lunes, 14 de julio de 2025

Amando a Dios, todas las cosas nos ayudan a bien

 


Amando a Dios, todas las cosas nos ayudan a bien

“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.” Romanos 8:28

“¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿Quién contra nosotros?” Romanos 8:31

Nuestro Dios de Amor ha establecido que, a los que en Cristo Jesús tenemos herencia, por haber sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad (Efesios 1:11) y que amemos a Dios con todo nuestro corazón, y con toda nuestra alma, y con toda nuestra mente, y con todas nuestras fuerzas; todas las cosas nos ayuden a bien, que todas las cosas, sin excepción, que acontezcan en nuestra vida conlleven a nuestro ser y a nuestra vida un beneficio espiritual, material o ambos. Por ello debemos siempre dar gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. (Efesios 5:20)

Teniendo de Dios Padre Todopoderoso una promesa tan grande, de que si le amamos todas las cosas nos ayudarán a bien, todo temor, toda duda, toda indecisión debe apartarse de nuestro espíritu, de nuestra alma, de nuestra mente y de nuestro corazón para declarar ante el mundo en plenitud de fe confianza y esperanza “Todo lo puedo en Cristo, que me fortalece” (Filipenses 4:13)

Si Dios es por nosotros, ¿Quién contra nosotros?, si el todopoderoso, omnisciente, omnipresente y creador de todo lo que existe, es nuestro Padre, y nos cuida como la niña de sus ojos y si nosotros le amamos, creemos, confiamos y esperamos en Él podemos expresar de todo nuestro corazón, de nuestra alma y de todas nuestras fuerzas “Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme? (Salmos 27:1)   Oración.

«Padre, Señor y Dios nuestro, en tu amor y en tu misericordia para con nosotros haces que todos los tiempos, los momentos y las circunstancias de nuestra vida, por más duros y terribles que puedan parecer, involucren un propósito de bien para nuestro crecimiento espiritual, tú eres un Dios de propósitos y eres un Dios de Amor de tal modo que, en tu amor, tus propósitos siempre serán lo mejor para nosotros. Gracias te damos Padre Amado porque sabemos que esto es posible en ese perfecto amor que tú derramas por tu Santo Espíritu en nuestros corazones y que nos permite amarte como tú esperas de nosotros. Amén. 

domingo, 13 de julio de 2025

APRENDER, RECIBIR, ESCUCHAR Y HACER

 


APRENDER, RECIBIR, ESCUCHAR Y HACER

“Lo que aprendieron, recibieron, oyeron y vieron en mí, esto hagan; y el Dios de paz estará con ustedes.”, Filipenses 4:9

Aprendemos con el ejemplo, y el ejemplo más grande que tenemos es Jesús, por esto Pablo, luego de ser un hombre diferente gracias a la fe en Cristo, declara: “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo” (1 Corintios 11:1), y también se nos aconseja a ser imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia han alcanzado las promesas (hebreos 11:1).

Como niños que ven el ejemplo de sus Padres y que aprenden de sus maestros, debemos así mismo con los asuntos de Dios, ser diligentes en formarnos en la sabiduría que nos enseña Cristo; como todo proceso de educación, primero debemos aprender su Palabra, recibirla con toda expectativa y alegría escuchando atentamente lo que Dios dice, para luego ponerlo en práctica; otros así mismo verán que estamos creciendo y seremos dignos de imitar, conforme dice la Palabra: ¨Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor, recibiendo la palabra en medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo,¨ (1 Tesalonicenses 1:6)

Si Cristo mora en nosotros y crece su amor al poner en práctica todas sus enseñanzas, notaremos que otras personas nos querrán imitar, entonces como creyentes ¿estamos dando ejemplo del amor de Cristo? ¿Estamos siendo formados en la sabiduría bíblica para luego ponerla en práctica?

Seguir los pasos de Cristo es la verdadera manera de dejar huella en esta tierra y en el corazón de muchas personas, por esto, debemos seguir estas instrucciones acerca de cómo nos conviene aprender, andar y agradar a Dios, para así seguir progresando cada vez más, siendo santificados y preparados para toda buena obra (1 Tesalonicenses 4:1-8.) Oración.

