domingo, 1 de febrero de 2015

1 Pedro 4:12-14

1 Pedro 4:12-14


Queridos hermanos, no se extrañen del fuego de la prueba que están soportando, como si fuera algo insólito.  Al contrario, alégrense de tener parte en los sufrimientos de Cristo, para que también sea inmensa su alegría cuando se revele la gloria de Cristo.  Dichosos ustedes si los insultan por causa del nombre de Cristo, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre ustedes.




Siempre he dicho que todo lo que hacemos tiene consecuencias.  Pero hay ocasiones en las que sin hacer nada, nos llegan sorpresas que simplemente no esperábamos.  Esta es la situación que estaban atravesando los cristianos en la época de Pedro.  Estaban siendo perseguidos no por haber asesinado, robado o cometido algún otro delito.  Ellos estaban haciendo lo correcto.  Estaban entregando su vida a Dios y dejando que Él los transformara.  De hecho, estaban convirtiéndose en mejores personas de lo que eran antes.  ¿Lo irónico?  Ahora, siendo mejores que antes, estaban siendo perseguidos.  ¡Que no les extrañe!  Les dice Pedro.  ¡Al contrario!  Siéntanse felices y gozosos por los sufrimientos por causa de Cristo.  Definitivamente una gran enseñanza para nosotros hoy en día.  Si bien, la mayoría de nosotros podemos externar nuestra fe y convicción sin temor a represiones, encarcelamientos o lapidaciones, tenemos una lucha distinta que de igual manera nos frena y nos hace dar unos pasos atrás cuando no estamos bien cimentados en el Señor.  ¿Cuál es esa lucha?  Luchamos contra nuestro orgullo.  Contra el qué dirán.  Luchamos para no dejar de “encajar” en la sociedad mientras que Dios nos dice que no pertenecemos a este mundo.  Luchamos para no recibir señalamientos ni críticas mientras que Cristo sufrió todo lo que alguien pudo haber sufrido por nosotros.  El diablo existe.  Satanás está buscando alejarte de Dios.  No está en los lugares donde hay perdición como mucha gente piensa.  ¡Al contrario!  El está en las iglesias y en los lugares donde se predica a Cristo.  Él está buscando cómo hacerte tropezar.  Está buscando a que caigas para acusarte y tratar de aplastarte.  Está tratando de confundir tu mente y tu corazón.  ¡Por eso le llaman el engañador!  Queridos hermanos, nos dice Pedro, no se sorprendan de lo que pueda venir a sus vidas o de lo que ya están soportando.  Manténganse firmes y gozosos de sufrir por seguir a Cristo.  ¡Qué mejor que sufrir las consecuencias de entregarte al Señor!  Piensa en esto: ya hemos sufrido las consecuencias de no obedecerle y los resultados simplemente no son alentadores ni los queremos repetir.  Por el contrario, cuando se trata de sufrir por Dios es distinto.  De alguna manera que no comprendo, Dios nos llena de paz y gozo.  Aunque las cosas estén de cabeza y pareciera que sería mejor que fueran distintas, en tu corazón hay paz y tranquilidad.  Si has entregado tu vida al Señor, debes saber perfectamente de lo que estoy hablando.  Pues eso es lo que Pedro quiere que aprendamos y recordemos siempre.  Que sin importar lo que venga, sin importar lo que atravesemos, estemos buscando constantemente gozarnos en el Señor.  Aprendamos a sufrir por Cristo y a disfrutar ese sufrimiento porque no hay mejor lugar, mejor decisión ni mejor acción, que el servir al Señor.

