lunes, 17 de noviembre de 2014

Proverbios 20:3

Honroso es al hombre evitar la contienda, pero no hay necio que no inicie un pleito.



La versión reina Valera dice: …mas todo insensato se envolverá en ella.
Estoy convencido que es más fácil entrar en discusión que evitarla. Todo se complica cuando nuestro punto de vista, nuestras ideas y sobre todo nuestro orgullo están de por medio. Me gusta la descripción de Reina Valera al explicar que cuando entramos en algún pleito o discusión y en lugar de frenarla le damos vida, nos vemos envueltos por la misma pelea y de ahí nada bueno puede salir. Cuando un pleito nos envuelve, nos quita la claridad para pensar, la humildad en el corazón no está a la vista sino fuera de esa envoltura, el amor al prójimo queda en el olvido junto con el respeto. Lo único que ha sobrevivido es el odio, el orgullo y los deseos de “vencer”. ¿Cuántas veces lo seguiremos haciendo? Es muy probable que ya hayas vivido algo así, que te hayas peleado con algún ser querido, con algún compañero de trabajo o alguien en la calle. Te dieron un golpe en tu “punto frágil” y explotaste. Te dejaste envolver por la furia. Te dejaste dominar por la ira. Diste rienda suelta a la contienda en lugar de buscar evitarla. Nuestro Dios conoce perfectamente lo que pasa por nuestra mente. Sabe que si no ponemos dominio sobre nuestro ser, los resultados pueden ser muy destructivos. Por eso su palabra está llena de principios y mandamientos, para guiarnos a una mejor vida. Para evitarnos caer en problemas que no sabremos resolver. Para llevarnos a una mejor comunión con Él. ¿Acaso crees que el honrar a tus padres, no mentir, no cometer adulterio, tienen como propósito el que Dios sea más dios? El propósito de sus mandamientos es mostrarnos un camino distinto al que conocemos. Un camino mejor. Observa a tu alrededor. Cuando te encuentres en medio del tráfico rumbo a tu trabajo, date cuenta del estado de la gente. Cuando veas personas discutiendo y perdiendo todo tipo de cordura, es en ese momento cuando decidimos tomar las riendas de nuestros impulsos y echamos todo a perder. Tú conoces las consecuencias. Las has vivido una y otra vez. ¿Cuántas veces más?
Hay un programa que me gusta mucho acerca de un entrenador de perros que enseña a las personas la psicología del perro. Perros que parecían no tener solución, se vuelven tranquilos y dóciles al entender que su dueño es el que toma las decisiones. El resultado es bueno para todos, tanto para el perro, el dueño y los vecinos. Así mismo me gustaría que pusiéramos atención a nuestro “entrenador” Dios y escucháramos con gran atención a todas las correcciones que nos hace en cada día que vivimos. Dejarnos corregir y dócilmente aceptar nuestro error. Recuerda, dar rienda suelta a tus enojos, pleitos y contiendas no trae nada bueno, por el contrario, es honroso, sabio y correcto el evitarla.

Oración
Señor: Tú sabes lo difícil que es para mí controlar mi carácter. Perdona que termine envuelto en pleitos y no te deje trabajar en mi corazón. Te pido que me transformes. Te pido que pueda escuchar tu voz cuando las cosas se salen de control. Corrige mi vida Señor. Te lo pido en el nombre de Jesús
Amén

sábado, 15 de noviembre de 2014

Romanos 12:17-18

Romanos 12:17-18
No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres.



