jueves, 19 de septiembre de 2019

ENTENDIENDO LA VOLUNTAD DE DIOS. PARTE 2


ENTENDIENDO LA VOLUNTAD DE DIOS. PARTE 2


“cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece. En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello.”, Santiago 4:14-15
Vivir sin hacer la voluntad de Dios es una vida llena de frustraciones. Seguir verdaderamente a Cristo, implica hacer la voluntad de Dios. Todo lo contrario, es evidencia de no tener una relación con Dios. Cristo lo miraba como una gran contradicción cuando decía: “¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, ¿y no hacéis lo que yo digo?” (Lucas 6:46)
Por tanto, no seamos insensatos para entender y obedecer la voluntad de Dios, pues es revelada a nuestras vidas por medio de su Palabra, donde Dios nos enseña su voluntad y nos guía en su cumplimiento, (Salmos 143:10), por esto Él dejó maestros, pastores y líderes para que, enseñándonos su Palabra, actuemos sabiamente y adquirimos el entendimiento necesario para saber qué es lo que Dios quiere que hagamos (Efesios 5:17).
Cada día que nos levantemos dispongamos en oración todo lo que vayamos a hacer en sus manos, y pidamos que nos guíe, consultando su Palabra a diario y pidiéndole al Dios de paz que nos de la fuerza para colocar por obra las enseñanzas de Jesús. Que hoy no sea un día más, sino un día para hacer la voluntad de Dios. Oración.
"Padre, enséñame a hacer tu voluntad, que tu Espíritu me lleve por tu camino de rectitud y obediencia con toda firmeza en todas mis actividades del día. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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miércoles, 18 de septiembre de 2019

ENTENDIENDO LA VOLUNTAD DE DIOS. PARTE 1


ENTENDIENDO LA VOLUNTAD DE DIOS. PARTE 1
“Aquel siervo que, conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes. Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá.”, Lucas 12:47-48
Necesitamos conocer la voluntad de Dios y prepararnos para cumplirla, el problema latente es que o no la conocemos, o no nos conviene conocerla porque dañará nuestros planes personales, o simplemente no nos interesa. Pero si su voluntad es buena agradable y perfecta, ¿es mi voluntad mejor que la de Dios? Por supuesto que no.
Jesús conocía la voluntad de su Padre, pero necesitó prepararse para cumplirla y fuerza para ejecutarla, como notamos en el huerto de Getsemaní.
Jesús siempre nos enseñó que hacer la voluntad de Dios estaba por encima de todo, era su prioridad y su deleite, su alimento y su meta final. Como vemos en Juan 4:34, “Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra”. No sólo se trata de tener una visión clara de la voluntad de Dios, sino de cumplirla fielmente hasta hacerla de forma completa. Muchas veces hemos empezado a hacer la voluntad de Dios, pero nos rendimos a medio camino.
Ahora, ¿qué es hacer la voluntad de Dios? Desde nuestra relación con los demás, hasta nuestra relación con Dios, su Palabra nos explica lo que debo hacer para hacer su voluntad, por ejemplo, en 1 Tesalonicenses 5:18, dice que debemos dar gracias a Dios por todo, ser agradecidos, pues esto es su voluntad.
En Romanos 12:2 nos enseña que la mejor forma de conocer lo que Dios quiere que hagamos, es pensar de manera diferente a como piensa y hace el mundo o la sociedad actual, pues sus filosofías y estilos de vida hacen todo lo contrario a lo que Dios agrada.
En muchos pasajes se nos insiste que no practiquemos la fornicación (1 Tesalonicenses 4:3), ni ningún pecado, pues la voluntad de Dios es nuestra santificación, es decir que nos apartemos del mal, y de practicar cosas en contra de su ley moral, la cual está para protegernos de la muerte y del dolor que produce el pecado.
Dios espera que nos preparemos en sus caminos conociendo su Palabra para ser usados en toda buena obra, agradándole y sirviéndole en su propósito principal; que lo conozcan a Él y a su hijo amado a quien envió a nosotros para nuestra salvación (hebreos 13:21). ¿Estás preparándote, conociendo a Cristo, practicando y predicando sus enseñanzas con todo amor y pasión? Esta es su voluntad. (Juan 6:40). Oración.
"Señor, dame el entendimiento necesario para conocer tu voluntad y la fuerza para completar el propósito por el cual estoy aquí en la tierra. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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martes, 17 de septiembre de 2019

