viernes, 25 de diciembre de 2020

El Señor sea enaltecido

 

El Señor sea enaltecido

“He anunciado justicia en g


rande congregación; he aquí, no refrené mis labios, Jehová, tú lo sabes. No encubrí tu justicia dentro de mi corazón; he publicado tu fidelidad y tu salvación; no oculté tu misericordia y tu verdad en grande asamblea.” Salmos 40:9-10

El Señor es único, fiel, poderoso y misericordioso como ningún otro.

Nuestro Dios y padre ha creado los cielos y los mares, su entendimiento no hay quién lo alcance, alienta a los que en Él esperan (Isaías 40:28-29). Su misericordia es mejor que la vida, bajo su sombra y sus alas está nuestra protección, sobre la roca nuestro refugio y salvación. (Salmos 62:6-7)

Iglesia, esperemos en el Dios eterno en todo tiempo, derramemos sobre Él nuestro corazón, bienaventurado el hombre que su confianza está en Dios, pues suyo es el poder y suya la misericordia (Salmos 62:11-12).

Iglesia, cantemos para Él, en su nombre levantemos nuestras manos, pronuncien alabanza nuestros labios, y como con gran banquete será saciada nuestra alma (Salmos 63:3-5). No ocultemos su salvación, su fidelidad, su misericordia y su verdad en las congregaciones, porque el Señor ha aumentado sus maravillas hacia nosotros, y todo aquel que lo vea temerá al señor y confiará en Él.

El amor del Padre, la gracia del Hijo y la comunión del Espíritu Santo sean con todos nosotros, amén.  Oración.

«Dios todopoderoso y eterno, la gloria, la honra y la alabanza sean siempre para ti a través de mí; eres digno de toda alabanza y confianza, tu fidelidad incomparable es; te exalto en este día y te doy gracias porque si no es por tu misericordia y fidelidad, hoy no estaría en pie; yo me acosté y dormí y desperté porque tú me sustentabas, gracias Señor, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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miércoles, 23 de diciembre de 2020

Generosidad y amor

 


Generosidad y amor

“Bienaventurado el que piensa en el pobre; en el día malo lo librará Jehová. Jehová lo guardará, y le dará vida; será bienaventurado en la tierra, y no lo entregarás a la voluntad de sus enemigos. Jehová lo sustentará sobre el lecho del dolor; mullirás toda su cama en su enfermedad.” Salmos 41:1-3

Son grandes y poderosas las promesas que Dios tiene para aquellos que hacen misericordia con los más necesitados, esas personas que muy probablemente no van a poder devolver o recompensar aquello que se les ha dado; dice la Palabra de Dios que será bienaventurado, afortunado, bendecido, aquel que así haga.

¿Y tú, piensas en el pobre, el cojo, el ciego, el manco? ¿Hacen ellos parte de tus invitados a la boda, el banquete, el cumpleaños, la navidad?

Hermanos, es momento de dejar de cuestionar a los demás por su situación económica, personal o matrimonial, es algo que solo nos llevará a criticar y a juzgar; la palabra de Dios sencillamente nos dice que proveamos, que ayudemos, que vistamos al desnudo, demos de comer al hambriento, refugiemos al errante, saciemos al afligido (Isaías 58:6-7); nos dice que si damos al pobre es a Dios mismo a quien prestamos (Proverbios 17:19), como también nos dice que si despreciamos a nuestro prójimo, pecamos (Proverbios 14:21).

Entonces, decidamos lo mejor, proveer con generosidad y amor, que de lo demás se encargará Dios.  Oración.

«Dios bueno, mi alma te alaba y te bendice por tu infinita misericordia, eres perfecto y no te puedo cuestionar. Padre, te doy gracias por el sustento que me das cada día en cada área de mi vida, y te pido que para tu gloria me permitas abundar en toda obra de generosidad y amor, especialmente con las personas más necesitadas, amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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martes, 22 de diciembre de 2020

Hijos de Dios – Parte 2

 

Hijos de Dios – Parte 2


“En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.” Efesios 1:13-14

Decíamos en el devocional del día de ayer que, al creer en el Señor Jesucristo y recibirlo en nuestra vida, somos hechos hijos de Dios (Juan 1:12-13, Romanos 10:9-10); pues bien, si tu así lo has hecho, es fundamental que también conozcas la siguiente verdad:

El Espíritu Santo está en ti. La tercera persona de Dios está en ti. Como dice el versículo de hoy, Dios como parte de su obra salvadora para con nosotros, nos ha sellado con su Santo Espíritu, nos ha puesto sello Espiritual y nos ha dicho: mi morada eres tú. (Efesios 2:22).