Parece imposible. Cuando nos hacen algo, nuestra primera reacción es difícil que sea un pensamiento de bondad hacia ellos. Nos han lastimado. Han destruido nuestra confianza. Han abusado. Actualmente, el mundo no pinta un panorama fácil. Me parece que nunca lo ha sido. A veces tenemos situaciones externas como una crisis o una guerra y en otras ocasiones todos los problemas se encuentran dentro de nuestra familia. Pienso en una persona asesinada, en un secuestro o un abuso sexual, situaciones muy difíciles y devastadoras para los afectados. Unos piden por el mayor castigo posible y los otros piden por misericordia. Es fácil decidir cuando no somos los afectados. Pero Dios nos da una instrucción el día de hoy que nos incluye a todos: no pagues mal por mal sino procura lo bueno y busca siempre estar en paz con todos los hombres.
¿Quién se beneficia de tener esta actitud?
La verdad es que por la forma en la que crecí y probablemente tú también, me hace pensar que el beneficiado es aquél que hizo daño y no recibió ningún castigo por haberlo causado. No es muy fácil entender cómo me beneficia el regresarle con bien a alguien que me está haciendo mal y mucho menos buscar la paz, extender mi mano cuando mi contraparte está buscando lastimarme.
Nos guste o no. Lo entendamos o no. Nosotros somos los que se benefician de regresar lo bueno cuando recibimos un mal. Somos los primeros en beneficiarse cuando buscamos constantemente el estar en paz con los demás. La primera razón es fácil: estamos obedeciendo a Dios y ello siempre trae bendición a nuestra vida. La segunda resulta de la primera: la obediencia a Dios nos hace acomodar nuestros principios y prioridades en el orden correcto. Cuando estamos buscando el reino de Dios por encima de nuestra propia voluntad, podemos ver con la perspectiva correcta y entender que los planes de Él son mejores que los nuestros. Pero no todo se queda en la teoría. Piensa en la cantidad de problemas y males que hay a nuestro alrededor. Piensa en cuánta gente vive con amarguras y corajes que están arraigados en sus corazones y no los dejan vivir tranquilos. ¿Cuántas amistades, matrimonios o familias destrozadas por no perdonar y buscar estar en paz? Pleitos entre hermanos. Iglesias divididas. Corazones lastimados. Cada vez que preferimos dar rienda suelta a nuestro enojo y coraje por haber recibido mal, lo único que estamos haciendo es crear un círculo vicioso que no traerá paz por más que pensemos que estamos en ese camino. El odio nos come por dentro mientras la paz nos da vida. sé que no es fácil, pero de lo que estoy convencido es que Dios lo dice por nuestro propio bien. Pidamos a Él que nos transforme y podamos regresar el mal con bien y buscar la paz en todo momento.

Señor:
Ayúdame a cambiar pues no hay ganas en mí que quieran regresar el mal con bien ni paz cuando recibo guerra. Sé que Tú puedes transformarme y te pido que así sea. Pon amor y paz en mi corazón y quita mis enojos, rencores y corajes. No permitas que se arraiguen en mí los deseos de venganza sino que pueda recordar que me pides estar en paz siempre que dependa de mí. Libérame de estar atado a los deseos de venganza, corajes y enojos. En Cristo Jesús te lo pido.
Amén

viernes, 14 de noviembre de 2014

Hechos 9:1-2

Hechos 9:1-2

Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote, y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajese presos a Jerusalén.



A veces, cuando leo la biblia, debo poner atención para no pasar por alto ningún detalle. También debo recordarme en que a veces sus descripciones pueden sonar muy exageradas pero si las traigo a tiempo presente, con el vocabulario actual, logro entender que he caído en las mismas situaciones y logro identificarme con el contexto. Por ejemplo, cuando el versículo nos habla de que Saulo respiraba amenazas y muerte en contra de los discípulos mi primer pensamiento fue que yo no he estado en una situación así. Pero, si reflexiono un poco sobre aquellos momentos en los que mi enojo, mi ira o mi rencor han tomado dominio sobre mí, definitivamente que mis pensamientos y mis respiros no eran de amor sino que estaban llenos de amenazas. Piénsalo. No estamos muy distantes de lo que Saulo estaba pensando. ¿En cuántas ocasiones no has tenido sentimientos de venganza? Se honesto. Saulo era un hombre judío que no soportaba ver que los seguidores de Jesús pudieran tener éxito compartiendo el evangelio que él consideraba falso. Dentro de su coraje e ira, decide tomar cartas en el asunto pidiendo por la autoridad de poder arrestar y llevar a juicio a todos aquellos que estuvieran predicando al Nazareno.
¡Cuánto odio! ¡Cuánta amargura acumulada!
Aunque pareciera distante su reacción, es muy importante ser analíticos y entender si tenemos esas mismas reacciones. Cuando alguien nos hace algo, tenemos dos opciones para reaccionar: la difícil y la fácil. Empezaré por la fácil. En ésta, haces lo primero que te viene a la mente. De hecho no estás al control y solamente sientes un deseo de venganza. Puede ser que guardes este sentimiento por muchos años, incluso ahora mismo puedes estar recordando alguno que no has dejado ir y esperas el momento de poder desquitarte o sacarte esa espina. En cuanto a la segunda, involucra al Espíritu Santo y sus frutos: dominio propio. Entregas tus corajes, enojos e iras al Señor. Recuerdas que Él es quien hace justicia, que de Èl es la venganza y que Él es la Ley. Finalmente tú pones la otra mejilla y recuerdas que fuiste perdonado sin merecerlo por la increíble gracia y misericordia de Dios. ¿Difícil no? La mayoría estamos dentro de la primera, pero nuestra meta es estar en la segunda.
Perdona. Ama a tu prójimo incluyendo al que te ha lastimado o a tus enemigos. No permitas que la ira tome el control pues tus decisiones serán totalmente incorrectas. ¡Medítalo! Insisto, se honesto.

