lunes, 17 de noviembre de 2025

La misericordia, otra característica de Cristo

 


La misericordia, otra característica de Cristo

“Misericordioso y clemente es Jehová; lento para la ira, y grande en misericordia” Salmos 103:8

“Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso.” Lucas 6:36

En las sagradas escrituras encontramos muchos pasajes que nos hablan de la misericordia de Dios, uno de ellos es el Salmo 103:8 donde el salmista resalta este atributo maravilloso de Dios, gracias al cual nosotros como pecadores no recibimos lo que merecen nuestros actos, en cambio podemos ver y experimentar el perdón de Dios al arrepentirnos.

Cuando estudiamos la vida de Jesús, podemos ver en Él, el mismo carácter de su Padre Dios, por lo cual nos pide en Lucas 6:36 que seamos misericordiosos así como nuestro Padre Dios es misericordioso, invitándonos de esta manera a no pagar mal por mal, a no mirar la paja en el ojo del hermano, sino más bien en amor: a perdonar, a bendecir y no maldecir.

Cuando Jesús nos pide algo, Él mismo nos da ejemplo y nos enseña cómo hacerlo, así, en el caso de la misericordia, podemos ver una demostración hermosa en el relato que encontramos en Juan 8:1-11, en esta historia los escribas y fariseos traen a Jesús, a una mujer sorprendida en adulterio, y le dicen que la ley de Moisés ordena apedrearla; pero en un acto de amor y justicia único, el Señor, después de que todos se han ido, pues sus conciencias los acusaban de pecado, muestra su misericordia con dicha mujer al decirle “¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más.” De esta manera la misericordia triunfó sobre el juicio como lo dice Santiago 2:13 “Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio”, pero es necesario aclarar que Jesús no pasó por encima de la ley, sino que él mismo llevaría el pago del pecado de aquella mujer en la cruz, tal y como dice Efesios 2:4-5 “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos)”

Si vemos bien, aquella mujer estaba sentenciada a muerte, la ley era clara, sus obras hablaban por sí solas, pero en un acto de amor Jesús le mostró misericordia y le ofreció perdón, y una nueva oportunidad de vida al decirle “Ni yo te condeno; vete, y no peques más”. Hermanos, eso mismo es lo que debemos aprender: misericordia que obra por amor.  Oración.

«Señor Jesús, enséñame a ser misericordioso como tú, que en mi trato con mis semejantes pueda dar de tu amor y tu perdón. Amen.

domingo, 16 de noviembre de 2025

La humildad, otro distintivo del carácter de Cristo

 


La humildad, otro distintivo del carácter de Cristo

“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.” Filipenses 2:5-8

A través de la Biblia encontramos cómo Dios nos llama a ser humildes, por ejemplo el Salmo 138:6a dice: “Porque Jehová es excelso, y atiende al humilde”; en Mateo 18:4 Jesús declara: “Así que, cualquiera que se humille como este niño, ese es el mayor en el reino de los cielos.”; y en Filipenses 2:3 Pablo nos exhorta “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo”

Hoy en día lastimosamente muchos creyentes no le han permitido al Espíritu Santo desarrollar la humildad de Cristo en sus vidas, así en vez de que sobresalga la humildad del carácter de Cristo, han seguido dejando que sea el viejo hombre, que es orgulloso y soberbio, el que tome el control en muchas situaciones de la vida diaria. Dios no quiere que sigamos viviendo así, pues esa no es la nueva vida que Cristo nos ha dado a los creyentes.

Pablo en su carta a los Filipenses les escribe para que tengan el mismo sentir que hubo en Cristo, refiriéndose precisamente a la humildad, ese rasgo importante del carácter de Jesús, enseñándoles que para esto es necesario despojarse de todo aquello que lleva a hacerlos sentirse más que los demás, por eso también en Filipenses 3:7-8 dice “Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo”.

Hermanos, aprendamos de Jesús, quien siendo Dios se hizo hombre y fue obediente a su Padre hasta la muerte y muerte de cruz, como está escrito en Filipenses 2:5-8 y atendamos al llamado que Dios nos hace por medio del Apóstol Pablo en Efesios 4:1-3 cuando dice: “Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz”   Oración.

