jueves, 10 de junio de 2021

Cristo está vivo

 

Cristo está vivo


“Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos. Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.”, Hechos 1:6-11

El Señor Jesús antes de ascender a los cielos dio pruebas de su resurrección a muchos de nuestros hermanos del primer siglo, lo hizo para que afianzaran su fe y siguieran anunciando las buenas nuevas, aceptaron este desafío en un tiempo donde muchos negaban este hecho. Muchos aún niegan el realismo de la resurrección corporal de Cristo y rechazan la declaración de San Lucas cuando afirmó que Jesús estaba vivo y fue visto por un gran número de personas. Lastimosamente, para muchos Jesús está muerto y la única imagen que observan es su cuerpo clavado en la cruz.

Sin embargo, Cristo está vivo y sigue cambiando y transformando las vidas de todos los que depositan su fe en Él. El diablo sabe eso y por eso levanta argumentos para atacar la estructura de la doctrina cristiana y en estos últimos tiempos la apostasía ha llegado a muchos corazones.

Nuestra vida y testimonio es otra prueba indubitable de que Cristo es un Dios vivo que puede hacer grandes cosas en este mundo incrédulo. Dichosos los que creen en Él sin haberlo visto, los que lo sentimos y lo dejamos vivir en nosotros a través de su Santo Espíritu. Como dice Romanos 8:11” Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros”. Cada creyente renovado es un testimonio del Dios vivo.  Oración.

Gracias Jesús porque resucitaste, con esto nos has dado una prueba indudable para nuestra fe, eres el Dios Vivo que merece todo honor y gloria por los siglos, por eso no debemos temer, pues tú estás por encima de la muerte. Gracias por darnos la esperanza de la resurrección. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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miércoles, 9 de junio de 2021

Confía en el Señor y deléitate en él

 

Confía en el Señor y deléitate en él


“Confía en Jehová, y haz el bien; y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad. Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón.” Salmos 37:3-4

Uno de los grandes problemas de los seres humanos, es que por falta de confianza en Dios, hacemos las cosas en nuestra fuerza y terminamos sufriendo las consecuencias. Hacemos un negocio pensando que saldrá bien y hasta decimos “con la ayuda de Dios”, pero no lo hemos consultado, no sabemos lo que Él dice acerca de ese asunto en su Palabra, o no hemos orado ni mucho menos esperado su respuesta.

Tampoco hemos consultado a alguien de la iglesia, maduro espiritualmente, sino que al final ha sido nuestra “voluntad” o en muchas ocasiones nuestro capricho. Con esto demostramos que no confiamos y que no esperamos en su providencia.

En el Salmo 37:4, la exhortación para ‘deleitarte en el Señor’, se traduce de la palabra hebrea «anag», que significa ‘ser suave o flexible’, es decir, que denota que alguien que se deleita en el Señor, se deja moldear por Él, se extiende en los brazos del Señor con absoluta confianza. Por eso, no tiene que ver con nuestras emociones, sino con nuestra voluntad, de depositar nuestra esperanza y confianza total en lo que Dios es y en lo que Él hará.

Por esta razón, el Salmo de hoy nos invita a confiar en Dios, pero con un detalle muy poderoso, deleitándonos a sí mismos en Él, lo que también significa que en la presencia de Dios experimentamos plenitud de gozo, como se confirma en el Salmo 16:11 “Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre.”, es decir, si confiamos plenamente en Él, nos deleitamos en su presencia, aún en medio de las dificultades, pero también lo tenemos en cuenta en todas nuestras decisiones, es decir, en todo tiempo.

¿Te dejas moldear por el Señor? Entonces con toda seguridad te deleitas en Él, ¿consultas a Dios antes de tomar cualquier decisión por pequeña que sea?, con certeza, te estás deleitando en el Señor. ¿Aceptas la prueba como parte de tu crecimiento y perseveras en su Palabra a pesar de las dificultades? Esto es evidencia de que Dios está formando el carácter de Cristo en ti y que has aceptado que el Alfarero te moldee con su amor. Si no te deleitas en el Señor, es momento de confiar plenamente en Él, e ir de rodillas, extendiendo tus brazos y como consecuencia, todo lo que pidas será concedido porque pides de acuerdo a su voluntad.

