lunes, 14 de diciembre de 2020

La carga del “qué dirán”

 


La carga del “qué dirán”

“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.” Filipenses 4:8

Perdemos gran parte de nuestra vida y nuestro propósito escuchando y tratando de hacer, muchas veces de manera inconsciente, lo que los demás nos dicen y no lo que Dios quiere para nuestra vida. Como consecuencia de esto vivimos presionados, intranquilos y muchas veces hasta frustrados; lo cual es un engaño, ¡un total engaño! Esto se convierte en una distracción del maligno para que dejemos de pensar en lo que verdaderamente da felicidad y vida en abundancia; lo cual es la buena, agradable y perfecta voluntad de Dios (Romanos 12:2).

Debemos centrar nuestra vida en agradar a Dios, en hacer todo por y para Él, (Colosenses 3:17, Colosenses 3:23-24) de esta manera no solo sentiremos, sino que estaremos seguros de que estamos pensando y actuando correctamente; sin incubar ideas falsas en nuestra mente, ni estando a la deriva de la sociedad. Así, podemos estar tranquilos, seguros, confiados y en paz en los brazos del Señor, haciendo su voluntad y caminando de su mano; por lo tanto, todo lo que venga para nosotros a corto, mediano o largo plazo nos ayudará a bien (Romanos 8:28).

Así que, hermanos, debemos estar atentos en todo tiempo a lo que Dios dice para nuestra vida y no al “qué dirán”, orando sin cesar para estar firmes y seguros y para que el enemigo no robe nuestra paz con sus mentiras y engaños.   Oración.

«Padre bueno, ayúdame a enfocar mi vida, a centrar todo mi ser en agradarte a ti y en pensar todo lo cierto, todo lo justo, todo lo bueno, todo lo amable y todo lo honesto, que así sea por el poderoso nombre de tu amado Hijo Jesús. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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domingo, 13 de diciembre de 2020

CARACTERÍSTICAS DE UN CORAZÓN

 


 CARACTERÍSTICAS DE UN CORAZÓN QUE AGRADA A DIOS

“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida.”, Proverbios 4:23

El creyente con un corazón cambiado está llamado a poner en práctica la gracia obtenida, guardando su corazón (santidad), y permitiendo ser dirigido por Dios, (Isaías 30:1-2, Jeremías 17:5).

Pero, ¿cómo es un corazón que agrada a Dios? En esencia es un corazón que NO es rebelde y obstinado (1 Samuel 15:23), que permite que la gracia de Dios lo dirija y lo sustente. Por esto debemos cultivar las características de un corazón que agrada a Dios: primero un corazón arrepentido, es decir contrito y humillado (Salmo 51:17), que reconoce cuando se equivoca, permitiendo que Dios limpie y corrija su andar, que luego se coloca en disposición y servicio a ese Dios misericordioso que lo ha perdonado (Salmos 108). Es un corazón que actúa en toda circunstancia con humildad, esto es, que es suave y apacible (1 Pedro 3:3-4), esperando obedecer a Dios antes que a mandamientos de hombres (Hechos 13:22). Estas características de arrepentimiento, servicio y humildad, hacen que tengamos un corazón íntegro, totalmente dedicado a Dios, (1 Reyes 8:61, 1 Reyes 9:4) y útil para toda buena obra.

Por lo tanto, no nos debemos dejar conducir por nuestra carne o nuestras emociones, sino por su Espíritu que ahora habita en nosotros por fe en Cristo. Es la clave para que nuestro corazón no se desvíe y gocemos de toda bendición.

Debemos cultivar cosas honestas que no contaminen nuestro corazón, también evitar cosas que entren por nuestros sentidos y nos lleven a alejar nuestro corazón de Dios, nos distraigan de su presencia y su guía. Por último, reflexionemos acerca de qué cosas pueden desviar nuestro corazón de la presencia de Dios. (Salmos 101:2-3, 1 Reyes 11:4, 1 Reyes 15:3)              Oración.

"Señor, mi Dios, quiero tener un corazón manso y humilde, que te obedezca en todo, que se aleje de toda rebeldía y obstinación, que te reconozca en todos los caminos. Guíame Señor y sana mi corazón. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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sábado, 12 de diciembre de 2020

Llamados a ser santos

 

Llamados a ser santos


“a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro:” 1 Corintios 1:2

Es claro, que la vida de cada uno de los que hemos recibido a Cristo como nuestro Señor y salvador personal tuvo un antes y un después desde aquel momento, ya que como dice su Palabra, pasamos de ser hijos de Satanás a ser hijos de Dios (Efesios 2: 1-5, Juan 1:12) y hay una particularidad bien significativa en esta nueva vida y es el hecho de que ahora hemos decidido obedecer a Dios y no a nuestros deseos.

Si bien éramos antes desobedientes, hijos del diablo, ahora pasamos a ser todo lo contrario, obedientes e hijos de Dios. Esto no se queda meramente en la teoría, es decir, en la posición que adoptamos desde aquel momento, sino que es algo que debemos llevar a la práctica, conociendo y entendiendo la teoría pasamos a la practicidad.

