sábado, 26 de septiembre de 2026

Señor quiero escucharte hablar

 Señor quiero escucharte hablar

“Y envié a vosotros todos mis siervos los profetas, desde temprano y sin cesar, para deciros: Volveos ahora cada uno de vuestro mal camino, y enmendad vuestras obras, y no vayáis tras dioses ajenos para servirles, y viviréis en la tierra que di a vosotros y a vuestros padres; mas no inclinasteis vuestro oído, ni me oísteis”. Jeremías 35:15

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres”. Juan 1:1-4

“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad”. Juan 1:14

Vivimos en un mundo tan saturado de comunicación, que siempre estamos recibiendo algún tipo de información y son muchas las voces que nos rodean; la intensidad del trabajo, los estudios, la realidad que enfrentamos, los afanes del día a día, las pantallas de nuestros móviles; y a veces no pausamos para escuchar a Dios. Todo nos distrae de escucharlo, nuestro cerebro está todo el tiempo procesando todo lo que nos llega. En medio de tanto ruido del mundo debemos inclinar nuestro oído al Señor.

La creación estaba escuchando, en Génesis 1 nos dice que todo era un caos, todo estaba desordenado, oscuro; pero Dios habló: “Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz” Génesis 1:3, a la voz del Señor todo ese caos y oscuridad se convirtieron en armonía y creación. Dios habla al ser humano y recibe vida, identidad y propósito. Lo que está desordenado, escucha a Dios y encuentra orden, lo que está oscuro escucha a Dios y recibe luz, lo que está muerto y es solo barro, escucha a Dios y recibe propósito. Por eso, Satanás se empeña en que dejemos de oírlo, su primer ataque a la humanidad no fue espiritual, fue una conversación que hizo que la humanidad representada en Eva girara su oído hacia él, a lo incorrecto y empezara a dudar del carácter Santo de Dios.

Dios viene de vuelta y lo que más le duele a Él es que hayamos dejado de escucharlo para oír a otros. Dios le había dado a Adán toda la instrucción para que lo obedeciera y cuidara a Eva, sin embargo, su oído cambió de dirección y escuchó a su mujer y a su vez Eva oyó la voz de Satanás y esto los llevó a su muerte espiritual.

Si no oímos la voz de Aquel que trae vida, viviremos en caos y muerte. Sin embargo, todo lo que el Padre ha intentado hacer desde ese momento es llamarnos de vuelta a Él para escucharle. “Pero así dice Jehová a la casa de Israel: Buscadme, y viviréis” Amós 5:4

El Señor trató de llamarnos de vuelta a través de profetas, reyes, jueces, sacerdotes, profecías mesiánicas, señales del pacto y nada. Hasta que decidió que, si no lo oíamos, lo veríamos, fue ahí cuando envió a su Hijo, en Juan 1 nos dice el Señor que el verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, ahora no solo lo hemos escuchado, sino que hemos contemplado su gloria, la gloria que le corresponde al Unigénito Hijo de Dios. Ahora podemos escuchar a Dios a través de Jesús, estemos atentos para que no tenga que repetir lo que le dijo antes al pueblo de Israel: “mas no inclinasteis vuestro oído, ni me oísteis.     Oración.

Señor Jesús, gracias por revelarme tu Palabra, gracias porque la única manera de revertir el caos de mi existencia, fue haberte escuchado de nuevo. Gracias, por enviar tu mensaje de salvación, por abrir mis oídos espirituales para oírte, por llenarme de tu luz y darme vida, al recibirte en mi corazón. Gracias por darme hambre de tu Palabra que transforma mi vida. En el Nombre de Jesús, amén.



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