lunes, 20 de octubre de 2025

 


Andar en el Espíritu

“Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.” 1 Corintios 2:14

Cuando la Biblia nos dice que las cosas que son de Dios solo se pueden entender a través de la revelación del Espíritu Santo, es porque solo Él conoce las cosas de Dios (1 Corintios 2:11) y nosotros, los que hemos creído en Cristo y su palabra de verdad, sabemos que el Espíritu Santo está en nosotros, por eso nuestra seguridad y confianza debe ser total en lo que Dios dice en su Palabra para nuestra vida.

La palabra de Dios en Gálatas 5:16 dice: “Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.” Una de las muestras de que hemos recibido al Espíritu Santo es que comienza una guerra entre mi carne y Él, una batalla entre confiar en los deseos e impulsos de la carne o dejarme guiar por su Presencia; pues, una vez que nosotros hemos creído en Cristo somos bautizados por el Espíritu Santo en Cristo, y dice la palabra de Dios que hemos sido bautizados en su muerte, lo que para nosotros significa que hemos muerto o ha sido crucificado juntamente con Cristo nuestro viejo hombre, para que ahora en el presente, así como Cristo resucitó de los muertos y vive para Dios, nosotros también nos consideremos muertos al pecado pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro; (Romanos 6:3-11).

La frase “muertos al pecado, pero vivos para Dios” quiere decir que ahora nosotros podemos y debemos por la fe en Cristo, andar en vida nueva, una vida guiada por el Espíritu Santo, en la cual no reine el pecado, es decir, no lo obedezcamos y tampoco ofrezcamos los miembros de nuestro cuerpo como instrumentos de mal para servirle, sino que, por el contrario, nos entreguemos a Dios y usemos todo nuestro cuerpo como instrumento para hacer lo que es correcto (Romanos 6:12-13).  Oración.

«Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, en este día te alabo, te doy gracias, bendigo tu poderoso nombre y me rindo a tus pies para pedirte que hagas tu voluntad en mi vida, que intervengas en cada aspecto y endereces mis pasos; Padre, que sea tu Santo Espíritu el que tome el control de mi caminar para que así pueda entender y vivir cada una tus verdades para mí. Gracias, en el nombre de Cristo Jesús. Amén.  

domingo, 19 de octubre de 2025

Cansancio vs. Descanso.

 


Cansancio vs. Descanso.

“Los que edificaban en el muro, los que acarreaban, y los que cargaban, con una mano trabajaban en la obra, y en la otra tenían la espada. Porque los que edificaban, cada uno tenía su espada ceñida a sus lomos, y así edificaban;” Nehemías 4:17-18a

“Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;” Mateo 11:29

Como vemos en el libro de Nehemías, una de las estrategias que utiliza el enemigo para intentar debilitar nuestros muros de protección y tratar de evitar que se sigan edificando en nosotros, es el cansancio. ¿Te ha pasado? Estás con la motivación de tener tu tiempo de devocional, de meditar con calma en la Palabra, de orar, o de realizar alguna reflexión con base a una porción bíblica que meditaste, y de repente, surgen otras cosas qué hacer: con tu esposo (a), con tus hijos, con tus padres, en el trabajo, o quizás situaciones difíciles qué enfrentar: daños de último momento, diferencias con tus seres queridos que terminan en discusiones, etc. Creo que cuando experimentamos esto logramos entender lo que vivió el pueblo de Jerusalén, con una mano queremos seguir edificando esos muros para Dios, pero con la otra, debemos cumplir con otras obligaciones que al parecer no dan espera. Tal trabajo, que cuando lo intentamos llevar en nuestras propias fuerzas o capacidad, resulta imposible de sostener o de llevar, pues se convierte en una carga tan pesada que al final logra debilitarnos, cansarnos: en lo físico, lo emocional y hasta lo espiritual; cuando nos dejamos gobernar por el cansancio terminamos desmayando, y si en esta pelea continuamos así, le terminaremos diciendo al enemigo: “me rindo, no puedo más”, y cuando el enemigo logre esto nos atacará y devorará. Pero, Gloria a Dios por Jesucristo pues Él mismo es quien nos revela 2 cosas importantes que nos servirán para contrarrestar el cansancio, la primera está en Mateo 11:29 y la segunda  se encuentra en Zacarías 4:6b.