Oración
Padre nuestro: Tú que eres Todopoderoso te pido porque puedas quitar de mi corazón mis enojos, corajes, amarguras e iras. Quita de mí cualquier deseo de venganza y guíame para poder poner la otra mejilla como Jesús lo hizo. Ayúdame a hacer tu voluntad primero que la mía. Te lo pido en el nombre de Cristo Jesús
Amén.

jueves, 13 de noviembre de 2014

vida en abundancia

ya Cristo en el nuevo Pacto dejo su Enseñanzas. que vino para dar vida y
vida en abundancia. ya El iba a dar su vida por los adúlteros y toda clase de pecados. EL es el cordero de Dios que quita los pecados del mundo. ahora entendemos que la paga del pecado es muerte. en el antiguo testamento era muerte literal. en el nuevo testamento es muerte Espiritual. lo cual ay que venir a Cristo arrepentido pidiéndole perdón de todo corazón y El es fiel para perdonarnos

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Hechos 12:18-19

Hechos 12:18-19
Luego que fue de día, hubo no poco alboroto entre los soldados sobre qué había sido de Pedro. Mas Herodes, habiéndole buscado sin hallarle, después de interrogar a los guardas, ordenó llevarlos a la muerte. Después descendió de Judea a Cesarea y se quedó allí.



El rey no conoce la historia y es imposible que pudiera entender el hecho de que un ángel vino y liberó a Pedro. Realmente no tenía otra opción más que dudar de sus propios guardas. Injusto y triste pero cierto. Un día los soldados terminaron su día de trabajo y se fueron a sus casas. Al día siguiente, al terminar se les mandó matar. Si has perdido a un ser querido puedes entender perfectamente esto. Un día platicamos con él o ella y al día siguiente ya no está con nosotros. Recuerdo historias estando en la universidad de personas que habían sufrido un choque y que habían fallecido. También recuerdo de otra persona que tuvo una enfermedad sumamente grave y no pudo terminar la preparatoria y finalmente falleció. Personas que un día las vemos bien y al otro día simplemente ya no están.
No nos corresponde decidir cuándo ni cómo partiremos. Tampoco podemos evitar o influir que nuestros seres queridos se queden más tiempo. Esto me hace pensar en los soldados que cuidaban de Pedro. Probablemente algunos tenían familia y otros podían ser solteros. Tal vez alguno de ellos pensaba que mañana haría tal o cual cosa sin saber que no llegaría ese día. También pienso en aquellos que viven pensando que después tendrán tiempo para “arrepentirse”. Viven sin pensar en las consecuencias de sus actos. Hacen a un lado a Dios y piensan que así podrán seguir hasta que les parezca suficiente. La verdad es que así seguirán pero hasta que al Señor le parezca suficiente. La carta de Santiago nos recuerda que la vida es como una neblina que se disipa en un instante por lo que debemos ser humildes y reconocer que no tenemos el control que pensamos sobre ella.
Siempre resulta difícil hablar sobre la muerte. Principalmente porque nunca podemos tener una respuesta satisfactoria para aquellos que han sufrido la pérdida. Con los versículos de hoy podemos y debemos recordar que nosotros no decidimos el cuándo ni el cómo seremos llamados. Podemos estar realizando nuestras tareas diarias y de un momento a otro no habrá más días.
Por último quiero tocar un tema delicado. Los deseos de venganza. En este caso, sabemos que Herodes fue el responsable directo de la muerte de los soldados por lo que las familias de los mismos podrían enfurecerse contra el rey. Cuidado, la venganza no es de nosotros. El juicio lo realiza Dios y es Él y solo Él quien llama a rendición de cuentas. Herodes va a tener su propio juicio así como todos aquellos que te hayan hecho algo. No busques la venganza porque no te pertenece. A ti te corresponde perdonar…

