martes, 29 de abril de 2025

La gracia de Dios en la cotidianidad

 


La gracia de Dios en la cotidianidad

“Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra;” 2 Corintios 9:8

Como creyentes, la gracia de Dios nos cubre en todos los aspectos de nuestra vida, hemos sido salvos por gracia, somos perdonados por gracia, se nos conceden dones por gracia, y somos aptos para toda buena obra también por gracia. La gracia de Dios, como sabemos, es ese regalo, favor o bondad de Dios que recibimos de manera inmerecida gracias a la obra de nuestro Señor Jesucristo. Pero es una gracia que como lo expresa Tito 2:11-12, estamos llamados a reflejar en nuestra cotidianidad, “Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente,”

Entonces, contrario a nuestra propia sabiduría y a lo que la sabiduría del mundo enseña, nuestro deber es que demos a otros por gracia lo que hemos recibido de gracia. La Palabra de Dios, por ejemplo, en Efesios 4:32 dice “Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.” Muchas veces nosotros no perdonamos a nuestro prójimo porque no nos ha pedido perdón, porque no ha cambiado su conducta y porque según nosotros, no se lo merece, pero es esa justamente la manera de pensar que debemos renovar, cambiando nuestros pensamientos por los pensamientos de Dios, para que apropiándonos de su verdad, primeramente experimentemos de manera real ese perdón que se nos ha concedido por la gracia de Cristo y así de la misma manera perdonemos a los demás como Dios a nosotros en Cristo.

De manera que, queridos hermanos, es este un llamado para que, como dice 2 Pedro 3:18, crezcamos en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, pues solamente su verdad, siendo revelada y hecha realidad en nosotros por el Espíritu Santo, nos transformará y fortalecerá para que así como Dios ha hecho con nosotros, nosotros en nuestra cotidianidad también hagamos con los demás, pues el propósito de Dios al hacer que abunde en nosotros toda gracia, es que así mismo nosotros demos a los demás por gracia.   Oración.

«Padre, gracias por todo el favor inmerecido del que me has llenado por medio de Cristo; en este día te pido que cada vez me hagas más entendido acerca de todo el favor que por Cristo he recibido, para que conociendo lo que me has dado de gracia, pueda yo también darlo a los demás por gracia, amén.

lunes, 28 de abril de 2025

La bendición de la congregación

 


La bendición de la congregación

“¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es Habitar los hermanos juntos en armonía! Es como el buen óleo sobre la cabeza, El cual desciende sobre la barba, La barba de Aarón, Y baja hasta el borde de sus vestiduras; Como el rocío de Hermón, Que desciende sobre los montes de Sion; Porque allí envía Jehová bendición, Y vida eterna.” Salmos 133:1-3

Es sorprendente y debe ser conmovedor para nosotros el poder ver y entender que el Señor ha hecho de cada creyente un miembro de su cuerpo y todos juntos somos el cuerpo de Cristo (1 Corintios 12:12-13, 27); y como miembros de un mismo cuerpo nos necesitamos unos a otros, pues “Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros.” (1 Corintios 12:21).

Somos tan importantes y necesarios todos y cada uno de nosotros, porque somos únicos y especiales, el Señor a cada uno en particular nos ha dado un don para que como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios lo pongamos en servicio de los demás, y así ayudándonos mutuamente según la actividad propia de cada miembro, recibamos nuestro crecimiento para ir edificándonos en amor (1 Pedro 4:10, Efesios 4:15-16).

Hermanos, la meta, como dice Efesios 4:13, es que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a hombres y mujeres perfectos, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo, y es una meta que nos lleva toda la vida, pero también es una meta que obtenemos habitando juntos en armonía. Así que, como dice Hebreos 10:24-25, no seamos como aquellos que tienen por costumbre dejar de congregarse, sino todo lo contrario, animémonos unos a otros a reunirnos juntos, estando también pendientes los unos de los otros para exhortarnos al amor y a las buenas obras, pues allí como dice el Salmo, enviará el Señor su bendición.  Oración.

