viernes, 28 de octubre de 2022

Respuesta para el sediento

 

Respuesta para el sediento


“En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado” Juan 7:37-39

El actor Robert Williams, en su canción “Feel” (Sentir), expresó lo siguiente: “Solo quiero sentir amor verdadero (…) hay un hueco en mi alma, puedes verlo en mi rostro”; la verdad es que ese “hueco en el alma” es la realidad de todos los seres humanos, pues nacemos separados de Dios por el pecado; es un vacío que no podremos llenar con cosas materiales, ni placeres ni conocimientos, ese hueco solo tiene la forma de Dios y es llenado cuando el Señor Jesús viene a morar en nuestros corazones, por medio de su Santo Espíritu.

Por eso, en una de las enseñanzas más trascendentales de Jesús, Él describe cómo puede ser llenado ese vacío espiritual. El contexto de este pasaje indica que se estaba celebrando la fiesta judía de los tabernáculos (Juan 7:2), llamada también “fiesta de las cosechas”, donde las familias judías dejaban sus hogares y vivían en tiendas temporales (sucots) durante ocho días de celebración; conmemoran lo que vivieron durante su travesía de cuarenta años por el desierto, tras la liberación de la esclavitud en Egipto; festejaban la terminación del ciclo agrícola con la vendimia y la cosecha de aceitunas, y daban gracias por el agua.

Esta fiesta apunta a algo que tiene que ver con nuestra fe como cristianos; busca recordarnos que Dios es el Redentor de su pueblo por medio de su Hijo Jesucristo, quien nos liberó de la esclavitud del pecado, quien provee para todas nuestras necesidades en nuestro peregrinar por este mundo y que mora en medio de nosotros.

Este fue el escenario escogido por Jesús para enseñar acerca del Espíritu Santo que da vida; se puso en pie y alzó su voz para ser oído por todos los que estaban allí. Las veinticuatro palabras en el idioma griego, que iba a pronunciar, serían las más significativas que cualquier ser humano podría escuchar, porque era una promesa que cambiaría por completo su existencia. Señaló “Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva”.

Era la promesa para cada persona con un vacío en el alma; aplica para todos los que no han experimentado al Espíritu Santo, pero también, para todos aquellos que se sienten insatisfechos espiritualmente porque no han aprendido a vivir en el Espíritu y se sienten frustrados con su nivel se santidad o anhelan tener una relación más estrecha con el Señor.

La condición para que esa promesa sea verdad en una persona, es creer en Jesucristo; es tan sencillo como eso. Pidamos la llenura de su Santo Espíritu, entonces, fluirán ríos de agua viva, para que, a través de nuestra vida, saciemos la sed de los solitarios, vacíos y necesitados de este mundo.  Oración.

«Señor Jesucristo, hoy vengo a ti, lléname de nuevo con tu Santo Espíritu, con ríos de agua viva, para darte a conocer a los que me rodean; que las palabras que hable hoy, sean espíritu y vida para los que las escuchen. En el nombre de Jesús, amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.  ¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.

jueves, 27 de octubre de 2022

Eres responsable delante de Dios

 

Eres responsable delante de Dios

“Alégrate, joven, en tu juventud, y tome placer tu c


orazón en los días de tu adolescencia; y anda en los caminos de tu corazón y en la vista de tus ojos; pero sabe, que sobre todas estas cosas te juzgará Dios” Eclesiastés 11:9

“Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría” Salmos 90:12

No importa la edad que tengamos, si ya somos personas conscientes de nuestra existencia, todos somos responsables delante de Dios por nuestros hechos; por eso, es importante aprender a contar nuestros días, ya que la vida es efímera y todo lo que hagamos y planeemos en esta tierra, es pasajero, lo único inmortal es el alma y Dios nos pide dos cosas: sabiduría y sentido común para vivir.