El evangelio de Mateo nos habla sobre: “llevar el yugo del Señor sobre nosotros” y para entenderlo mejor debemos comprender que el yugo es un instrumento de madera que se utiliza para juntar, atar o sujetar las mulas, los bueyes u otras bestias, por el cuello, al pértigo del carro o el timón del arado, con el fin de encaminar hacia el mismo lado dos animales. Como vemos, lo que el Señor nos muestra en esta alegoría es que dicho yugo que es Su Santo Espíritu, aquél que nos une a Cristo y que está en nosotros, cumple una función muy importante: encaminarnos hacia el mismo lado que va el Señor. Cuando permitimos que ese yugo, el Espíritu Santo, cumpla su función en nosotros, resultará más fácil llevar una carga, o incluso, desarrollar cualquier actividad, pues cuando permanecemos en la comunión del Espíritu, Él nos conducirá hacia la mansedumbre y la humildad, dos cualidades de Cristo que son necesarias para llevar sobre nosotros el yugo de Jesús, y que se reflejarán en nuestras vidas por medio de la fe, para así podernos someter o sujetar a la buena, perfecta y agradable Voluntad de Dios. Cuando nos sometemos al Señor permitimos que Cristo, quien dirige nuestras vidas, cumpla Su función en nosotros, vivir (Gálatas 2:20). El resultado de sujetarnos a ese yugo será el DESCANSO para nuestras almas (pensamientos, emociones y voluntad).

Hermanos, para contrarrestar ese cansancio, que es una de las estrategias que el enemigo está utilizando para debilitarnos, se requiere llevar el yugo de Cristo. Si esto no lo estamos haciendo, a partir de hoy permitámosle a Cristo que viva y pelee nuestras batallas, como lo dice Zacarías 4:6b,en lo cual meditaremos.   Oración.

«Padre, mi alma se encuentra cansada. Me presento ante ti, por medio de la Sangre de Tu Hijo Jesucristo, esperando hallar el descanso que necesita mi alma. En este día dejo delante de tu trono toda esta carga, y a cambio, pongo sobre mí ese yugo de Tu Hijo Jesús que es el único que me permitirá experimentar el reposo, el descanso que necesita mi alma. Amén.

sábado, 18 de octubre de 2025

Amor al dinero

 


Amor al dinero

“Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme. Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones. Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.” Mateo 19:21-24

El amor al dinero es un sentimiento de confianza desbordado por las posesiones materiales, que imposibilita a una persona para servir verdaderamente a Dios, puesto que confían más en ellas que en Dios. Y esto es lo que le sucedió al joven rico cuando el Señor le pidió vender todo lo que tenía, darlo a los pobres y seguirlo a Él; su reacción inmediata fue entristecerse y no creer o confiar en lo que Jesús le decía. Es sorprendente ver la increíble y maravillosa promesa del Señor para él, pues le dijo “Tendrás tesoro en el cielo”, pero el amor de este joven por sus riquezas le imposibilitó servir a Dios y entender aquello tan grande que el Señor le estaba prometiendo.

Lo mismo sucede hoy en día, la vanagloria de tener riquezas y el amor a ellas no nos permite servir a Dios a través de estas, puesto que nos impide tres cosas:

En primer lugar, amar a Dios con todo nuestro corazón, alma y mente, como lo dice su gran mandamiento en Mateo 22:37-38.

Segundo, reconocerlo como nuestro Dios proveedor, ya que de Él son y provienen las riquezas, la gloria, la fuerza y el poder (1 Crónicas 29:12).

Tercero, dar con generosidad y alegría, porque para esto el Señor nos ha enriquecido (2 Corintios 9:11).

Por esto es que el Señor nos quiere recordar su exhortación con respecto a este tema, dice su Palabra en 1 Timoteo 6:17 “A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos.   Oración.

