miércoles, 19 de marzo de 2025

El fuego ardiente

 


El fuego ardiente

 “Me sedujiste, oh Jehová, y fui seducido; más fuerte fuiste que yo, y me venciste; cada día he sido escarnecido, cada cual se burla de mí. Porque cuantas veces hablo, doy voces, grito: Violencia y destrucción; porque la palabra de Jehová me ha sido para afrenta y escarnio cada día. Y dije: No me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre; no obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo, y no pude.”, Jeremías 20:7-9

“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.”, Hebreos 4:12

La palabra de Dios es tan fuerte que el profeta no puede acallarla, aunque esto signifique para él mismo ingratitud, rechazo o burla de parte del pueblo a quien dirige el mensaje enviado por Dios.

Me sedujiste, es la declaración que expresa que el resplandor de su gloria por medio de la revelación de su Palabra es mucho más grande y fuerte que su misma humanidad, que su propio yo. Es decir, que la relevación de la Palabra le hizo entender lo que él en su propia lógica no entendía y ahora tenía que comunicarlo al pueblo, para que este se arrepintiera.

Ahora a nosotros se nos ha predicado el evangelio, y debemos estar más atentos que nunca, a escuchar y atender; porque lo que se dice cambia el rumbo de nuestra vida, y nos transforma profundamente, pero ha de ser revelado a nosotros por su Espíritu, porque en nuestra carne no entendemos, “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.” (1 Corintios 2:14)”.

Este fue el designio de Dios, que por el mensaje del evangelio de la gracia de Dios en Cristo, fuésemos salvos creyendo en él y no con nuestro razonamiento natural: “Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación” (1 Corintios 1:21), y esta locura de la predicación es a la que debemos estar atentos; esta palabra que es capaz de entrar hasta lo más profundo de nuestro ser, dividir lo espiritual de lo que está en nuestros pensamientos, emociones y voluntad; es capaz incluso de revelar la verdadera intención de nuestro corazón, y nos arde por dentro para hacer en nosotros aquello para lo cual fue enviada por Dios. No podemos callarla, pues su palabra es antorcha que alumbra en medio de la noche más oscura. (2 Pedro 1:19)

El Señor nos confronta cada día con las sagradas escrituras, porque quiere quebrantar nuestro duro corazón: “ ¿No es mi palabra como fuego, dice Jehová, y como martillo que quebranta la piedra?“ (Jeremías 23:29), así que estemos atentos, escuchemos verdaderamente, dejémonos seducir por su voz y que en nuestro corazón fluya el fuego ardiente de su palabra de verdad por su Espíritu Santo.  Oración.

«Padre, quiero estar atento a tu Palabra, porque es espíritu y es vida, porque por medio de Jesús me diste tu Espíritu para revelarme tus principios de vida, tu plan maravilloso en Cristo, que no podía entender ni comunicar en mi propia carne, sino andando diariamente en tu Espíritu, para reflejar la vida de Cristo en mí. Amén

martes, 18 de marzo de 2025

Una búsqueda de la verdad

 


Una búsqueda de la verdad

 “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.”, Juan 14:6

“Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”, Juan 8:31-32

En una búsqueda de la verdad, científicamente, se deduce que la verdad debe ser consistente, coherente y razonable. También que se debe poder experimentar y comprobar; sin embargo, la verdad no es una filosofía, no es una ideología, la verdad no es relativa, aunque se prueba en marcos contextuales; sino que la verdad es una persona viva, él es la verdad en sí mismo, es Jesucristo.

Tuve un encuentro personal con Jesús que me cambió la vida, me dio propósito, sentido a mi vida y paz. Se me mostró por su misericordia, que todo lo que yo creí no tenía correspondencia con la realidad, aunque parecía deslumbrante. Por ejemplo, entendí que el mundo no giraba en torno a mis deseos personales, que yo no era realmente libre de decidir mi propia vida, porque estaba esclavo de mis deseos pecaminosos, de un mal interior que me llevaba a hacer el mal que no quería hacer. El pecado me tenía esclavo, y en mi propia fuerza, conciencia o concentración mental no podía ser libre.