El apóstol Pablo también en el libro de Efesios 5:16 nos dice “aprovechando bien el tiempo porque los días son malos”, refiriéndose a lo corta que es la vida y cómo los años pasan volando. Al reflexionar sobre la muerte debemos aprovechar la vida y la mejor manera de hacerlo es viviendo en el temor de Dios, haciéndolo partícipe de todo lo que nos sucede cada día.

Qué privilegio para los que hemos tenido la fortuna de buscar a Dios, desde nuestra niñez o juventud, conociendo de su palabra, llenándonos de sabiduría y sentido común, porque nos evitamos muchas tristezas al tomar decisiones correctas con la guía del Espíritu Santo, sin tener que lamentarnos, como muchos otros que se han equivocado al no tener en cuenta a Dios en sus vidas. Pero, aunque lo ideal es buscar a Dios desde niños, hoy el Señor está dando la oportunidad de nacer de nuevo, nacer del espíritu (Juan 3:3); y no importa la edad en que comencemos, el Señor quiere darnos una vida plena y bendición.

Para ello, debemos colocar nuestra fe en Jesucristo como nuestro Señor y Salvador, porque murió y resucitó por nosotros para perdonar nuestros pecados y hacernos nuevas criaturas, como dice 2 Corintios 5:17 “De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”.

Traer sabiduría al corazón, es empezar a vivir bajo los principios de Dios y construir nuestra vida en integridad, de acuerdo a sus propósitos, estableciendo una relación personal con Dios, con oración y estudiando su palabra, conociendo su voluntad para nosotros.

Es también vivir en la gracia de Dios con su favor; y para esto, debemos permitir que Cristo viva y controle cada aspecto de nuestra vida por medio de su Santo Espíritu, no dependiendo de nuestro esfuerzo personal, sino de su amor y su poder. Somos responsables de cómo vivimos y un día tendremos que dar cuentas de ello a nuestro amado Dios.   Oración.

«Señor, enséñame a ser responsable de mí mismo, viviendo en tu presencia cada día, para que, a través de la guía de tu Santo Espíritu, pueda tomar las decisiones correctas que me llevarán a vivir en bendición y plenitud; gracias por encontrarme en el camino y darme la oportunidad de tener una nueva vida, trae sabiduría a mi corazón para disfrutarla siempre dentro de tus propósitos. En el nombre de Jesús, amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.  ¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.

miércoles, 26 de octubre de 2022

¿Cómo no voy a creer?

 

¿Cómo no voy a creer?


“Entonces le preguntaron: ¿Quién es el que te dijo: ¿Toma tu lecho y anda? Y el que había sido sanado no sabía quién fuese, porque Jesús se había apartado de la gente que estaba en aquel lugar” Juan 5:12-13

“De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida. De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán. Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo; y también le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre” Juan 5:24-27

“Si yo doy testimonio acerca de mí mismo, mi testimonio no es verdadero. Otro es el que da testimonio acerca de mí, y sé que el testimonio que da de mí es verdadero” Juan 5:31-32

Este pasaje de Juan se centra directamente en la persona de Jesús y su autoridad como Hijo de Dios; aquí Jesús hace una declaración formal de su unidad con el Padre, su comisión y autoridad divina y las pruebas de ser el Mesías, con la única intención de llevar a los hombres a creer en Él como el Hijo de Dios. Esta declaración enfureció a los judíos que lo acusaron de blasfemia y procuraban matarlo.

Jesús inicia su propia “defensa” cuando es atacado por sanar al paralítico de Betesda y hace una fuerte afirmación: se declara a sí mismo “Hijo de Dios” y su dependencia del Padre. Su propósito era convencer a los judíos, si estaban dispuestos a oírlo, de que sus obras estaban en perfecto acuerdo con las de Dios y de su voluntad eterna. Esta relación íntima con el Padre y la subordinación a su voluntad, establecen la autoridad de Jesús para sus enseñanzas y sus obras.

Jesús presenta cuatro testimonios para mostrarles quién era realmente Él. El primer testimonio es Juan Bautista; en Juan 5:32-33 dice “Otro es el que da testimonio acerca de mí, y sé que el testimonio que da de mí es verdadero. Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él dio testimonio de la verdad”. Juan vino para dar testimonio de Jesús; igual que él, hoy somos muchos los que damos testimonio de quién es Jesús por lo que ha hecho en nuestras vidas.