Oración
Padre: gracias.  Gracias por traer paz y gozo a mi vida sin importar que las cosas estén de cabeza.  Gracias por recordarme que sufrir por causa de tu nombre no solo es un honor sino causa de gozo y satisfacción.  Padre, que la gloria sea para Ti siempre y que mi vida sirva para llevar tu amor a los demás.  Perdona mis pecados.  Perdona mis quejas.  Te pido me fortalezcas y renueves para caminar por donde Tú dirijas.  En el nombre de Jesucristo.  Amén.

sábado, 31 de enero de 2015

Hebreos 11:35-37

Hebreos 11:35-37

Hubo mujeres que por la resurrección recobraron a sus muertos.  Otros, en cambio, fueron muertos a golpes, pues para alcanzar una mejor resurrección no aceptaron que los pusieran en libertad.  Otros sufrieron a prueba de burlas y azotes, e incluso de cadenas y cárceles.  Fueron apedreados, aserrados por la mitad, asesinados a filo de espada.  Anduvieron fugitivos de aquí para allá, cubiertos de pieles de oveja y de cabra, pasando necesidades, afligidos y maltratados.



La vida no es fácil.  Ya lo sabías antes que lo leyeras.  Tristemente hay personas que se aprovechan de aquellos que están pasando situaciones difíciles y utilizan el nombre de Jesús para engañarlas y tomar ventaja.  Sí.  La biblia está llena de promesas.  Sí.  Dios te ama y quiere bendecirte.  Sí.  Dios nos da paz como en ningún lugar la podemos encontrar.  Sin embargo, conforme uno estudia y aprende de la biblia, la palabra misma de Dios, se encuentra con un común denominador: el sufrimiento físico es parte de nuestra vida y por lo tanto parte también de nuestro crecimiento espiritual.  Me explico mejor.  A diferencia de lo que algunos predican sobre la abundancia y el bienestar en todo momento a través de Cristo, la biblia nos enseña que el atravesar problemas o situaciones difíciles es parte de nuestro crecimiento espiritual y debemos verlo como algo normal.  Perder un empleo.  Perder a un ser querido.  Tener problemas económicos.  Estar solo.  Estar deprimido.  Sufrir algún problema de salud.  Ser engañado.  Como siempre he dicho, hay miles de ejemplos y solamente tú conoces el tuyo.  Te pido que vuelvas a leer el pasaje poniendo atención a lo que los creyentes atravesaron y recordando que estamos estudiando la fe.  ¿Puedes ver lo equivocado que es pensar que Dios solamente quiere bienestar físico?  ¡Eso no predicó Cristo!  Todo lo contrario.  Él nos dijo que en este mundo tendríamos aflicción.  Él nos dijo que cada día tiene su propio mal.  Él nos dijo que seríamos perseguidos.  El problema llega cuando pensamos que no está bien predicar con estos temas.  Nos enfocamos en el amor y la gracia desechando una parte vital en nuestro camino con Él: las pruebas.  Absolutamente todo lo que vivimos nos ayuda a formar nuestro carácter espiritual.  En cada decisión estamos optando por lo carnal o por el espíritu.  No es exageración.  Es un hecho.  Si estás en abundancia o en escases, da gracias a Dios.  Él vino a reconciliarnos con Dios Padre y liberarnos de la esclavitud al pecado.  Vino a darnos vida eterna y esperanza.  Vino a enseñarnos que esta vida es temporal y que lo material no es importante sino lo espiritual.  Los apóstoles lo entendieron al igual que los discípulos que aparecen como ejemplo en este pasaje y no conocemos sus nombres.  ¿Lo puedes entender tú?  ¿Puedes desprenderte de lo físico y material para abrazar lo espiritual?  No importa si tu situación es muy complicada.  No puedes excusarte diciendo que no entendemos lo que estás viviendo.  ¡Tienes razón!  No lo entendemos.  Sin embargo, no tenemos que comprenderte para decirte lo que Dios quiere de ti.  Dejemos atrás nuestro cuerpo carnal y aprendamos a caminar día a día a través del Espíritu.  Solamente así podremos realmente tener una buena comunión con el Señor.