Puesto que mi vida era ilusoria, encontré en su Palabra toda la evidencia de un diseñador amoroso y libertador:

“Mi embrión vieron tus ojos,

Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas

Que fueron luego formadas,

Sin faltar una de ellas.” Salmos 139:16 (Salmos- 700 años aprox. AC)

¿Cuál es ese libro en el que estaban escritas todas las cosas que luego de mi fueron formadas?

Respuesta: El libro de la vida. Este libro, no solo contiene los nombres de los salvos, sino también la información genética, su creación, su desarrollo, su genética espiritual, todas sus obras, teniendo en cuenta que Dios es el creador y sustentador de la vida. (Apocalipsis 20:12)

En cuanto al ADN, la definición formal de la ciencia es que es el ácido desoxirribonucleico, el cual es un ácido nucleico que contiene las instrucciones genéticas fundamentales para el desarrollo, funcionamiento y reproducción de todos los seres vivos. No es coincidencia que esta definición moderna, sea muy parecida a la definición que tiene más de 2700 años de escrita en la Biblia.

Datos organizados y programados por el Diseñador, Arquitecto y Programador de nuestra alma, pero que no nos hizo robots, sino que nos dio capacidad de decidir, de buscar la verdad, de ver en su creación su magnificencia, su poder y evidencias tangibles de su sabiduría.

Donde hay datos e información ordenada, esto ilustra la improbabilidad de que la vida (o estructuras complejas como proteínas o ADN) se formen puramente por azar, porque tienen mecanismos informáticos sofisticados que solo pueden venir de una mente fuera del tiempo, de aquel que es el camino, la verdad y la vida: “Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.” (Colosenses 1:16). ¡Jesucristo!    Oración.

«Padre, mi búsqueda de la verdad me llevó a un camino infructuoso y sin esperanza, pero me encontraste, bajaste del cielo a la tierra, enviando a tu Hijo, en semejanza de carne, pero sin pecado, y condenaste mi pecado en su carne, para que ahora por medio de la fe yo fuese liberado. ¡Vivo ahora para tu gloria! En el nombre de Jesús. Amén.

lunes, 17 de marzo de 2025

El fruto del Espíritu es impulsado por la gracia

 


El fruto del Espíritu es impulsado por la gracia

“El cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, más el espíritu vivifica” 2 Corintios 3:6

“Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios. Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas que eran por la ley obraban en nuestros miembros llevando fruto para muerte. “Romanos 7:4-5

La ley demanda, pero la gracia provee. Es decir, la gracia nos otorga lo que la santa ley demanda.

Una explicación contundente la podemos hallar en el pasaje de hoy en Romanos 7:4-5, que nos explica que solo cuando estamos en la gracia (unidos a Jesús en su muerte y su resurrección) damos fruto para Dios, pero cuando estamos bajo la ley, la ley despertará en nosotros pasiones pecaminosas para que demos fruto para muerte, no porque la ley sea mala, sino por causa del pecado que habita en nosotros: “Mas el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, produjo en mí toda codicia; porque sin la ley el pecado está muerto.” (Romanos 7:8).

La naturaleza pecaminosa se aprovecha de la ley y produce en nosotros lo contrario, “ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley.”, (1 Corintios 15:56)

El estar tratando infructuosamente de cumplir la ley en nuestra fuerza nos lleva a la frustración, por que sucede todo lo contrario en nosotros; pero si somos liberados de la ley ahora servimos al régimen del Espíritu, como nos explica Romanos 7:6 de manera contundente: “Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra”

Pero este mensaje está en la Palabra de Dios para nosotros: la clave o llave para que el pecado no nos domine, no nos haga esclavos, es la gracia. (Romanos 6:14) y luego también se refuerza esta idea de la siguiente manera: “Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados;”(Romanos 6:17). En este contexto, ¿de cuál doctrina habla Pablo? La doctrina de la gracia de Dios.

Entonces ¿Qué fruto llevamos para con Dios, habiendo muerto a la ley? el fruto del Espíritu Santo, “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.”, Gálatas 5:22-23.