«Señor Jesús, te pido que tu humildad sea también un rasgo característico en mi vida, que en cada situación de mi diario vivir, seas tú, por medio de tu Santo Espíritu expresando esa humildad hacia los demás, para que muchos lleguen a ti. Amen.

sábado, 15 de noviembre de 2025

El amor, rasgo fundamental del carácter de Cristo

 


El amor, rasgo fundamental del carácter de Cristo

“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” Romanos 5:8

Cuando miramos a Jesús, en el momento más difícil de su vida, estando en la cruz, lo que vemos que salió de él fue amor, por eso ante la injusticia, las calumnias, los maltratos, las burlas pudo decir: «¡Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen!» (Lucas 23:34). Mostrándonos que podemos perdonar, gracias al amor como dice 1 Pedro 4:8 “Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados.”

Jesús estando en la cruz, tuvo tiempo de demostrar su amor por un pecador arrepentido y ante la súplica del ladrón su respuesta fue: «En verdad te digo, hoy estarás conmigo en el paraíso.» (Lucas 23:43).

Enseñándonos que aún en las circunstancias más adversas que tengamos que atravesar, podemos, por amor. ayudar a quien lo necesite, y la mejor forma de hacerlo es compartiendo del gran amor de Cristo.

Aun en esa situación tan difícil en la cruz, donde Jesús se estaba desangrando, estaba sufriendo y se estaba muriendo, pudo tener cuidado de su madre y su amigo expresando por amor «Mujer, he ahí tu hijo. He ahí tu madre.» (Juan 19:26-27). Recordándonos que el amor nos lleva siempre a pensar en los demás, y una manera práctica de demostrar amor, es seguir sirviendo a los demás, a pesar de las situaciones que estemos atravesando.

En la vida hay períodos difíciles, situaciones que nos llevan a estar bajo presión, circunstancias que generan estrés y nos conducen a reaccionar de diferentes maneras, así que preguntémonos ¿Cómo estamos reaccionando y qué está saliendo de nosotros cuando enfrentamos dichas circunstancias difíciles? Por ejemplo cuando somos tratados injustamente, ¿Cómo es nuestra reacción?, cuando nos maltratan y calumnian ¿Cómo respondemos?, ¿tratamos igual o peor a las personas que nos ofenden?

Hermanos, pidamos a Dios que su Santo Espíritu forme en nosotros el carácter de su Hijo, para que al igual que Jesús, cuando la vida nos ponga bajo presión, de nuestro interior lo que brote sea el amor de Dios, ese amor que llevó a Cristo a morir para salvar a los pecadores que en Él creyesen como dice Romanos 5:8.    Oración.

«Amado Jesús, gracias por tu gran amor, gracias por morir por mí en la cruz, gracias porque aunque no lo merecía, fuiste capaz de dar tu vida para que yo tuviera una nueva vida, una vida abundante, una vida que es eterna, tu vida. Amen.

viernes, 14 de noviembre de 2025

Los evangelios nos revelan el carácter del Hijo

 


Los evangelios nos revelan el carácter del Hijo

“Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.” Romanos 1:16

“Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.” Juan 14:26

La palabra evangelio significa buenas nuevas, o buenas noticias, y estas buenas noticias o estas buenas nuevas hacen referencia a Cristo, pues las buenas noticias para la humanidad son que en Jesús hay perdón de pecados, salvación y vida eterna. Los evangelios nos muestran la preexistencia de Cristo, su nacimiento, vida, ministerio, obra, muerte y resurrección, nos revelan su carácter, y nos permiten ver el propósito de Dios para la humanidad por medio de su amado Hijo.

Los evangelios nos revelan claramente la ejecución del plan de salvación por parte de Dios para los hombres mediante la obra de Cristo en la cruz, con lo cual podemos apreciar esa vida con propósito que vivió Jesús, una vida que marcó un antes y un después, a tal punto que partió la historia de la humanidad en dos, por eso hoy podemos decir que estamos en el año 2025 después de Cristo.