"Gracias Señor porque me has dado a Jesús para seguir su ejemplo y serlo para los demás; te ruego que mis pasos te sigan y te agraden para que otros puedan seguir mi huella que te refleja a ti. Ayúdame a qué yo me esfuerce hacer guiado por tu Espíritu, te lo pido en el nombre de Jesucristo tu Hijo Amen.  

sábado, 12 de julio de 2025

Te quiero conocer

 

Te quiero conocer


“Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva.” Juan 4:10

Siempre ha llamado mi atención éstas palabras que pronuncia el Señor Jesús a aquella mujer Samaritana: “Si conocieras el don de Dios”, es como si en otras palabras le expresara: “Si me conocieras, si supieras quién soy, mis atributos, mi Deidad, sabrías que cualquier necesidad que tengas y que quieras pedirme sería totalmente suplida, pero aún así te digo que eso no saciaría tu vida porque siempre vas a querer más o necesitar más cosas, lo que quiero revelarte es que si quieres puedes conocerme y cuando lo hagas te darás cuenta de que no sólo te daré lo que necesitas sino que encontrarás en mí plenitud para tu vida” ¡Wow! Qué mensaje tan profundo el que es revelado a aquella mujer y a nosotros hoy en día, qué privilegio conocer y entender esta verdad de que a Dios le podemos conocer por medio de Jesucristo, que Dios está presto para darse a conocer porque ese es Su anhelo.

Hermanos, como a aquella mujer Samaritana Jesús se le reveló, a nosotros también se nos ha revelado por medio de Su palabra. Ahora, nuestra misión es salir y compartir a otros de aquella agua viva que sacia nuestro ser así como la Samaritana lo hizo (Juan 4:28-29).   Oración.

«Gracias Jesús por tu Santo Espíritu que es como esa agua viva que sacia todos los faltantes de mi vida. Te amo y agradezco por darme a beber de esa agua que ha traído plenitud a mi ser. Amén.

viernes, 11 de julio de 2025

Amor del Espíritu Santo en Acción. Parte 1

 


Amor del Espíritu Santo en Acción. Parte 1

“Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros” Romanos 8:11

El obrar del Espíritu Santo en la vida de Jesús debe llenarnos de confianza y valor, pues desde su nacimiento hasta su resurrección es manifiesto el amor en acción por parte del Espíritu de Dios, y así como estuvo con él, estará con cada creyente, esa es la promesa dada en Juan 14:16-17 “Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.”

El nacimiento de Jesús estuvo lleno del amor de Dios, expresado en el hecho que de manera milagrosa por medio del poder del Espíritu Santo se engendrara en el vientre de una virgen al Hijo de Dios (Lucas 1:35).

En la vida de Jesús podemos observar el obrar en amor del Espíritu Santo en cada acto suyo: al dar buenas nuevas a los pobres, al sanar a los quebrantados de corazón, al pregonar libertad a los cautivos, al dar vista a los ciegos, al poner en libertad a los oprimidos y al predicar el año agradable del Señor. (Lucas 4:18).

En definitiva, el poder del amor lo vemos manifiesto en la resurrección de Cristo, pues ni la misma muerte pudo contenerlo, por lo cual podemos estar seguros que, si depositamos nuestra fe en Jesús, su Santo Espíritu nos ayudará como lo hizo con Él, desde nuestro nuevo nacimiento en adelante, pues aquel que levantó de los muertos a Cristo vivificará también nuestros cuerpos mortales (Romanos 8:11).

Hermanos, confiemos plenamente en Dios, pues El Espíritu que levantó de los muertos a Jesús, ha hecho lo mismo con nosotros, nos dio vida, y nos da su amor y poder para que a través de nosotros él siga poniendo su amor en acción.   Oración.

«Espíritu de Dios, gracias por obrar en mí, gracias por llevarme a Cristo y darme vida, gracias porque tú que levantaste a Cristo de los muertos vivificas diariamente este cuerpo mortal, y me ayudas a vivir victorioso sobre el pecado y lleno de tu amor, para reflejar así a mi salvador. Gracias Dios por soplar tu aliento de vida sobre mí y hacerme un milagro de tu gran amor. Amen.  

jueves, 10 de julio de 2025

Como creíste te sea hecho.

 


Como creíste te sea hecho.

“Entonces Jesús dijo al centurión: Ve, y como creíste, te sea hecho. Y su criado fue sanado en aquella misma hora.” Mateo 8:13

Es necesario entender el contexto de lo que está pasando aquí. Primero, la biblia nos describe a un hombre acercándose a Jesús, un centurión (Mateo 8:5-6). Los centuriones eran los suboficiales de mayor rango en el ejército legionario de infantería. Éste centurión llega a Jesús no ordenándole que sane a su criado, sino rogándole, ¡increíble! Un romano con tan alto rango humillándose delante de Jesús, reconociendo con aquella actitud de ruego la Autoridad de Jesús, y no sólo lo vemos en su actitud, sino también en sus palabras cuando expresa: “Señor”, reconociendo y exaltando el señorío de Jesús (Mateo 8:6). Y esto nos debe llevar a pensar: ¿con qué actitud llegamos delante de Dios cuando le hacemos una petición? Esta porción bíblica nos enseña que debemos presentarnos delante de Dios en humildad, entendiendo y reconociendo que sin Él no somos nada.