Nuestro ayudador, El Espíritu Santo, nos lleva día a día a no estar bajo la ley para que podamos dar fruto, entonces este fruto es activado en nuestra vida diaria cuando andamos por el Espíritu: “Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley.”, (Gálatas 5:18)

Concluimos que estar bajo la gracia de Dios y no bajo la ley, activa el fruto del Espíritu Santo en nosotros. (Romanos 7:4-5) y esto es un andar diario en el Espíritu ( Gálatas 5:18) pues no se trata del triunfo de ayer, ni el de mañana, sino tomar hoy de la provisión que necesitamos para reinar sobre el pecado recibiendo su abundante gracia y el don de justicia de Cristo Jesús .(Romanos 5:17)     Oración.

«Padre te alabo, porque por la gracia de Cristo he recibido tu Espíritu Santo para vivir andando en obediencia a tus principios cumpliendo la ley de Cristo que es el amor. Gracias por esta libertad que ahora tengo de vivir en el régimen del Espíritu para llevar mucho fruto y sea Cristo en mí reflejado plenamente para gloria de tu nombre, amén.

domingo, 16 de marzo de 2025

¿Qué significa que tenemos la mente de Cristo?

 


¿Qué significa que tenemos la mente de Cristo?

“Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo”, 1 Corintios 2:16

“Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden;”, Romanos 8:7

“Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante.”, 1 Corintios 15:45

Cuando Adán pecó, su espíritu perdió la conexión con Dios, inmediatamente su cuerpo recibió la muerte y sobre su alma vino la oscuridad. Esto pasó a todos los hombres, como nos dice Romanos 5:12 “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.”. En lo físico, o en el cuerpo, el hombre fue condenado a volver al polvo del cual fue tomado, polvo eres y al polvo volverás (Génesis 3:19b).

El hombre murió espiritualmente, y la muerte espiritual se refiere a la separación del hombre de Dios y la pérdida de la comunión con él.( Génesis 3:22 al 24). El alma entró en la oscuridad, sus pensamientos confundidos, sus emociones incontrolables y su voluntad esclavizada, ocurrió lo que dice: “Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la circuncisión de vuestra carne” (Colosenses 2:13a)

Pero Cristo lo cambió todo, pues el Padre hizo lo siguiente: “os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados,” (Colosenses 2:13b).

Cuando recibimos a Jesús en nuestro corazón, nuestro espíritu es pasado de muerte espiritual a vida eterna en Cristo Jesús: “Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, más el espíritu vive a causa de la justicia” (Romanos 8:10), aunque nuestro cuerpo heredó la muerte y se va desgastando a causa del pecado, nuestro espíritu es vivificado por su Espíritu, volvemos a tener conexión directa con Dios en Cristo, somos puestos en él, en su Hijo Santo y amado para tener comunión; es restaurado lo que se perdió en el huerto del Edén.

Esto quiere decir que, hasta que nuestro cuerpo sea transformado en cuerpo de gloria, como lo es el cuerpo de nuestro Señor Jesucristo, conviviremos con una antigua naturaleza carnal que no es capaz de comprender ni someterse a las cosas espirituales, pero la buena noticia es que nos ha sido dado, por gracia mediante la fe en Jesús, una nueva naturaleza, esto es Cristo en nosotros (Filipenses 3:21, 1 Corintios 15:53)

Y tenemos ahora la mente de Cristo, esto quiere decir que solo viviendo en el Espíritu, no en la carne, podemos entender las cosas espirituales por revelación “Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios” (1 Corintios 2:10).

Por esto la Palabra nos insiste a andar en el Espíritu. Significa que en cada paso que damos, cada cosa que decimos, cada intensión de nuestro corazón, podemos decidir que sea guiada por el Espíritu ya no por la carne. Es una crucifixión diaria de nuestra carne. Pero antes de Cristo, no había elección, éramos esclavos por naturaleza pero ahora estamos llamados y con la capacidad espiritual de obedecer esta enseñanza, en lugar de seguir viviendo como esclavos del pecado. (Romanos 6:17). ¡Maravillosa noticia!     Oración.