En muchos pasajes de la Biblia se nos exhorta a dejar la vida pasada, a hacer morir el viejo hombre o no andar conforme a los deseos de nuestra carne, esto es, no continuar en lo que éramos, sino que vivamos experiencial mente lo que ahora somos, hijos obedientes.

Para hoy el Señor nos tiene un gran mandato, la Palabra de Dios en 1 Pedro 1:14-16 dice lo siguiente: “como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.” y en el versículo que leíamos anteriormente, Pablo se refiere a los miembros de la iglesia en Corinto como: “los santificados en Cristo Jesús” y “llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo”.

Así que, el mandato claro y profundo del día de hoy es que seamos santos en toda nuestra manera de vivir, para esto, simplemente debemos disponernos a leer la palabra de Dios cada día y descubrir en ella todos aquellos principios que podemos llevar a la práctica y así vivir como lo que somos, hijos de Dios, santos y obedientes.   Oración.

«Papito Santo, santo eres tú y santo me has llamado a que yo sea, se que si tú lo dices es porque es posible, pero reconozco que dependo absolutamente de ti para poder lograrlo, te alabo Dios y te doy gracias por tu Palabra que me da esperanza, en el nombre de Jesús. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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viernes, 11 de diciembre de 2020

Exhortación a la gratitud

 

Exhortación a la gratitud


“Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza; Alabadle, bendecid su nombre. Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia, y su verdad por todas las generaciones.” Salmos 100:4-5

En el salmo de hoy y en muchas porciones de la Biblia se nos exhorta a entrar a la presencia de Dios con acción de gracias, si bien en muchos momentos de nuestra vida no es la actitud con la que quisiéramos acercarnos a Él, la Biblia nos enseña que es una de las formas más reconfortantes para nosotros y agradables para nuestro Padre, en ella se nos dice que:

Primero, nuestro Padre es digno, digno de toda gloria, honra y alabanza. (Salmos 145:3).

Segundo, debemos dar gracias en cualquier circunstancia, puesto que esta es la voluntad de Dios para con nosotros en Cristo Jesús (1 Tesalonicenses 5:18).

Tercero, la acción de gracias debe ser la forma en la que perseveremos en nuestra oración (Colosenses 4:2).

Cuarto, dar gracias a Dios es un acto de humildad y reconocimiento a Él por su bondad (2 Tesalonicenses 1:3).

Quinto, debemos hacer o decir todo dando gracias a Dios por medio de Jesucristo (Colosenses 3:17).

Como vemos, son muchas las motivaciones que tenemos para entrar a la presencia de Dios con acción de gracias y también para vivir en todo tiempo completamente agradecidos con nuestro Padre Celestial.

Así que, te invito para que permanezcas completamente agradecido con Papá Dios, te darás cuenta de lo inmensamente bendecido que Él te tiene y a su vez le estarás obedeciendo y glorificando.  Oración.

«Padre, gracias, una y otra vez, gracias. Tengo tanto por lo cual agradecerte, Señor, me amas, me perdonas, me restauras, me guías, me sustentas y me das el privilegio de poder acercarme a ti cada día, gracias principalmente por tu Hijo en quien me has dado todo, gracias Señor, Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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jueves, 10 de diciembre de 2020

APRENDER A ESPERAR EN DIOS

 

APRENDER A ESPERAR EN DIOS

“Oh SEÑOR, de mañana oirás mi voz; de m


añana me presentaré ante ti y esperaré.”, Salmos 5:3

Qué difícil es esperar, sobre todo en la sociedad actual donde podemos tener algo con un sólo click o con manipular nuestro teléfono. ¿Pero cuándo es el momento propicio para hacer algo o comprar algo? ¿No será que muchas cosas las hacemos sin esperar el tiempo de Dios? De seguro que esto traerá consecuencias. Habrá otras cosas que por mucho que las deseemos no las tendremos cuando queramos. Así que tendremos que aprender a esperar, y este principio es muy importante, hace parte del carácter que Dios quiere que formemos, pues por no saber esperar cometemos muchos pecados. Por ejemplo, no esperamos hasta el matrimonio para tener relaciones sexuales, lo que lleva a la fornicación y al desorden sexual, no esperamos el tiempo adecuado para un negocio, lo que lleva a la ruina, a perder la tranquilidad ante las deudas, queremos ya el último dispositivo inteligente, la última ropa de moda, queremos ya y pagamos después, lloramos al final.