Oración
Padre: no es fácil entender el por qué te llevas a la gente. Te pido que pueda ser humilde y valorar los días que me permites estar aquí junto con aquellos que me rodean. Quiero vivir agradecido y reconociendo que así como das también quitas en tu plan perfecto. Gracias por tu amor, en el nombre de Jesús. Amén

martes, 11 de noviembre de 2014

Hechos 5:6-8


Hechos 5:6-8


Después de pasar entre los judíos unos ocho o diez días, Festo bajó a Cesarea, y al día siguiente convocó al tribunal y mandó que le trajeran a Pablo.  Cuando éste se presentó, los judíos que habían bajado de Jerusalén lo rodearon, formulando contra él muchas acusaciones graves que no podían probar.  Pablo se defendía: no he cometido ninguna falta, ni contra la ley de los judíos ni contra el templo ni contra el emperador.


Los envío como ovejas en medio de lobos.  Por tanto, sean astutos como serpientes y sencillos como palomas (Mateo 10:16).  Yo sé que es difícil recibir acusaciones falsas.  Sé que es difícil recibir ataques injustificados.  Sé también que duele cuando nos lastiman o nos traicionan.  ¿Pero sabes algo?  Debes aprender a tener dominio de tu cuerpo, de tu mente y de tus reacciones.  No puedes ir por el mundo tratando de vengar cada daño que te han hecho.  No puedes andar buscando descargar tu ira en el momento en que se te presente una oportunidad.  Estos deseos no provienen de Dios sino de tu naturaleza carnal.  Estos deseos y pensamientos son los que debes entregar a Dios y pedir que los remueva de tu interior.  La palabra de Dios nos ayuda a entender con más claridad el propósito de tu vida y la mía junto con las dificultades que atravesaremos.  ¿Quiénes somos?  Ovejas.  ¿Cómo debemos reaccionar?  Con inteligencia y humildad.  ¿Qué enfrentaremos?  Lobos.  ¿Qué nos harán?  Querrán devorarnos.  ¿Lo puedes ver?  Con la biblia nos podemos preparar para lo que ha de venir.  En los equipos de rescate, constantemente realizan simulacros de posibles emergencias que pudieran ocurrir.  ¿Con qué fin?  El día que una situación se presente, ellos estarán mejor preparados para actuar con la cabeza fría y enfocada en resolver lo que se presente.  Así estaba Pablo y así debemos estar nosotros.  Preparados.  Listos para lo que venga.  No distraídos sino enfocados y listos para encontrarnos entre lobos y reaccionar sabia y sencillamente.  Medita en esto: ¿qué tipo de reacción quieres tener si te encuentras en medio de lobos y no te has preparado para lo que estás atravesando?  Suena ilógico pero así somos.  Como dice el dicho “queremos ir a la guerra sin fusil”.
Date cuenta de los ataques que estaba recibiendo Pablo.  Tenía a varias personas en su contra y en su cara mintiendo y viéndolo con odio y coraje.  Tratando de intimidarlo y hacerlo sentir mal.  Buscaban su muerte.  Buscaban acabar con él en cualquier momento.  ¿Intimidante?  ¡Seguro que sí!  Pero Pablo pasó dos años encarcelado preparándose para este momento.  Sin temor, se defendió como serpiente y paloma.  Soy inocente.  Suena sencillo pero sus palabras son sumamente eficaces y profundas.  No les dijo mentirosos.  No los atacó.  No trató de explicar que estaban poniendo una trampa en su contra.  Con su respuesta los dejó sin oportunidad para más provocación.  ¡Así debemos reaccionar!  No por instinto ni por impulso sino con meditación y sabiduría queriendo seguir los pasos de Jesús.
Es normal atravesar este tipo de circunstancias.  No te extrañes ni sientas que Dios se ha alejado.  Él está ahí.  Te está viendo.  Prepárate.  Lee y estudia la Biblia.  Ora constantemente.  Busca consejo de alguien familiarizado con los principios de Dios.  Así, podrás estar mejor preparado para ser sabio y humilde en tus acciones.
Oración
Padre nuestro: Tú eres omnipresente y eres Santo.  Permite que mi prioridad sea buscar tu reino y aprenda a vivir conforme a tu voluntad y no la mía.  Quiero aprender a ser sabio y sencillo y a estar preparado para lo que pueda venir.  Te doy gracias por darle sentido a mi vida y por estar siempre ahí cuando más te necesito.  Te pido traigas paz a mi corazón.  En el nombre de Jesús te lo pido.  Amén 