«Padre, que la abundancia de tus bendiciones no produzca en mí vanagloria, altivez y amor a ellas; te pido por la gracia de Jesucristo que guardes mi corazón y me permitas en todo tiempo reconocerte como mi Dios proveedor, que me enriquece en todo para disfrutar y compartir. Gracias Señor por tu amor y generosidad, Amén.  

viernes, 17 de octubre de 2025

El Señor es mi Pastor

 

El Señor es mi Pastor


“Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días”. Salmos 23:1-6

Este es uno de los salmos favoritos de los creyentes de todos los tiempos, porque en él encontramos aliento y confianza en Dios para afrontar cualquier situación de la vida. Aquí también vemos la figura de Cristo como “el buen pastor”, exaltada varias veces en el Nuevo testamento; como en Juan 10:11 “Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas” y en 1 Pedro 2:25 “Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas”.

Este salmo tiene una relación con el salmo anterior y el que sigue. Ya que en el salmo 22:1;7-8;14-18 vemos al salmista profetizando detalles del sufrimiento y crucifixión del Señor Jesucristo que se narran en los evangelios y en el salmo 24 se describe la gloria que tendría nuestro Salvador tras su muerte en la cruz, siendo exaltado como el Rey de gloria. “Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, y alzaos vosotras, puertas eternas, y entrará el Rey de gloria”, Salmo 24:9

Este salmo que está en medio de los dos, muestra la experiencia cristiana al recibir todos los beneficios del sacrificio redentor y la promesa de que participaremos de su gloria eterna. Jesús mismo dijo que las Escrituras daban testimonio de Él, como dice Lucas 24:44 “Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos”.

Debemos pedirle al Espíritu Santo, que nos abra el entendimiento para comprender su Palabra y saber que desde Génesis hasta Apocalipsis aparece revelada la figura de Cristo como el Rey Redentor, el Dios Salvador, y que esto nos lleve a ser agradecidos, porque en Él se han cumplido todas las promesas hechas por nuestro Padre Celestial.

Este salmo se centra en dos metáforas: el pastor (salmo 23:1-4) y el anfitrión (Salmo 23:5-6), pero también muestra las etapas de nuestra vida cristiana donde toda necesidad espiritual, emocional y física es suplida por nuestro Pastor; el paso por “el valle de sombra de muerte” donde el Señor nos brinda su compañía y nos libra del temor en nuestro caminar por este mundo; y finalmente el disfrute de la eternidad con Él donde todo será culminado para la gloria y honra de su Nombre por los siglos de los siglos.    Oración.

«Así como el Rey David autor de este salmo, quiero decirte que eres mi Pastor y nada me faltará, porque contigo lo tengo todo. Soy oveja de tu rebaño y me siento cuidado por ti. Gracias porque me ves, me conoces y me amas, por protegerme, por alimentarme, por guiarme a manantiales de agua viva. Gracias por dar tu vida por mí en esa cruz, por ungirme con la presencia de tu Santo Espíritu y porque me guiarás todos los días de mi vida hasta la eternidad, amén.

jueves, 16 de octubre de 2025

Muros mentales.

 


Muros mentales.

“Mas Jehová dijo a Josué: Mira, yo he entregado en tu mano a Jericó y a su rey, con sus varones de guerra. Rodearéis, pues, la ciudad todos los hombres de guerra, yendo alrededor de la ciudad una vez; y esto haréis durante seis días. Y siete sacerdotes llevarán siete bocinas de cuernos de carnero delante del arca; y al séptimo día daréis siete vueltas a la ciudad, y los sacerdotes tocarán las bocinas. Y cuando toquen prolongadamente el cuerno de carnero, así que oigáis el sonido de la bocina, todo el pueblo gritará a gran voz, y el muro de la ciudad caerá;” Josué 6:2-5a