Confianza, dependencia y permanencia en Dios, es nuestro verdadero deleite.   Oración.

«Señor, en tu presencia encuentro la plenitud y la llenura que no encuentro en el mundo, por eso me deleito en ti, a pesar de las dificultades, sé que cada situación es para mí edificación y que al final, tu gloria se manifestará en mi vida, la obra que haces en mi será vista por otros, para que se acerquen a ti y juntos nos deleitemos en tu presencia, con alabanza y agradecimiento, por tu gran amor. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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martes, 8 de junio de 2021

Como a vaso frágil

 

Como a vaso frágil


“Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.”, 1 Pedro 3:7

Nos han enseñado a los hombres que somos la cabeza del hogar y a tener autoridad, pero no debemos ser autoritarios, no debemos ser duros con las mujeres ni con nuestra familia, ni impositivos, sino tratar a todos con amor y ternura.

Nuestro compromiso es santificar a nuestra esposa, hermanos y/o a quienes tengamos a cargo, con la Palabra de Dios; porque la responsabilidad Bíblica de todo varón es ser el pastor de su familia, enseñando con diligencia la Palabra de Dios a sus hijos y a su cónyuge, con amor. Si hemos de corregir que sea “suavecito y al oído”, esto es, con ternura, con paciencia y amabilidad, porque como nos enseña la Palabra de Dios, el amor no se irrita fácilmente, no guarda rencor. (1 Corintios 13).

Pidamos a Dios que nos llene de todo su amor, tratemos a quienes tenemos bajo autoridad con cariño y suavidad, con todo respeto y a las mujeres como a vaso más frágil, porque participan por igual del regalo de la nueva vida que Dios nos ha dado por la fe en Cristo, así nuestras oraciones no tendrán estorbo. Entonces seremos verdaderos protectores y proveedores de nuestro hogar. Oración.

Señor, ayúdame a ejercer con sabiduría y amor el rol que has dispuesto para mí, sabiendo que de todo tendré que dar cuenta, ayúdame a ser administrador fiel del amor que estoy llamado a compartir. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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lunes, 7 de junio de 2021

¿Tienes al hijo de Dios en tu corazón?

 

¿Tienes al hijo de Dios en tu corazón?


“El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida. Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.”, 1 Juan 5:12-13

“El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero”, Juan 12:48

Las cosas que están escritas en la Biblia, son para que al leerlas, las creamos, y si decimos que hemos creído, las obedezcamos. Por eso nos enseña Juan 1:12-13, que los hijos verdaderos de Dios son los que reciben y creen en Jesús, pero, ¿qué es lo que debemos recibir de parte de Jesús?

Lo que debemos recibir es su Palabra, porque lo que allí está escrito nos da fe, nos da certeza, desarrolla convicción, pero además es porque la palabra de Cristo es espíritu y es verdad, sus palabras nos transforman, nos limpian, y recrean en nosotros un nuevo corazón que puede obedecer a Dios y agradarle en todo. También, cuando obedecemos su Palabra, el Padre y Cristo harán morada en nosotros y se manifestarán en nuestra vida. (Juan 14:21,23)

Pero si no estudiamos la Biblia, si no recibimos su Palabra, no nos engañemos, no tenemos a Cristo. Solo somos adeptos, nos gusta medio escuchar el mensaje de Dios, y nos agrada, pero estamos más pendientes de las ocupaciones diarias, de los afanes de la vida y no dedicamos tiempo de calidad a su Palabra, ni siquiera el día que dedicamos a congregarnos. Tal vez sea duro este mensaje, pero es urgente: si no has recibido su Palabra, no tienes a Cristo y si no tienes a Cristo, no tienes la vida eterna. ¿Harás algo al respecto?