domingo, 9 de noviembre de 2014

Colosenses 1:17-18

Colosenses 1:17-18
Él (Cristo) es anterior a todas las cosas, que por medio de Él forman un todo coherente. Él es la cabeza del cuerpo, que es la iglesia. Él es el principio, el primogénito de la resurrección, para ser en todo el primero.



Para complementar el principio de que Cristo es Dios y que siempre ha existido, podemos analizar Juan 1:1-3 en la que dice que en el principio ya existía el Verbo (Cristo) y el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios. Por medio de Él (Cristo) todas las cosas fueron creadas.
¿De qué te sirve saber que Cristo fue antes que todo, que es la cabeza de la iglesia y el primero en la resurrección?
Voy a empezar por la resurrección. En la historia del descubrimiento de América, sabemos que se dio por buscar nuevas rutas para llegar a las Indias pues a través de Europa se encontraban bloqueadas. Imagina a aquellos que estaban subiendo a las carabelas sin tener idea de qué esperar. Tal vez algunos seguían pensando que la tierra era cuadrada y que caerían a un precipicio, otros tendrían otro tipo de miedos e incertidumbres. Finalmente, emprendieron el viaje y llegaron. No a su destino pero sí a América. Los siguientes viajes, aunque complicados por las aguas y el clima, fueron distintos pues la gente sabía que llegaría a algún lado y no perecería en medio del mar. Así pasa con el camino que Cristo nos ha trazado con la resurrección. Ninguno de nosotros podría haberlo hecho antes. Ninguno de nosotros sabría cómo llegar a nuestro destino final. Gracias a que Él nos muestra el camino, podemos quitar toda esa incertidumbre que hay alrededor de la muerte y nuestro destino final. Gracias a la resurrección de Cristo, ahora tenemos una vereda bien trazada con destino a su presencia.
Con respecto a Cristo siendo la cabeza de la iglesia me parece el fundamento para funcionar como congregación que desea seguir sus pasos. Cada vez que se presenta un problema en las congregaciones, están prácticamente ligadas a que una de las partes no está entendiendo quién es la cabeza principal. A veces bajamos la mirada y pensamos que aquellos que tenemos enfrente son los líderes y cabezas. No. Solamente hay un líder al cual todos servimos llamado Jesús. Este líder nos dejó el ejemplo de que, aún siendo el Señor de todo, lavó los pies de sus discípulos. Ahora, si nuestra “cabeza” lava los pies y su vida es de servicio, ¿qué nos corresponde hacer? Lo mismo. Siempre que estés en un grupo que siga a Cristo, debes estar atento y promover que siempre sea Él la cabeza. Que sea Él quien de la dirección, el propósito y el paso que se debe tener. Es fácil que, como humanos, nos queramos adueñar de lo que le corresponde a Dios.
Por último, es importante que tengas la convicción de que, a través de Cristo, toda la tierra fue creada y funciona. Me gusta que dice: por medio de Él (las cosas) forman un todo coherente. No fue una creación sin sentido ni caprichosa. Tiene un propósito. Está bajo control y se mantiene bajo su mandato. Ahora medita sobre estas características de Cristo y cómo pueden impactar tu vida.

Oración
Señor: Gracias por la vida de Jesús. Gracias porque ahora tenemos un camino bien definido y borra toda incertidumbre. Te pido que pueda llevar una vida de obediencia y que pueda entender tu palabra. Permite que entienda el valor de lo que hizo Cristo en la resurrección, al ser el creador de todo y como cabeza de la iglesia. Te lo pido en Cristo Jesús
Amén