jueves, 10 de octubre de 2024

Vida de Obediencia. Parte 2

 


Vida de Obediencia. Parte 2

 “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta”. Hebreos 4:12-13

¿Cómo podemos ser personas obedientes? El primer paso para vivir en obediencia es “escuchar”. A veces oímos tanto ruido a nuestro alrededor, que se nos dificulta escuchar la voz de Dios. Cuando nos disponemos a hacerlo y atendemos sus palabras permitimos que estas entren a lo profundo de nuestro interior y se haga un cambio radical en nosotros, porque discierne nuestros pensamientos y las intenciones de nuestro corazón.

El Padre celestial amorosamente nos pide en Proverbios 3:1-2 “Hijo mío, no te olvides de mi ley, y tu corazón guarde mis mandamientos; porque largura de días y años de vida y paz te aumentarán”.

El segundo paso es “accionar”, es hacer lo que Él nos dice. La Biblia contiene los grandes testimonios de hombres y mujeres que se determinaron a obedecer a Dios. “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos”, (Santiago 1:22). No podemos engañarnos a nosotros mismos escuchando primero la Palabra de Dios y después haciendo lo que queremos. Hoy debemos determinarnos a andar en los caminos de Dios y a abandonar todo aquello que nos impide obedecer.

El tercer paso es “permanecer”. Juan 15:7 nos dice “Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho”. El Señor nos pide ser fieles hasta el fin y darle el primer lugar a Él. ¿Qué haremos el día que el Señor venga si no permanecemos? Cuando permanecemos es porque hemos sido precavidos como el que construyó su casa sobre la roca firme. Nos hemos edificado sobre Jesucristo que es el verdadero fundamento. Tenemos un Dios bueno que debemos honrar, que nos escucha y nos exhorta a poner por obra su Palabra, un Dios que nos sostendrá y nos sacará adelante, que abrirá camino en medio de la dificultad y nos pastoreará siempre y en cualquier sequía saciará nuestra alma (Isaías 58:11).    Oración.

«Señor, hoy te ruego humildemente que me des hambre y sed por tu Palabra, ayúdame a vivir para ti y construir mi vida, la vida de mi familia y la de la iglesia bajo la autoridad de tu Palabra, que es la base firme que necesitamos obedecer para avanzar y seguir adelante con tu llamado y con tu propósito. Dame la capacidad de escuchar, accionar y permanecer en tu Palabra para ponerla por obra, acrecienta hoy mi fe al oír tu Palabra, en Cristo Jesús, amén.

miércoles, 9 de octubre de 2024

Vida de obediencia. Parte 1

 


Vida de obediencia. Parte 1

“Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina”. Mateo 7:24-27

La clave de la vida cristiana es la obediencia a nuestro Padre Dios. Jesús fue muy claro con esta enseñanza, prácticamente dijo: “el que escucha lo que enseño y hace lo que yo digo es el que obedece”. Y esto es tan cierto, pues podemos escuchar mucho la Palabra de Dios, pero si no la llevamos a la práctica entonces de nada nos sirve. El deseo de Dios es que nos vaya bien en todo, pero el secreto es la obediencia.

Este pasaje nos habla de construir nuestra vida sobre roca firme y no sobre arena, esto depende de cuanto escuchamos y hacemos lo que Dios dice. Podemos ser aquella persona que sabe escuchar y hace lo que el Señor pide; entonces, pueden venir todas las adversidades y fuertes tormentas, y podemos resistir. El secreto es en qué base estamos parados, en qué fundamento hemos construido nuestra vida espiritual.

También podemos ser esa persona que escucha, pero no hace lo que Dios le dice, sino lo que a bien le parece, es un insensato, su base es arena y cuando viene la lluvia y el viento con todo su ímpetu su casa espiritual cae y queda destruida.

Jesús siempre habló con toda autoridad por eso debemos escucharlo y obedecerlo. En la vida de la iglesia las personas que caminan firmes, que les pasan situaciones, pero permanecen, es porque aprendieron a obedecer. El anhelo de Dios es que nos vaya bien siempre y que aun en medio de vientos borrascosos nosotros nos levantemos y sigamos firmes. El Señor Jesús en Apocalipsis 2:10 nos desafía a ser fieles hasta la muerte, dice: “no temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida”.