«Padre amado, tú enviaste a Cristo no para mejorarme o hacerme una buena persona, sino para que muriera en Cristo Jesús, porque mi viejo hombre está viciado, mientras que Cristo es perfecto y lleno de amor. Guíame por tu Espíritu a vivir esta nueva vida, para gloria de tu nombre, en Cristo Jesús, Amén.

sábado, 15 de marzo de 2025

El poder para vencer el pecado

 


El poder para vencer el pecado

Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne;” Romanos 8:3

Para ejemplificar el concepto del problema del pecado en el hombre y de cómo Dios nos da el poder para vencerlo cuando aceptamos su favor inmerecido en Cristo, podemos ilustrarlo con el siguiente caso: si tenemos un tumor, nosotros no lo podemos extraer nosotros mismos, nos haríamos un daño terrible, o moriríamos. Lo que hacemos es ir al cirujano, Cristo, para que lo extraiga y nos sane. La radiografía que teníamos del tumor, el diagnóstico preciso nos lo dio el radiólogo (la ley), pero él no puede sacarlo. Necesitamos de la cirugía (la gracia) y del cirujano (Cristo) para poder ser sanados definitivamente.

Cuando estamos atrapados en un vicio, no podemos dejarlo por nosotros mismos, por más que lo decidamos o incluso sea un anhelo; somos esclavos, por mucho que queramos no podemos auto liberarnos, si fuese así, Cristo no hubiera tenido que venir.

Por lo tanto, necesitamos creer la Palabra: “Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí.” (Romanos 7:19) y lo único que nos da el poder para salir de la esclavitud del “no puedo” o de no poder hacer el bien que quieres, es la gracia de Dios. Cristo dijo: “Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.” (Juan 8:36) y esto coincide perfectamente con: “Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia”; aqui usa la palabra “enseñoreará” del griego “kurieúo” que significa el que gobiena sobre’, pero cuando recibimos (creemos, aceptamos, lo hacemos para nosotros,) la abundancia de la gracia y del don de la justicia, reinaremos nosotros sobre el pecado: “ Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia.” (Romanos 5:17):

Es decir, aunque es algo que ya ocurrió, el hecho cumplido de nuestra salvación en la cruz, es una verdad que se extiende desde nuestra vida presente hasta nuestro futuro. Verdad que debemos creer hoy, para experimentar la libertad reinando sobre el pecado.  Oración.

«Padre, en Cristo Jesús me has dado el poder para vencer el pecado, tu gracia maravillosa y abundante para no ser esclavo, porque juntamente con Cristo he muerto para vida nueva y ya no soy esclavo de las exigencias justas de la ley que no podía cumplir en mi propia carne, ni del pecado que se aprovechaba de ella para impulsar en mí desobediencia. Que maravillosa noticia de libertad al tener ahora el poder de tu Espíritu para que Cristo viva a través de mi vida.

viernes, 14 de marzo de 2025

La gracia no se trata de que no debemos hacer nada

 


La gracia no se trata de que no debemos hacer nada

“Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.”, Romanos 9:16

“porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.”, Filipenses 2:13

“Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor.”, Efesios 5:15-17

La gracia no se trata de que no debemos hacer nada, todo lo contrario, sí hay que esforzarse, primero en conocer la gracia, “esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús”, en andar en la gracia de Dios; porque el mundo, el acusador, la religiosidad o el legalismo latente nos querrá sacar de la gracia y llevarnos a tratar infructuosamente de vivir en nuestra fuerza.

Pero debemos ser diligentes como dice Proverbios 10:4-5: “La mano negligente empobrece; Más la mano de los diligentes enriquece” y solo la gracia de Dios nos llevará a ser diligentes, a redimir el tiempo, a cumplir cuando Dios dice: “Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo” (Colosenses 4:5).

Es una batalla diaria. No es la gracia de ayer que necesitas para tu debilidad o dificultad de hoy, es la gracia de Dios disponible hoy, y es para todos porque Dios no hace acepción de personas. Cada día, ante cualquier reto, tentación, en todo, necesitarás del favor inmerecido de Dios. Es por lo tanto de gloria en gloria, no la gloria de ayer. (Romanos 3:22-24, 2 Corintios 3:18)

El pueblo de Israel tuvo que hacer dos cosas para disfrutar de la tierra prometida, 1. cruzar el Jordán, que es un tipo de bautismo en el Espíritu y simboliza dejar atrás el pecado al sumergirse en Cristo y segundo: tomar posesión de la tierra que Dios les prometió, eso implicó vencer muchos enemigo, batallar, pero el Señor nunca les dijo “vayan solos”, sino “yo voy delante de ustedes” (Éxodo 14:14, Josué 10:14), se trataba de confiar en Él, como nos explica el libro de Hebreos: “Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron.” (Hebreos 4:2).