Oración

Padre: perdóname.  He pecado contra ti.  Busco lo material y lo carnal y te hago a un lado sin dejarte parte en mi vida.  Pensaba que creía en Ti pero me doy cuenta que no puedo creer y hacer las cosas a mi manera sino que deben ser a tu manera.  Tú conoces mi corazón y mi situación.  Tú sabes qué me cuesta trabajo hacer.  Te pido me des fuerza para no volver atrás y caminar siempre siguiendo tus pasos.  Transfórmame.  Renuévame.  Quiero aprender a vivir en el espíritu y morir a la carne.  Te lo pido en el nombre de Cristo Jesús.  Amén.

viernes, 30 de enero de 2015

Hechos 15:24-29

Hechos 15:24-29


Nos hemos enterado de que algunos de los nuestros, sin nuestra autorización, los han inquietado a ustedes, alarmándoles con lo que les han dicho.  Así que de común acuerdo hemos decidido escoger a algunos hombres y enviarlos a ustedes con nuestros queridos hermanos Pablo y Bernabé, quienes han arriesgado su vida por el nombre de nuestro Señor Jesucristo.  Por tanto, les enviamos a Judas y a Silas para que les confirmen personalmente lo que les escribimos.  Nos pareció bien al Espíritu Santo y a nosotros no imponerles a ustedes ninguna carga aparte de los siguientes requisitos: abstenerse de lo sacrificado a los ídolos, de sangre, de la carne de animales estrangulados y de la inmoralidad sexual.  Bien harán ustedes si evitan estas cosas.  Con nuestros mejores deseos.



Esta es la carta que escribieron y enviaron con Pablo y Bernabé.  Resulta interesante leer con detenimiento y tratar de encontrar el tono con el que fue escrita.  Es decir, ¿los estaban regañando, animando o reclamando?  Personalmente, después de leer varias veces estos versículos, solamente puedo notar un tono calmado, con mucho amor y paciencia para con los destinatarios.  No me cuesta trabajo aceptar que tengo muy poca paciencia.  Lo que sí me cuesta trabajo, y mucho, es poder calmarme y frenarme para reaccionar distinto.  La biblia nos dice que debemos amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos.  Que seamos prontos para oír y tardos para la ira.  Que tengamos cuidado con nuestra lengua pues aunque pequeña puede destruir en gran manera.
Sabemos que la biblia está llena de ejemplos sobre lo que debemos y no debemos hacer y hoy es un excelente ejemplo sobre cómo comportarnos con nuestros hermanos y cómo exhortarlos a continuar correctamente en el camino de Dios.
Debemos tener mucho cuidado al dirigirnos a los demás y en especial con nuestros hermanos en la fe.  Si el Señor nos mandó a estar en paz con los demás, busquemos tener este sentimiento presente en todo momento.  Si es necesario corregir como en el caso que leímos en los versículos de hoy, utilicemos palabras de amor y no de castigo, de paz y no de contienda, de gracia y no de juicio recordando en todo momento que servimos al Señor y no a nosotros mismos.  Pablo en su carta a Timoteo nos dice que reprendamos al anciano exhortándole como a un padre y a los más jóvenes como nuestros hermanos.  Recuerda lo que la carta a los gálatas nos dice sobre el fruto del espíritu: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza.
Todos estos atributos tenía Jesús y vivió dando testimonio de ello.  Si decimos que somos sus seguidores, es nuestra responsabilidad imitarlo en todo y no solo en aquello que consideramos importante.  Recuerda que Dios no ve el exterior sino tu corazón.  A Él no lo engañas cuando no obedeces.  Te engañas a ti mismo.

Oración
Padre: perdona mis pecados y mi falta de amor y paciencia para con mi prójimo.  Gracias por enseñarme que debo cambiar y que mi personalidad necesita ser moldeada conforme a la de Jesús.  Transforma mi vida y permite que lleve fruto.  Te pido que me llenes de tu amor y que pueda compartir tus bendiciones con mi prójimo sin hacer excepción de persona alguna.  En Cristo Jesús.  Amén

miércoles, 28 de enero de 2015

Hechos 20:36-38

Hechos 20:36-38


Después de decir esto, Pablo se puso de rodillas con todos ellos y oró.  Todos lloraban inconsolablemente mientras lo abrazaban y lo besaban.  Lo que más los entristecía era su declaración de que ellos no volverían a verlo.  Luego lo acompañaron hasta el barco.


