lunes, 25 de mayo de 2026

El reposo del alma

 El reposo del alma

“En lugares de delicados pastos me hará descansar;

Junto a aguas de reposo me pastoreará”, Salmos 23:2

El Salmo 23 se cumple en Cristo Jesús y hemos reflexionado en Salmos 23:1, que nos revela que al ser colocados en Cristo, estamos completos, no nos falta nada. Él es nuestro pastor (Juan 10:9, Juan 9:11).

En Salmos 23:3, se indica que Cristo restaura nuestra alma, la devuelve al diseño original, un alma que expresa la vida de Dios y su voluntad. Y concluimos por el estudio de Génesis 2:6-7, que el alma no está diseñada para mandar sino para ser el mayordomo, y entonces la liberación que nos da Cristo es una restauración del diseño original, donde el espíritu del hombre es vivificado para que el alma pueda finalmente “reposar” en el gobierno divino y no en sus propios esfuerzos o en la esclavitud del enemigo (Efesios 2:2-3, Romanos 8:11).

Hay un puente, entre Salmos 23:1 que habla de su plenitud y Salmos 23:3 que enfatiza la restauración del alma, esta clave, está en Salmos 23:2: es su reposo, como lo encontramos de manera preciosa y sutil: “En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará” (Salmos 23:2)

El alma reposa en Cristo, lo cual no significa inactividad, sino rendición completa, como también expresa Salmos 62:5-7: “Alma mía, en Dios solamente reposa, Porque de él es mi esperanza. Él solamente es mi roca y mi salvación. Es mi refugio, no resbalaré. En Dios está mi salvación y mi gloria; En Dios está mi roca fuerte, y mi refugio.”.

El alma (pensamientos, sentimientos y voluntad) es el producto del soplo de Dios en el cuerpo. Si el alma intenta operar por su propia “decisión voluntaria” sin depender del soplo constante de la revelación por el Espíritu de Dios, cae en la conducta religiosa o engañosa; como vemos ilustrado en el caso de Pedro, cuando actuando en una aparente bondad, quería detener que su maestro fuera a la cruz del calvario (Mateo 16:16-17, Mateo 16:23)

En conclusión, podemos reflexionar que si nos encontramos en nuestro propio pensar, sentir y hacer, o si estamos confundidos, o tenemos alguna necesidad, entonces, no podemos quedarnos allí, sino pasar de la carnalidad y la preocupación de la vida natural, al reposo, que es el puente que nos lleva a disfrutar de su plenitud y a regresar al diseño original, donde nuestra alma descansa y halla verdes pastos, pero se activa su gracia que es Cristo mismo.    Oración.

Padre, no quiero taparme con religión, sino con tu presencia, con la preciosa sangre derramada en el calvario, que me dio libertad, hoy me rindo ante tu majestad y te alaba mi alma, pues eres mi lugar de descanso, amén.  



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