martes, 1 de junio de 2021

Tu fe te ha hecho salvo y sano

 


Tu fe te ha hecho salvo y sano

“Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva; ve en paz, y queda sana de tu azote.”, Marcos 5:34

¿Qué es aquello por lo que deseas ser sanado?, alguna enfermedad, alguna dependencia a algo o a alguien que te destruye, lo sabes, pero no tienes la fuerza de voluntad.

Jesús nos salva y nos sana, por eso nos salva de la esclavitud del pecado, que trae como consecuencia la enfermedad y la muerte, nos sana, primero espiritualmente, luego de nuestras heridas emocionales causadas por el mismo pecado.

Esas enfermedades espirituales, son el azote que nos quita vida y no nos deja tenerla con libertad y propósito, también nos llevan a la tumba antes de tiempo, porque son los frutos o consecuencias que deja el pecado. Ahora, si pudieras salir del pecado solo con fuerza de voluntad, no hubiese sido necesario que Cristo viniera a dar su vida por ti y por mi, pero el pecado estaba insertado en nuestra naturaleza, en nuestro corazón, entonces Jesús nos salva, aun de nosotros mismos, de nuestra propia naturaleza autodestructiva, nos libera de la condenación y es poderoso para sanar hasta nuestras enfermedades físicas.

Así que, ¿quieres ser salvo y ser sanado de tus azotes? Confía en Jesús, entrégale tu corazón, Él está esperando que lo mires; una sola mirada de amor suya, una sola Palabra que Él te diga, bastará para sanarte, y su gracia es suficiente para que seas salvo por medio de tu fe en Él.   Oración.

«Señor por tu gracia y tu gran amor, sálvame y sáname, quita todo pecado de mi vida que me conduce a la enfermedad tanto física como espiritual y al dolor, al dolor de una vida sin propósito. Sana mis heridas emocionales, enséñame a ser como tú, a perdonar y a ser instrumento de tu amor. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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lunes, 31 de mayo de 2021

 

Tomar la cruz


“Y llevándole, tomaron a cierto Simón de Cirene, que venía del campo, y le pusieron encima la cruz para que la llevase tras Jesús”. Lucas 23:26

«Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame”. Mateo 16:24

Muchas personas interpretan la palabra “cruz” como una carga, cuando enfrentan una relación difícil, un trabajo ingrato, una enfermedad, un problema familiar y dicen muchas veces: “esa es la cruz que me tocó llevar”. Sin embargo, eso no fue lo que Jesús quiso decir cuando dijo: “Toma tu cruz y sígueme”.

En los tiempos de Jesús, la cruz representaba una muerte tortuosa, cargarla significaba llevar el instrumento de ejecución, enfrentándose a hacer el ridículo mientras caminaba al calvario; por eso, para Simón de Cirene no fue fácil, pues también se expuso a la burla y al vituperio del público que también lo miraba, ya que fue obligado por los soldados romanos a llevar la cruz.

“Toma tu cruz y sígueme” es estar dispuesto a morir para seguir a Jesús, morir a nosotros mismos, es un llamado a la entrega absoluta que implica renunciar a nuestra propia vida, abandono de amigos, a veces de la familia, de nuestra reputación ante otros, de nuestra carrera e incluso de la vida, porque en algunos lugares del mundo esto es una realidad.

Por eso cuando Jesús empezó a enseñarles a sus discípulos que iba a morir en manos de los líderes religiosos y de los gobernantes, su popularidad se hundió a tal punto que muchos de sus seguidores lo rechazaron, no fueron capaces de morir al deseo de un Rey terrenal que les diera la victoria sobre la opresión romana, la idea de un siervo sufriente no estaba en sus mentes y no estaban dispuestos a cambiar sus anhelos y planes por Jesucristo. Muchos no entendieron su misión en esta tierra sino hasta después de verlo resucitado.

Jesús hoy nos dice en Lucas 9:24 “Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará”. Si nuestro compromiso es a medias, empezaremos a calcular el costo de seguirle y no estaremos dispuestos a tomar la cruz y crucificar nuestros propios intereses por Él.

Seguir a Jesús es fácil cuando la vida pasa sin problemas, cuando no nos tenemos que enfrentar a adversidades por causa del evangelio, por eso nuestro verdadero compromiso se pone a prueba en las dificultades, porque estas nos traen sufrimiento y pérdida. ¿Estamos dispuestos a tomar la cruz? Empecemos entonces con el compromiso de amar a Dios, cuando lo hacemos, es más fácil rendir nuestra vida a Él y ponerla al servicio de otros.  Oración.  «Señor, mi compromiso contigo es amarte y servirte, que significa tomar la cruz cada día, estar dispuesto a abandonar mis propios planes y todo lo que tengo, por tu causa. Sé que la recompensa cuando renuncio a mi propia vida vale el precio. Pero no quiero hacerlo por obligación sino voluntariamente, en una entrega absoluta a ti, en agradecimiento y amor por todo lo que has hecho por mí. Quiero poder decir sin vacilación como Pablo: “porque para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia”. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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domingo, 30 de mayo de 2021

¡CONVENCEDLOS!