Su segundo testimonio es la obra de su propia vida; Juan 5:36 dice “Mas yo tengo mayor testimonio que el de Juan; porque las obras que el Padre me dio para que cumpliese, las mismas obras que yo hago, dan testimonio de mí, que el Padre me ha enviado”. Este testimonio tiene más peso que el primero, pues es la tarea que el Padre le encomendó que llevara a cabo; esta tarea empezó con la cruz y terminó con la resurrección y la cumplió plenamente.

El tercer testimonio es el del Padre; Juan 5:37-38 señala “También el Padre que me envió ha dado testimonio de mí. Nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su aspecto, ni tenéis su palabra morando en vosotros; porque a quien él envió, vosotros no creéis”. Hoy podemos también experimentar el testimonio del Padre en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo (Juan 15:26).

El cuarto testimonio mencionado por Jesús son las Escrituras; en Juan 5:39 dice “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí”. Toda la Biblia trata acerca de Jesús, es el tema unificador entre el Antiguo y Nuevo testamento, por eso, debemos estudiarla profundamente para conocerlo y tener una relación más íntima con Él.

Jesús indicó que, a pesar de todas las pruebas que presentó, muchos no quisieron ir a Él para tener vida (Juan 5:40).  Oración.

«Amado Señor, afianza mi fe, no quiero ser como los fariseos que dudaron de ti a pesar de todas las pruebas que daban testimonio de quién eres, el Hijo de Dios; se te dio toda la autoridad de dar vida y de juzgar, el Padre entregó todo juicio en tus manos, como otra evidencia de la deidad e igualdad con Él. También mi testimonio es verdadero, porque con tu obra redentora me diste perdón y vida eterna; soy libre y feliz gracias a ti, amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.  ¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.

martes, 25 de octubre de 2022

Embajadores del reino

 

Embajadores del reino


“Más la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto” Proverbios 4:18

“Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan” Mateo 11:12

“Más a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento” 2 Corintios 2:14

El anhelo de Dios es que la luz vaya creciendo en nosotros, de adentro hacia afuera, y seamos de influencia en esta generación.

Cuando Jesús vino por primera vez acercó el reino de los cielos a esta tierra; ahora su iglesia extiende el reino en este momento hasta su regreso. Su reino será establecido plenamente cuando regrese por segunda vez, va a ser un reino físico sobre toda la tierra. Recordemos Romanos 14:11 “Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, y toda lengua confesará a Dios”.

Toda la tierra confesará que Jesucristo es el Señor y el Rey de reyes; pero mientras tanto somos embajadores del reino. Cada persona que conoce a Jesús y se salva es porque el reino de los cielos llegó hasta ella. Tenemos la bendición de predicar este evangelio del reino y extenderlo hasta lo último de la tierra, pero debemos saber que esto va a generar oposición, porque el imperio de las tinieblas, el mundo que está bajo el dominio de Satanás, se va a resistir. 1 Juan 5:19 dice “Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno”.

Los valientes son los que enfrentan los miedos y arrebatan o atraen el reino con adoración e intercesión. Es una guerra espiritual y por eso Pablo le dice a su discípulo Timoteo “pelea la buena batalla de la fe” (1 Timoteo 6:12a). No nos conformemos con lo que sucede a nuestro alrededor, no nos rindamos ante la enfermedad, el pecado, la muerte, ante el desorden, somos familias del reino, debemos pelear la buena batalla de la fe; es dar nuestra vida por lo que creemos, es no conformamos a lo normal del mundo, tenemos que vivir lo sobrenatural del reino.

Para ello, es importante vivir como ciudadanos del reino; cuando vivimos en justicia extendemos el reino de Dios y estamos echando fuera el imperio de las tinieblas, eso se hace con violencia espiritual y no con pasividad. Recordemos 2 Timoteo 1:7 “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio”. Pidamos al Espíritu Santo que se active la valentía del reino en nuestra vida, para ser verdaderos embajadores de Cristo.   Oración.

