domingo, 9 de junio de 2024

Conocer-Corresponder-Compartir el amor de Cristo

 Conocer-Corresponder-Compartir el amor de Cristo

“Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos. Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor” Juan 15:7-9.
Los creyentes deberíamos vivir vidas que glorifiquen al Padre al igual que lo hizo Jesús durante su paso por esta tierra. Cuando miramos a Jesús vemos la manera correcta de amar a Dios (corresponder) y de amar al prójimo (compartir), de ahí la importancia de conocer el amor de Cristo.
Juan 15:5 dice: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer”. Jesús nos enseña que para glorificar a Dios necesitamos permanecer en Él, esto nos habla de comunión, pues así es como se produce el fruto que glorifica a Dios, porque es en la intimidad donde el Espíritu Santo produce en nosotros amor, gozo, paz, paciencia benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza, fruto con el cual podemos tanto corresponder al amor de Cristo como compartir de su amor.
Juan 15:10 declara “Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor”. En este pasaje Jesús nos da ejemplo de la manera cómo debemos corresponder a su amor, y nos dice que es haciendo lo mismo que Él hacía: obedeciendo, así que para corresponder al amor de Cristo debemos obedecer, pero debemos saber que esta obediencia es el resultado de nuestra comunión con Dios, pues ahí obtengo el dominio propio, que es espiritual, y le da fuerza y poder a nuestra voluntad para obedecer como respuesta al amor de Dios.
Juan 15:12-13 manifiesta “Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos”. Jesús nos muestra la manera de compartir su amor, y es amando como Él mismo nos amó, entregándonos a otros, poniendo nuestras vidas al servicio de los demás. Oración.
«Señor Jesús, pido la ayuda de tu Santo Espíritu, pues mi anhelo es tener comunión contigo, pues sé que es ahí, en esa intimidad, donde se produce ese fruto espiritual que glorifica al Padre. Llévame a conocer tu gran amor, ese amor que ha cautivado mi vida y me ha transformado, llévame a amar a Dios y al prójimo de la misma manera como tú lo haces, para que al compartir del año agradable del Señor muchos crean en ti. Amén

sábado, 8 de junio de 2024

Otra C de Cristo: la cruz

 

Otra C de Cristo: la cruz


“Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios” 1 Corintios 1:18.

“Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” Juan 14:6.

“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” Romanos 5:8.

Gracias a la obra de Cristo en la cruz se abre el camino para conocer al Padre, Jesús mismo nos dice que Él es el camino, por eso, para poder conocer, corresponder y compartir el amor de Dios, es necesario conocer la obra de Cristo en la cruz, pues ahí podemos ver reflejado todo el amor de Dios (Juan 14:6; Romanos 5:8).

La obra de Cristo es la que nos permite tener acceso al Padre, pues en la cruz Jesús satisfizo la justicia de Dios, pagando la deuda que nosotros los pecadores teníamos con Dios por causa del pecado, como declara 2 Corintios 5:21 “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” y como dice 1 Pedro 3:18 “Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu”.

Así que gracias a la obra de Cristo podemos depositar nuestra fe en Él para ser justificados y poder acercarnos confiadamente al Padre (Romanos 3:21-26; hebreos 4:14-16). Ahora bien, la manera que Dios ha establecido para que las personas conozcan estas verdades y sean salvas es por medio de la predicación como lo manifiesta 1 Corintios 1:21 “Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación”, de ahí la importancia del mensaje del evangelio, del mensaje de la cruz.

Hermanos que ese amor de Dios que nos alcanzó gracias a que un día alguien nos compartió el mensaje de la cruz, llegue a muchos por medio de nosotros; recordemos que, aunque para algunos este mensaje sea locura, para los que creen es poder de Dios (1 Corintios 1:18).  Oración.

«Cuán agradecido estoy contigo Señor Jesús, pues tu amor me ha conquistado, gracias por amarme de esa manera única, por haber entregado tu vida por mí en la cruz, gracias por haber perdonado mis pecados y porque con tu amor cambiaste mi vida y mi destino. Gracias mi Salvador, te amo. Amén.

viernes, 7 de junio de 2024

Las tres C de Cristo

 


Las tres C de Cristo

“Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” Hechos 1:8.

El título del devocional de hoy nos ayudará a recordar más fácilmente tres acciones cotidianas en la vida de Jesús que le permitieron cumplir su propósito hasta llegar a la cruz para concedernos a nosotros también el alcanzar de manera integral sus propósitos aquí en la tierra. Estas tres acciones que vemos registradas en los evangelios y que Jesús practicaba diariamente son: conocer el amor del Padre, corresponder a ese amor, y compartir ese amor.

Jesús podía conocer y experimentar el amor de su Padre por medio de la comunión, pues a través de la oración podía hablar con Dios en el Espíritu y a la vez escuchar su voz, viéndose claramente una relación íntima y personal de amor (Lucas 22:41-42, Mateo 17:5, Juan 10:30; 14:10-11).