 


¡CONVENCEDLOS!

 “Hermanos, si alguno de entre vosotros se ha extraviado de la verdad, y alguno le hace volver, sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados.”, Santiago 5:19-20

“conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna. A algunos que dudan, convencedlos.”, Judas 21-22

El conocimiento de Dios puede derrumbar toda mentira que quiera mantenernos esclavos y en derrota, con los argumentos de su Palabra podemos corregir nuestro camino y también enseñar a los demás a obedecer a Cristo (2 Corintios 10:5). Fácilmente nos podemos desviar de la verdad cuando nos dejamos convencer por argumentos sutiles de miedo y mentira que nos vende el mundo de hoy.

Así mismo, si en nuestra relación íntima con Dios vemos que un hermano se ha desviado, podemos restaurarlo con espíritu de mansedumbre, considerando que nosotros también podemos ser tentados y caer (Gálatas 6:1), podemos pasar por la misma situación de dificultad y duda, pero la Palabra de verdad nos hace regresar al camino, por tanto todos necesitamos de todos. Si no estamos dispuestos a restaurar ni a dejarnos corregir, mediante la escritura, es evidencia de ahí orgullo en nuestro corazón, que en oración debemos entregar a Jesús.

Permanecer en el amor de Dios implica tener sumo cuidado y atención por nuestros hermanos, ayudándonos a crecer; implica convencer al que está equivocado y se ha desviado del camino por medio de los argumentos del amor, teniendo en cuenta que nosotros podríamos también necesitar la misma ayuda en algún momento y así evitar un gran sufrimiento. Oración.

"Señor, guíame y lléname de amor por los demás para sacarlos de esa duda en la que alguna vez estuve sin ti, y dame el conocimiento para enseñarles el camino de Cristo. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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sábado, 29 de mayo de 2021

Lo que tengas es suficiente para Dios

 


Lo que tengas es suficiente para Dios

“Y Eliseo le dijo: ¿Qué te haré yo? Declárame qué tienes en casa. Y ella dijo: Tu sierva ninguna cosa tiene en casa, sino una vasija de aceite. Él le dijo: Ve y pide para ti vasijas prestadas de todos tus vecinos, vasijas vacías, no pocas”. 2 Reyes 4:2-3

“Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho”. Marcos 11:23

“Más tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público” Mateo 6:6

Recordemos un poco esta historia en el Antiguo testamento, cuando el profeta Eliseo va donde una viuda que había quedado muy endeudada cuando su esposo murió, y estaba muy angustiada porque en ese entonces el acreedor se llevaría a sus dos hijos como siervos, ella acude al profeta Eliseo para que le ayude. Él le da una respuesta un poco inusual: “Y Eliseo le dijo: ¿Qué te haré yo? Declárame qué tienes en casa”. “Y ella dijo: Tu sierva ninguna cosa tiene en casa, sino una vasija de aceite”.

El profeta le da la orden de conseguir con sus vecinos muchas vasijas vacías y que luego, se encierre con sus hijos y empiece a llenar una a una todas las vasijas con el aceite que tiene. Cuando empezó a hacerlo en obediencia, el aceite comenzó a fluir y no cesó hasta que todas las vasijas estuvieron llenas. Esto debe dejarnos una gran enseñanza: Dios actúa y hace milagros en vasijas completamente vacías.

Preguntémonos entonces: ¿por qué a veces, a pesar de orar, no recibimos respuestas? Porque necesitamos vaciarnos de autosuficiencia, porque no podemos resolver el problema por nosotros mismos, de incredulidad, porque dudamos de lo que Dios es capaz de hacer en favor de nosotros; librarnos de prejuicios, de impaciencia, de miedos, y de todas esas actitudes que impiden que el Señor realice milagros en nuestra vida. A veces estamos tan llenos de tantas cosas que no hay espacio para que Él intervenga. Toda nuestra estrechez está en nosotros mismos, lo que falla es nuestra fe, no sus promesas.

Recordemos lo que dice Efesios 3:20 “Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros”. Dios es suficiente para llenarnos, por eso tengamos cuidado de no limitar sus bendiciones por nuestra falta de fe y por la desobediencia.