Primero, inicia una relación con Cristo, saca tiempo para conocerle, como en cualquier relación, el tiempo que dediquemos, determina la calidad de la relación. Inicia dedicando una hora en la semana para que alguien te enseñe la Palabra, alguien que esté lleno del Espíritu, que haya nacido de nuevo, y estudia la Biblia mejor que cualquier otro estudio o labor que pudieras tener. Allí se te explicará cada principio que Dios ha dejado para comunicarte con Él de manera correcta y para que tu vida sea transformada y bendecida. Luego tu deber por amor es compartirla y enseñarla a otros.

¿Estás dispuesto? Aquí estamos tus hermanos, dispuestos a enseñarte. Dios te bendiga.   Oración.

«Padre, hoy quiero recibir tu Palabra, por eso lléname de tu amor para escudriñarla, obedecerla y compartirla a otros. Que mi vida sea transformada por tu Palabra de verdad y sea llena de tu Espíritu para obedecerla por amor. Que mi obediencia sea la respuesta a tan grande amor depositado en mi corazón. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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domingo, 6 de junio de 2021

CRECIENDO EN EL ESPÍRITU SANTO

 

CRECIENDO EN EL ESPÍRITU SANTO


“Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo, a los santos y fieles hermanos en Cristo que están en Colosas: Gracia y paz sean a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. Siempre orando por vosotros, damos gracias a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, habiendo oído de vuestra fe en Cristo Jesús, y del amor que tenéis a todos los santos, a causa de la esperanza que os está guardada en los cielos, de la cual ya habéis oído por la palabra verdadera del evangelio, que ha llegado hasta vosotros, así como a todo el mundo, y lleva fruto y crece también en vosotros, desde el día que oísteis y conocisteis la gracia de Dios en verdad, como lo habéis aprendido de Epafras, nuestro consiervo amado, que es un fiel ministro de Cristo para vosotros, quien también nos ha declarado vuestro amor en el Espíritu.”, Colosenses 1:1-8

La predicación del evangelio que va acompañada del testimonio de los creyentes, por la obra del Espíritu Santo, se convierte en semilla para la extensión del reino. Una iglesia o un creyente que crece en su conocimiento de Dios y se fortalece en el Espíritu, resiste cualquier situación y da mucho fruto.

Esto se resume en las palabras del Señor Jesús cuando dijo: “Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y se les concederá. Mi Padre es glorificado cuando ustedes dan fruto y muestran así que son mis discípulos” (Juan 15:7-8).

No desechemos el privilegio de caminar tomados de la mano de Dios y mantenernos unidos a nuestro Señor Jesucristo. Escuchemos el llamado del evangelio y busquemos dar fruto en toda buena obra por su glorioso poder.  Oración.

"Padre Dios Todopoderoso, te agradecemos grandemente por habernos liberado de nuestro pecado y traernos a la luz. Confiamos plenamente en tu amor y tu fidelidad. Queremos ser útiles conforme a los dones que nos has dado para servir a los demás de acuerdo a tu mandato. Bendito y alabado seas en el nombre de nuestro Señor Jesucristo y en la unción de tu Santo Espíritu. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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sábado, 5 de junio de 2021

El rechazo a Jesús

 


El rechazo a Jesús

“Vienen a Jesús, y ven al que había sido atormentado del demonio, y que había tenido la legión, sentado, vestido y en su juicio cabal; y tuvieron miedo. Y les contaron los que lo habían visto, cómo le había acontecido al que había tenido el demonio, y lo de los cerdos. Y comenzaron a rogarle que se fuera de sus contornos. Al entrar él en la barca, el que había estado endemoniado le rogaba que le dejase estar con él. Mas Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti. Y se fue, y comenzó a publicar en Decápolis cuán grandes cosas había hecho Jesús con él; y todos se maravillaban.” Marcos 5:16-20

Jesús libera a un hombre de una legión de demonios, un hombre que andaba desnudo y que, aunque había sido atado con grillos, nadie lo podía dominar y dormía en sepulcros (Marcos 5:4-5).