Como consecuencia de esa comunión, de modo natural, Jesús podía corresponder a ese amor por medio de su obediencia al Padre, revelándose así la forma correcta de corresponder al amor de Dios, como lo dice Juan 15:10 “Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor”.

Finalmente, como resultado de su comunión y obediencia al Padre, nuestro Señor podía compartir de manera efectiva el amor de Dios por medio del testimonio y del servicio, enseñándonos con su ejemplo cómo hacerlo (Juan 5:36, Mateo 20:28).

En devocionales anteriores leímos Lucas 4:18-19 y podemos decir que esta porción bíblica es la descripción anticipada de la propia vida que Jesús llevó, y que como sabemos, cumplió totalmente porque siempre contó con el Espíritu de Dios para conocer, corresponder y compartir el amor del Padre. De la misma manera debemos hacer nosotros, pues cada creyente tiene el privilegio de tener el Espíritu Santo quien nos impulsa y nos lleva a conocer, corresponder y compartir del amor de Dios tal como lo hizo Jesús (Hechos 1:8).  Oración.

«Espíritu de Dios, quiero responder a tu llamado, quiero, al igual que Cristo, predicar el año agradable del Señor, por eso llévame a conocer íntimamente el amor de Dios para así poder compartir, lleno de tu poder, ese glorioso amor que ha transformado mi vida y que puede transformar a todo aquel que deposite su fe en Jesús. Amén.

jueves, 6 de junio de 2024

Ungidos del Señor

 Ungidos del Señor


“Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios, el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones.” 2 Corintios 1:21-22
“Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” 1 Pedro 2:9
Algunos cristianos podrían sentirse indignos ante el llamado del Señor para ir por todo el mundo y predicar el evangelio (Marcos 16:15-18), pero como vimos en el devocional de ayer, Jesucristo mismo, es quien comisiona, no solo a algunos cristianos, sino a todo creyente para proclamar el año agradable del Señor.
Recordemos que cuando Dios escoge a alguien para realizar sus propósitos, Él mismo lo capacita y lo dota de lo necesario para llevar a cabo su misión. Dios nos revela en su palabra que Él nos escogió como dice 1 Pedro 2:9 y nos ha dado su Santo Espíritu como declara Hechos 1:8 “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.”
Ejemplos nos muestra la Palabra de Dios de personas que Él mismo escogió y capacitó para sus propósitos; un caso fue David, quien de pastor de ovejas fue llevado a ser rey de Israel (1 Samuel 16:6-13), o Aarón, quien fue escogido por Dios como sacerdote del pueblo de Israel (Éxodo 30:30), o Jeremías, un joven que pensaba no tener lo necesario para cumplir los planes de Dios y fue llamado como profeta de Israel (Jeremías 1.5-10).
Apocalipsis 1:5-6 dice: “Y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén” Conocer esta verdad debe llevarnos a reflexionar que lo mismo que hizo Dios con personas como David, Aarón o Jeremías, es lo mismo que hará con nosotros, pues hemos sido ungidos (2 Corintios 1:21-22), para predicar el año agradable del Señor. Oración.
«Espíritu Santo gracias porque me has ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me has enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos, a predicar el año agradable del Señor.” Amen.

miércoles, 5 de junio de 2024

el año agradable del Señor

 


La comisión de proclamar el año agradable del Señor

“Cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.” Hechos 10:38

Jesucristo fue ungido por Dios con el Espíritu Santo (Hechos 10: 38a), y se presenta en el Nuevo Testamento como el Rey de reyes: como dice Apocalipsis 19:16 “Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.”, como Sumo Sacerdote: como se revela en hebreos 7:22-26 “Por tanto, Jesús es hecho fiador de un mejor pacto. Y los otros sacerdotes llegaron a ser muchos, debido a que por la muerte no podían continuar; mas éste, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable; por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos. Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos” y como Profeta: como es mencionado en Hechos 7:37 “Este Moisés es el que dijo a los hijos de Israel: Profeta os levantará el Señor vuestro Dios de entre vuestros hermanos, como a mí; a él oiréis.”

Así que Jesús, quien fue ungido como Rey, Sacerdote y Profeta, es quien con toda autoridad designa a los creyentes para seguir proclamando el año agradable del Señor, con el objetivo de continuar sanando a los quebrantados de corazón, libertando a los cautivos, dando vista a los ciegos y poniendo en libertad a los oprimidos, por eso hermanos atendamos el llamado que se nos hace en el evangelio de Marcos 16:15-18 “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.”  Oración.