Pero el impacto de Jesucristo no solo fue en la historia, sino en la vida de cada ser humano que se entrega por medio de la fe a Él, y sigue siendo tal, que hoy muchas personas que se encuentran vacías, sin esperanza, sin rumbo, desesperadas y angustiadas, encuentran en Jesús la solución para sus vidas, y es gracias al poder del evangelio que el mensaje de Cristo sigue llegando hasta lo último de la tierra, y sigue transformando la vida de la gente que por medio de la fe reciben a Jesús como Señor y Salvador.

Ahora bien es importante que sigamos compartiendo el evangelio, pues ahí se nos revela Cristo, su carácter, ese carácter que le permitió pasar por encima de las duras circunstancias que tuvo que afrontar, y que hoy a nosotros los creyentes al haber creído en Él, nos permite afrontar la vida de manera diferente, gracias a la nueva vida que es la de Cristo en nosotros. Por eso a medida que leamos y estudiemos los evangelios, el Espíritu Santo irá desarrollando el carácter de Cristo en nosotros para conformarnos a la imagen de Jesús.    Oración.

«Señor Jesús, gracias por tu Palabra, por el poder del evangelio, por medio del cual te revelas a nuestras vidas, gracias por tu Santo Espíritu, quien nos recuerda todo lo que tú has dicho, y nos transforma a tu imagen, desarrollando en nosotros tu carácter. Amen.

jueves, 13 de noviembre de 2025

Cristo nos permite tener el carácter del Padre

 


Cristo nos permite tener el carácter del Padre

“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.” Juan 1:12-13

Dios entregó las tablas que contenían los diez mandamientos a Moisés en el monte Sinaí, estos mandamientos estaban escritos por el propio dedo de Dios, indicándonos su importancia, y mostrándonos el designio que sería cumplido gracias a la obra de Cristo en la vida de cada creyente: que no fueran sólo mandamientos externos, sino que fueran parte del carácter de sus hijos, por eso es que en Ezequiel 36:26-27 Dios nos dice: “Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.”

Esta verdad se cumple en la vida de todo aquel que recibe a Cristo como Señor y Salvador, pues es una promesa dada por Dios para todos los creyentes, y es maravilloso porque al creer en Cristo y en su obra de amor demostrada en la cruz y al recibirlo en nuestras vidas, se nos da el privilegio de ser adoptados como hijos de Dios.

Por lo tanto por la fe en Cristo somos hechos semejantes a Él, somos identificados con Él, se nos da su Santo Espíritu y también su carácter, para que ahora esos mandamientos se vuelvan parte integral de nuestras vidas formando nuestro carácter como creyentes.

Ahora bien, por el poder de la Palabra de Dios, al estudiar el carácter de Cristo, el Espíritu Santo nos llevará a que por amor vivamos esos mandamientos que ahora están escritos en las tablas de nuestro corazón para que los pongamos por obra.

“Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor.” Romanos 13:9-10. Por lo tanto hermanos, para apreciar ese cambio que trae la nueva vida en Cristo debemos comprender que es gracias a su amor que ahora tenemos un nuevo corazón que es el de Cristo latiendo en nosotros, por medio de su Santo Espíritu, quien anhela derramar su amor a través nuestro y por ende cumplir la ley amando a Dios y al prójimo.   Oración.

«Padre Dios, gracias por tu amado Hijo Jesús, mi Señor y Salvador, quien me ha dado su vida, vida que refleja tu carácter, gracias porque ahora en Cristo Jesús y por la obra de tu Santo Espíritu puedo reflejar tu amor en mi diario vivir. Amen.

miércoles, 12 de noviembre de 2025

Cristo cumplió la Ley, manifestando el carácter del Padre

 


Cristo cumplió la Ley, manifestando el carácter del Padre

“No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.” Mateo 5:17

“Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.” Mateo 22:37-40

La Palabra de Dios testifica que Jesús nunca pecó, y así lo afirma 1 Pedro 2:22-23 «el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca»; también lo dice 1 Juan 3:5 «Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él»; y como lo declara Hebreos 4:15 «Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.»