Esta afirmación es una verdad que puede transformar nuestras vidas, pero es necesario que pidamos a Dios en oración íntima y sincera que sea Él a través de su Santo Espíritu quien nos revele la increíble grandeza de su poder para con nosotros los que creemos.

Hermanos, verdaderamente nuestra mente es limitada para entender la esperanza, las riquezas o la supereminente grandeza de Dios hacia nosotros, pero el Espíritu que escudriña lo profundo de Dios nos revela lo que Él nos ha concedido (1 Corintios 2:12). Veamos tan solo una de sus tantas promesas, 1 Corintios 2:9 “Antes bien, como está escrito: cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman.”

Es espectacular, a nosotros solo nos queda orar con fe pidiendo la revelación de su sabiduría a través de su Espíritu Santo.  Oración.

«Padre de la gloria, es por tu amor y tu favor que me has hecho tu hijo, hace poco era tu enemigo y ahora me dices que soy tu hijo, que me amas con amor eterno e incondicional, que nada me arrebatará de tu mano, y como si fuera poco me das tu Espíritu; Señor, ahora solo quiero alabarte y seguir viviendo ese gran amor, gracias Dios, amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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lunes, 21 de diciembre de 2020

Hijos de Dios - Parte 1

 

Hijos de Dios - Parte 1

“Mas a todos los que le recibie


ron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.” Juan 1:12-13

Si estás leyendo o escuchando este devocional, con seguridad haces parte de cualquiera de los dos siguientes grupos:

Primer grupo: hijos de Dios, quienes han aceptado la paternidad de Dios.

Segundo grupo: quienes han rechazado a Dios y su paternidad.

Ahora que sabes a qué grupo perteneces, presta atención a tu mensaje.

Para los que somos parte del primer grupo, los hijos de Dios, preguntémonos: ¿también son hijos de Dios mis familiares y amigos? Como leíamos en el versículo de hoy, esto depende si ellos han creído en Jesús y lo han recibido en su corazón, pero como dice la Escritura en Romanos 10:14 “¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?” Hijos de Dios, nuestra tarea es hacer que estas personas escuchen el mensaje de salvación, ese mismo que nos compartieron a nosotros, debemos predicar la fe en nuestro Señor Jesucristo para que, escuchando ellos crean y sean hechos hijos de Dios.

Si haces parte del segundo grupo, aquellos que todavía no son hijos de Dios y recibiste este devocional, te invito para que recibas al Señor Jesús en tu vida; confiesa con tu boca que Jesús es el Señor y cree en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, así serás salvo, lo dice la Escritura en Romanos 10:9-11; al igual que nosotros pasarás a ser un hijo de Dios, como un bebé que podrá crecer sano y fuerte espiritualmente si permite que su nuevo Padre lo alimente diariamente, Jesús lo dijo, “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.” (Mateo 4:4). Así que, es tu decisión.  Oración.

«Papito Dios, me has adoptado como tu hijo, tu gracia y misericordia me han alcanzado, te alabo Señor y te doy gracias porque me has hecho ciudadano del cielo, bendigo tu poderoso nombre y me inclino ante ti en actitud de reverencia pidiéndote que bendigas mi vida, haciendo de mí conforme tu voluntad y propósito, gracias Padre. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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domingo, 20 de diciembre de 2020

Dios tiene el control

 

Dios tiene el control


“En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado.” Salmos 4:8

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.” Filipenses 4:6-7

¿Noches de insomnio? Recuerda, Dios tiene el control.

Para nosotros a veces es muy difícil aceptar aquello que debió ser como nosotros pensábamos pero que resultó de otra manera, y nos preguntamos por qué, buscamos culpables, imaginamos si no lo hubiésemos hecho de esa forma sino de otra y cientos de pensamientos más vienen a nuestra mente; en ese momento pensamos en cualquier cantidad de cosas menos en lo que nos puede ayudar y traer paz, y lo más grave, tomamos decisiones o buscamos soluciones en el momento, en nuestra fuerza y sabiduría y sin consultarlo primero con Dios.

