jueves, 23 de mayo de 2024

Una verdadera sierva de Dios

 


Una verdadera sierva de Dios y un ejemplo para nosotros que impacto en sus nueras. Pero una de ellas decidido no segarla y regreso a su tierra y a sus Ídolos.  Esta es la Historia. 

Rut

1 Aconteció en los días que gobernaban los jueces, que hubo hambre en la tierra. Y un varón de Belén de Judá fue a morar en los campos de Moab, él y su mujer, y dos hijos suyos.

2 El nombre de aquel varón era Elimelec, y el de su mujer, Noemí; y los nombres de sus hijos eran Mahlón y Quelión, efrateos de Belén de Judá. Llegaron, pues, a los campos de Moab, y se quedaron allí.

3 Y murió Elimelec, marido de Noemí, y quedó ella con sus dos hijos,

4 los cuales tomaron para sí mujeres moabitas; el nombre de una era Orfa, y el nombre de la otra, Rut; y habitaron allí unos diez años.

5 Y murieron también los dos, Mahlón y Quelión, quedando así la mujer desamparada de sus dos hijos y de su marido.

6 Entonces se levantó con sus nueras, y regresó de los campos de Moab; porque oyó en el campo de Moab que Jehová había visitado a su pueblo para darles pan.

7 Salió, pues, del lugar donde había estado, y con ella sus dos nueras, y comenzaron a caminar para volverse a la tierra de Judá.

8 Y Noemí dijo a sus dos nueras: Andad, volveos cada una a la casa de su madre; Jehová haga con vosotras misericordia, como la habéis hecho con los muertos y conmigo.

9 Os conceda Jehová que halléis descanso, cada una en casa de su marido. Luego las besó, y ellas alzaron su voz y lloraron,

10 y le dijeron: Ciertamente nosotras iremos contigo a tu pueblo.

11 Y Noemí respondió: Volveos, hijas mías; ¿para qué habéis de ir conmigo? ¿Tengo yo más hijos en el vientre, que puedan ser vuestros maridos?

12 Volveos, hijas mías, e idos; porque yo ya soy vieja para tener marido. Y aunque dijese: Esperanza tengo, y esta noche estuviese con marido, y aun diese a luz hijos,

13 ¿habíais vosotras de esperarlos hasta que fuesen grandes? ¿Habíais de quedaros sin casar por amor a ellos? No, hijas mías; que mayor amargura tengo yo que vosotras, pues la mano de Jehová ha salido contra mí.

14 Y ellas alzaron otra vez su voz y lloraron; y Orfa besó a su suegra, mas Rut se quedó con ella.

15 Y Noemí dijo: He aquí tu cuñada se ha vuelto a su pueblo y a sus dioses; vuélvete tú tras ella.

16 Respondió Rut: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios.

17 Donde tú murieres, moriré yo, y allí seré sepultada; así me haga Jehová, y aun me añada, que sólo la muerte hará separación entre nosotras dos.

18 Y viendo Noemí que estaba tan resuelta a ir con ella, no dijo más.

19 Anduvieron, pues, ellas dos hasta que llegaron a Belén; y aconteció que habiendo entrado en Belén, toda la ciudad se conmovió por causa de ellas, y decían: ¿No es ésta Noemí?

20 Y ella les respondía: No me llaméis Noemí, sino llamadme Mara; porque en grande amargura me ha puesto el Todopoderoso.

21 Yo me fui llena, pero Jehová me ha vuelto con las manos vacías. ¿Por qué me llamaréis Noemí, ya que Jehová ha dado testimonio contra mí, y el Todopoderoso me ha afligido?

22 Así volvió Noemí, y Rut la moabita su nuera con ella; volvió de los campos de Moab, y llegaron a Belén al comienzo de la siega de la cebada.

martes, 21 de mayo de 2024

Ejercita tu mente

 


Ejercita tu mente

“Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.” Deuteronomio 6:6-9

Estas palabras las dijo Dios al pueblo de Israel hace mucho tiempo y no es casualidad que hoy nos las esté repitiendo, pues al parecer el ser humano independiente de la época en la que se encuentre, tiende a sufrir del mismo problema, una mente olvidadiza que con el paso del tiempo se debilita, y es necesario ejercitarla.

En la actualidad, los especialistas mencionan que “el cerebro al ser el órgano motor de todo el organismo y, tal y como si se tratase de un músculo cualquiera, necesita usarse para ser fortalecido”, por eso nos impulsan a practicar la lectura, realizar crucigramas o sudokus, entre otras, para mantenerlo activo, y evitar a futuro, degeneración cerebral y deterioro cognitivo. Seguramente muchos de nosotros practicaremos éstas y otras actividades similares, pero hoy queremos resaltar una en especial que las sobrepasa a todas, la meditación en la palabra de Dios.