«Amado Jesús, Rey Salvador, dame la valentía para ser embajador de tu reino y extenderlo en esta tierra; lléname de tu inmenso amor, para tener dominio propio y manifestar así el grato olor de tu conocimiento a los que no te conocen y sean salvos. Haz que tu luz vaya en aumento en mi vida. Lléname con tu Santo Espíritu y dame la fortaleza para resistir el imperio de las tinieblas, con tu palabra y oración. En el nombre de Jesús, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.  ¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.

lunes, 24 de octubre de 2022

Dios está con nosotros

 

Dios está con nosotros


“Salva, oh Jehová, porque se acabaron los piadosos; porque han desaparecido los fieles de entre los hijos de los hombres. Habla mentira cada uno con su prójimo; hablan con labios lisonjeros, y con doblez de corazón” Salmos 12:1-2

“Por la opresión de los pobres, por el gemido de los menesterosos, ahora me levantaré, dice Jehová; pondré en salvo al que por ello suspira. Las palabras de Jehová son palabras limpias, como plata refinada en horno de tierra purificada siete veces” Salmos 12:5-6

En este salmo, David pone en una balanza las palabras humanas y la palabra de Dios; hace un lamento por la condición de la sociedad donde vivía. Menciona mentiras, engaños, arrogancia, codicia y egoísmo, y presenta su clamor ante Dios. Una sociedad no muy distinta a la nuestra. La verdad, es que lo único que debemos hacer ante esto es orar, ya que, como David, podemos decir que ya no hay gente fiel y sincera en este mundo, no hacen sino mentir los unos a los otros, sus labios hablan con doblez de corazón, se nota una autosuficiencia y adoración a sí mismos.

Esto nos hace pensar en los medios de comunicación de hoy en día, en los avisos que predominan en la sociedad de consumo, lo que la mayoría escucha en redes sociales y cómo influencian esta sociedad. Cada vez hay menos espiritualidad, confiabilidad y veracidad a nuestro alrededor. Ante la disminución de los valores en la sociedad, la respuesta es la oración pidiendo la acción divina.

También debemos mantener nuestra confianza en la palabra del Señor, porque es una palabra perfectamente pura y fiel, pues hasta el día de hoy Dios no ha dejado de cumplir lo que ha dicho; así lo expresa Jesús en Mateo 5:18 “Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido”. En contraste con las mentiras, adulaciones y engaños que se escuchan en el mundo, la palabra de Dios es totalmente pura y libre de cualquier defecto (purificada siete veces). Como creyentes tendremos que decidir si nos confundimos y desorientamos por las palabras del hombre o descansamos sobre la palabra de Dios.

Dios ha prometido actuar en respuesta a nuestra necesidad y en contra del mal. “Por la opresión de los pobres, por el gemido de los menesterosos, ahora me levantaré, dice Jehová; pondré en salvo al que por ello suspira” (Salmos 12:5).

Afirmemos nuestra confianza en Dios; aunque estemos rodeados de mentiras y engaños, el Señor está de nuestro lado, “Él es el que salva” y se agrada cuando nosotros, con nuestra fe, ejercemos influencia sobre la sociedad donde vivimos. No podemos apoyar ninguna cosa que exalte la vileza, sino seguir pidiendo para que nuestra generación sea guardada de la maldad y las mentiras. David dice en Salmos 12:7-8 “Tú, Jehová, los guardarás; de esta generación los preservarás para siempre. Cercando andan los malos, cuando la vileza es exaltada entre los hijos de los hombres”. Unámonos en una sola voz para clamar a Dios por este mundo.   Oración.