Aquellos a quienes primero se les anunció la buena nueva no entraron por causa de desobediencia y ¿cuál fue la desobediencia de ellos, de muchos que no pudieron entrar?, pues que no se acercaron confiadamente al trono de la gracia: “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” (Hebreos 4:16). Éste es el contexto de la desobediencia que tuvo el pueblo: no creyeron. (Hebreos 4:6)

Te esfuerzas mucho más, cuando sabes que Dios está contigo, que va delante de ti peleando tus batallas. Estás tranquilo por dentro, pero activo por fuera, porque el reposo es una actividad dirigida por nuestro Josué definitivo: Cristo.  Oración

«Padre sé que por medio de la fe, tú has provisto de tu favor inmerecido en cada situación y con cada persona para andar diligentemente, enfrentando con toda fortaleza cada situación, no en mi fuerza sino en el poder de tu Santo Espíritu, reflejando a Cristo en cada batalla de mi vida. Amén.

jueves, 13 de marzo de 2025

Lo que NO es la gracia de Dios

 Lo que NO es la gracia de Dios

“Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.” Tito 2:11-14

“Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros, pues no estáis bajo la ley sino bajo la gracia” .Romanos 6:14

Vamos a aclarar qué no es la gracia de Dios, de acuerdo a la escritura. Lo primero que debemos aclarar, como base, es que NO es perseverar en el pecado:

La escritura dice “¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde?” (Romanos 6:1) y la respuesta contundente en Romanos 6:2 es: “En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?”. Así como Cristo murió, cada uno de nosotros, que hemos creído lo que Él hizo por nosotros, hemos muerto al pecado y hemos recibido plenamente el favor inmerecido de Dios.

Para ejemplificar: si estamos practicando la fornicación y decimos que estamos bajo la “gracia”, ¡no estamos experimentando la gracia sino el engaño! Necesitamos ser llevados de manera amorosa a la gracia, para verdaderamente ser liberados porque si el Hijo nos libera somos verdaderamente libres, porque el Hijo es “lleno de gracia y verdad” (Juan 8:36, Juan 1:14)

Si en alguna área de nuestra vida, estamos esclavos de algo que nos hace daño o hace daño a los demás, un vicio, pornografía, la comida, emociones descontroladas, iras explosivas, orgullo o cualquier conducta pecaminosa, nos hace falta experimentar la gracia de Dios en este aspecto, porque Romanos 6:14 dice: “Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros, pues no estáis bajo la ley sino bajo la gracia”.

Si realmente vivimos bajo la gracia, no estaríamos dominados por algún pecado porque este no reinará sobre nosotros o nos llevará esclavos, porque no estamos bajo la ley que nos demanda pero no puede proveernos lo que la gracia sí: poder para vencer el pecado. Ninguno que viva en pecado puede usar legítimamente la gracia como excusa para pecar, porque es contrario a las Sagradas Escrituras de Dios.

La gracia de Dios, como lo dice el versículo de hoy, nos enseña a renunciar, nos lleva a tomar decisiones que nos alejen de la impiedad y de los deseos mundanos, para vivir sobria, justa y piadosamente. Esto es maravilloso, el mundo puede estar bajo la mayor depravación moral, pero nosotros por la gracia de Dios, somos guardados, apartados para vivir vidas moralmente agradables a Dios (santidad).

En conclusión, la gracia de Dios no es persistir en el pecado, sino que la gracia de Dios nos impulsa a tomar decisiones que nos alejen del pecado y nos acerquen a Dios, para permanecer en Cristo y cumplir lo que dice 1 Juan 2:6: “El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.”   Oración.

«Padre, qué revelación tan maravillosa de tu favor inmerecido, pero disponible para todos por medio de la fe en Jesús; has manifestado tu sobreabundante gracia para que no perseveremos en el pecado, sino que permanezcamos en Cristo