«Padre, gracias por la bendición de cada uno de mis hermanos, son la familia espiritual que tú me has dado y a través de quienes tu gracia veo obrando; gracias por la congregación que continuamente nos has concedido tener y te pido por aquellos que no he visto volver para que nos concedas la gracia de volverlos a ver y por la unidad de tu Espíritu en Cristo Jesús, crecer, amén.

domingo, 27 de abril de 2025

la voz de Jehová tu Dios

 


“y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador.” Éxodo 15:26

“Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.” Isaías 53:4-5

La Escritura de manera literal, como en Éxodo 15:26 expone a Dios como nuestro sanador. A lo largo de toda la Biblia encontramos muchas y diferentes historias de personas que fueron sanadas de manera instantánea y milagrosa, desde lepras hasta resurrecciones (Números 12:9-16, 1 Reyes 17:17-24). Lo asombroso del tema es que hoy en día tales sanidades y milagros pueden seguir ocurriendo, pues las enfermedades no paran y el Dios sanador de años atrás sigue siendo poderoso y misericordioso con la presente humanidad.

Una historia que llama mucho la atención, y que es de ejemplo e ilustración para nosotros hoy, es la que se encuentra en Números 21:4-9, en ella podemos ver que el pueblo de Israel por murmurar contra Dios y su siervo Moisés fueron llenos de serpientes que los mordían provocándoles la muerte; sin embargo, arrepentidos luego, piden a Moisés que ore por ellos, y orando Moisés a Dios, el Señor le dice que se haga una serpiente ardiente y la ponga sobre un asta, de manera que cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, viviría.

Lo significativo de esta historia es que el Señor Jesús en su conversación con Nicodemo registrada en Juan 3:14-15 le dice “Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” En efecto, Isaías 53:4-5 revela que Jesús en la cruz, llevó todas nuestras enfermedades, dolores, pecados y rebeliones.

Hermanos, no hay nada que impida que la misericordia y la gloria de Dios se vea manifestada en nuestra vida, sólo nos es necesario tener fe, para que orando y creyendo, nuestra sanidad por la llaga de Jesús, estemos viendo.  El Señor es nuestro Sanador

Oración.

«Gracias Señor, porque eres mi Sanador; eres el que perdona todos mis pecados y sana todas mis dolencias, el que me corona de favores y misericordias, el que sacia de bien mi boca de modo que me rejuvenezca como el águila. Padre, si no es tu voluntad sanarme de manera inmediata, te pido y desde ya te doy gracias por guiarme hacia el lugar y las personas que me ayudarán sabía y eficientemente con mis medicamentos y mi tratamiento; toda la gloria y la honra para ti, mi Dios, por Jesucristo mi Señor y Salvador, amén.

sábado, 26 de abril de 2025

El camino para ver la gracia de Dios

 


El camino para ver la gracia de Dios

“Y dijo Moisés a Jehová: Mira, tú me dices a mí: Saca este pueblo; y tú no me has declarado a quién enviarás conmigo. Sin embargo, tú dices: Yo te he conocido por tu nombre, y has hallado también gracia en mis ojos. Ahora, pues, si he hallado gracia en tus ojos, te ruego que me muestres ahora tu camino, para que te conozca, y halle gracia en tus ojos; y mira que esta gente es pueblo tuyo. Y él dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso.” Éxodo 33:12-14

Hay caminos que se presentan como medios para conocer a Dios, por ejemplo, enseñanzas centradas en el pecado, la ley, las obras o la ira de Dios, pero realmente son doctrinas que cargan tanto moral y emocionalmente a las personas que finalmente terminan alejándolas de Él. En el devocional anterior vimos que el único camino para verdaderamente conocer a Dios es Jesucristo, y hoy conoceremos qué es en esencia lo que de Dios, Jesús nos lleva a conocer para acercarnos más a Él.

En la cita bíblica del día, vemos que Moisés le hace una petición especial a Dios, pues este le pide al Señor que le muestre el camino que le lleve a conocerle y hallar gracia en los ojos de Él, a lo que el Señor le responde que su presencia iría con él y le daría descanso. Y es exactamente a lo que Dios, a través de Jesús, nos quiere llevar, pues Él es el camino para conocerle personalmente y hallar su gracia para con nosotros; Juan 1:17-18 dice “Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.”

