jueves, 17 de diciembre de 2020

Vivir para Cristo

 

Vivir para Cristo


“y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.” 2 Corintios 5:15

Palabra estremecedora esta que acabamos de leer. Conocemos por las sagradas Escrituras que Cristo murió en una cruz por nuestros pecados para que nosotros nos declaremos muertos al pecado y vivos para Dios (1 Pedro 2:24). En otras palabras, que nosotros por fe morimos con Cristo, y así como Cristo murió al pecado una vez por todas y resucitó para vivir para Dios, nosotros también debemos considerarnos muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús (Romanos 6:9-11). Lo sabemos, pero ¿lo vivimos?, ¿de verdad estamos viviendo para Cristo?

Vivir para Cristo implica, como leíamos anteriormente, declararnos muertos al pecado, es decir, no practicar el pecado, dejar todo aquello que hicimos y dijimos en esa vida pasada y declararnos nuevas personas en Cristo (2 Corintios 5:17). Personas con la mirada puesta en las cosas celestiales y no en los placeres del mundo, que ya no pensemos en fornicación, avaricia, idolatría o pasiones desordenadas, que también dejemos la ira, el enojo, la malicia y las palabras deshonestas y que nuestro pensamiento sea de continuo a la santificación, a ser misericordiosos, bondadosos, humildes, mansos y pacientes.

Eso es vivir para Cristo, personas nacidas de nuevo con el propósito de agradar a Dios con todo su ser, espíritu, alma y cuerpo. Y que como dice su palabra en Colosenses 3:16: “La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales.”   Oración.

«Padre de la gloria, mis labios proclaman tu nombre y mi ser anhela servirte, quiero Señor, que uses mi vida, que te glorifiques a través de mí. Aquí estoy Señor para hacer tu voluntad. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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miércoles, 16 de diciembre de 2020

Busca a Jesucristo con diligencia

 

Busca a Jesucristo con diligencia


“[Jesús] Levantándose de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón; y entrando en una casa, no quiso que nadie lo supiese; pero no pudo esconderse. Porque una mujer, cuya hija tenía un espíritu inmundo, luego que oyó de Él, vino y se postró a sus pies. La mujer era griega, y sirofenicia de nación; y le rogaba que echase fuera de su hija al demonio. Pero Jesús le dijo: Deja primero que se sacien los hijos, porque no está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perrillos. Respondió ella y le dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos, debajo de la mesa, comen de las migajas de los hijos. Entonces le dijo: Por esta palabra, ve; el demonio ha salido de tu hija. Y cuando llegó ella a su casa, halló que el demonio había salido, y a la hija acostada en la cama”, Marcos 7:24-30

Hemos vivido o tal vez hemos escuchado acerca de situaciones que parecen insólitas al seno de las familias, se desatan riñas sin motivo, se arman y se hieren con lo que encuentran, los hijos le pegan a sus padres, y parecen poseídos por demonios. Esta es una gran actividad del reino de las tinieblas, pero la Biblia nos enseña que con Cristo somos más que vencedores.

El pasaje leído cuenta que el Señor Jesús quería estar a solas, quería estar en aquella casa sin que nadie lo supiese y aparece una mujer que lo busca, y lo hace intensivamente, pues lo encontró donde Él se estaba escondiendo de la gente. Notemos la diligencia con la que esta mujer llegó a la presencia de Jesús, pues su situación era difícil, porque tenía una hija que estaba siendo abatida por un espíritu inmundo, y ese aprieto familiar hizo que ella acudiera a Jesús, de quien había oído hablar anteriormente y creyó que en Él encontraría la solución.

Esta mujer era sirofenicia y por tanto no sería bien recibida por los discípulos ni por aquellos judíos que estaban con Jesús, pero su fe y gran humildad hizo que el poder de Cristo obrara a su favor. Ella perseveró hasta estar delante de Jesús y al llegar ante Él se postró a sus pies, reconociendo su gran poder.

Ahora, debemos tener discernimiento del mundo espiritual, identificar los espíritus inmundos, que puede verse reflejado en situaciones extrañas, conflictivas y depresivas hasta provocar locura, alteraciones de comportamiento y sólo Jesús puede restablecer, curar, renovar y liberar.

Precisamente para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. Cristo, hoy día sigue haciendo milagros, sanando, restaurando, liberando a los cautivos.

Hermano, es tiempo de reflexionar ¿cómo está nuestra familia? ¿Cómo están nuestros hijos? Es tiempo de clamar, rogar y buscar la presencia de Dios, pues todo poder demoniaco en su presencia se desvanece. Oración.

Amado Señor, hoy veo con gran tristeza situaciones espeluznantes dentro de algunas familias, por lo cual acudo a ti, busco tu presencia con diligencia, y coloco la congregación, mi familia y mi vida en tus manos para que en el nombre de Jesucristo toda acechanza del diablo se desvanezca. Quiero vivir bajo el abrigo del Altísimo, porque sólo allí estoy seguro. Te amo Señor, amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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martes, 15 de diciembre de 2020

Su Palabra

 

Su Palabra


“Envió su palabra, y los sanó, y los libró de su ruina.” Salmos 107:20

¿Imaginas qué sería de nosotros sin su Palabra?