La meditación en la palabra nos ayuda a ejercitar y fortalecer nuestra mente, así como el correr, caminar y nadar nos ayuda físicamente ¿lo has notado? Quizás no tanto o no como los resultados que muestra nuestro cuerpo de manera evidente; pero ¿qué tal si te dijera que podríamos identificar de manera sencilla, no su fuerza, sino la falta de ella por nuestros comportamientos? ¡Miremos! ¿Alguna vez has experimentado ansiedad? Cuando ésto sucede es porque en nuestra mente hay pensamientos de temor hacia el futuro, signo de alarma que nos indica que a nuestra mente le falta ejercitarse en la Palabra (1 Juan 4:18), o quizás ¿Has estado en depresión? Síntoma de que estás dejando albergar en tu mente recuerdos del pasado de situaciones sin superar que al recordarlas producen tristeza (Isaías 43:18-19a, 2 Corintios 5:17). Con éstas y otras cosas más podríamos conocer que a nuestra mente le falta ejercitarse y fortalecerse en la palabra de Dios, pues cuando tenemos una mente fortalecida, tenemos pensamientos llenos de la paz de Dios (Filipenses 4:7)

Hermano, es tiempo de ejercitar tu mente leyendo y meditando la Palabra de Dios.   Oración.

«Padre, gracias por enseñarme y motivarme a meditar diariamente en tu palabra, cuando lo hago puedo experimentar tu paz y vivir conforme a tu voluntad.

lunes, 20 de mayo de 2024

El único Dios verdadero

 El único Dios verdadero


“Los ídolos de ellos son plata y oro, Obra de manos de hombres. Tienen boca, mas no hablan; Tienen ojos, mas no ven; Orejas tienen, mas no oyen; Tienen narices, mas no huelen; Manos tienen, mas no palpan; Tienen pies, mas no andan; No hablan con su garganta. Semejantes a ellos son los que los hacen, Y cualquiera que confía en ellos.” Salmos 115:4-8
¿Cuántos de nosotros antes de conocer al Señor teníamos conceptos errados acerca de quién es Dios? Quizás por enseñanzas infundadas en nuestra familia o la cultura religiosa que tenga el lugar en el que nos encontremos, dichos conceptos del mundo nos decían que debíamos adorar imágenes, hablarles a ellas, incluso ponerles ciertas ofrendas o velas para que nos escucharan; pero qué bello es saber que Dios a través de su palabra nos recuerda que nuestra confianza debe estar depositada en Él, el único Dios verdadero, pues estos dioses que narra el Salmista en la porción del pasaje de hoy, tan solo son imagenes hechas de barro que no tienen poder. En cambio nuestro Dios, revelado a nosotros como el único Dios verdadero, tiene la capacidad de: Oír nuestro clamor “Pacientemente esperé a Jehová, Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor.” (Salmos 40:1), estar atento a nuestras necesidades “Los ojos de Jehová están sobre los justos, Y atentos sus oídos al clamor de ellos” (Salmos 34:15), respondernos cuando acudimos a Él “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.” (Jeremías 33:3), entre otras cosas más, por eso nos llama a nosotros los creyentes bienaventurados: “Bienaventurado aquel cuyo ayudador es el Dios de Jacob, Cuya esperanza está en Jehová su Dios,” (Salmos 146:5), ¡Doblemente bendecidos! por haber conocido y creído en la Verdad, Jesús, quien nos ha hecho libres de todo concepto erróneo de este mundo presentándonos y permitiéndonos conocer al Padre tal como Él es (Juan 8:32, Juan 14:6, Juan 1:18)
Hermanos, persistamos en el conocimiento del Señor a través de la lectura de Su palabra y pidámosle al Espíritu Santo que nos ayude a mantener en nuestra mente una imagen correcta de quién es nuestro único Dios verdadero. Oración.
«Padre, gracias por revelarte a mi vida por medio de las Escrituras y de tu Santo Espíritu, qué hermoso es poder conocerte cada día y saber que cuando te hablo por medio de la oración, tú no solo me escuchas, sino que también me respondes a través de tu palabra mostrándome el camino por el cual debo andar.