¿Cómo saber si estamos realizando un buen trabajo en cualquier actividad que realizamos?  Es muy sencillo.  ¿Si dejaras de hacerlo la gente reaccionaría como lo hicieron con Pablo?  No estoy diciendo que se echen a llorar y te besen, nuestra cultura hoy en día es distinta.  A lo que me refiero es que la gente te diga que serás extrañado y que lo que sea que hacías será difícil de encontrar un reemplazo.  Esta es una buena señal de que estabas haciendo bien las cosas.  Pablo sería extrañado en gran manera.  Los hermanos lo abrazaron, oraron con él e incluso llorando le besaban en señal de dolor y tristeza.  ¿Qué pasará el día que no estés?  Puede sonar un poco frío lo que estoy diciendo pero necesitamos darle dirección y visión a lo que hacemos hoy.  Si dejamos que pase un día, una semana y luego los años, al final nos daremos cuenta de cuánto tiempo hemos dejado ir sin ponernos al servicio de nuestro Señor.  Estamos en el año 2012.  Tiene probablemente dos años que tengo la idea de hacer de esto que escribo un libro para que pueda llegar a aquellos que no tienen computadora e incluso para que puedan regalarlo y prestarlo.  ¿En dónde está ese libro?  En mi mente.  ¿Alguien extrañaría el que no escriba más libros?  Por supuesto que no ¡porque nunca hice uno!  Me pongo de ejemplo para que seas honesto contigo mismo y también traigas a la luz aquello que has postergado por días y años.  Es momento de poner metas y fechas.  No podemos alcanzar un testimonio y servicio como el que nos encomienda Jesús y que ejecutó Pablo a la perfección si seguimos dejando pasar los días.  Por eso puse en cuestión el hecho de qué pasaría si faltáramos mañana.  ¿Resultaría difícil que encontraran nuestro reemplazo?  A donde quiero llegar es a lo siguiente: seas hijo, padre, cónyuge, amigo, hermano, pariente, jefe, subordinado o cualquiera que sea tu situación, ¿La estás haciendo lo mejor que puedes?  ¿Le estás pidiendo a Dios que te muestre cómo aprovechar todo lo que te dio para ponerlo a su servicio?  ¿Buscas ser el esposo o el padre que Dios quiere que seas?  ¿Eres el siervo que Dios quiere que seas?  Esto es lo que está en la mesa.  Nuestro día a día.  Nuestra reputación a los ojos del Señor.  No a la luz de los hombres o con nuestras categorías.  A la luz y estándares del Creador.  Hoy quiero animarte a que, estés en donde estés, busques servir a Dios en todo lo que hagas.  Que busques ser el mejor siervo y que el día que faltes la gente tenga dificultad para encontrar un reemplazo como tú.  No con el fin de sentirnos más que los demás.  Eso es lo de menor importancia.  La meta es poder ser perfeccionados en Cristo para lograr los objetivos que Él tiene para nosotros.  ¿Lo puedes entender?  Eso hizo Jesús.  Eso hizo Pablo.  Eso es lo que hicieron los grandes testimonios que tenemos en la Biblia.  Ahora, ¿Qué haces tú?  ¿Dejar pasar el tiempo o poner en acción lo que sabes que debes hacer?
Debes saber que resulta más sencillo posponer cualquier cambio y actividad que llevarla a cabo.  La diferencia es que una vez que te has decidido a subir un escalón más en tu compromiso con Dios, no querrás volver ni un instante atrás.  ¡Ánimo!  Es tiempo de cambiar y de ponernos al servicio de nuestro Señor.  No dejes que pasen más días y comienza hoy mismo.
Oración
Padre Nuestro: te pido perdón por mis pecados.  Te pido pueda reconciliarme contigo y pueda ser santificado a través de la sangre de Jesús.  Hoy quiero pedirte que hagas el mejor siervo de mí.  Llévame a ser lo mejor que pueda ser.  Ayúdame a poner mi vida entera a tu servicio con mi entrega al cien por ciento.  Señor, heme aquí.  Dime dónde y cómo quieres utilizarme.  Te lo pido en Cristo Jesús.  Amén 

martes, 27 de enero de 2015

1 Pedro 2:13-15

1 Pedro 2:13-15


Sométanse por causa del Señor a toda autoridad humana, ya sea al rey como suprema autoridad, o a los gobernadores que él envía para castigar a los que hacen el mal y reconocer a los que hacen el bien.  Porque ésta es la voluntad de Dios: que, practicando el bien, hagan callar la ignorancia de los insensatos.