La vida cristiana es un gran proyecto de construcción, por eso debe hacerse en un terreno firme y seguro para que soporte la estructura. Sabemos que nuestro fundamento es Cristo, nuestra Roca firme, se trata de obedecer entonces sus palabras que son espíritu y son vida, (Juan 6:63). Tengamos en cuenta que Cristo está puesto como cimiento y toda otra cosa fuera de Cristo es arena. El Señor nos haga constructores sabios para la eternidad. Entonces, nada nos separará de su amor.  Oración.

«Mi amado Jesús, es mi anhelo construir mi vida, la de mi familia y la de la iglesia sobre terreno firme, gracias por ser el cimiento de mi vida espiritual, ayúdame a escuchar tu Palabra, ser sabio y entendido para obedecerte en todo. Que mi corazón sea ese buen terreno donde tu Palabra caiga y produzca fruto. Espíritu Santo dame la disposición total de obedecer lo que me enseñas en tu Palabra, en el nombre de Jesús, amén.

martes, 8 de octubre de 2024

Fuego de Dios consumidor

 

Fuego de Dios consumidor


“Por tanto, así ha dicho Jehová Dios de los ejércitos: Porque dijeron esta palabra, he aquí yo pongo mis palabras en tu boca por fuego, y a este pueblo por leña, y los consumirá”. Jeremías 5:14

“Y dije: No me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre; no obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo, y no pude”. Jeremías 20:9

En Deuteronomio 4:24 dice: “Porque Jehová tu Dios es fuego consumidor, Dios celoso”. Dios es celoso porque le pertenecemos, y está dispuesto a transformar nuestra vida consumiendo todo lo que hay en nuestro ser con el fuego de su Espíritu, para que Él crezca en nuestro interior y nosotros mengüemos, solo quiere que seamos vasos de honra para gloria suya. Pero también, como le dijo al profeta Jeremías: “he aquí yo pongo mis palabras en tu boca por fuego, y a este pueblo por leña, y los consumirá”, Él nos ha dado su Palabra que es como fuego para que, al pronunciarla las personas que nos escuchen vayan al arrepentimiento y se acerquen a Dios.

Pidamos al Señor que su Palabra sea como ese fuego ardiente en nuestro corazón y no podamos contenerla como dijo el profeta Jeremías. No podemos callar cuando este mundo está en oscuridad y necesita oír la voz del Señor, es el único que puede salvarlos y llenarlos de esperanza.

Este es un llamado también a purificar nuestras vidas, quemando toda obra muerta como hojarasca que impide que recibamos la bendición que Él ha dispuesto para nosotros. Esa hojarasca puede ser: resentimientos, ira, falta de perdón, contiendas, orgullo, maledicencia, etc. que estorban el propósito de Dios y no dejan formar el carácter santo de Jesús en nosotros.

Aprendimos ayer, que la Palabra de Dios no solo es fuego, sino martillo que quebranta, quiebra con fuerza y poder toda dureza de nuestro corazón y toda fortaleza mental que el enemigo ha formado en nosotros. Que podamos decir de corazón como el rey David: “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí”. (Salmo 51:10)

El Señor nos lleve hoy, a reconocer el valor de su Palabra y a que seamos hacedores de ella; entendiendo que es el manual de vida que nos instruye, el alimento que necesitamos para crecer espiritualmente, la lámpara que guía nuestros pasos, que es viva y eficaz y puede salvar, sanar y liberar, que es fuego y martillo para santificarnos y es la espada del Espíritu, para apagar todos los dardos de fuego del maligno. Dios nos disponga para ser renovados, porque queremos obedecer su Palabra y vivir en su Presencia.

Recordemos que es la Presencia de Dios y la santidad que le dan poder a la Palabra para que como iglesia impactemos la vida de muchas personas. Que el Señor remueva todo estorbo que dañe el propósito y avance de su iglesia.    Oración.