domingo, 19 de mayo de 2024

Tú proveerás

 Tú proveerás

“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.”‭ Mateo 6:33
Vemos que una vez Ana logra despojarse de esa desesperanza que antes albergaba, y decide apropiarse a cambio del gozo del Señor (poniendo su esperanza y confianza en Él), entonces viene como una añadidura lo tan anhelado, un bebé: “Y levantándose de mañana, adoraron delante de Jehová, y volvieron y fueron a su casa en Ramá. Y Elcana se llegó a Ana su mujer, y Jehová se acordó de ella.” (1 Samuel 1:19). Muchos de nosotros al leer esta última porción del pasaje interpretaríamos algo como: “Ana tenía razón, Jehová se había olvidado de ella”, pero no, ésta no es la interpretación correcta, para entenderlo pondremos esta porción en la NTV “Ahora bien, cuando Elcana se acostó con Ana, el Señor se acordó de la súplica de ella” Aquí hay una connotación muy diferente, pues nos revela que no era que el Señor no se acordara de que Ana existiera, sino que se acordó de su petición, es decir, la tuvo en cuenta, y no sé si lo has pensado pero para que el Señor tome en cuenta tu petición o la mía eso indica que es claro que Él me escucha, que me conoce, sabe mis necesidades y está atento a suplirlas como el buen Padre que es, pues las Escrituras dicen: “Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?” Mateo 7:11.
Qué hermoso ver el cumplimiento de la voluntad de Dios en la vida de Ana, y aun en nuestras vidas, pues a Su tiempo llegó ese bebé tan anhelado que sería consagrado al Señor, ya no con el pensamiento equivocado de “recibir algo a cambio para que el Señor conteste mi petición”, sino reconociendo que como toda dádiva es de Dios, a Él le pertenece la vida de ese pequeño llamado Samuel. Ana sabe que lo mejor que puede hacer es enseñarle a su hijo desde pequeño la importancia de rendirse a Dios y de entregarse por completo a Él sabiendo que esto le dará plenitud a su vida. Oración.
«Señor te entrego mis sueños y mis anhelos, descanso en ti sabiendo que responderás a tu tiempo y permitirás en mi vida lo que sea mejor, quizás no logre entender por completo en el momento en el que no llegue lo deseado, pero llévame a tener paz y fe en medio de la espera y a tener presente que tu voluntad siempre es y será buena, agradable y perfecta.

sábado, 18 de mayo de 2024

Mente mía recuerda que la victoria está en el nombre del Señor

 


Mente mía recuerda que la victoria está en el nombre del Señor

“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. “Romanos 12:2

Cuán importante es tener los pensamientos correctos en nuestra mente, y a través de la vida de Ana, el Señor en devocionales anteriores nos lo ha estado recordando, pues ¿cuántos de nosotros, al igual que ella, hemos pensado alguna vez que la manera en la que Dios concederá nuestras peticiones es a través de realizar promesas o intercambios? Quizás muchos de nosotros lo hemos hecho, pero ¡gloria a Dios por permitirnos conocerle en intimidad y por medio de la revelación de su Espíritu Santo cuando estudiamos Su Palabra! pues gracias a esto es que entendemos que si el Señor suple nuestras necesidades, no es por nuestras obras, promesas o intercambios que le ofrezcamos, sino por Su carácter Bueno, y aunque también sabemos que es Soberano y puede actuar como Él lo considere pertinente, comprendemos que nunca dejará de ser Justo en todo lo que hace. Cuando conocemos estas verdades y creemos en ellas experimentamos un cambio en nuestra manera de pensar, como le pasó a Ana, quien pasó de tener pensamientos tales como: “Si te dignares a mirar mi aflicción, si te acordares de mí, si no te olvidaras de mí, si me dieras un hijo varón yo te lo consagraría” (1 Samuel 1:11ª), a depositar en su mente pensamientos conforme la verdad del Señor: “Y Ana oró y dijo: Mi corazón se regocija en Jehová, Mi poder se exalta en Jehová; Mi boca se ensanchó sobre mis enemigos, Por cuanto me alegré en tu salvación.” (1 Samuel 2:1), al hacer esto vemos cómo de manera inmediata a Ana le retorna su alegría, no porque haya cambiado su situación, pues hasta ese momento ella no estaba en embarazo (pues ese era el anhelo que tenía), sino porque ha descansado y puesto su esperanza en el Señor, entendiendo que la voluntad de Dios siempre será buena, agradable y perfecta.

Hermanos, es tiempo de renovar nuestro entendimiento con la verdad de Su palabra y poner nuevamente nuestra esperanza en quien nunca avergüenza, Jesús.    Oración.