Al principio pensaba que resulta más difícil para aquellos que nacimos en países donde la ley no se cumple y hay corrupción, el obedecer estos mandamientos.  Hoy me doy cuenta que pasa lo mismo en países desarrollados.  El someterse a la autoridad no nos resulta natural.  O mejor dicho, resulta fácil hasta que hay algo en lo que no estoy de acuerdo.  Como sociedad, hemos creado instituciones para poder llegar a un orden y vivir mejor.  Teóricamente, estas instituciones ven por el bien común.  La verdad es que resulta imposible no afectar a alguien cuando se busca el bien de muchos.  En Estados Unidos hay dos grupos políticos.  Esto quiere decir que cuando un presidente es electo, prácticamente la mitad del país no está contento con la elección.  En México, por ejemplo, son tres los principales partidos.  Aquí es todavía peor.  Con un presidente electo, ahora casi el 66% de los votantes está en desacuerdo.  Obviamente suponiendo que el voto está dividido perfectamente.  Mi punto: es fácil estar en desacuerdo con nuestras autoridades sin importar en donde vivamos.  Un superior en el trabajo es autoridad humana.  Un policía es autoridad humana.  ¿Y si soy mejor que mi jefe?  ¿Y si tengo mejor preparación y criterio que un policía?  ¿Y si son corruptos?  Preguntas válidas.  La respuesta es sencilla: someterse a toda autoridad humana.  La obediencia a las autoridades no está ligada a su ejemplo y entereza.  Leíste bien.  Debemos obedecer a nuestras autoridades porque es lo que Dios pide que hagamos.  Porque a través de este ejemplo, nadie tendrá nada que decir en contra de nosotros.  Podemos buscar mejores representantes y autoridades a través de nuestro voto, pero esto no nos da el derecho a no obedecerles.  De hecho, si consideramos la persecución que estaba sufriendo la iglesia en ese tiempo, resulta increíble que Pedro motive a obedecer a ese tipo de autoridades.  No importa que haya abuso de poder.  No importa que no estemos de acuerdo en lo que hacen ni en cómo se comportan.  Dios nos pide que obedezcamos.  ¿Qué hizo Jesús en su tiempo?  Lo mismo.  Obedecer a sus autoridades.  ¿Significa que debemos dejarnos?  ¿Significa que no tenemos voz?  ¿Significa que pueden aplastarnos?  No.  Significa que confiamos en Aquél que ha vencido al mundo.  Si solamente ves lo que tienes frente a ti, puede resultar difícil entenderlo.  Pero si puedes darle la perspectiva correcta, con la promesa de Dios, entenderás que Él es el que se encarga de cuidarnos y de bendecirnos.  Entonces, el obedecer a nuestras autoridades resulta un paso más en nuestro testimonio mientras estamos aquí.  Podemos dejar la carga de “cuidarnos” de que se aprovechen de nosotros y entregarla al Señor pues Él es quien ahora nos cuida.  Él pone y quita a las autoridades.  Ninguna se le escapa.  Así que, confiemos en Él.  Descansemos en Él.  Permanezcamos en Él.  Así podremos obedecer a nuestras autoridades con mayor facilidad y sin cuestionar.  Sabiendo que el Dios Todopoderoso está de nuestro lado y pide obediencia.