«Amado Padre celestial, gracias porque puedo recurrir a ti cuando me siento rodeado de maldad; quiero clamar y orar por mi ciudad, por mi país, por el mundo entero, porque la maldad se ha multiplicado, vivimos en mentiras y engaños que han afectado a los niños, jóvenes y a muchas personas a mi alrededor. Confío en la verdad y pureza de tu palabra, porque cumplirás todas tus promesas; sé que no estamos solos, tenemos al Todopoderoso de nuestro lado. En el nombre de Jesús, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.  ¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.

domingo, 23 de octubre de 2022

Oremos por un buen liderazgo

 

Oremos por un buen liderazgo


“Y el pueblo había servido a Jehová todo el tiempo de Josué, y todo el tiempo de los ancianos que sobrevivieron a Josué, los cuales habían visto todas las grandes obras de Jehová, que él había hecho por Israel” Jueces 2:7.

“Y toda aquella generación también fue reunida a sus padres. Y se levantó después de ellos otra generación que no conocía a Jehová, ni la obra que él había hecho por Israel. Después los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová, y sirvieron a los baales. Dejaron a Jehová el Dios de sus padres, que los había sacado de la tierra de Egipto, y se fueron tras otros dioses, los dioses de los pueblos que estaban en sus alrededores, a los cuales adoraron; y provocaron a ira a Jehová” Jueces 2:10-12.

Vivimos en un mundo desordenado y caótico que no es diferente a la sociedad en los tiempos de los jueces en Israel. La nueva generación que entró a la tierra prometida no logró controlar el pecado y la idolatría, a pesar de todas las advertencias que Dios hizo a través de Moisés, Josué y los padres de las tribus de Israel.

Después de la muerte de Josué y de los padres de las tribus, se levantó una generación que no conocía a Dios. La pregunta que nos podemos hacer es: ¿qué pasó después del liderazgo de Josué y de los ancianos que sobrevivieron a Josué, los cuales habían visto todas las grandes obras de Dios?, ¿por qué esa nueva generación olvidó el pacto con Dios y empezó a vivir a su manera?, ¿falló acaso el liderazgo dejando de trasmitir a la nueva generación los mandamientos de Dios? Pareciera que así fue.

Uno de los grandes errores fue que se olvidaron de las advertencias de Dios y permitieron que algunos pueblos paganos convivieran con ellos, y empezaron a amoldarse a sus costumbres y prácticas religiosas, convirtiéndose en “espinas clavadas en el costado” y una tentación constante para ellos (Jueces 2:1-3).

Dios no quiere que hagamos concesiones con las cosas malas, sino que cortemos de raíz todo lo que nos separe de la devoción a Él. Israel cayó en un círculo vicioso de desobediencia una y otra vez, clamaban por liberación y Dios levantaba jueces que los libertaran, pero estos líderes solo trajeron una paz temporal, no definitiva. La palabra juez en hebreo es “shophel” que significa “libertador” es decir cualquiera que trae justicia y hace las cosas bien.

Dios levantó estos jueces para ayudar a su pueblo, sin embargo, a pesar de que el Señor guardaba inviolable su promesa de bendición para Israel, ellos con sus notorias y repetidas violaciones al pacto con Dios, perdieron todo derecho a sus beneficios al desobedecer la voluntad de Dios, dedicarse a la idolatría y exponerse a las tentaciones del mundo pagano; Dios los dejaría entonces sufrir las consecuencias de sus malas decisiones, para ver si así se arrepentían y volvían a Él.

Así como en tiempos de los jueces, hoy el mundo necesita buenos líderes que marquen la diferencia, fortalecidos por el Espíritu Santo, que perseveren en la Palabra de Dios y comuniquen las buenas nuevas, para que nuestra generación conozca que Jesús es el gran libertador, que es el Salvador del mundo; líderes que se levanten a proclamar la gran obra que ha hecho Dios en medio de nosotros, al enviar a su Hijo Jesucristo a morir por la humanidad para dar liberación, perdón de pecados y vida eterna.  Oración.