Dios quiere guiarnos a su verdad y enseñarnos a esperar en su voluntad (Salmo 25:5) y darnos las cosas en el tiempo preciso, ya que en ese tiempo exacto es cuando será una bendición para nosotros (Salmo 145:15-16). Él sabe que antes de tiempo no estaremos preparados, y si recibimos lo que estamos pidiendo será para nuestro mal. ¿Acaso Dios quiere hacernos algún mal? Por supuesto que no, así que vale la pena esperar con paciencia que nuestro Dios venga a ayudarnos y a proveernos lo que pedimos; mientras tanto esperemos sin quejas, sin contiendas y con paciencia, fortalecidos en el poder de su Espíritu, (Lamentaciones 3:24-26). Hermano, piensa en este momento en aquello que le estás pidiendo a Dios y que necesitas, pídele que te dé la paciencia y la fortaleza para esperar el momento que Él disponga, mientras tanto sé diligente en prepararte para el día en que recibirás de Dios su bendición y una vez la recibas no te olvides de honrarlo y darle la gloria. Oración.

"Gracias mi Señor, estoy seguro que me darás lo que estoy pidiendo conforme a tu voluntad, en la forma y el tiempo que tu consideres apropiado, mientras tanto esperaré en ti con paciencia, fortalecido en ti y con gozo. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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miércoles, 9 de diciembre de 2020

¿Me amargo o perdono?

 


¿Me amargo o perdono?

“Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.” Efesios 4:31-32

Cuando nos ofenden o nos sentimos ofendidos por alguien, generalmente tenemos dos opciones, perdonar o no perdonar. Perdonar, implica dejar ir; no perdonar, implica retener. Pero ¿qué es lo que debemos dejar ir o retener? ¿Será la acción o la reacción? ¿Cuál será mi parte? Evidentemente yo tengo el dominio sobre lo que hago, digo, siento o pienso y no sobre lo que los demás hicieron o dijeron, es por eso que aquello que puedo y debo dejar ir es mi reacción, esa emoción o sentimiento negativo que produjo en mí esa acción.

Imaginemos que cada vez que nosotros pecamos y vamos a la presencia de Dios a pedir perdón, nuestro Padre recuerda una y otra vez el momento en que su Hijo amado fue pisoteado, escupido y crucificado por nuestros pecados. ¿Cómo quisiéramos que el Señor reaccionará al recordar ese momento?, ¿quisiéramos que Él nos amara y perdonara por la sangre que derramó su hijo en la cruz, o mejor que sintiera odio, enojo, ira o amargura y no nos perdonara por la misma sangre que derramó su hijo en la cruz? Finalmente ¿cuál es su elección? Indudablemente amarnos y perdonarnos.

¿Qué hemos de hacer nosotros? Amar y perdonar. ¿Para qué guardar, amargura, enojo, ira, rencor u odio en nuestro corazón? Son sentimientos que solo nos atan y nos destruyen. La palabra de Dios hoy nos exhorta a que seamos misericordiosos y nos perdonemos unos a otros como Dios también nos perdonó a nosotros en Cristo Jesús.  Oración.

«Papito Dios, gracias Señor por Cristo Jesús en quien tengo el perdón de mis pecados, gracias por tanto amor en tu Hijo, el cual enviaste para mi salvación, permíteme Padre perdonar como Cristo me enseñó, y cada día honrarte más y más. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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martes, 8 de diciembre de 2020

Ser sabio

 

Ser sabio


“El temor de Jehová es el principio de la sabiduría, Y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia.” Proverbios 9:10

Muchos de nosotros, los seres humanos, pasamos gran parte de nuestra vida tratando de resolver interrogantes, de encontrar un porqué, lo que es verdad o buscando conocimiento para llegar a ser “alguien en la vida”; y en muchas ocasiones, después de haber estudiado por muchos años consecutivos, nos damos cuenta que nos quedamos en lo técnico, lo matemático, las hipótesis y todo aquello que al final termina siendo tan superficial; que luego, cuando encontramos la verdadera sabiduría e inteligencia, decimos “si esto lo hubiese sabido o me lo hubiesen enseñado antes, no había cometido tantos errores en mi vida”.

Y es que hay dos tipos de sabiduría, la terrenal y la que viene de lo alto (Santiago 3:14-17). La terrenal, por su parte, encierra todos aquellos conceptos que llenan mi mente; la que desciende de lo alto o del cielo va mucho más allá, pues ésta no solo llena o aumenta mi capacidad intelectual, sino que además de esto edifica mi corazón, puesto que el corazón también piensa y decide (Proverbios 16:9, 2 Corintios 9:7). Pero, ¿dónde me enseñan esta sabiduría o como la puedo hallar?, Proverbios 9:10 “El temor de Jehová es el principio de la sabiduría, Y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia.”

Te invito hoy para que leas la Biblia y te acerques a la fuente de toda sabiduría e inteligencia, ahí aprenderás de Dios y de todos sus maravillosos, poderosos y eficaces pensamientos y principios que, llevados a la práctica, serán tu mejor carta de presentación y con toda seguridad te ayudarán a ser no solo “alguien en la vida” sino un ser que le encuentre verdadero sentido a su vida.    Oración.

«Papito Dios, te alabo y te bendigo por la misericordia que has tenido al dejarnos tu palabra, a través de la cual te conocemos y nos enseñas a tener una relación personal e íntima contigo, gracias Señor; bendito y alabado seas Tú por los siglos de los siglos, Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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