Al Señor Jesús sólo le bastaron cinco panes y dos peces para alimentar una multitud. Su poder se desata cuando tenemos fe, cuando aprendemos a caminar, no bajo las circunstancias, sino bajo su gracia y lo único que necesitamos hacer es entregarle todo lo que tenemos y lo que somos, siendo obedientes. Entonces tendremos suficiente aceite, en otras palabras, tendremos la plenitud de Cristo en nuestra vida.   Oración.

«Señor Jesucristo, sin fe es imposible agradarte, por eso quiero entrar en lo secreto de tu Presencia para pedirte que quites mi autosuficiencia, incredulidad, temor, y todas esas actitudes que impiden que tú obres milagrosamente en mí, ayúdame a confiar en tus promesas y a obedecer tu Palabra. Amén.    Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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viernes, 28 de mayo de 2021

Transforma nuestra vida

 

Transforma nuestra vida

“Palabra de Jehová que vino a Jere


mías, diciendo: ponte a la puerta de la casa de Jehová, y proclama allí esta palabra, y di: Oíd palabra de Jehová, todo Judá, los que entráis por estas puertas para adorar a Jehová. Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Mejorad vuestros caminos y vuestras obras, y os haré morar en este lugar. No fiéis en palabras de mentira, diciendo: Templo de Jehová, templo de Jehová, templo de Jehová es este. Pero si mejorareis cumplidamente vuestros caminos y vuestras obras; si con verdad hiciereis justicia entre el hombre y su prójimo, y no oprimiereis al extranjero, al huérfano y a la viuda, ni en este lugar derramareis la sangre inocente, ni anduviereis en pos de dioses ajenos para mal vuestro, os haré morar en este lugar, en la tierra que di a vuestros padres para siempre”., Jeremías 7:1-7

Cuando miramos este pasaje donde el Señor le pide a Jeremías que se pare en la puerta del templo y exhorte al pueblo a volver a Él, son palabras de reproche que ellos no quieren escuchar. Creen que sólo con asistir al templo físico ya están protegidos por Dios, pero en realidad, aunque han restaurado el lugar de adoración, no hay un verdadero cambio en sus vidas.

No podemos mentirle a Dios, nuestro cambio no puede ser externo y superficial, el Señor quiere un nuevo corazón para que le adoremos en Espíritu y en Verdad, en cualquier momento y en cualquier lugar. Como dice Ezequiel 36:26-27: “Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra”.

Los templos físicos son solo piedra y cemento, el verdadero templo es nuestro propio cuerpo y nuestra verdadera adoración es una vida transformada, donde nada ocupe el lugar de Dios, porque muchas veces seguimos adorando ídolos terrenales. De nada sirve asistir al templo, hacer cultos de adoración si no hay un verdadero retorno a Dios.

El Señor quiere arrepentimiento, no una religión sin compromiso personal con Él, quiere que dejemos nuestro estilo de vida pecaminoso y tengamos una verdadera renovación interior. Hoy es el momento de reflexionar si ir a la iglesia, cantar en el coro, enseñar en los ministerios, predicar o hacer la santa cena, se han vuelto sólo actividades vacías o si realmente las estamos haciendo para honrar a Dios.

Cuando se repite la frase “templo de Jehová” tres veces, es una manera de enfatizar lo que el Señor quiere decir, para que dejemos de confiar en nuestras palabras de mentira ya que la bendición y protección de Dios sólo vendrán cuando hagamos su voluntad y no la nuestra. Para recibir la bendición debemos actuar en justicia, haciendo lo bueno y correcto, lo que le agrada a Dios, amándolo a Él y a nuestro prójimo.

Recordemos Santiago 1:26-27 “Si alguno se cree religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la religión del tal es vana. La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo”.

Claramente hay muchos que se escudan bajo una religión, haciendo sólo prácticas externas para ser vistos como piadosos, pero no tienen una genuina transformación en su corazón. Es lo mismo que nosotros como cristianos que podemos excusarnos diciendo que vivimos bajo la gracia, pero seguimos pecando deliberadamente.   Oración.