«Amado Dios, hoy te clamo por un buen liderazgo; hombres y mujeres que consagremos nuestras vidas a ti y nos levantemos a proclamar que Jesús es nuestro gran libertador, que es el único que puede traer liberación, perdón y vida eterna; que el Espíritu Santo que ahora vive en mí, me dé el poder y la sabiduría para poder trasmitir a esta generación el mensaje de salvación. Señor quiero marcar la diferencia, en Cristo Jesús. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.  ¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.

sábado, 22 de octubre de 2022

Jesús derriba todas las barreras

 

Jesús derriba todas las barreras


“La mujer samaritana le dijo: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí. Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva” Juan 4:9-10

“Hermanos míos, que vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo sea sin acepción de personas. Porque si en vuestra congregación entra un hombre con anillo de oro y con ropa espléndida, y también entra un pobre con vestido andrajoso, y miráis con agrado al que trae la ropa espléndida y le decís: Siéntate tú aquí en buen lugar; y decís al pobre: Estate tú allí en pie, o siéntate aquí bajo mi estrado; ¿no hacéis distinciones entre vosotros mismos, y venís a ser jueces con malos pensamientos?” Santiago 2:1-4

La iglesia cristiana debe ser notoria por su amor, por eso, los que profesamos la fe en Cristo como el Señor de gloria, no debemos hacer acepción de personas por las solas circunstancias o apariencias externas; debemos, como discípulos, ser humildes como Jesús, acogiendo a las personas independientemente de su género, raza o estilo de vida.

Jesús vino a derribar todas las barreras sociales y eso lo vemos en el pasaje de hoy, donde demostró que la ruptura de las divisiones es una de las maneras mediante las cuales la sociedad puede ser transformada.

Él se encuentra en el pozo de Jacob con una mujer samaritana y entabla una larga conversación con ella; en primer lugar, hablar en público con una mujer contradecía todos los convencionalismos de ese entonces y, más aún, un religioso con una mujer de dudosa reputación, ya que los que eran religiosos no se mezclaban con pecadores, por eso, sus discípulos son los primeros sorprendidos cuando lo ven; miremos Juan 4:27 que dice “En esto vinieron sus discípulos, y se maravillaron de que hablaba con una mujer; sin embargo, ninguno dijo: ¿Qué preguntas? o, ¿Qué hablas con ella?”

La división entre judíos y samaritanos venía desde tiempo atrás; los samaritanos eran una minoría despreciada y relegada. Jesús rompe con las barreras del racismo, la guerra de clases, la discriminación, la segregación racial y social, su amor rompe estos muros de separación, porque es para todas las personas sin acepción y así lo manifestó siempre.

Dios nos ama a todos por igual, no importa quienes seamos; aún más, Él ama a personas imperfectas como nosotros. Jesús se acerca a la samaritana de una manera humilde, pidiendo agua, ella era una mujer marginada, con un pasado de relaciones rotas, rechazada y repudiada por su propia gente, tanto que iba a la hora más calurosa al pozo a sacar agua, para no toparse con ninguno; pero: ¡gloria a Dios!, ese día tuvo el mejor encuentro, el misericordioso Jesús que no la condenó ni la rechazó por su estilo de vida o posición social.

Debemos entonces ser una iglesia amorosa, que le dé oportunidad de salvación a toda persona. En última instancia, es el Espíritu Santo quien logra la transformación de las personas y de la sociedad, porque es el que trae la unidad, rompiendo las divisiones y posiciones sociales, como pasó con la samaritana ese día.

Recordemos que después de la visión del lienzo con animales limpios e inmundos, el apóstol Pedro tuvo que aprender que Dios no hace acepción de personas (Hechos 10:34); Dios no tiene favoritos.  Oración.

«Señor Jesucristo, sé que viniste para derribar barreras raciales y sociales entre nosotros; todas las personas necesitan el agua viva de tu presencia, viniste a saciar su sed de aceptación, amor y soledad. Entiendo que la transformación de una sociedad empieza por mi propio cambio, que solo lo puedo lograr por medio del Espíritu Santo que mora en mí; ayúdame a no hacer acepción de personas y amar a los que me rodean sin discriminación, amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.  ¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.