«Amado Dios, tu Palabra dice que eres fuego consumidor, hoy quiero pedirte que quemes y consumas todo lo que hay en mí que no te agrade y que no deja fluir la presencia de tu Espíritu Santo. Pasa por el fuego toda obra hecha en mi carne y que es como hojarasca, porque no glorifica tu Nombre. Reconozco el valor y el poder que tiene tu Palabra para transformar mi vida y llevarme a la santidad, a servirte con un corazón puro y consagrado, amén.

lunes, 7 de octubre de 2024

Su Palabra fuego y martillo

 


Su Palabra fuego y martillo

“¿No es mi palabra como fuego, dice Jehová, y como martillo que quebranta la piedra?” Jeremías 23:29

“Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará”. 1 Corintios 3:11-13

En este tiempo el pueblo de Israel estaba cautivo, subyugados por Babilonia por haberse alejado de Dios. En su desesperación querían oír solo cosas buenas de los falsos profetas que se levantaron y hablaban en nombre de Dios, haciendo falsas promesas que no se cumplirían. Más Dios, mandó un mensaje real y verdadero a través de Jeremías, para que su pueblo lo escuchara y reflexionara. Era la Palabra de Dios como “fuego y martillo”. Es quizás la faceta de la Palabra que menos nos gusta pero que es indispensable para nuestras vidas, cuando estamos en rebeldía contra Dios. Aunque el deseo de Dios era librarlos de su martirio y de su sufrimiento por causa del pecado, hay una prioridad en el mensaje de Jeremías y es que el pueblo debía obedecer y volverse a Dios.

La Palabra de Dios es como fuego que quema y consume, en este contexto el fuego “purifica”. En la antigüedad era usado para fundir los metales, que se volvían maleables al rojo vivo. Igualmente, la Palabra nos purifica y a veces tiene que calentar para moldear nuestras vidas. Para que “Cristo viva a través de nosotros”, es necesario pasar por el fuego y que el Señor consuma todo lo que nos impide formar su carácter, cambiando nuestro lenguaje, conducta y actitudes que nos alejan de Dios. Para seguir a Cristo y agradarlo hay que dejar cosas y pagar el precio.

La Palabra es la que quebranta la piedra, rompe lo duro, destroza la rigidez de nuestro interior, la Palabra es como martillo que golpea la dureza de nuestro corazón, para dejar nuestro orgullo, nuestro egoísmo, nuestra mediocridad, nuestro conformismo, etc. y que seamos moldeados para ser más mansos y humildes como Jesús y hacer las cosas a la manera de Dios. Hoy, digámosle al Señor que queremos ser Transformados en el dominio propio, en nuestras palabras, en nuestra conducta, en nuestra manera de administrar nuestra vida y dinero, etc. Y regresar a Él con amor para forjarnos como hombres y mujeres de Dios.

Como hijos de Dios debemos anunciar el mensaje de salvación y llamar a la obediencia y no hablar solo cosas bonitas que la gente quiera oír y que los aleja más de Dios, sino acercarlos a Él, llevándolos al arrepentimiento porque estamos en los últimos tiempos y el Señor vendrá pronto.  Oración.

«Señor, la Palabra que quema, que purifica, que quebranta es la que necesito para moldear mi vida y formar tu carácter en mí. Transfórmame y hazme mejor persona. Estoy dispuesto a que tu Palabra venga como fuego y martillo para mi edificación, aunque duela, sé que me va a llevar al resultado y el fruto que tú quieres. Sigue perfeccionando tu obra en mí hasta tu regreso. En Cristo Jesús, amén.

domingo, 6 de octubre de 2024

Un corazón misericordioso

 


Un corazón misericordioso

“Conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna. A algunos que dudan, convencedlos. Judas 1:21-22

“Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad”. Lamentaciones 3:22-23

Alguna vez has dicho: “¡Señor, ten misericordia de mí!”, creo que sí y muchas veces. Aquí lo más importante es entender lo que significan cada una de esas palabras. La Biblia nos dice que dependemos absolutamente de su misericordia, tanto, que el Señor la renueva cada mañana. Misericordia es recibir su favor y su bondad, aunque no lo merezcamos. Dios es un Dios bueno y su bondad fluye de su corazón misericordioso. El versículo de hoy nos dice que debemos tener compasión de los que no están firmes en la fe.

