Confortada nuestra alma por el Espíritu de gracia
“En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.” Hebreos 10:10
Como seres humanos manchados por el pecado, más frecuentemente de lo que imaginamos, cometemos pecado, fallamos en el intento de dar en el blanco de la perfección divina; y es un hecho que nos avergüenza, nos desmotiva y muchas veces sin ser tan conscientes de ello, nos lleva a tomar distancia con nuestro Dios, es decir, a pretender alejarnos o escondernos de Su presencia. Sin embargo, esto es tan imposible como equivocado, pues somos templo del Dios viviente y realmente nuestros méritos o nuestras fallas no son nunca la condición para merecer estar delante de nuestro Dios, porque nuestro único camino es su Hijo Jesucristo.
Hermanos, el Espíritu de gracia, el Espíritu de Cristo nos recuerda hoy que en la ofrenda del cuerpo de Jesucristo, la cual se presentó una vez y para siempre, nosotros hemos sido, somos y seremos eternamente santificados. Lo que, en efecto, como continúa la lectura de Hebreos 10, hace que tengamos libertad para entrar continua y confiadamente en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo. El temor a ser rechazados, acusados o severamente castigados debe desaparecer de nuestra mente, porque lo que se nos revela en Hebreos 4:16 es algo totalmente diferente, pues dice que nuestro Padre Dios nos está esperando en un trono, no de ira, sino de gracia, al cual siempre nos invita para que recibamos de su misericordia y bondad inmerecida.
Hermanos, es muy importante que entendamos y meditemos en la gracia y la misericordia de Dios para que nuestra mente la tenga presente; pero lo más importante que debemos recordar es que ésta solo se hace verdad en nuestra vida, cuando pasamos del razonamiento intelectual a la intimidad espiritual, pues solo ahí, en su Presencia, el poder del Espíritu de gracia confortará nuestra alma. Oración.
Padre, gracias por la revelación que has dejado de tu Ser en tu Palabra; resulta maravilloso y alentador para nuestra alma escuchar que en ella dice que eres lento para la ira y grande en misericordia; gracias por tu inagotable gracia en Jesucristo que así como está lejos el oriente del occidente, has hecho alejar de nosotros nuestras rebeliones, gracias Señor, amén.