«Señor mi mente dice que no es posible esperar en ti, pero mi corazón, que es ese lugar en el que está tu Hijo Jesús y tu palabra, me recuerda que sí es posible hacerlo por medio de la fe puesta en ti, amén.

viernes, 17 de mayo de 2024

Alma mía no calles Él resucitó

 

Alma mía no calles Él resucitó


“Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe.” 1 Corintios 15:14

El día de ayer hablamos sobre la importancia de despojarnos de toda desesperanza y ansiedad, echándola sobre el Señor, para poder experimentar en nuestras vidas esa paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento, que es la única que puede darnos descanso a nuestra alma. Para poder vivenciarla necesitamos de la fe, y hoy queremos resaltar esto, pues la palabra de Dios dice que sin fe es imposible agradarle (Hebreos 11:6); a la fe que hacemos mención es a esa fe verdadera, que está cimentada en una persona, Jesucristo, pero también en su resurrección, pues como dice 1 Corintios 15:14 “Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe.”, nosotros somos aquellos que hemos creído en esta verdad: que Jesús no solo murió, sino que también se levantó de los muertos al tercer día como lo confirman las Escrituras y nos lo revela el Espíritu Santo de la promesa (Lucas 24:1-7).

Cuando aprendemos a tener esa fe correcta que es: “la certeza y la convicción en que Jesús, el autor y consumador de la fe, cumplirá lo que ha prometido en Su palabra.” se nos revelan grandes verdades que nos permiten descansar en el Señor: sus atributos, Su poder, Su bondad, Su fidelidad, Su amor, entonces nuestra alma se goza, nuestros labios declaran su palabra, nos llenamos de alegría, vuelve nuestro semblante, nuestro corazón se alienta, vuelve el ánimo de comer, y mejoran nuestras relaciones interpersonales, como vimos en devocionales anteriores que le sucedió a Ana (ver reflexión titulada: “El pozo de la desesperación”), quien pasó de vivir en desesperanza a poner nuevamente su esperanza en quien debería de estar puesta, el Señor (1 Samuel 2:1-11).

Hermanos, quizás te has sentido identificado hasta este momento con toda la problemática de lo que significa vivir en desesperanza y ansiedad, pero el día de hoy te quiero invitar a que te des la oportunidad de aprender a vivir en lo que Dios quiere para tu vida, una vida llena de esperanza.   Oración.

«Padre, ya no quiero vivir más en ansiedad y desesperanza, quiero experimentar día tras día lo que es estar aferrado a ti, quien eres mi esperanza fiel y verdadera, amén.

jueves, 16 de mayo de 2024

Mente mía recuerda

 

Mente mía recuerda


“porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,” 2 Corintios 10:4-5

En devocionales anteriores hemos venido hablando sobre la desesperación (falta de esperanza) y cómo ella produce en el ser humano diversos efectos, entre ellos la ansiedad. La ansiedad es considerada actualmente como una emoción que consiste en un miedo excesivo al futuro, y los especialistas nos informan que ésta se genera en la mente, por eso la OMS (Organización Mundial de la Salud) ha considerado la ansiedad como un trastorno mental. Claramente todo esto que se siente en nuestras emociones, pero se genera en nuestra mente, termina afectando nuestra voluntad, y por ende, el comportamiento de cada individuo, es decir que perjudica toda nuestra ALMA, y al verse afectada el alma, nuestro cuerpo lo somatiza de alguna manera (como lo vimos días atrás).

Pero entonces ¿cuál es la solución a esta problemática? Para el corazón que está con desesperanza, desesperanza que produce ansiedad, nos dicen las Escrituras que esto se vence con LA ESPERANZA, pero ¿Qué significa esto? “La esperanza es la expectativa que se tiene de recibir lo que se nos ha prometido, pero está puesta en alguien confiable, quien nunca cambia, Jesús.”. La palabra de Dios nos dice que nuestra esperanza, Jesucristo, no avergüenza (Romanos 5:5a), pues Él “es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.” (Hebreos 13:8) y nos recuerda además que “todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén,” (2 Corintios 1:20) pues “Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?” (Números 23:19). A través de este devocional lo que el Señor quiere que nuestra mente recuerde, al meditar en las Escrituras, es la importancia de echar toda ansiedad sobre Él y de despojarnos de todo ese peso que nos produce el vivir en desesperanza y ansiedad, derribando todo argumento que se levanta en contra de la verdad que Dios nos enseña (2 Corintios 10:4-5).   Oración.

«Gracias Padre por tu palabra, porque cuando medito en ella, encuentro verdades reveladoras y hallo descanso para mi alma, amén.