miércoles, 27 de octubre de 2010

Hay que reconocer la trampa


Hay que reconocer la trampa

Cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido.

Santiago 1:14

La tentación no viene de Dios, sino de adentro. El vocablo tentado se empleaba en contextos de cacería para describir animales que se atraen a las trampas, y se emplea seducido para describir pescar con una carnada. Toda persona es tentada cuando la trampa del pecado tiene una carnada que apela a su lujuria. La lujuria de una persona que responde a la seducción de la trampa la atrae engañosamente hasta el punto que es atrapada.

¿Qué nos impulsa tanto hacia la carnada? No es Dios. Y tampoco lo son Satanás, ni sus demonios, ni el sistema malvado del mundo el que nos seduce para que mordamos el anzuelo. Es nuestra naturaleza lujuriosa la que nos impulsa a morderlo. Nuestra carne, nuestra naturaleza caída, tiene un deseo de lo malo.

Desde una perspectiva espiritual, el problema es que, aunque hemos sido redimidos y hemos recibido una nueva naturaleza, tenemos todavía un enemigo dentro. La pasión interior de la carne, no Dios, es la culpable de que seamos tentados a pecar. El nacimiento del pecado

Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.

Santiago 1:15

La mayoría de las personas piensan que el pecado es un acto o comportamiento individual. Pero el versículo de hoy dice que el pecado no es un acto; es el resultado de un proceso.

El pecado comienza con deseo, que está relacionado con la emoción. Comienza cuando usted desea sentirse satisfecho al adquirir algo, cuando tiene un anhelo emotivo de poseer algo que ve. Entonces la tentación afecta su mente mediante el engaño. Usted comienza a justificar su derecho a tener lo que desea. Su mente es engañada al creer que la satisfacción de sus deseos satisfará sus necesidades.

Acto seguido, su voluntad comienza a planificar cómo va a obtener lo que quiere, y cuando la lujuria es seducida (como quien dice) por la carnada, queda preñada en el vientre de la voluntad de una persona. Por último, ocurre el acto del pecado.

El saber cómo nace el pecado debiera ayudarlo a huir de la tentación.

martes, 26 de octubre de 2010

2 Samuel 13:1



2 Samuel 13:1
"Aconteció después de esto, que teniendo Absalón hijo de David una hermana hermosa que se llamaba Tamar, se enamoró de ella Amnón hijo de David. "

2 Samuel 13:1-2 nos da una clara advertencia sobre lo peligroso que puede ser un sentimiento indebido cuando este no se frena a tiempo.

En el versículo 1 parece que estamos frente a un hombre verdaderamente enamorado de una hermosa mujer. A tal grado llegaba este “amor” que Amnon enfermaba. Pero la historia da un gran giro cuando aparece Jonadab, un supuesto amigo dando un consejo que marcaría un cambio radical en la vida de Tamar y su familia.

Los versículos 14 y 15 nos arrojan un derroche de luz sobre el verdadero sentimiento de Amnon. Como podemos observar, era una obsesión por esta mujer que ataba a este hombre. Y toda esta trama resulto en una vil violación y vergüenza, principalmente para Tamar. Este tipo de situaciones suelen ocurrir cuando nuestros jóvenes no logran identificar un verdadero sentimiento de amor.

Veamos más detenidamente el texto. 2 Samuel 1:2 nos dice claramente que Amnon estaba angustiado y enfermo por Tamar su hermana. Esto nos da la sensación de que Amnon pudo pensar que realmente amaba a Tamar. La Biblia menciona la enfermedad antes de que Amnon fingiera estarlo, de hecho por los síntomas que el presenta es que Jonadab sospecha lo que sucede, claro indicativo de que Amnon tenia un sentimiento hacia ella, solo que ese sentimiento no era puro en si. Pienso que Amnon creía que estaba enamorado de verdad. El versículo 15 indica que no era amor de verdad, lamentablemente ya el daño estaba hecho.

Para concluir expreso las siguientes posiciones:

* Debemos resistirnos a sentimientos equivocados. Lo que Amnon sentía era equivocado, no porque era prohibido, pues aparentemente era permitido ese tipo de relación 2 Samuel 13:13. Sin embargo era prohibido porque no tenía buenas intenciones.

* Los lideres debemos hablar mas a nuestros jóvenes sobre este tópico. De muchos sentimientos parecidos surgen matrimonios e hijos infelices. Todo por no saber identificar un verdadero sentimiento de amor.

* Debemos ser cuidadosos con los consejeros que elegimos. Es evidente que el consejo de Jonadab empezó mal cuando recomendó a Amnon mentir 13:5. Es importante que identifiquemos las intenciones de los que nos aconsejan y desechar lo incorrecto.

lunes, 25 de octubre de 2010

¿Prueba o tentación?


¿Prueba o tentación?

No nos metas en tentación.

Mateo 6:13

La tentación es una experiencia común de todos los seres humanos, sean cristianos o no. Pablo dice en 1 Corintios 10:13 que toda tentación es "humana". Cómo enfrentarse a la lucha de la tentación es una característica de la autenticidad de nuestra fe o nuestra falta de ella.

Las pruebas que el Señor permite en nuestra vida para fortalecernos también pueden convertirse en tentaciones. Pudieran ser incitaciones al pecado y no un medio para el crecimiento espiritual. Cada dificultad que se me presenta me fortalece porque obedezco a Dios y me mantengo confiado en su cuidado y poder, o me lleva a dudar de Dios y a desobedecer su Palabra.