Oración
Señor: perdóname pues he puesto en juicio el obedecer a mis autoridades.  Hoy entiendo que me pides que las obedezca sin importar su testimonio o entereza.  Te pido que pueda ver más allá y entender que esto es lo que te agrada y lo que debo hacer.  Te pido que me des valor y fortaleza para corregir mi manera de pensar y actuar y que, de ahora en adelante actúe sometiéndome a las autoridades.  Te entrego mi orgullo.  Te entrego mi vida para que Tú la guardes y la dirijas conforme a Tu voluntad.  En el nombre de Jesús.  Amén

lunes, 26 de enero de 2015

2 Pedro 3:17-18

2 Pedro 3:17-18


Así que ustedes, queridos hermanos, puesto que ya saben esto de antemano, manténganse alerta, no sea que, arrastrados por el error de esos libertinos, pierdan la estabilidad y caigan. Más  bien, crezcan en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.  ¡A Él sea la gloria ahora y para siempre!  Amén.



Hay momentos en la vida en los que simplemente no sabes qué hacer.  ¿Te ha pasado?  Como que no hay claridad.  Las decisiones se vuelven complicadas.  O simplemente no entiendes lo que está pasando.  Las respuestas de aquellos a quienes pedimos ayuda o consejo son bien intencionadas pero muchas veces nos dejan igual.  Queremos algo más.  Queremos que se solucione nuestra situación.  Queremos que se quite la incertidumbre.  Queremos que nuestro presente sea distinto.  ¿Sabes?  No eres el único que se siente así.  Todos pasamos por esa misma situación.  Todos tenemos momentos en los que no sabemos cómo dar el siguiente paso.  Los mismos discípulos se vieron envueltos en escenarios así en repetidas ocasiones.  Lo importante en esto no es el conseguir una respuesta que resuelva toda nuestra incertidumbre.  ¡No!  Lo importante es aprender a crecer y fortalecerse en Dios cuando las cosas están así.  No se trata de ver la luz al final del túnel.  No se trata de encontrar la solución a todos tus problemas.  No se trata de comprender el por qué de todo lo que te sucede.  El punto es vivir en constante crecimiento y comunión con Dios Padre.  Pedro nos dice:más bien, crezcan en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador.  ¿Por qué no dice, pidan a Dios que les resuelva su problema?  O que pidamos a Dios para que nunca haya alguien que nos arrastre hacia el pecado.  Recuerda que venimos aprendiendo de toda esa gente que está apartada del Señor y quiere jalarnos hacia sus andanzas.  La recomendación de Pedro es muy precisa: ya tienen conocimiento de lo que atravesarán.  Manténganse alerta.  Sobre todo, crezcan en la gracia y el conocimiento de Dios.  No es un simple consejo bien intencionado.  ¡Es un estilo de vida!  ¡Es una decisión continua!  ¡Grábalo en tu mente y en tu corazón!  Vienen pruebas e inmediatamente recuerdas estas palabras: debo crecer en la gracia y el conocimiento de Dios.  ¡Increíble!  No te vas a preocupar por lo que está pasando sino por mantenerte firme en el Señor.  Ahora, sé que no es tan fácil.  Estamos totalmente acostumbrados a reaccionar de forma opuesta.  Pero ahora tienes conocimiento.  Cuando aprendemos algo, no podemos seguir como antes.  Ahora sabes lo que Dios quiere de ti.  Por esta razón escribí que es un estilo de vida y una decisión que se realiza constantemente.  Nunca se acabarán las pruebas.  No porque Dios sea malo sino porque quiere transformarnos para que seamos más como Jesús y menos como nosotros.  ¿No te parece increíble?  Pedro nos dice que vendrán personas que querrán apartarnos del Señor.  Vendrán situaciones que nos hagan dudar de su presencia y existencia.  Dudaremos de su amor.  Dudaremos de sus promesas.  Hoy, tienes conocimiento previo.  Cuando te encuentres en ese momento.  Solo.  Confundido.  Triste o deprimido.  Recuerda: debo crecer en la gracia y conocimiento de Dios y Él se encargará de todo lo demás.  ¡Esa es nuestra meta!