Jericó era una ciudad amurallada, podríamos insinuar incluso que era toda una fortaleza, sus muros fueron levantados por aquella ciudad con el fin de buscar protección y evitar que sus enemigos pudieran entrar fácilmente a invadir o saquear la ciudad. Cuando pensé en ésto, y en relación con los devocionales anteriores, el Señor me hizo reflexionar sobre cómo nosotros mismos durante el transcurso de nuestras vidas también levantamos una especie de murallas con el fin de “protegernos”, específicamente dichos muros, murallas o fortalezas las terminamos levantando en nuestra mente, y están ahí radicadas por experiencias que tuvimos (y que quizá no queremos volver a permitir que nos sucedan), o por cosas que nos han enseñado en nuestra familia, estudio o el mundo en general. El problema de levantar estos muros bajo nuestra perspectiva es que cuando llegamos a la vida Cristiana nos encontramos que esos muros mentales, en vez de protegernos nos están afectando, pues aquellos muros mentales (pensamientos) que levantamos bajo lo que dictamina nuestro “yo”, la carne, están llenos de altivez y están en nuestra mente: ocupando espacio en ella, llevando a la ruina nuestras vidas y levantados con el propósito de estar constantemente en contra de la voluntad de Dios (2 Corintios 10:5, Génesis 6:5, Marcos 7:21-23), por eso creo que el Señor lo que quiere enseñarnos a través de este devocional es que, hay fortalezas o muros, como los de Jericó, que en nuestras mentes deben ser derrumbados. En pocas palabras, lo que Dios quiere hacer en la vida de nosotros los creyentes es que desaprendamos lo aprendido, para aprender a reaprender la Palabra de Dios, y este concepto está muy ligado con lo que nos dice Romanos 12:2 “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”.

Hermanos, para derribar esos muros mentales guiados por el “yo” es necesario que haya una transformación, ¿En dónde? En nuestra mente, en pocas palabras lo que tú y yo debemos permitir que haga el Espíritu Santo en nuestras vidas es un cambio, una renovación en nuestra manera de pensar, para posterior a ello levantar muros, murallas y/o fortalezas pero conforme a la voluntad de Dios,    Oración.

«Padre, día tras día me has permitido conocer la Verdad, a Cristo mismo revelado en las Escrituras, y es gracias a Él y el obrar de Tu Santo Espíritu que hoy puedo experimentar lo que significa la libertad. Quita de mí Oh Dios todas esas murallas mentales que con el tiempo he construido y permíteme experimentar lo que es tener la mente de Cristo. Amén.

miércoles, 15 de octubre de 2025

Hombre fuerte

 


Hombre fuerte

“Ninguno puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si antes no le ata, y entonces podrá saquear su casa.” Marcos 3:27

“Cuando el hombre fuerte armado guarda su palacio, en paz está lo que posee. Pero cuando viene otro más fuerte que él y le vence, le quita todas sus armas en que confiaba, y reparte el botín.” Lucas 11:21-22

Cuando hablamos de que debemos ser como aquél hombre fuerte que describe el evangelio de Marcos, no estamos refiriéndonos a una fuerza que provenga de nuestra propia capacidad, sino más bien a la fuerza que nos otorga el Señor. Y es que justamente eso es lo que nos explica el evangelio de Lucas cuando manifiesta que: “el hombre fuerte armado guarda su palacio”, el evangelista utiliza aquí la palabra griega kadsoplízo (καθοπλίζω) y con ésta nos indica que se puede decir que aquél hombre es fuerte porque ha sido equipado completamente con una armadura, ¿Con qué tipo de armadura? Con la armadura de Dios (Efesios 6:10-18). De la misma manera que aquél hombre fuerte (que describe la biblia) ha sido equipado con una armadura, tú y yo también lo hemos sido, pues es necesaria esta armadura para poder resistir en el día malo y estar firmes contra las asechanzas del diablo, aquellas que quieren que en nuestra mente hayan ataduras, que como lo mencionamos en el día de ayer, son tan sólo mentiras, pensamientos errados que hemos dejado arraigar en ella y que al no quererlos soltar nos debilitan y terminamos abriendo brechas para ser saqueados, y lo peor, ser usados como instrumentos de división, en nuestro hogar, comunidad o el mundo en general.

Hermanos, a las ataduras, la Biblia las compara con el lazo de un cazador, y el enemigo las está utilizando para que al ser atados podamos ser presa fácil para ser devorados, no sólo nosotros, sino también nuestras familias, nuestro entorno en general. La buena noticia es que el Señor a través del Salmo 91:3a nos revela que es Él mismo quien nos libra del lazo del cazador pues Él es el único que puede llevarnos a entender, por medio de la comunión de Su Santo Espíritu, cuáles son esas ataduras que tenemos en nuestra mente y que debemos derribar y llevar cautivas a la cruz, pues se están levantando en contra de la Verdad de Jesucristo (2 Corintios 10:5). Cuando entendemos ésto y nos aferramos a Su Palabra encontramos fortaleza, pues la fe en Su palabra es lo único que nos permitirá apagar todos esos dardos del enemigo, pues Su Verdad es escudo y adarga (Salmos 91:4b).  Oración.