Estamos inmersos en la misericordia de Dios y tenemos que ser misericordiosos con los demás, Él desea que tratemos a los demás de la misma manera en que Él nos trata. ¿Con qué ojos miramos a los demás? A veces juzgamos y señalamos al caído, al hermano que está pasando por dificultades, o que reincide en su pecado, que quizás nosotros también hemos cometido. Olvidamos que Jesús también llevó los pecados en la cruz por cada uno de ellos, de igual manera que cargó con los nuestros para liberarnos de la culpa.

Seamos conscientes de que hemos sido perdonados y tratados por Dios mejor de lo que nos merecemos y seamos benevolentes con los demás. Preguntémonos entonces: ¿Cómo podemos mostrar misericordia a los que dudan en el camino de la fe? Dejando a un lado los prejuicios, escuchando y observando las necesidades de los otros, así quizás entenderemos porqué están pasando por estos problemas, ofreciendo nuestro apoyo a los que luchan en su fe, respondiendo con paciencia y empatía tal como Jesús nos enseñó.

Judas nos exhorta a permanecer conscientes del amor de Dios, como dice Juan 15:9 “Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor”. Cuando hemos captado que somos objeto inmerecido de su amor en Jesucristo, debemos responder con amor y ese amor debe mostrarse en la conducta y trato hacia los demás para no adormecer nuestro corazón hacia sus necesidades.

Jesús nos muestra su voluntad y la responsabilidad que tenemos hacia otros. Él dice en Mateo 9:13 “Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento” y Mateo 12:7 “Y si supieseis qué significa: Misericordia quiero, y no sacrificio, no condenaríais a los inocentes”  Oración.

«Señor Jesús, en cada situación o temporada has sido bueno y misericordioso conmigo; acuérdame de eso hoy y ayúdame a tener un corazón misericordioso con los que dudan en su fe, a generar espacios donde pueda escuchar sus necesidades y ofrecer apoyo y comprensión. Perdóname por las veces que estuve tentado a dudar o desobedecerte, recuérdame tus promesas y enséñame a amar como tú, en el nombre de Jesús, amén.

sábado, 5 de octubre de 2024

Jesús lo cambió todo

 

Jesús lo cambió todo


“Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, más para Dios escogida y preciosa, vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo”. 1 Pedro 2:4-5

Jesucristo es la piedra viva, rechazada por los seres humanos, pero escogida y preciosa ante los ojos de Dios. Cuando creemos y nos acercamos a Él, nosotros somos como piedras vivas, con las cuales edifica su casa espiritual. En otras palabras, Él es la piedra angular de la nueva casa la cual está edificada con personas. Nuestra responsabilidad como miembros de la familia de Dios es doble: adorar, ofrecer sacrificios espirituales y testificar, o sea anunciar las virtudes del que nos amó y se entregó por nosotros.

Jesús puede ser la piedra angular clave en nuestra vida o la piedra de tropiezo, veamos lo que dice 1 Pedro 2:7-8 “Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; pero para los que no creen, la piedra que los edificadores desecharon, ha venido a ser la cabeza del ángulo; y: Piedra de tropiezo, y roca que hace caer, porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados”. Hoy muchas personas ven a Jesús como una piedra de tropiezo y no quieren dejar el mundo y sus vanaglorias, la decisión es de cada uno, o lo eligen como su piedra angular o como su piedra de tropiezo, pero, si se convierten y confían en Él, jamás los defraudará.

Cuando nos encontramos con Jesús, viene a habitar en cada uno de nosotros por medio de su Espíritu Santo, entonces, formamos parte de la iglesia que es la casa de Dios, podríamos decir literalmente que “volvemos a casa”.

Jesús es la piedra angular de nuestra fe. Ahora de pecadores pasamos a ser pueblo elegido de Dios, escogidos para un alto llamado sacerdotal, escogidos para ser parte de una nación santa, para ser instrumentos de Dios para su obra, llamados a anunciar a los demás el precioso evangelio de salvación. Él llevó nuestros pecados a la cruz para que muramos al pecado, para que vivamos una vida de rectitud y para que seamos sanados. (1 Pedro 2:9; 1 Pedro 2:24) Jesús lo cambió todo, ¡A Él sea la gloria, la honra y el honor!    Oración.

