desde el alma y no desde el espíritu que ha sido unido al Espíritu de Cristo? el fruto nos dará una respuesta contundente.   Oración.

Padre, en el actuar de Cristo en mí, por el poder de su resurrección, que ahora mi alma exprese tu gloria, tu voluntad y tu amor, no mis propios deseos egoístas, ni las obras de la naturaleza de Adán, pues en Cristo soy una nueva creación, creado en Él para buena obras que tú preparaste de antemano para que anduviera en ellas. Amén.