Amor Redentor
"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna." Juan 3:16
"El centurión, y los que estaban con él guardando a Jesús, visto el terremoto, y las cosas que habían sido hechas, temieron en gran manera, y dijeron: Verdaderamente éste era Hijo de Dios." Mateo 27:54
El apóstol Juan, inspirado por el Espíritu Santo, describe la inmensidad del amor de Dios con una frase poderosa: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito.” Este es el Amor Redentor en su máxima expresión. Su propósito es claro: que todo el que deposite su fe en Jesucristo no se pierda, sino que tenga vida eterna.
Este amor Redentor se manifestó de la manera más tangible en la obra de Cristo en la cruz. Aunque Jesús no conoció pecado, voluntariamente dio su vida por nosotros, pecadores que éramos indignos de tal gracia. Esta verdad, que el pueblo judío había vislumbrado a través del simbolismo de los sacrificios de corderos, fue revelada de forma plena y universal por la muerte de Jesús. Este amor es capaz de tocar los corazones más duros, como el del centurión romano de Mateo 27:54, quien confesó: “Verdaderamente éste era Hijo de Dios.”
Gracias a la victoria de Cristo, este amor redentor está disponible para toda la humanidad, aunque solo aquellos que creen y han depositado su fe en Jesús pueden experimentarlo y disfrutarlo plenamente. La redención no es solo un evento pasado; es una obra continua en nuestras vidas. Podemos ver el amor redentor de Dios manifestándose diariamente, salvándonos de nuestros malos pensamientos, deseos y decisiones. Un testimonio vívido de esta realidad se encuentra en la vida del profeta Oseas, a quien Dios mandó casarse con una mujer infiel. Esta unión escenificó el amor incondicional de Dios hacia su pueblo pecador, mostrando que Él nos saca de nuestra condición de perdición para ofrecernos una vida nueva en su amor. De la misma manera, antes de recibir a Cristo, estábamos espiritualmente perdidos, pero su amor nos rescató, para vivir una nueva vida en El.
Hermanos, ahora que Jesús nos ha otorgado una nueva vida, ¡disfrutémosla! Permitamos que el amor redentor de Cristo renueve no solo nuestra manera de pensar, sino impacte nuestra forma de sentir y transforme nuestra manera de actuar, para que sea el pensar, el sentir y el actuar de Cristo manifestándose en nosotros. Oración.
Padre Dios, gracias por el don de tu Santo Espíritu, quien me capacita para vivir y experimentar la plenitud de tu amor redentor. Amén.
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