El Señor ve todo con perfecta claridad
“Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán; aun la noche resplandecerá alrededor de mí. Aun las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día; lo mismo te son las tinieblas que la luz”. Salmos 139:11-12
Dios tiene un conocimiento perfecto de nosotros y todos nuestros pensamientos y acciones están abiertos ante Él, Salmos 139:1-4,7-8. Dios sabe todas las cosas, es omnisciente y está en todos lados porque es omnipresente, son verdades reconocidas por todos, pero rara vez creídas correctamente por la humanidad. Dios nos hará entender y nos enseñará el camino que debemos andar, llevará cuenta de cada paso bueno y cada paso malo que damos. Dondequiera que vayamos, estamos bajo el ojo y la mano de Dios, Salmos 32:8. Él todo lo escudriña, por eso estos versículos nos recuerdan una verdad poderosa: nada queda oculto delante de Dios.
Aun cuando nuestra vida parece estar envuelta en tinieblas, cuando la confusión, el dolor, el miedo nos hacen caminar sin rumbo, Él lo ve todo con claridad perfecta. Para el Señor, no hay diferencia entre la noche y el día, porque su Presencia ilumina aun los rincones más oscuros de nuestro interior. Por eso cuando pecamos y atravesamos momentos de tristeza profunda, pensamos que Él se ha alejado de nosotros, pero el salmista nos asegura que Él nunca nos deja. Él está con nosotros, aunque no lo percibamos. Su luz no solo revela lo oculto, sino que trae consuelo, guía y esperanza. Donde nosotros vemos sombras Él ve oportunidades para mostrarnos su gracia.
Ninguna oscuridad es demasiado densa para el Señor, Él puede transformar las noches más oscuras de nuestra vida en días de paz, y cambiar nuestra incertidumbre por confianza. Por eso es el momento de entregarle todas aquellas cosas que han apagado al Espíritu Santo en nosotros y permitirle que avive nuevamente el fuego de su Presencia y nos ilumine nuevamente con su amor y poder, 1 Tesalonicenses 5:19
No podemos ver a Dios, pero Él puede vernos. No podemos escapar de su alcance. Ningún velo puede taparnos de Dios; el creyente no puede ser quitado de la presencia consoladora y sostenedora del Dios Omnipotente. Ninguna circunstancia externa puede separarnos de su amor, Romanos 8:38-39 afirma: “Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro”.
Saber que Dios es omnipresente y omnisciente, debe llenarnos de la seguridad de que Él nos ve, nos ama y nos conoce. Oración.
Señor Jesús, gracias porque aún en medio de la oscuridad tú me ves y me sostienes, ilumina mis pasos con tu Santa Palabra, llena mis pensamientos de tu paz y ayúdame a confiar que tu Presencia me acompaña siempre. Sé que siempre estás conmigo, esto me da seguridad y refugio, amén.
No hay comentarios:
Publicar un comentario