ESTAMOS COMPLETOS EN CRISTO


ESTAMOS COMPLETOS EN CRISTO

 “Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad.”, Colosenses 2:9-10
Él está sobre todo principado, autoridad, poder, dominio y de todo nombre que se nombra, (Efesios 1:21), y nosotros por la fe en Él somos hijos De Dios (Gálatas 3:26).
Así que esa plenitud que habita en Cristo mora en nosotros, por eso estamos completos en Él. Él llena todo vacío que se pueda encontrar en nosotros con su amor; todo temor, toda falta de cariño y comprensión es satisfecha cuando lo recibimos, por eso es sanado nuestro corazón ya que Él sufrió en nuestro lugar, y gracias a sus heridas recibimos la paz y fuimos sanados. (Isaías 53:5).
Si hemos sido sanados, bendecidos en todo, gracias a Jesús, no tenemos por qué vivir en derrota, en desánimo, dependientes de algo o de alguien, si Cristo venció nuestro triunfo es la fe.
Por tanto, alejemos de nuestra vida todo vicio que pretenda llenar algún vacío, busquemos conocer el amor de Cristo para que así seamos llenos de toda la plenitud de Dios. (Efesios 3:19). Oración.
"Gracias Señor porque gracias a Cristo estoy completo. Tu eres mi tesoro más preciado y suficiente en mi vida, guíame a conocerte más y a obedecerte para gozar de tu plenitud. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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lunes, 16 de septiembre de 2019

SEÑOR, ¿QUÉ QUIERES QUE YO HAGA?


SEÑOR, ¿QUÉ QUIERES QUE YO HAGA?

“y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón. Él, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer.”, Hechos 9:4-6
Cuando todo en nuestra vida falla, cuando nos caemos del caballo de nuestro orgullo y no nos queda nada sino mirar a la cruz, lo mejor que podemos hacer es prestar atención a Dios y disponer nuestro corazón a obedecer.
Si no nos salen las cosas con las decisiones que hemos tomado, ¿no será el momento de empezar a hacerlas de manera diferente? Pero, ¿cuál es la manera correcta?
Como Saulo antes de que Dios le llamara, nuestro nombre es “Yo” y la forma de hacer las cosas es “a mi manera”, pero al recoger las consecuencias de nuestra desobediencia y estrellarnos, si acudimos a Dios, Él nos da un nuevo nombre y una forma diferente de pensar y de hacer las cosas en su poder y su sabiduría ilimitada.
Nuestro nuevo nombre no es un nombre denotado por algún nombre propio, sino un cambio en nuestra actitud, un cambio interior que hace Dios por medio de su Espíritu; por lo tanto, no volvemos a ser lo que éramos antes, y la forma de actuar es “conforme a tu voluntad”.
Es así como en este momento, si quieres ser bendecido viviendo a la manera de Dios, dile al Señor con todo tu corazón y disposición verdadera: Señor Jesús, ¿qué quieres que yo haga?   Oración.
"Señor, revela tu voluntad a mi vida, enséñame tu propósito para mi vida, no quiero vivir a mi manera sino siguiendo la guía de tu amor derramado en mi corazón por la gracia de Cristo. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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domingo, 15 de septiembre de 2019

CÁRCELES EMOCIONALES. PARTE 1


CÁRCELES EMOCIONALES. PARTE 1
“El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buena
s nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos”, Lucas 4:18
Tal vez muchos no están en una prisión física, pero sí encerrados en conflictos emocionales que los mantienen atrapados en su mente.
Incluso hay personas que físicamente han ido a parar a una cárcel por algún delito cometido o incluso por injusticia, y han encontrado allí la libertad cuando han escuchado y creído en la Palabra de Dios.
Porque la Palabra de Dios, cuando la aceptamos, tiene un primer efecto y es el de liberar nuestra mente de la opresión de la mentira, que causa confusión y altera nuestra forma de actuar. La mentira nos lleva a estar cautivos de nuestras emociones, porque creerle implica no estar atento a escuchar la guía del Espíritu de Dios, pues Jesús nos prometió que Él nos guiaría a toda verdad.
¿Hay alguna opresión en tu vida que te lleva a sentirte sin salida, atrapado en sí mismo o en los problemas? Evalúa lo que es verdad en cada situación, analizando todo frente a lo que dice la Biblia y llevando el pensamiento a la obediencia a Cristo. A través de su Palabra encontramos libertad y paz para nuestro pensamiento, pues no se trata de que no tengamos ningún problema o de que se terminen inmediatamente, sino que Dios nos da la fuerza para resistir, la sabiduría para resolver y la libertad a través de su Palabra.  Oración.
"Gracias mi Señor porque me has dado libertad en mi mente, porque tu verdad revelada nos conduce hacia sendas de justicia y amor, porque donde está tu Espíritu, allí hay libertad. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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sábado, 14 de septiembre de 2019