«Padre, gracias por darnos una armadura completa para que como dices en Tu Palabra podamos apagar todos esos dardos que continuamente el enemigo nos lanza con la finalidad de atar nuestros pensamientos para destruirnos. Gracias por revelarnos Tu Palabra pues tú dices en ella que conoceremos la Verdad, Cristo, y la Verdad nos hará libres. Amén.

martes, 14 de octubre de 2025

Libres de ataduras

 


Libres de ataduras

“Si un reino está dividido contra sí mismo, tal reino no puede permanecer. Y si una casa está dividida contra sí misma, tal casa no puede permanecer. Y si Satanás se levanta contra sí mismo, y se divide, no puede permanecer, sino que ha llegado su fin. Ninguno puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si antes no le ata, y entonces podrá saquear su casa.” Marcos 3:24-27

Jesús nos revela en el evangelio de Marcos el actuar del enemigo, la división, pues el enemigo sabe que si logra dividir: un país, una nación, un hogar (que no está fuerte) será más fácil lograr su objetivo: Robar, matar y destruir (Juan 10:10).

Adicionalmente el Señor nos enseña dos cosas importantes: La primera, si no estamos preparados y fortalecidos seremos presa fácil para el devorador; y la segunda, si creemos que somos como aquél hombre fuerte que describe el pasaje de hoy (que para ser hurtado necesita ser atado), Satanás está buscando la manera de lograrlo, pues su objetivo es atarnos para luego saquearnos, robarnos, por eso Jesús nos indica la importancia de estar siempre preparados.

Cuando leí este pasaje quedé impactado pues pensé: ¿qué es lo que el enemigo quiere atar en la vida del creyente, para así luego poder saquearnos? La respuesta que el Espíritu Santo me reveló fue: Nuestros pensamientos, pues bien hemos oído que un pensamiento se convierte en un sentir, y un sentir termina reflejándose en un actuar. Por eso vemos desde el inicio de la creación a Satanás tratando de “atar nuestra mente” con pensamientos totalmente contrarios a los de Dios: “Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.” Génesis 3:4-5. El resultado de dejar “atar nuestra mente” con mentiras disfrazadas de verdades, fue permitirle a Satanás que saqueara nuestras vidas, pues al Eva dejarse seducir por esta mentira y dejarla anidar en su mente como una verdad, terminó siendo instrumento en las manos del enemigo para conducir a Adán a que también desobedeciera a Dios, lo que dió como resultado que entrara el pecado a saquear la vida del hombre. Hoy en día vemos que el modus operandi del enemigo sigue siendo el mismo, dividir y levantar nación contra nación, reino contra reino, familia contra familia, hermano contra hermano (Mateo 24:7a), pues bien dice un dicho popular: “divide y reinarás”.

Hermanos el Señor nos está revelando las estrategias y artimañas que usa el enemigo para acabar y derribar nuestras vidas en general: atar nuestros pensamientos, pero también nos está revelando la clave en el versículo 27 para que ninguno de nosotros perezca y caiga: “NINGUNO PUEDE ENTRAR EN LA CASA DE UN HOMBRE FUERTE”. El Señor nos está alertando sobre las mentiras usadas por el enemigo para destruir nuestras vidas y depende ahora de nosotros tomar las precauciones necesarias para no caer en ellas, pues si ignoramos esta realidad seremos como aquél hombre simple que sigue adelante, como quien está a ciegas, y sufre después las consecuencias (Proverbios 27:12)

¿Queremos aprender a ser como aquél hombre fuerte que no se deja saquear? Espera el devocional de mañana.   Oración.

«Señor, ¡Cuánta verdad nos revelas a diario en Tu Palabra! Gracias por alertarnos y mostrarnos las estrategias que el enemigo utiliza a diario para destruir nuestras vidas, pero sobre todo gracias, porque en Tu Palabra descubrimos que Tú has vencido y que has venido a nosotros para que tengamos vida en abundancia. Amén.