«Señor Jesús, gracias porque soy un templo santo donde vives por tu Espíritu, eres la piedra angular de mi vida, sin ti me derrumbaría; por eso, te necesito desesperadamente para llevar una vida en santidad, me has escogido, llamado y enviado a anunciar tu vida, tu obra, muerte y resurrección, soy una piedra viva, parte de tu nueva casa espiritual, gracias por hacerme parte de tu familia, amén.

viernes, 4 de octubre de 2024

Sirvamos de vínculo entre la misericordia divina y la necesidad humana

 


Sirvamos de vínculo entre la misericordia divina y la necesidad humana

“Y sus profetas recubrían con lodo suelto, profetizándoles vanidad y adivinándoles mentira, diciendo: Así ha dicho Jehová el Señor; y Jehová no había hablado. El pueblo de la tierra usaba de opresión y cometía robo, al afligido y menesteroso hacía violencia, y al extranjero oprimía sin derecho. Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé”. Ezequiel 22:28-30

“No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.” Romanos 12:21

Estamos viviendo tiempos donde el mal ha aumentado en este mundo, recordemos que esto lo profetizó el Señor Jesús en Mateo 24:12: “y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará”; independientemente de que se esté cumpliendo esta profecía, el Señor nos anima a orar y permanecer en sus caminos y a vencer el mal haciendo el bien.

La confrontación nunca es fácil, pero a veces es necesaria; a Ezequiel se le dice que enfrente el mal, en Ezequiel 22:2 dice: “Tú, hijo de hombre, ¿no juzgarás tú, no juzgarás tú a la ciudad derramadora de sangre, y le mostrarás todas sus abominaciones?”. Fue llamado a predicar y a profetizar, pero no era una tarea sencilla, su mensaje era difícil, era contracultural, pero él no se dio por vencido e hizo lo que Dios le pidió. El pueblo de Israel se había olvidado de Dios, reinaba la injusticia social, la violencia y la corrupción aun en los líderes y sacerdotes.

Igual que con el pueblo de Israel nosotros vivimos en un mundo que se ha olvidado de Dios y el mal se ha extendido por todas partes. Sin embargo, paradójicamente la Palabra de Dios nos muestra cuánto cuida Dios de nosotros, Él se preocupa por la injusticia humana, el sufrimiento y está tan enojado con aquellos que oprimen a los demás; por eso, está buscando hombres y mujeres que se paren en la brecha delante de Él e intercedan en favor de la tierra; el intercesor tiene una doble responsabilidad: no sólo hace “vallado”, lo cual sugiere que no solamente restaura la brecha causada por el enemigo, sino que se “pone” en la brecha, es decir, detiene su avance.

Nuestra preocupación no es solo oponernos a la injusticia sino también traer a la gente a Dios, porque ante el arrepentimiento Él actuará en gracia y dará segundas oportunidades para salvar la humanidad. Recordemos Romanos 5:20 que dice: “Pero la ley se introdujo para que el pecado abundase; más cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia”.

No nos dejemos aplastar por el mal, venzamos con el bien y que el Señor nos capacite por su Espíritu de manera que sea ese su sentir y actuar. El vallado protector alrededor de las familias, las iglesias y las naciones, está en una desastrosa condición, por eso Dios busca todavía intercesores que puedan vigilar “en la brecha” y ayudar a repararla mediante la oración. Unamos esfuerzos para resistir el mal, buscando la reconstrucción espiritual de esta humanidad.  Oración.

«Amado Padre celestial, hoy entiendo que las brechas o grietas deben ser reparadas con oración, ante toda la ruina física y espiritual de nuestro mundo que está yendo a la perdición; quiero ser parte de esos fieles que se paran en la brecha entre Tú y esta humanidad para interceder por la salvación de sus almas. Sé que es la guerra de la fe contra toda fortaleza que se ha levantado en contra de tu poderoso Nombre, y que buscas quién interceda a favor de la tierra, para que, abundando el pecado, sobreabunde tu gracia y muchos sean alcanzados, amén.