Esta es una pregunta que sin duda nos lleva a reflexionar. Podemos pensar en unos cuantos versículos que hemos memorizado para respaldarla, recordar testimonios de personas donde la palabra de Dios ha transformado vidas o quizás suspirar al recordar cómo ha transformado la nuestra.

Y es que la palabra de Dios es realmente como leíamos ahora, ese poder de Dios para sanarnos y liberarnos, para salvarnos como nos complementa Romanos 1:16, el cual dice “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.” Poder, poder de Dios para salvación, algo extraordinario y en lo que Dios quiere que reflexionemos el día de hoy.

Nosotros debemos ser conscientes que tenemos a nuestro alcance y disposición el poder milagroso de Dios para la salvación de absolutamente todo aquel que lo cree. Esto debería responsabilizarnos y motivarnos a usarlo tanto como a nuestro celular, pero tristemente en ocasiones lo tomamos con pereza, como simple rutina o con poca importancia.

Te invito para que te animes a escudriñar, vivir y compartir ese gran poder que el Señor nos ha dejado, piensa en lo afortunado que has sido desde que lo conociste y corre a compartir tu fortuna inagotable con todo aquel que conozcas, bendícete y bendícelos.

Y la pregunta para cerrar ¿Cuántos versículos estamos memorizando de su Palabra?

Motivémonos a memorizar su Palabra, es una poderosa forma de transformar nuestra manera de pensar.  Oración.

«Padre Dios, tu palabra es mi deleite, dulce más que miel y deseable más que oro. Te doy gracias, Señor, por permitirme acceder a ella cada día y por usarla como instrumento poderoso para revelarme a tu Hijo amado con la dirección de tu Santo Espíritu. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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lunes, 14 de diciembre de 2020

La carga del “qué dirán”

 


La carga del “qué dirán”

“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.” Filipenses 4:8

Perdemos gran parte de nuestra vida y nuestro propósito escuchando y tratando de hacer, muchas veces de manera inconsciente, lo que los demás nos dicen y no lo que Dios quiere para nuestra vida. Como consecuencia de esto vivimos presionados, intranquilos y muchas veces hasta frustrados; lo cual es un engaño, ¡un total engaño! Esto se convierte en una distracción del maligno para que dejemos de pensar en lo que verdaderamente da felicidad y vida en abundancia; lo cual es la buena, agradable y perfecta voluntad de Dios (Romanos 12:2).

Debemos centrar nuestra vida en agradar a Dios, en hacer todo por y para Él, (Colosenses 3:17, Colosenses 3:23-24) de esta manera no solo sentiremos, sino que estaremos seguros de que estamos pensando y actuando correctamente; sin incubar ideas falsas en nuestra mente, ni estando a la deriva de la sociedad. Así, podemos estar tranquilos, seguros, confiados y en paz en los brazos del Señor, haciendo su voluntad y caminando de su mano; por lo tanto, todo lo que venga para nosotros a corto, mediano o largo plazo nos ayudará a bien (Romanos 8:28).

Así que, hermanos, debemos estar atentos en todo tiempo a lo que Dios dice para nuestra vida y no al “qué dirán”, orando sin cesar para estar firmes y seguros y para que el enemigo no robe nuestra paz con sus mentiras y engaños.   Oración.

«Padre bueno, ayúdame a enfocar mi vida, a centrar todo mi ser en agradarte a ti y en pensar todo lo cierto, todo lo justo, todo lo bueno, todo lo amable y todo lo honesto, que así sea por el poderoso nombre de tu amado Hijo Jesús. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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domingo, 13 de diciembre de 2020

CARACTERÍSTICAS DE UN CORAZÓN

 


 CARACTERÍSTICAS DE UN CORAZÓN QUE AGRADA A DIOS

“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida.”, Proverbios 4:23

El creyente con un corazón cambiado está llamado a poner en práctica la gracia obtenida, guardando su corazón (santidad), y permitiendo ser dirigido por Dios, (Isaías 30:1-2, Jeremías 17:5).

Pero, ¿cómo es un corazón que agrada a Dios? En esencia es un corazón que NO es rebelde y obstinado (1 Samuel 15:23), que permite que la gracia de Dios lo dirija y lo sustente. Por esto debemos cultivar las características de un corazón que agrada a Dios: primero un corazón arrepentido, es decir contrito y humillado (Salmo 51:17), que reconoce cuando se equivoca, permitiendo que Dios limpie y corrija su andar, que luego se coloca en disposición y servicio a ese Dios misericordioso que lo ha perdonado (Salmos 108). Es un corazón que actúa en toda circunstancia con humildad, esto es, que es suave y apacible (1 Pedro 3:3-4), esperando obedecer a Dios antes que a mandamientos de hombres (Hechos 13:22). Estas características de arrepentimiento, servicio y humildad, hacen que tengamos un corazón íntegro, totalmente dedicado a Dios, (1 Reyes 8:61, 1 Reyes 9:4) y útil para toda buena obra.