Olvidamos que tenemos un Dios y Padre que está por encima de nosotros y ve las cosas más allá de lo que nosotros podemos ver (Isaías 55:9); que tiene un plan y un propósito para nuestra vida (Jeremías 29:11); que promete guiarnos y sostenernos aun cuando estemos en los lugares más lejanos o escondidos de la tierra (Salmos 139:9-10); un Dios que promete suplir todas nuestras necesidades conforme a las riquezas en gloria en Cristo Jesús (Filipenses 4:19); en resumidas palabras, nos olvidamos de la grandeza de Dios por fijarnos en nuestra pequeñez.

Te invito hoy para que de manera práctica le digas a Dios cada día en tu oración, “Señor, encomiendo a ti mi camino, confío en ti, y sé que tú harás” (Salmos 37:5). Basta con poner en manos de Dios nuestra vida para que en cada circunstancia su paz llene nuestra mente y corazón y estemos seguros de que Él tiene el control.    Oración.

«Papito Dios, tengo que confesar que en ocasiones me angustio, me desespero o pierdo mi paz por cualquier actividad cotidiana que se sale de control, te pido perdón porque sé que en todo tiempo debo acercarme a ti con total confianza y entregarte todo en tus manos para que tu paz llene mi vida, te pido en el nombre de Jesús que me permitas entender que eres tú y no yo el que siempre tiene el control, gracias Señor. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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sábado, 19 de diciembre de 2020

Cara a cara con Dios

 

Cara a cara con Dios

“Y el varón le dijo: No se d


irá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido. Entonces Jacob le preguntó, y dijo: Declárame ahora tu nombre. Y el varón respondió: ¿Por qué me preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí. Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel; porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma.”

Han pasado veinte años desde que Jacob huyó de su hogar en Beerseba donde su vida había sido amenazada por su hermano Esaú. Estos años habían sido años de adquisición: rebaños, hacienda, esposas, hijos. Aun así había algo que lo hacía sentir vacío. Jacob ahora está en su camino de regreso al hogar y se encuentra cara a cara con Dios.

Jacob cambió de carácter. Su nombre fue cambiado de “Jacob”, que quiere decir falso, tramposo, a “Israel”, que significa un príncipe con Dios. De ahora en adelante Jacob tendría que vivir a la altura de su nombre. Hasta ese momento había sido un hombre torcido, siempre tratando de arreglar las cosas en provecho propio.

A ti y a mí, Dios nos ha cambiado de nombre, nos ha llamado: “Hijo mío, hija mía eres tú” ¿vivimos a la altura de ese nombre?

Jacob experimenta un nuevo poder. Su nuevo nombre de Israel implica que él evidentemente Jacob recibió el poder de Dios. Cada nueva experiencia espiritual trae una comprensión mayor del poder de Dios en nuestra vida.

Jacob experimentó una nueva bendición: “Y lo bendijo allí”. A menudo de las crisis en nuestra vida surgen las bendiciones más grandes de parte de Dios.

Todo lo que Dios se propone y lleva a cabo en la vida de su pueblo está preparado para bendecirlo. Sus caminos pueden parecer extraños y difíciles de entender, pero su propósito es bendecirnos.

Jacob aprendió que los planes de Dios son mejores que los que el hombre forja por su propia cuenta. Aprendió que la providencia de Dios es lo que el hombre necesita, por eso dijo: “Vi a Dios cara a cara y fue librada mi alma”.

Cada vez que nos colocamos cara a cara con Dios tenemos la posibilidad de un cambio en nuestro carácter, un nuevo poder dentro de nosotros, una nueva bendición y una nueva experiencia en el aprendizaje. Oración.

Padre Amado, mi encuentro contigo es real y allí he mirado tu infinita misericordia, tu gran amor y gran perdón a mi pecado, he experimentado un cambio desde lo más profundo de mi ser, me has colmado de tu bendición. Gracias Señor por ese encuentro cara a cara contigo cada día. Te amo Señor. Amen. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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