miércoles, 27 de febrero de 2019

EL PROPÓSITO DE LA VIDA.


EL PROPÓSITO DE LA VIDA.
De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. 2 Corintios 5:17
El propósito fundamental de la vida se cumple en nosotros cuando conocemos a Cristo, pues por medio de la fe en Él salimos de la oscuridad. Si bien tenemos una vida orgánica al nacer, nuestro espíritu estaba muerto por el pecado original de Adan y Eva, y cuando creemos en Jesucristo ocurre un nuevo nacimiento de tipo espiritual.
Tanto nos amó Dios que envió a su hijo a morir por nosotros y que creyendo en Él tenemos vida eterna (Juan 3:16). Pasamos de la muerte a la vida; aceptar esta verdad es el fundamento, el primer paso para una vida con un propósito.
¿Ha recibido a Cristo, verdaderamente como tu Señor y Salvador? Entonces, si es así, encontraste tu propósito, esta es la verdadera motivación que debes tomar para vivir día a día en una relación personal con Cristo, por medio de la Biblia, la oración, la congregación con otros hermanos y compartiendo el mensaje de salvación a todos aquellos que aún no han encontrado el propósito de la vida. Oración.
Señor, gracias por darme un propósito cuando recibí a tu hijo Jesús, ahora guíame con tu Espíritu a compartir a los demás este propósito. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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martes, 26 de febrero de 2019

EL CRISTIANISMO.


EL CRISTIANISMO.
Porque hemos hallado que este hombre es una plaga, y promotor de sediciones entre todos los judíos por todo el mundo, y cabecilla de la secta de los nazarenos”, Hechos 24:5
Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría”, Colosenses 3:5
En la época de Jesús, siglo I, el imperio Romano dominaba casi todo el mundo conocido, la cultura griega o cultura helénica se había extendido por todos los reinos, sus miles de dioses a los que atribuían diferentes funciones, eran el centro de sus prácticas inseparables del sistema político; les rendían culto, les tenían gran temor y superstición; esta era la dirección del mundo. Pero una pequeña provincia, entre la inmensidad de las regiones del mundo, creía en un solo Dios.
Cuando los primeros cristianos iniciaron a anunciar el mensaje de Jesús, fueron llamados Secta”, porque adoptaron principios contrarios a los de aquella época, anunciaban que Dios por amor se había encarnado y muerto en una cruz por los pecados de la humanidad (Filipenses 2:6-11); este mensaje transformador causó que fueran perseguidos y asesinados.
El cristianismo era y es el único mensaje que anuncia que no es cierto que por nuestras buenas obras alcanzaremos el favor de los dioses y la salvación, sino que había un solo Dios que por amor y ante nuestra incapacidad de salvarnos envió a su hijo unigénito (Romanos 5:6).
Las cosas no han cambiado mucho, el mundo sigue creyendo en dioses, en ídolos humanos, coloca su confianza en el dinero, la fama, alienta prácticas inmorales y su base de creencias está llena de supersticiones; se pone la confianza en la astrología y en prácticas novedosas que ofrece la gloria temporal del mundo.
Pero un pequeño grupo de verdaderos creyentes, declaramos que hay un sólo Dios, un sólo Salvador y un sólo Señor: Jesucristo. Seguimos confesando que Dios en su amor envió a su hijo para que todo el que escuche este mensaje y crea sea salvado, sea librado de toda condenación, salga de la mentira insertada en el mundo actual y como consecuencia sea verdaderamente libre.
Así como en aquella época el cristianismo era diferente frente a todas las creencias existentes, así mismo los cristianos somos diferentes, pero ¿cómo marcamos diferencia? Hagamos morir todo lo terrenal, no practiquemos la fornicación, vivamos cada día creciendo en el conocimiento del Señor, apartados del mundo y de aquellas costumbres que estén en contra de los principios bíblicos, no nos dejemos guiar por los malos deseos sino por su Espíritu, alejados de toda avaricia, viviendo en sabiduría y prudencia.
Estamos llamados a ser diferentes, por amor a Cristo que se dio a sí mismo por nosotros; Él nos enseñó el camino de rectitud y nobleza que debemos seguir. Oración.
Señor, que mi vida sea digna de imitar, dame la fuerza para apartarme de todo aquello que no te agrada y que lastima mi vida, que sea ejemplo y marque diferencia en el mundo, para que todos puedan ver tu luz en mí, y se conviertan a ti. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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lunes, 25 de febrero de 2019