Por lo tanto hermanos, aprendamos de la actitud del centurión a humillar nuestro corazón delante de Dios, quitar nuestro orgullo, y a cambio pidámosle al Señor que nos permita tener un corazón manso y humilde como el de Jesús (Mateo 11:29) Una vez hagamos esto la biblia nos revela que podemos expresar delante de Dios todo nuestro ruego, dudas, temores, necesidades, etc. entendiendo que solo en Jesús está la respuesta a todo lo que necesitamos.  Oración.

«Padre, te pido que por medio de tu Espíritu Santo crees en mí un corazón humilde como el de tu Hijo Jesús que me permita acercarme a tu trono de gracia para hallar el oportuno socorro. Amén.

miércoles, 9 de julio de 2025

Amigos de Dios. Parte 2

 


Amigos de Dios. Parte 2

“Mas ante Dios derramaré mis lágrimas.” Job 16:20b

En el devocional anterior finalizamos preguntando ¿Qué beneficios trae para nuestra vida el conocer que Dios es nuestro amigo? Podríamos decir: ¡muchos! Miremos:

En Job 16:20b se nos revela que como amigos de Dios podemos abrir nuestro corazón y ser sinceros ante Él, a tal punto de derramar nuestras lágrimas.

En 2 de Timoteo 2:13a se nos muestra que Dios es nuestro amigo fiel, aún a pesar de que nosotros no lo seamos con Él, y Su fidelidad nos permite entender que en todo tiempo podemos contar con Él, incluso si le hubiésemos fallado.

En Proverbios 19:20-21 se nos enseña que Dios, como buen amigo que es, sabe darnos consejos, un consejo que permanece para siempre.

En el Salmo 3:3, Dios como nuestro amigo está siempre a nuestro lado para apoyarnos y levantarnos las veces que sea necesario.

En Juan 15:13 se nos revela que Dios como buen amigo que es nos ama, y sabemos que Su amor por nosotros es eterno (Jeremías 31:3b)

Así que la próxima vez que necesitemos un consejo, alguien con quién desahogarnos, con quien contar, en pocas palabras a un buen amigo, recordemos: Jesús es nuestro amigo.   Oración.

«Señor eres el mejor amigo que puedo tener, fiel, amoroso, compasivo, tierno, podría quedarme mucho tiempo tratando de definir tu amistad incondicional. Qué maravilloso es haberte conocido no sólo como Padre, sino también como amigo.

martes, 8 de julio de 2025

Amigos de Dios. Parte 1

 


Amigos de Dios. Parte 1

“Pero tú, Israel, siervo mío eres; tú, Jacob, a quien yo escogí, descendencia de Abraham mi amigo.” Isaías 41:8

Quizás si has tenido una figura paterna ausente, o “no tan buena”, se te dificultará ver a Dios como Padre y entender el concepto de que eres su hijo, lo mismo podría pasar si viéramos a Dios como esposo y no hubiésemos tenido una buena experiencia en el matrimonio; por eso puedo llegar a pensar que Dios también aparte de Padre se nos presenta como amigo, pues ¿quién de nosotros no ha tenido un buen amigo? Quizás por esta razón esta figura de Dios como amigo sea la más fácil de entender, pues si ni siquiera has tenido buenos amigos, seguramente tú sí lo has sido.

A través de Jesús se nos presenta a Dios como amigo y me parece este concepto extraordinario, lo hace más cercano, como si relacionarnos con Él fuera más fácil de esta manera, aunque no quiero decir que no lo sea en los otros sentidos que mencionamos anteriormente. La Palabra de Dios nos revela en Isaías 41:8 que Dios mismo describía a Abraham como su amigo, y cuando leemos éste pasaje nos puede impactar demasiado pues ¡qué hermoso es esto! imaginar o pensar que somos considerados, por el Gran y único Dios verdadero, como sus amigos ¡Wow! ¡Qué honor y privilegio!

Algunos pensarán que dicho concepto de, amigos de Dios, sólo se dará a hombres de la talla de Abraham, pero cuando vemos las Escrituras quedamos maravillados al conocer que nosotros, aunque no merecemos esa amistad con Dios, también somos considerados sus amigos (Juan 15:14-15); Por gracia, Dios nos ha permitido pasar de ser enemigos a amigos suyos y todo esto como resultado de haber creído en la obra redentora de nuestro Señor Jesús (Romanos 5:10-11)

Oración.

«Padre, ¡qué privilegio es saber y conocer que me has considerado como tu amigo!, es un título que no merezco pero entiendo que solo lo tengo por la gracia de tu Hijo Jesucristo, pues es por su obra en la cual he creído que me puedo acercar a ti. Gracias por revelarte a mí como amigo.