Jesús en Mateo 11:28 nos dice: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.” Jesús, la presencia misma de Dios con nosotros y la sublime manifestación de su gracia, nos llama a ir a Él para encontrar descanso. Nuestra alma cansada y cargada con las frustraciones, las decepciones, la culpabilidad, el pecado, la preocupación, la ansiedad y tantas otras cargas, necesita ver y recibir la gracia de Dios que nos abraza, nos perdona, nos llena de paz, nos da seguridad y esperanza, pero sobre todo que nos dice que Él está y va con nosotros en todo momento y lugar, para proporcionarnos el descanso que tanto necesitamos. Hermanos, esa gracia es posible verla y recibirla cuando en fe nos acercamos a Dios por medio de Jesucristo para entregarle y confiarle todo lo que carga nuestra alma.   Oración.

«Padre, te agradezco por la gracia y la verdad que nos has provisto por medio de Jesucristo; hoy te pido con un anhelo grande y sincero, que seas tú cada día llevándome solo a Él, pues sé que en Él y por Él a ti te encontraré, y la gracia en tus ojos podre ver; gracias por el descanso y la libertad que por Él me permites disfrutar, amén.

viernes, 25 de abril de 2025

El camino para conocer a Dios


 

El camino para conocer a Dios

“Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él,” Efesios 1:15-17

Conocer a Dios es un deseo o una curiosidad que casi todas las personas tienen, surgen cuestionamientos acerca de quién es Dios, cómo es Dios, quién creó a Dios, por qué permite que ocurran ciertas cosas, entre otras preguntas; y a lo largo de la historia se han visto diferentes métodos o formas que dicen llevar al conocimiento de Dios, pero que realmente solo han sido caminos engañosos: visiones, sueños, filosofía humana, rituales o legalismo son algunas de las más comunes.

El evangelio de Juan, en el capítulo catorce y versículo seis, tiene registrada una de las verdades más reveladoras y poderosas del evangelio, dice: “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” Son palabras del mismo Señor Jesucristo revelando de manera clara y contundente que solo por medio de Él es posible conocer a Dios. La Escritura en Hebreos 1:1-2 dice “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo;”

Jesús es entonces por quien Dios ahora nos habla y quien así mismo nos ha dicho que Él es el único camino para conocer a Dios. Las palabras de Jesús, es decir, lo que Él nos habla, se encuentra de manera confiable, única y exclusivamente en la Biblia, Él dijo “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí;” Juan 5:39.

Así que, si tú en verdad tienes el anhelo de conocer a Dios o conocer más de Él, lo primero que debes hacer es pedirle en nombre de su Hijo Jesucristo, como dice la cita Bíblica del día, para que te dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de Él, una vez hecho esto, con toda fe y esperanza en Él, puedes disponerte a leer o escuchar su Palabra.  Oración.

«Señor, gracias porque eres un Dios bueno y misericordioso; estás dispuesto para todo aquel que te quiera verdaderamente conocer; has sido justo y fiel al dejarnos tu Palabra para a ella acceder y por la fe en tu Hijo poderte conocer; hoy te pido que me lleves a ti alumbrando los ojos de mi entendimiento y dándome espíritu de sabiduría y de revelación en tu conocimiento, amén.

jueves, 24 de abril de 2025

Saliendo de la tentación

 


Saliendo de la tentación

“Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.” Santiago 1:13-15

Los cristianos, al igual que todo ser humano, somos de carne y hueso y estamos expuestos a las diferentes sensaciones, emociones y sentimientos que en nuestro cuerpo y alma se pueden experimentar, y es precisamente a través de esto que llegan las tentaciones a nuestra vida, porque hay deseos ilícitos, pensamientos impuros, sentimientos desbordados y conductas erradas, que si por algún motivo le damos cabida en nuestra vida, nos terminan llevando a caer en pecado.

Es por esto que, cuando se nos presente algún tipo de tentación que sea basada en algo que sabemos que no agrada a Dios, que no está bien o que no es correcto, no podemos de ninguna manera pensar que nos la ha enviado Dios y que entonces debe ser por algo bueno, que quizás el Señor quiere que experimentemos aquello que nos parece agradable, bueno o codiciable, puesto que, lo que realmente dice la Palabra, es que Dios no puede ser tentado por el mal, ni Él tienta a nadie, sino que cada uno de nosotros es arrastrado o atraído por sus propios deseos.