PERSEGUIDOS POR CAUSA DE CRISTO


PERSEGUIDOS POR CAUSA DE CRISTO
Pero tú has seguido mi doctrina, conducta, propósito, fe, longanimidad, amor, paciencia, persecuciones, padecimientos, como los que me sobrevinieron en Antioquía, en Iconio, en Listra; persecuciones que he sufrido, y de todas me ha librado el Señor. Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución;”, 2 Timoteo 3:10-17
Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.  2 Corintios 12:10
Cada vez más el mundo se aleja de Dios y sus principios, vemos ante nuestros ojos cómo ya no hay moral en los videos musicales, en las series y películas, en las redes sociales; todo es normal y debe ser aceptado o tolerado; no saben el daño que están permitiendo en la mente de los niños y jóvenes.
Pero nuestra función como creyentes es demostrar que cumplimos con los principios de Dios, y que, como consecuencia de nuestra fe y nuestro arrepentimiento verdadero, hablamos de su verdad. Brillamos en medio de la oscuridad, no con nuestra propia luz, sino que la luz de su gracia y su amor que ha sido colocada en nuestro corazón.
Cuando empecemos a andar en obediencia a Cristo, a aplicar sus principios en nuestra vida, cuando demos testimonio en verdad de su Palabra a través de nuestra propia vida y enseñando las escrituras, con toda amabilidad pero con toda certeza, entonces vendrán muchas bendiciones, pero también persecuciones. Y esto será señal de que estamos haciendo la voluntad de Dios.
Si has decidido vivir para Cristo, si eres perseguido o hablan mal de ti por causa del mensaje de Salvación, alégrate, porque si al Maestro lo persiguieron, a sus siervos también, porque muchas personas no aceptarán el mensaje (Juan 15:18-21), pero esto será al final para nuestra bendición y consolación. “Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas. 2 Corintios 4:17-18.
Pero si aún no eres perseguido, ni afrentado por causa del mensaje, probablemente es señal de que la luz está escondida debajo de una mesa, ¡es momento de colocarla en alto!  Oración.
Señor, que mi alegría y mi gloria seas tú, que tu presencia esté en mi vida, tus Palabras en mi corazón, que la fe que guardo en ti transforme cada día más mi carácter para andar en obediencia y hablar con toda certeza de lo que has hecho en mí. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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domingo, 24 de febrero de 2019


EL PRIMERO
Mas Jesús, llamándolos, les dijo: Sabéis que los que son tenidos por gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y sus grandes ejercen sobre ellas potestad. Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos. Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos. Marcos 10:42-45
Si bien el mundo de hoy evalúa ser el primero si soy el mejor, el que está sobre los demás o el que competitiva mente es el más capacitado, en la Palabra de Dios el primero es el que sirve a los demás con toda humildad y amabilidad.
Nuestra profesión, nuestro trabajo y todo lo que hagamos si queremos ser ¨el primero¨, debe ser una labor orientada al servicio y no a la competencia, con la actitud de que todo lo que hacemos no es para nuestra propia gloria sino para la gloria de Dios, para que Él sea conocido también a través de lo que hacemos y del servicio que prestamos a los demás.
Nuestros actos hablan más que nuestras palabras, son la mejor expresión de un corazón transformado por Dios.
Servir a los demás, no es adular ni sonreír buscando que digan algo en nuestro favor, es hacer correctamente todo lo que nos corresponde hacer, en todos los asuntos de la vida, buscando agradar a Dios, aplicando los principios de Dios en cada situación. ¨Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. (Mateo 5:16). No podemos negociar, ni ceder estos principios ante las presiones del mundo, así no comprendan nuestra forma de actuar. Cuando llegue el momento, al ver nuestras buenas obras, muchos de ellos alabarán a Dios, se convertirán al Señor por nuestro ejemplo o podremos hablarles del evangelio para anunciarles a aquel que nos ha transformado, a aquel a quien servimos. Así que seamos ejemplo de servicio, entrega, amor y santidad.  Oración.
Señor, quiero ser el primero, obedeciendo a tus principios, siendo recto delante de todos, guíame para ser íntegro en todos mis asuntos y servir a los demás con un corazón dispuesto para agradarte a ti. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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sábado, 23 de febrero de 2019