«Señor Jesús, tú pagaste un precio muy alto, tu propia vida, para que yo pudiera disfrutar de ese año agradable del Señor, sé que muchos hoy viven sus vidas sin dirección, perdiéndose en el pecado y en la vanidad de un mundo sin sentido, esclavos de vicios y malos hábitos, por eso te pido que me des la llenura y el poder de tu Santo Espíritu para ser usado por ti y proclamar esas buenas noticias que empezaste a declarar hace más de dos mil años y que hoy han alcanzado los confines de la tierra. Amen.

martes, 4 de junio de 2024

El año agradable del Señor

 El año agradable del Señor


“El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; 19 a predicar el año agradable del Señor.” Lucas 4:18-19.
En el antiguo testamento vemos que en el pueblo de Israel eran ungidos los reyes, sacerdotes y profetas con aceite, como señal externa de que Dios los había elegido y apartado para un propósito santo específico; sin embargo en el evangelio de Lucas el mismo Hijo de Dios se revela como aquel que había sido escogido por Dios, y por lo tanto había sido ungido por el Espíritu Santo para llevar a cabo los planes de su Padre Celestial, que iban más allá de sanar física y emocionalmente a las personas de su época que estaban enfermas o atormentadas.
En realidad la misión primordial del Mesías prometido, Jesucristo, era y es la de salvar a una humanidad cautiva y ciega por las mentiras del mundo y de satanás, liberando a todo hombre, que deposite su fe en Él, de las garras del pecado y de la muerte, dándoles perdón de pecados, salvación y vida eterna.
Por medio de Moisés, Dios le había dado a conocer al pueblo de Israel que cada 50 años debían celebrar el año del jubileo, ese año, debería ser de fiesta y restitución, pues se perdonarían las deudas y las heredades regresarían a su dueño original; cuando Jesús en la sinagoga de Nazaret dice que ha venido a dar buenas nuevas a los pobres y predicar el año agradable del Señor, les estaba diciendo a los presentes y revelando a toda la humanidad el periodo de gracia que les era otorgado al creer en Él, donde toda nuestra deuda por el pecado sería perdonada y así podríamos tener lugar en el hogar celestial junto al Padre.
Hoy, gracias a la obra de Cristo en la cruz, la humanidad sigue gozando de ese año agradable del Señor, por eso es tan necesario que sigamos proclamando las buenas nuevas de salvación hasta la segunda venida de nuestro Señor. Oración.
«Padre amado gracias te doy por tu Hijo Jesús, quien vino a dar inicio al año agradable del Señor para toda la humanidad, y por quien hoy puedo disfrutar de esa libertad que ha traído esa verdad a mi vida. Te pido para que con la ayuda y poder del Espíritu Santo pueda proclamar efectivamente las buenas noticias del evangelio, para que muchos puedan también entrar y disfrutar de ese año agradable en Cristo Jesús. Amen.

lunes, 3 de junio de 2024

Mi identidad está en Cristo

 Mi identidad está en Cristo


“pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; ‭porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos” ‭Gálatas 3:26-27.
¿Por qué el enemigo quiere destruir nuestra identidad? Porque lo que somos determina hacia dónde iremos, si somos conscientes que somos hijos de Dios gracias a la fe en Cristo, entonces todo lo que hagamos lo haremos para la gloria de Dios (1 Corintios 10:31, Colosenses 3:23-24), como Jesús, quien siendo el Hijo de Dios y comportándose conforme a su identidad, todo lo que hacía era para glorificar al Padre y cumplir su buena, agradable y perfecta voluntad (Juan 6:38).
Satanás cuestionó la deidad de Jesús, es decir su identidad, y vemos que lo hizo de manera muy sutil: “Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan” (Mateo 4:3), y lo mismo sucede hoy con nosotros, el enemigo trata de cuestionar si verdaderamente hemos sido adoptados como hijos de Dios. Él seguramente utilizará como argumento nuestros actos, que no están reflejando el carácter de Cristo, para aseverar que si fuéramos hijos de Dios no haríamos ese tipo de cosas, pero cuando conocemos lo que dice Dios de nosotros, entendemos que si hemos sido adoptados como hijos de Dios no es por nuestras obras sino por nuestra fe, y que esa identidad nada ni nadie nos la podrá arrebatar pues lo que Dios ha hecho en nosotros nadie lo borrará.
Ahora bien, lo que el Señor desea es que esa identidad posicional que tenemos en Cristo se refleje en nuestro exterior, por ello es tan importante la Comunión con Él, pues entre más constantes seamos en permanecer en intimidad con el Señor, más aprenderemos a reflejarlo a Él en nuestra manera de pensar, hablar, sentir y actuar.
Hermanos, no permitamos que nadie ponga en duda la obra que Jesús ha hecho en nuestras vidas, somos hijos de Dios, y su Espíritu Santo nos ayudará a que cada día se perfeccione su obra en nosotros hasta el día en que regrese Jesucristo. Oración.
«Padre, la obra que tu Hijo Jesús ha hecho en mi vida nadie la podrá borrar y por eso te exalto y te bendigo. Ayúdame Espíritu Santo a no dejarme engañar con las mentiras del mundo, recuérdame y llévame a reflejar todos los días la nueva identidad que me ha obsequiado Jesucristo, amén.