«Examina oh Dios mi corazón y mira si en él hay iniquidad, porque no quiero pecar contra ti, viviendo una doble vida. Si te he invitado a vivir en mí, es porque anhelo que seas tú el que gobierne mi vida, deseo solo adorarte con todo mi ser y cuidar mi cuerpo, templo de tu Santo Espíritu. Ayúdame a vivir en integridad, obedeciendo tus mandamientos. En Cristo Jesús. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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jueves, 27 de mayo de 2021

Consejo de Dios: sabiduría e inteligencia

 


Consejo de Dios: sabiduría e inteligencia

“En los ancianos está la ciencia, y en la larga edad la inteligencia. Con Dios está la sabiduría y el poder; suyo es el consejo y la inteligencia”, Job 12:12-13

Todos acumulamos años de vida llenos de experiencias, pero no son los años los que dan sabiduría, pues la sabiduría viene de vivir las experiencias con Dios a través de sus verdades y revelaciones. David decía: “Enséñame, oh Jehová, el camino de tus estatutos, y lo guardaré hasta el fin” (Salmo 119:33)

No todos estamos dispuestos a aprender, porque pensamos que lo sabemos todo y hemos cerrado la mente al aprendizaje, pasando por la vida con suprema autosuficiencia. Así era el pueblo judío, dice la Biblia: “Muchas veces los libró; mas ellos se rebelaron contra su consejo, y fueron humillados por su maldad. (Salmo 106:43)

Cuántas veces nosotros hemos desechado las amonestaciones de Dios, hemos sido indiferentes a su Palabra, pero es sabio escuchar el consejo, sabio aprender de las experiencias, sabio aprender de las lecciones de vida de otros, o sea, es bueno querer aprender, saber observar y saber escuchar. Jesús dijo: «Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan”. (Lucas 11:28)

Dice también la Biblia: “Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos. No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento, que han de ser sujetados con cabestro y con freno, porque si no, no se acercan a ti”. (Salmo 32:8-9)

Hermano, el Señor quiere instruirnos, guiarnos y aconsejarnos, por eso nuestra respuesta debe ser de sometimiento y aceptación a Él. Puede ser que tengamos la fuerza del caballo, pero, aun así, como éste, necesita ser sujetado con freno en su boca para que quien lo monta pueda dirigirlo. Oración.

Señor, reconozco mi condición de pecador, de creerme autosuficiente, pero me acerco a ti con corazón humillado para oír tu Palabra, tu consejo y adquirir ciencia y sabiduría, porque sólo en tu boca está la inteligencia. Te amo Señor. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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miércoles, 26 de mayo de 2021

¿Quién podrá entender sus propios errores?

 


¿Quién podrá entender sus propios errores?

“¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos. Preserva también a tu siervo de las soberbias; Que no se enseñoreen de mí” Salmo 19:12-13

“Pues si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios, y él sabe todas las cosas. Amados, si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos en Dios; y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él”. 1 Juan 3:20-22

El Salmista se hace una pregunta que nosotros regularmente deberíamos hacernos: ¿Cómo podemos conocer todos los pecados escondidos en nuestro corazón? Hay que sacar tiempo delante de Dios para examinar nuestro interior y pedir perdón si encontramos que hay cosas, de las cuales, no somos conscientes y que se están interponiendo en nuestra comunión con Dios.

Todos deseamos ser perdonados y limpiados de nuestros pecados, más cuando sabemos que los hemos cometido a sabiendas. Aquí David nos dice que no siempre podemos estar seguros de que hemos hecho algo malo, habla de esas faltas ocultas o pecados secretos que todavía pueden tener dominio sobre nosotros y que no agradan a Dios, por eso, cuando nos confesamos delante de Él, debemos pedir perdón por los pecados de omisión.

La Palabra escrita es la revelación de Dios y usada por el Espíritu Santo puede mostrarnos si hemos fallado y llevarnos a orar en el trono de gracia, para limpiarnos y mantener una vida de comunión constante. Es bueno disponer nuestro corazón, para aceptar también exhortaciones y correcciones de las fallas, que otros han visto en nosotros, que no nos damos cuenta y nos han llevado a pecar sin intención, porque a menudo los cristianos nos volvemos ciegos ante nuestras propias flaquezas, por eso, nuestra oración debe ser la del salmista: “Líbrame de los que me son ocultos”.

Nuestra actitud debe ser humilde, reconociendo que no somos perfectos y no llenarnos de arrogancia, porque el deseo de todo creyente es agradar a Dios. Permitamos al Señor que todos nuestros pensamientos, palabras y actos pasen por el filtro del perdón para no hallarnos pecando. Acerquémonos con confianza a nuestro Redentor y admitamos que necesitamos depender de Él en cada aspecto de nuestra vida.

El perdón de Dios es total y completo, aun cuando se trate de pecados inconscientes.  Oración

«Señor, vengo delante de ti a rendir mi corazón y a pedirte que lo escudriñes, líbrame de pecar intencionalmente y que mis pecados me controlen, pero también límpiame de esas actitudes, palabras y acciones que no te agradan y de las cuales no me percato, con las que te he ofendido a ti y a otros. Muéstrame cualquier pecado en mi vida que estoy pasando por alto. Mira mi corazón arrepentido y contrito y vuélveme el gozo de tu salvación. En Cristo Jesús. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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