Es maravilloso saber que nuestro Señor Jesucristo nunca pecó, por lo cual podemos afirmar que nunca transgredió la ley, pues como se nos enseña en 1 Juan 3:4 «Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley.» Entonces debido a que Jesús nunca pecó, nunca transgredió la ley. Así que podemos estar seguros que la afirmación de Jesús que quedó consignada en Mateo 5:17 se cumplió a cabalidad, pues según sus propias palabras Él no había venido para abrogar la ley o los profetas, sino que había venido a cumplirlos.

Y es que al mirar y estudiar la vida de Jesús nos damos cuenta que Él cumplió la ley y los profetas, pues su vida fue una manifestación del amor de Dios, un reflejo del carácter del Padre. Jesucristo resumió toda la ley y los profetas en dos mandamientos, los que encontramos en Mateo 22:37-40, de ahí que el apóstol Pablo inspirado por el Espíritu Santo declara en Romanos 13:8-10 “No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley. Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor.” Por eso hermanos, ahora en Cristo podemos cumplir la ley, pues en Cristo aprendemos a vivir en amor reflejando así el carácter del Padre.    Oración.

«Señor Jesús gracias por tu amor demostrado en tu obediencia al Padre, gracias por hacer la voluntad de Dios cumpliendo esa maravillosa obra de salvación en la cruz, gracias porque tú nos muestras al Padre y nos llevas a tener su carácter. Amen.

martes, 11 de noviembre de 2025

El carácter del Padre nos permite comprender la Justicia de Dios

 


El carácter del Padre nos permite comprender la Justicia de Dios

“Dios es juez justo, y Dios está airado contra el impío todos los días.” Salmos 7:11

«Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.» 2 Corintios 5:21

Así como el amor es un rasgo característico del carácter del Padre, su justicia también lo es, y así como sus mandamientos nos dejan ver su amor, éstos también nos permiten conocer su justicia. El término justicia tiene varios sinónimos que nos permiten entender un poco mejor su significado, algunos son: rectitud, imparcialidad, equidad, honradez, razón, moralidad, ley; pero en cuanto a la justicia de Dios, es a través de la lupa del amor que podemos entender un poco más acerca de este rasgo del carácter de Dios.

Al referirnos a la lupa del amor, estamos hablando de apreciar la justicia de Dios teniendo presente también su carácter de amor, es decir podemos darnos cuenta, por ejemplo en los mandamientos de Dios, cómo éstos nos permiten ver los aspectos morales que deben regir al hombre, y que al estar dados como ley, deben cumplirse, pero como vimos en devocionales anteriores, estos mandatos fueron dados por amor, para que al cumplirlos el hombre refleje ese carácter de amor de Dios.

Además Romanos 7:12 dice «De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, y justo, y bueno», por eso cuando estos mandamientos son quebrantados entonces se levanta la voz de Dios defendiendo al amor, porque al infringir sus mandamientos se está ofendiendo al amor, y por lo tanto demanda justicia, por eso el Salmo 7:11 declara: “Dios es juez justo, y Dios está airado contra el impío todos los días”, pero su Santo Espíritu nos revela en Efesios 2:4-5 «Pero Dios, quien es rico en misericordia, a causa de su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo. ¡Por gracia sois salvos!” y aquí vemos en acción la justicia y el amor de Dios, pues es gracias a Cristo, que se satisface la justicia de Dios, y por amor, esa justicia nos es imputada a los creyentes como dice 2 Corintios 5:21 «Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.» Así que hermanos, estemos agradecidos con Dios, pues ahora en Cristo Jesús podemos cumplir los mandamientos de Dios, reflejando su amor y también su justicia.   Oración.

«Padre Dios, gracias por tu inmenso amor, ese amor eterno que en Cristo se manifestó, y que gracias a su obra de amor satisfizo tu justicia, para que al creer en Él pudiéramos ser hechos tus hijos, teniendo en nosotros también ese carácter justo y amoroso que tú tienes. Amen.