Oración
Señor: no dejo de sorprenderme cuando estudio tu palabra.  Es maravilloso el amor que tienes por mí.  Gracias.  Gracias por advertirme de lo que habrá de venir y mostrarme que debo enfocarme siempre en tu gracia y conocer más de Ti.  No permitas que me distraiga ni que me confundan apartándome de Ti mi Dios.  Perdona mis pecados y guía mi vida.  Te pido que pueda entender estas palabras y aplicarlas a mi vida.  En el nombre de Jesucristo.  Amén.

domingo, 25 de enero de 2015

Hebreos 7:8-10

Hebreos 7:8-10

En el caso de los levitas, los diezmos los reciben hombres mortales; en el otro caso, los recibe Melquisedec, de quien se da testimonio de que vive.  Hasta podría decirse que Leví, quien ahora recibe los diezmos, los pagó por medio de Abraham, ya que Leví estaba presente en su antepasado Abraham cuando Melquisedec le salió al encuentro.



Voy a utilizar otra versión que ayuda a entender mejor el pasaje.  Aquí, en esta vida, los que cobran la décima parte son hombres mortales; pero la Escritura habla de Melquisedec como de uno que todavía vive.  Y se puede decir que los sacerdotes que descienden de Leví y que ahora cobran la décima parte, pagaron también la décima parte a Melquisedec al pagársela a él Abraham; porque, en cierto sentido, cuando Melquisedec salió al encuentro de Abraham, este llevaba ya en su cuerpo a sus descendientes que aún no habían nacido.
¿Qué es lo que está pasando en el pasaje?  Que, al tratar de aclarar el orden de Melquisedec y, por consecuencia, la superioridad de Cristo, algunas personas podrían argumentar que Melquisedec fue en ese tiempo y luego se instituyó el sacerdocio levita.  Sin embargo, fácilmente se resuelve este conflicto al entender que Abraham representaba a todos siendo que provienen de él.  Entonces, si Abraham reconoce a Melquisedec como superior, los levitas deben entender y aceptar también esa superioridad.
Actualmente seguimos viendo situaciones sumamente similares.  Ya he escrito en repetidas ocasiones sobre el error que cometen las personas al querer limitar a Dios a su capacidad de entendimiento.  Limitan a Jesús.  Cuestionan sus milagros.  Intentan utilizar cambios en la cultura para argumentar que no es aplicable a nuestro tiempo.  En fin, un sin número de pretextos o excusas que frenan el verdadero entendimiento de Cristo y su posición superior a todos nosotros.  ¿Y realmente habrá existido el diluvio?  ¿Y el mar muerte se habrá partido en dos?  Preguntas que, según nosotros son imposibles de contestar y por ello pensamos que Dios o la figura de Cristo como divina, no tiene validez.  ¿Puedes entenderlo?  Lo que el pasaje nos está diciendo es que Jesucristo es nuestro sumo sacerdote.  Fue hombre y al mismo tiempo Dios.  Aunque no lo podamos entender, eso es lo que pasó.  Los judíos tenían problemas para entender que Jesús era superior a Abraham o a Leví y por ello se les explica el estatus que le corresponde al mesías.  Hoy seguimos viendo este problema.  Es nuestro deber como seguidores de Cristo explicar su palabra y educar a las personas.  La gente escucha algo y sin confirmar o corroborar lo cree.  Error.  La biblia aclara todas nuestras dudas y nos pide que vayamos y la compartamos en cada rincón.  ¡Hagámoslo!  La gente necesita a Jesús.  La gente no le conoce y es muy importante que hables y compartas.  Aclaremos a aquellos que están mal informados y traigamos la palabra a la luz de todos.  Cristo es nuestro sumo sacerdote y la gente tiene que saberlo.

Oración

Dios: hay muchas cosas que no puedo comprender pero hoy aprendí que no puedo limitarte a mi entendimiento.  Gracias por tu palabra.  Gracias por permitirme tener comunión contigo y por enseñarme que Jesús está por encima de todos y que a través de Él puedo ser perdonado de mis pecados.  Gracias en Cristo Jesús.  Amén