De manera que, queridos hermanos, no podemos ser ingenuos o insensatos en nuestra manera de pensar, sino que, cuando nos estemos sintiendo atraídos o seducidos por alguna cosa mala, debemos enseguida reaccionar entendiendo que es algo que no proviene de Dios, que no agrada a Dios y que no es para nuestro bien; y entonces, lo que sí debemos hacer en lugar de ceder a ello, es ir y entregárselo a Dios en la intimidad de la oración, pues la palabra de Dios en Hebreos 4:15 dice que Jesús puede compadecerse de nuestras debilidades por cuanto Él también fue tentado en todo, pero sin pecado; de modo que, confiadamente al trono de la gracia nos podemos acercar y por su misericordia y gracia, el oportuno socorro hallar, pues si de la tentación queremos salir, a Dios debemos ir, y a nuestro razonamiento renunciando para no terminar pecando.   Oración.

«Padre, tu palabra dice que no llega a nuestra vida una tentación que no sea humana, pero aun así, Tú estás ahí atento para que no seamos tentados más allá de lo que personalmente podemos resistir y, para darnos en la tentación, la salida; Padre bueno, gracias por tu fidelidad y tu oportuno socorro; gracias también por tu Palabra que me permite entender que ninguna incitación a hacer el mal proviene de ti, amén.

miércoles, 23 de abril de 2025

El poder de Dios

 


El poder de Dios

“Alabad a Jehová desde los cielos; Alabadle en las alturas. Alabadle, vosotros todos sus ángeles; Alabadle, vosotros todos sus ejércitos. Alabadle, sol y luna; Alabadle, vosotras todas, lucientes estrellas. Alabadle, cielos de los cielos, Y las aguas que están sobre los cielos. Alaben el nombre de Jehová; Porque él mandó, y fueron creados. Los hizo ser eternamente y para siempre; Les puso ley que no será quebrantada.” Salmo 148:1-6

Cuando mencionamos la palabra “poder”, seguramente nuestra mente lo relaciona con alguna fuerza, capacidad o autoridad especial, pues en la cotidianidad escuchamos de poderes económicos, políticos o sociales que justamente son ejecutados para determinar muchos aspectos en la sociedad, el territorio y demás; quizás también en algún momento hemos visto o escuchado en el cine o la televisión acerca de personajes superpoderosos, es decir, con fuerza o capacidades mucho mayores a las de cualquier ser humano.

En efecto, cuando la Biblia en el Antiguo testamento habla acerca de “poder”, se refiere a la capacidad para ejercer autoridad de forma efectiva, entonces, por su misma naturaleza, el máximo y verdadero poder es perteneciente solo a Dios; el Salmo 62:11 dice “Una vez habló Dios; Dos veces he oído esto: Que de Dios es el poder,” poder que podemos ver y corroborar esencial y contundentemente en dos aspectos, primero: la creación, el Salmo 148 exhorta a toda la creación, cielos, ángeles, ejércitos, sol, luna, estrellas, abismos, montes, collados, árboles, animales, pueblos de la tierra, jóvenes, ancianos y niños, a alabar el nombre de Dios, por cuanto Él mandó y fueron creados; y segundo: el mantenimiento del mundo, el Salmo 65:6-7, 9 dice “Tú, el que afirma los montes con su poder, Ceñido de valentía; El que sosiega el estruendo de los mares, el estruendo de sus ondas, Y el alboroto de las naciones.” “Visitas la tierra, y la riegas; En gran manera la enriqueces; Con el río de Dios, lleno de aguas, Preparas el grano de ellos, cuando así la dispones.”

Hermano, no hay poder, fuerza o autoridad superior a la de nuestro Dios, por eso cualquier situación, condición o relación en tu vida que se haya tornado difícil o imposible, no dudes en entregársela al único que tiene la capacidad para ejercer poder y autoridad de manera efectiva en todo y todos.  Oración.

«Poderoso, único y verdadero Dios, qué honor y qué privilegió me has dado por Jesucristo, de llamarte Padre y de acudir a ti en todo momento y lugar; sé que no hay nada imposible para ti y que siempre estás obrando; gracias por toda tu misericordia, gracia, amor y generosidad, bendito y alabado seas tú por los siglos de los siglos, amén.