Luego, las personas de esa región ven a este hombre completamente transformado, vestido y en su sano juicio, y en vez de dar gracias y la gloria a Dios, se preocupan por los cerdos, se llenan de temor y rechazan a Jesús, pidiéndole que se vaya.

Así nos pasa a nosotros, Jesús viene a nuestro encuentro y lo rechazamos por estar preocupados por los afanes de la vida, por la preocupación de las cosas materiales.

El Señor viene a liberarnos de aquellas cosas que nos tienen encadenados, tal vez de algún vicio, del exceso de trabajo, de la ansiedad, del amor por el dinero y de muchas otras cosas que nos llevan a perder el propósito por el cual estamos en esta tierra, nos quitan vida y nos llevan a la enfermedad, pero muchas veces preferimos seguir en nuestra condición. ¡Qué tristeza!

Así que, podemos reflexionar hoy en qué circunstancias o en qué área de nuestra vida hemos rechazado a Jesús y le hemos dicho que se vaya, al preferir cuidar lo que verdaderamente no tiene ningún valor, al querer resolver nosotros de manera independiente nuestros asuntos. Jesús se irá, pero rechazarlo tiene consecuencias eternas y desastrosas. Los suyos lo rechazaron, pero a todos los que creyeron en Él y lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios (Juan 1:11-12).

Y tú, ¿has aceptado a Cristo en tu corazón? ¿En qué áreas de tu vida has rechazado a Cristo? Vamos, recibamos a Cristo y permitamos que tome el control total de nuestra vida, hallaremos descanso, bendición y verdadera libertad.   Oración.

«Señor Jesús, hoy quiero aceptarte en mi vida, que tomes el control total de todas las áreas en que antes te rechazaba, dando importancia a cosas que no tienen valor; Tú tienes el poder de liberarme de aquello que atormenta mi vida, que me mantiene esclavo, hoy confieso tu nombre y te recibo como mi Señor y Salvador. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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viernes, 4 de junio de 2021

Una mirada de amor. Parte 3

 

Una mirada de amor. Parte 3


“Le dijo Natanael: ¿De dónde me conoces? Respondió Jesús y le dijo: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.”, Juan 1:48

“Mi embrión vieron tus ojos, Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, Sin faltar una de ellas.”, Salmo 139:16

El Señor Jesús miró con compasión y sensibilidad a todo el que tenía enfermedades y dificultades, pero además no se quedó quieto, reaccionó a las necesidades de las personas pues no fue indiferente a la situación por la cual estaban pasando. Con amor, les enseñó, les sanó y les guio.

 

Pero, ¿Cómo te mira Jesús a ti? Él ya te había mirado desde antes de nacer, como dice el Salmo 139:16a “Mi embrión vieron tus ojos” y así como Él te mira con amor y compasión, sin juzgarte, quiere que tú mires a los demás.

Entonces, tal como nos mira Jesús a nosotros, así mismo debemos mirar a los demás, con compasión, sin pretender condenar el pecado de los demás, sin orgullo, sin ninguna altivez; una mirada que levante, que restaure, una mirada de amor.

Una mirada que refleje el gran amor que Cristo puso en nosotros, por lo tanto, tenemos la responsabilidad de mirar con amor y compasión, siendo sensibles, pero reaccionando, y ¿cuál es la reacción que el Señor nos pide? compartir de su gran amor, con esa mirada de gracia con la que el Señor Jesús transformó nuestra vida.

El Señor sale al encuentro de los perdidos a través de la mirada de gracia que Él refleja en los ojos de sus hijos. Y tú, ¿cómo miras a los perdidos?   Oración inicial

«Padre, Tú me miraste desde antes, pusiste tu mirada en mí y me viste con una mirada de amor que transformó mi vida, esa mirada que me hiciste en el madero cuando Cristo murió por mis pecados. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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