EL PERDÓN, EN EL CRISTIANO


EL PERDÓN, EN EL CRISTIANO
Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.", Mateo 5:23-24
Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas.", Marcos 11:25
Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Mateo 6:12
El perdón inicia cuando somos perdonados de nuestros pecados por medio de la fe en el sacrificio de Jesús en la cruz, entonces somos reconciliados con el Padre. Ahora, así como Dios nos ha perdonado, no porque lo merezcamos o seamos "buenos", sino por lo que hizo Jesús, así mismo debemos perdonar a quien nos halla ofendido o contra quien tengamos alguna queja.
Claramente la palabra de Dios nos dice que, si estamos frente al altar, esto significa si estamos en la presencia de Dios, mediante la oración y nos acordamos de algún conflicto sin resolver, no tardemos en ir a buscar a la persona y arreglar la situación.
El diálogo honesto y amoroso, con palabras amables, nos lleva a solucionar los conflictos, (Proverbios 15:1).
Pero también en nuestro corazón, no debe quedar resentimiento alguno, si tenemos algo contra alguno, debemos buscar la paz indecible de Dios que supera todo entendimiento, perdonando en nuestro interior a quien nos deba algo, o con quien tengamos diferencias. Si está en nuestra mano, buscar la paz con todos (Romanos 12:18).
Así también nosotros mismos, en nuestro interior debemos perdonarnos, puesto que muchas veces nos quedamos con la culpa, en la auto flagelación y esto no es correcto, recordemos que en 1 Juan 1:9, Dios nos promete que: "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.", de la misma manera, si hemos sido limpiados por su sangre preciosa no hay ninguna condenación para los que estamos en Cristo, por tanto podemos andar en el Espíritu y no dirigidos por la carne (Romanos 8:1).
Somos perdonamos por tanto perdonemos, busquemos la restauración de las relaciones en cuanto dependa de nosotros, perdonemos de corazón a quienes nos hayan ofendido y recordemos que no debemos cargar con la culpa, hemos sido llenos del Espíritu de Dios y todo el fruto de amor está en nosotros para que no seamos ciegos, olvidando que Dios nos ha perdonado todo lo malo que hicimos., como nos enseña la Palabra de Dios: "Pero el que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta; es ciego, habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados. (2 Pedro 1:9).  Oración.
Señor, perdóname de toda mi maldad, confieso que he pecado y te pido me limpies por medio de la fe en Jesús, y así como me has perdonado yo perdono a mi prójimo, también te entrego toda carga y toda culpa. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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viernes, 22 de febrero de 2019