CONSUMADO ES, COMPLETO SOY


CONSUMADO ES, COMPLETO SOY
“Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu.”, Juan 19:30
“De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto.”, Juan 12:24
El significado de “Consumado es” alude al pago total de una deuda, usado tanto para los comerciantes de la época como para un prisionero que había terminado su condena y le era entregado un documento o escrito con la palabra “cumplido” o “consumado es”. En la escritura se nos explica lo que hizo el Señor Jesús respecto a nosotros, en este sentido: “anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz” (Colosenses 2:14).
Por esto decimos que Cristo pagó la deuda que nosotros teníamos por el pecado, fue un sacrificio completo, una vez y para siempre, no debemos agregarle o quitarle nada, sino aceptarlo en nuestra vida; no es un sacrificio que va a ocurrir o un acto a la espera de realizarle, tampoco es un proceso, sino un acto de amor que ocurrió y ahora se hace cierto en cada creyente.
Cuando por fe aceptamos en nuestra vida que así como Cristo murió y resucitó, nosotros también, entonces somos rescatados del pecado y es pagada completamente la deuda que teníamos por el pecado. Podemos decir así como Cristo, consumado es, completo está, no por nuestro méritos sino por lo que Él ya hizo en la cruz.
Lo que sigue es honrar a Dios, glorificándolo por medio de mi vida. Aunque hay un proceso de santificación y madurez, que se da al identificarnos día a día con lo que sucedió y de vivir conforme a la nueva naturaleza que Dios hizo en nosotros, es nuestro compromiso, por amor, entender y vivir esta plenitud. Con respecto a esto dice la escritura “para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.”. (Efesios 3:17-19).
Pidamos a Dios entender la plenitud del sacrificio de Cristo en la cruz y su resurrección, para que esa plenitud del amor de Cristo sea revelada a nuestras vidas, se haga efectiva para que tengamos seguridad de nuestra verdadera identidad, para que no dudemos y para que vivamos llenos de gozo, porque estamos completos en Él. (Colosenses 2:10). Hermano, Cristo hizo la tarea completa, así que estamos completos en Él, esto sin duda debe fortalecer nuestra alma y hacer mantener nuestra confianza en Él. Oración.
"Gracias mi Señor y Salvador, porque pagaste la deuda por mis pecados y tu obra se completó para que ahora yo viva convencido, en amor y plenitud. Quiero vivir en santidad y gozar de tu plenitud y abundancia de bendiciones. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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viernes, 13 de septiembre de 2019

EL DOLOR QUE PRODUCE EL PECADO


EL DOLOR QUE PRODUCE EL PECADO

“Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.”, Isaías 53:4-5
El pecado no es un juego, produce enfermedad, dolor y muerte. Por esto Cristo cargó con la enfermedad del pecado, que nos llevaba a la muerte eterna.
El pecado también produce dolor, un dolor inmenso que deja vacíos en nuestro interior, que afecta nuestros pensamientos y nuestra conducta.
Todos nosotros de alguna manera hemos sufrido las consecuencias por causa del pecado, ya sea el de nuestros abuelos, padres o nuestros propios pecados; también hemos sufrido cuando alguien peca en contra de nosotros. Así mismo, causamos un dolor profundo cuando pecamos en contra de otra persona, si lo condenamos, si lo maltratamos o si hablamos mal de él; sin duda hemos pecado y causado mucho dolor (Mateo 5:22-23).
Este dolor que produce el pecado también fue llevado por Cristo en la cruz, y como respuesta nuestra a esa gracia y perdón recibido, debemos perdonar y esforzarnos por no causar más dolor a nuestro prójimo, porque lo que nos correspondía padecer por causa de nuestros pecados, Jesús ya lo padeció.
Ahora que hemos sido limpiados, perdonados y justificados por Cristo, vivamos a la justicia, vivamos por Él y para Él, ayudando a limpiar las lágrimas de dolor que produjimos, sanando el corazón que lastimamos, quitando las cadenas que atamos y las cargas que pusimos en otros. Anunciemos la libertad por medio de Cristo, mostrando en nuestras vidas que el dolor fue quitado de nuestro corazón. Si hemos de sufrir algún dolor, que sea por causa del anunciar el evangelio, aunque será con extremo gozo. Oración.
"Señor, gracias por llevar mi dolor en la cruz, por sanarme de las heridas que produjo en mí el pecado. Quiero anunciar tu nombre para sanar corazones dolidos. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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