domingo, 15 de marzo de 2026

El mandamiento del amor

 El mandamiento del amor

"Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano." 1 Juan 4:21

La palabra “discípulo” proviene del griego mathētēs, que significa estudiante, aprendiz o alumno. Esto implica una relación de aprendizaje activa, no solo pasiva, donde el alumno sigue y obedece las enseñanzas de su maestro. Bajo esta perspectiva, la enseñanza de Jesús en Juan 13:35 cobra una profunda relevancia: “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.” Con esta declaración, Jesús les estaba mostrando a sus seguidores, y nos enseña hoy a todos los creyentes, que el amor mutuo es el rasgo característico e inconfundible de quienes lo hemos recibido como Señor y Salvador. Este amor, manifestado entre nosotros, permite que el mundo nos identifique como verdaderos seguidores de Cristo, pues estamos obedeciendo su mandato principal.

La Palabra nos exhorta claramente en 1 Juan 4:21 a amar a Dios y, consecuentemente, a amar a nuestro prójimo. 1 Juan 5:1-3 nos aclara la manera práctica de hacerlo: “Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado por él. En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios, y guardamos sus mandamientos. Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos.”

La forma más contundente de manifestar nuestro amor por Dios y por el prójimo es a través de la obediencia a su Palabra. Como hemos reflexionado, esto es algo que está a nuestro alcance, pues por la gracia de nuestro Señor Jesucristo hemos sido equipados con todo lo necesario: Tenemos la mente de Cristo, donde se albergan los pensamientos de Dios. Se nos da un nuevo corazón, donde sus mandamientos están escritos. Y Contamos con el Espíritu Santo, quien obra con su amor, dándonos el poder para obedecer.

Por lo tanto, hermanos, ahora amemos con ese verdadero amor: el amor de Cristo, el cual ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, “ese amor que es paciente, que es bondadoso; ese amor que no es envidioso, ni presumido, ni orgulloso; ese amor que no hace nada indebido, ni busca lo suyo, ni se irrita, ni guarda rencor; ese amor que no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Que todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. Ese amor que nunca deja de ser.” (1 Corintios 13:4-8b parafraseado)   Oración.

Padre Dios, sé que, por la gracia de tu Hijo Jesús, tu inmenso amor y la comunión del Espíritu Santo, la obediencia está a mi alcance. Gracias por guiarme a esa obediencia, que es la muestra palpable de tu amor derramado en mí. Amén.



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