NO OLVIDEMOS LAS BONDADES DEL SEÑOR


NO OLVIDEMOS LAS BONDADES DEL SEÑOR
 Oración.
Señor, te doy gracias, perdóname si he sido ingrato, llena mi vida de ti y guíame con tu Espíritu para demostrar mi agradecimiento siguiendo tu Palabra y practicando tus principios. En el nombre de Jesucristo tu Hijo Amen.
 Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios. Salmos 103:2
Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios, para cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te ordeno hoy; no suceda que comas y te sacies, y edifiques buenas casas en que habites, y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente; y se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre; Deuteronomio 8:11-14
Por muchos factores olvidamos todas las bondades que Dios ha hecho con nosotros, pero el principal factor que documenta la Palabra de Dios, es cuando colocamos nuestra seguridad en la bendición y no en el dador de estas. Cuando confundimos tener una relación con Dios con tener muchos bienes.
Por eso el Señor dice a la iglesia en Apocalipsis 3:17: “Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.”
No sea que nos suceda lo mismo: decimos que no tenemos necesidad, económica o de bienes materiales, pero por dentro se encuentre nuestro corazón vacío. Un corazón que no obedece a Dios, ni anda conforme a sus principios, es un corazón realmente endeudado y empobrecido.
Es claro que Dios también nos puede bendecir económicamente, porque no es malo tener riqueza sino el amor hacia ellas. Por eso mi relación con Dios debe ser lo primero, el gran tesoro que guardo junto a sus mandamientos y sus principios de vida (Mateo 6:20). Si no, toda riqueza que podamos tener sin Dios se convierte en nuestro principal enemigo.
¿Qué debemos hacer para realmente no olvidar las bondades de Dios? Seguir el consejo de Jesús en Apocalipsis 3:18, “Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas”, esto es, ser purificados de todo pecado por la preciosa sangre de Cristo, pidiendo perdón a Dios por medio de Jesús por nuestra ingratitud y revestirnos de Cristo. Es decir, no andar en la carne o en los deseos del mundo, sino ser guiados por su Espíritu en todo y colocar nuestra mirada en las cosas de arriba, en Cristo, y no en los bienes materiales; pues, aunque éstos serán añadidura, tendremos un corazón que no olvidará sus bondades.   Oración.
Señor, te doy gracias, perdóname si he sido ingrato, llena mi vida de ti y guíame con tu Espíritu para demostrar mi agradecimiento siguiendo tu Palabra y practicando tus principios. En el nombre de Jesucristo tu Hijo Amen.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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jueves, 21 de febrero de 2019

ENRIQUECIDOS EN ÉL.


ENRIQUECIDOS EN ÉL.
Porque en todas las cosas fuisteis enriquecidos en él, en toda palabra y en toda ciencia. 1 Corintios 1:5
Nadie llega a pobreza por convertirse al Señor; por el contrario, hemos sido enriquecidos en todas las cosas, no sólo materialmente sino espiritualmente. El mundo entiende el término riqueza como abundancia de bienes materiales, pero espiritualmente es la abundancia de bienes espirituales, que generalmente no son valorados ni reconocidos por los hombres naturales que están sin Cristo, ya que no tienen los sentidos ejercitados espiritualmente para entenderlo.
Hay innumerables riquezas en Cristo: en Efesios 1:7 “En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia”. Nuestra primera posesión o riqueza, es la redención. Y se refiere a lo que hizo Jesús al derramar su sangre y al resultado de ello. Nos liberó del pecado que nos condenaba, nos rescató de manos del enemigo pagando el precio de la deuda para liberarnos de la esclavitud del pecado y de la muerte.
Efesios 1:18 “Alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos”. Hemos sido enriquecidos con entendimiento, esa facultad interior que, por la iluminación espiritual del Espíritu Santo, aclara nuestro conocimiento de Dios, equilibra nuestros afectos, pensamientos y voluntad. Por haber sido redimidos debemos tener esperanza de todas las cosas que se esperan. Esta riqueza de la herencia gloriosa en el cielo, sólo se puede percibir cuando nuestro entendimiento es iluminado por el evangelio.
Colosenses 2:2-3 “Para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento”. El amor cristiano nos madura para encontrar grandes tesoros espirituales de entendimiento pleno, conocimiento y sabiduría que están escondidos en Cristo. Hemos sido enriquecidos con toda Palabra y conocimiento para la evangelización, la predicación y la enseñanza.
Hebreos 11:26 “Teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón”. La fe de Moisés no le permitió vacilar sobre lo que Dios quería. Prefirió sufrir con el pueblo hebreo que gozar de los deleites terrenales de Egipto. Su meta era la eternidad. Cristo tuvo que padecer por nosotros en su condición terrenal pero ahora goza de gloria y majestad, sentado a la diestra de Dios Padre en los cielos. Quitemos la mirada de los bienes de este mundo y las pongamos en las riquezas de su gracia.
Seamos agradecidos. Hemos sido dotados de muchos dones espirituales según sus riquezas en gloria. Nada en este mundo saciará nuestra vida más que Cristo. Su presencia es nuestra mayor riqueza.   Oración.
Señor dame un corazón agradecido por todo lo que me has dado, contigo no me falta nada, me has enriquecido con toda bendición espiritual y dotado del poder de tu Espíritu, por tu gracia y amor. Me has equipado completamente con tus innumerables riquezas. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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