Cada prueba tiene muchas características para convertirse en tentación. La diferencia está en cómo reaccionar ante ella. No ha de culparse a Dios

Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie.

Santiago 1:13

Aunque algunos creen en el antiguo concepto de que Dios es responsable de nuestra tentación y de nuestro pecado, Santiago prohíbe tal concepto en el versículo de hoy.

Santiago advierte contra el justificar nuestro pecado y culpar a Dios en medio de nuestra lucha contra la tentación. Cuando esté luchando con la tentación y casi a punto de rendirse, no se justifique diciendo que Dios lo está tentando.

Suponiendo que nadie acuse a Dios de hacer que él peque, Santiago quiere decir que no debemos ni siquiera pensar en Dios como la causa de nuestros pecados. La mayoría de las personas no llegan tan lejos como para ver a Dios como el tentador directo, pero sí creen que Dios es indirectamente el culpable por haber permitido la situación y la posibilidad del fracaso. Pero Dios no es el causante directo de la tentación, ni es siquiera su causa remota. Nunca se considere una víctima de la providencia de Dios.

domingo, 24 de octubre de 2010

Humillación de los ricos


Humillación de los ricos

El que es rico, en su humillación.

Santiago 1:10

Los cristianos que no tienen que pasar por las pruebas de la vida relacionadas con la pobreza pueden regocijarse en su "humillación", como señala el versículo de hoy. Cuando las pruebas que sufren los ayudan a comprender que sus posesiones no pueden dar la verdadera felicidad ni el contentamiento, entenderán que dependen de las verdaderas riquezas de la gracia de Dios. El cristiano rico puede regocijarse cuando sabe que las bendiciones materiales son solo temporales y que las riquezas espirituales son eternas.

Las pruebas humillan a todos los creyentes al mismo nivel de dependencia de Dios. El dinero no saca a las personas de sus problemas, aunque pudiera resolver algunos problemitas económicos. Cuando se pierde a una hija, a un hijo, a una esposa o a un esposo, no importa cuánto dinero se tenga. Ninguna cantidad va a sacarlo a uno de semejante prueba.

Seamos pobres o ricos, sufrimos pruebas para que nos ayuden a reconocer humildemente que nuestros recursos están en Dios. Consumidas por las llamas

Él pasará como la flor de la hierba. Porque cuando sale el sol con calor abrasador, la hierba se seca, su flor se cae, y perece su hermosa apariencia; así también se marchitará el rico en todas sus empresas.

Santiago 1:10-11

Los ricos por lo general no se dan cuenta de que no pueden llevarse consigo sus riquezas. Solo los que han sido humillados delante de Dios saben que la vida es "neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece" (Stg. 4:14).

En el versículo de hoy, Santiago escribe acerca de la hierba y las flores de Palestina que florecen con hermosos colores en febrero y se marchitan antes de mayo. Santiago también toma prestada parte de su ilustración de Isaías 40:6-8. El calor abrasador, que pudiera referirse al viento abrasador conocido como un siroco, destruye a su paso la vegetación. Es ilustrativo del furor de la muerte y del juicio divino que pone fin a la vida terrenal del rico y sus bienes materiales.

Cuando se consuman por las llamas las posesiones del rico, él tendrá las verdaderas riquezas, al igual que las del pobre. Si usted es rico, asegúrese de que tenga un verdadero espíritu de humildad y no confíe en las posesiones de la vida.

sábado, 23 de octubre de 2010

No dudemos

No dudemos

El que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor.

Santiago 1:6-7

La persona que duda y que no cree que Dios puede dar sabiduría es como el mar ondulante e intranquilo, que se mueve de un lado a otro con sus interminables olas, que nunca puede calmarse. No tiene sentido alguno que tal persona suponga que recibirá algo del Señor.

Cuando se enfrenta a una prueba, un incrédulo que dice conocer a Cristo dudará de Dios y se enojará con Él y finalmente se apartará de la iglesia. Un cristiano verdadero que es espiritualmente inmaduro pudiera reaccionar de igual manera porque reacciona emocionalmente ante sus circunstancias difíciles y no entiende plenamente a Dios. En medio de una prueba, no tendrá una actitud gozosa, una mente comprensiva, una voluntad dócil ni un corazón creyente. Parecerá incapaz de buscar la sabiduría de Dios y no estará dispuesto a aprovecharse de los recursos que Él ha provisto, sin conocer la solución de que puede disponer mediante la fiel y constante oración al Señor. Exaltación de los pobres

El hermano que es de humilde condición, gloríese en su exaltación.

Santiago 1:9

El versículo de hoy es una orden de que el cristiano pobre se regocije. Un cristiano que es económicamente pobre tal vez no tenga nada en el mundo material de qué regocijarse, pero puede regocijarse en el conocimiento de que Dios lo está exaltando espiritualmente en su posición delante de Dios. Pudiera tener hambre, pero tiene el pan de vida. Pudiera tener sed, pero tiene el agua de vida. Pudiera ser pobre, pero tiene riquezas eternas. Pudiera no tener un hogar satisfactorio aquí, pero tiene un glorioso hogar en la vida venidera. En esta vida pudiera tener pruebas, pero Dios las está usando para perfeccionarlo y exaltarlo espiritualmente.

El cristiano desposeído puede aceptar sus pruebas gracias a la esperanza de recibir una herencia incorruptible e incontaminada que nunca se desvanecerá (1 P. 1:4). Las verdaderas riquezas nos pertenecen, de modo que la pobreza es una prueba de corta duración que puede resistirse cuando miramos hacia delante a un tiempo glorioso de exaltación.