Por lo tanto, no nos debemos dejar conducir por nuestra carne o nuestras emociones, sino por su Espíritu que ahora habita en nosotros por fe en Cristo. Es la clave para que nuestro corazón no se desvíe y gocemos de toda bendición.

Debemos cultivar cosas honestas que no contaminen nuestro corazón, también evitar cosas que entren por nuestros sentidos y nos lleven a alejar nuestro corazón de Dios, nos distraigan de su presencia y su guía. Por último, reflexionemos acerca de qué cosas pueden desviar nuestro corazón de la presencia de Dios. (Salmos 101:2-3, 1 Reyes 11:4, 1 Reyes 15:3)              Oración.

"Señor, mi Dios, quiero tener un corazón manso y humilde, que te obedezca en todo, que se aleje de toda rebeldía y obstinación, que te reconozca en todos los caminos. Guíame Señor y sana mi corazón. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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sábado, 12 de diciembre de 2020

Llamados a ser santos

 

Llamados a ser santos


“a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro:” 1 Corintios 1:2

Es claro, que la vida de cada uno de los que hemos recibido a Cristo como nuestro Señor y salvador personal tuvo un antes y un después desde aquel momento, ya que como dice su Palabra, pasamos de ser hijos de Satanás a ser hijos de Dios (Efesios 2: 1-5, Juan 1:12) y hay una particularidad bien significativa en esta nueva vida y es el hecho de que ahora hemos decidido obedecer a Dios y no a nuestros deseos.

Si bien éramos antes desobedientes, hijos del diablo, ahora pasamos a ser todo lo contrario, obedientes e hijos de Dios. Esto no se queda meramente en la teoría, es decir, en la posición que adoptamos desde aquel momento, sino que es algo que debemos llevar a la práctica, conociendo y entendiendo la teoría pasamos a la practicidad.

En muchos pasajes de la Biblia se nos exhorta a dejar la vida pasada, a hacer morir el viejo hombre o no andar conforme a los deseos de nuestra carne, esto es, no continuar en lo que éramos, sino que vivamos experiencial mente lo que ahora somos, hijos obedientes.

Para hoy el Señor nos tiene un gran mandato, la Palabra de Dios en 1 Pedro 1:14-16 dice lo siguiente: “como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.” y en el versículo que leíamos anteriormente, Pablo se refiere a los miembros de la iglesia en Corinto como: “los santificados en Cristo Jesús” y “llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo”.

Así que, el mandato claro y profundo del día de hoy es que seamos santos en toda nuestra manera de vivir, para esto, simplemente debemos disponernos a leer la palabra de Dios cada día y descubrir en ella todos aquellos principios que podemos llevar a la práctica y así vivir como lo que somos, hijos de Dios, santos y obedientes.   Oración.

«Papito Santo, santo eres tú y santo me has llamado a que yo sea, se que si tú lo dices es porque es posible, pero reconozco que dependo absolutamente de ti para poder lograrlo, te alabo Dios y te doy gracias por tu Palabra que me da esperanza, en el nombre de Jesús. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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viernes, 11 de diciembre de 2020

Exhortación a la gratitud

 

Exhortación a la gratitud


“Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza; Alabadle, bendecid su nombre. Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia, y su verdad por todas las generaciones.” Salmos 100:4-5

En el salmo de hoy y en muchas porciones de la Biblia se nos exhorta a entrar a la presencia de Dios con acción de gracias, si bien en muchos momentos de nuestra vida no es la actitud con la que quisiéramos acercarnos a Él, la Biblia nos enseña que es una de las formas más reconfortantes para nosotros y agradables para nuestro Padre, en ella se nos dice que:

Primero, nuestro Padre es digno, digno de toda gloria, honra y alabanza. (Salmos 145:3).

Segundo, debemos dar gracias en cualquier circunstancia, puesto que esta es la voluntad de Dios para con nosotros en Cristo Jesús (1 Tesalonicenses 5:18).

Tercero, la acción de gracias debe ser la forma en la que perseveremos en nuestra oración (Colosenses 4:2).

Cuarto, dar gracias a Dios es un acto de humildad y reconocimiento a Él por su bondad (2 Tesalonicenses 1:3).

Quinto, debemos hacer o decir todo dando gracias a Dios por medio de Jesucristo (Colosenses 3:17).

Como vemos, son muchas las motivaciones que tenemos para entrar a la presencia de Dios con acción de gracias y también para vivir en todo tiempo completamente agradecidos con nuestro Padre Celestial.

Así que, te invito para que permanezcas completamente agradecido con Papá Dios, te darás cuenta de lo inmensamente bendecido que Él te tiene y a su vez le estarás obedeciendo y glorificando.  Oración.

«Padre, gracias, una y otra vez, gracias. Tengo tanto por lo cual agradecerte, Señor, me amas, me perdonas, me restauras, me guías, me sustentas y me das el privilegio de poder acercarme a ti cada día, gracias principalmente por tu Hijo en quien me has dado todo, gracias Señor, Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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