lunes, 13 de mayo de 2024

Carta de amor

 

Carta de amor


“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.” Juan 3:16-17

¿Cuántos de nosotros en nuestra juventud recibimos cartas de amor? En ellas nos expresaron las más bellas palabras de amor, la gran admiración que sentían por nosotros, incluso quedaron plasmadas un par de promesas. Cada vez que las leíamos suspirábamos pues no podíamos creer todo lo que estaba escrito.

Hoy escuché una canción titulada de esta manera: “Carta de amor”, en ella el artista habla, no sobre un amor de juventud, sino que narra una declaración de amor que nuestro Amado Jesús ha hecho a la humanidad, aquella carta no está escrita en un papel, ni con tinta que pudiera borrarse, sino en una cruz y con su preciosa sangre, en esa cruz se expresan más que palabras o promesas pues lo que en ella se revela es el amor puro, bueno y fiel que nuestro Amado tiene por nosotros. Su amor es tan grande que puedes ver: sus manos extendidas en una cruz, sus heridas en el costado y en todo su cuerpo, una corona de espinas sobre su cabeza y por último, lo puedes ver morir sobre el madero a cambio tuyo y mío, pues su propósito no era que nosotros muriéramos sino que cuando Él tomara nuestro lugar y pagara nuestra deuda, creyéramos y aceptáramos su sacrificio para que entonces pudiéramos disfrutar de una vida eterna en Su presencia. ¡Esa sí que es una carta de amor!

Claramente ese amor no lo merecemos (1 Juan 4:10) y esto es lo que nos hace sentir aún más agradecidos con Dios, pues cuando conocimos su amor transformó por completo nuestras vidas, nos dio verdadero propósito, pero sobre todo ha puesto un anhelo en nuestro corazón de querer compartir con otros ésta misma carta de amor que el mismo Jesús nos entregó.   Oración.

«Padre qué carta de amor tan bella la que nos has dado, son más que palabras, son los actos de tu Hijo Jesús, su sacrificio, la cruz, su amor, el que recordamos y nos hace suspirar pues cuán grande fue el precio que tuvo que pagar para escribir esta carta de amor que perdurará por la eternidad, amén.

domingo, 12 de mayo de 2024

Siguiendo tu voz

 


Siguiendo tu voz

“Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen,” Juan 10:27

Cuando leí este pasaje tuve la curiosidad de saber si lo que narra el evangelio de Juan sucede en la vida real, pues nunca he tenido contacto ni con ovejas, ni con pastores. Decidí recurrir a internet y buscar algo relacionado con esto, para mi sorpresa ¡había un video! Era un experimento que consistía en probar esta teoría. En él se ve a un pastor enseñando a tres tipos de personas el llamado que utiliza con sus ovejas. Cada integrante fue pasando, llamó al rebaño tal como se le había indicado, sin embargo, ninguno tuvo éxito; de repente le dieron el turno al pastor y te puedo decir ¡qué emoción me dió al ver cómo poco a poco las cabezas de las ovejas (que estaban pastando), empezaban a levantarse en búsqueda de su dueño!, seguido a esto cuando lograron ver dónde estaba su pastor, salieron corriendo a su encuentro, entonces entendí de manera gráfica lo que el Señor quería enseñarme a través de este pasaje: Si animalitos como estos logran diferenciar y reconocer la voz de su pastor, a pesar de tanto ruido o de impostores que quieren hacerse pasar por su dueño, ¿cómo yo siendo un hijo de Dios no puedo reconocer su voz?

Claramente el reconocer la voz de nuestro Pastor toma tiempo, tiempo de intimidad, pues imagínate ¿cuántas horas al día tiene que pasar una oveja con su dueño para poder reconocerle? ¡Muchas! Debe ser un trabajo de largos años, en el que el pastor habla y ellas escuchan, establecen su propio lenguaje, su llamado particular para que no haya confusión. De la misma manera sucede en nuestra relación con el Señor, necesitamos pasar tiempo de intimidad con Él para poder reconocer su voz, su manera particular de llamarnos, de tratarnos.

Hermanos, aprendamos de éstas singulares ovejitas y sigamos su ejemplo, pasemos tiempo de intimidad con el Señor, aprendamos a reconocer la voz de nuestro Pastor y sigámosle.  Oración.

«Señor Jesús, yo quiero ser de aquellas ovejitas que al escuchar tu voz salen corriendo a tu encuentro para seguirte. Ayúdame a dedicar más tiempo a nuestra intimidad pues sólo así podré reconocer fácilmente tu incomparable voz, amén.

sábado, 11 de mayo de 2024

El pequeño valiente

 


El pequeño valiente

“Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová.” Jeremías 9:23-24

Meses atrás observé frente a mi casa a un pequeño gorrión que se enfrentaba con valentía contra un grupo de pájaros negros que querían quedarse en la cima del árbol en que este pequeño posaba, me llamó la atención que a pesar de ser tan pequeño y menor en cantidad ¡nada lo atemorizaba! Cuando ví esta situación, inmediatamente vinieron a mi mente las palabras que pronunció el rey David en una situación similar: “Aunque un ejército acampe contra mí, No temerá mi corazón; Aunque contra mí se levante guerra, Yo estaré confiado.” Salmos 27:3, claramente aquél pequeño gorrión no pensaba en este pasaje mientras enfrentaba a sus enemigos, sino que actuaba conforme lo que le decía su instinto, ese que aparentemente estaba lleno de “valentía”. Esta situación me hizo reflexionar mucho más allá, pues ese fue el caso del gorrión, pero ¿qué pasó con David?, ¿cómo fue su reacción?, a él no lo vemos saliendo de su escondite ufanándose de su fuerza y grandeza, ¡persiguiendo a sus enemigos! ¡No!, lo vemos en humildad reconociendo que si Dios no fuera su salvación, fortaleza, roca y tabernáculo no podría llegar a salir vivo de esa situación pues sus oponentes eran muchos. Ahora, ¿cómo actuamos nosotros? Quizás ante situaciones extremas seguimos el ejemplo de David: recurrimos a Dios, nos refugiamos en Él, pero sólo en estos casos (porque la situación se nos sale de las manos) pero, ¿será que hacemos lo mismo en las menos apremiantes? Tal vez no, pues en ellas decidimos solucionar conforme nuestra “valentía”, bajo nuestra propia fuerza, como aquel gorrión.

Hermanos, el día de hoy Dios nos está recordando la importancia de no alabarnos o jactarnos en nuestras propias capacidades, aprendamos de David, quien en todo momento dependía de Dios, anhelaba estar siempre en la presencia del Señor, se tomaba el tiempo necesario para conocerle, pero sobre todo descansaba en Dios pues sabía que Él era su amparo y fortaleza. Oración.

«Padre, reconozco que en muchas ocasiones de mi vida me he hecho el “valiente”, he pensado que para solucionar los problemas menores no necesito tu ayuda y cuán equivocado he estado pues a ti no solo te necesito algunos días sino siempre. Señor ¡Cuánto me falta aprender a depender de ti! ayúdame a nunca olvidarlo y a refugiarme en tus brazos y dame sabiduría cualquiera que sea la situación, amén.

viernes, 10 de mayo de 2024

Creo en ti Jesús

 

Creo en ti Jesús


“Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?” Juan 11:25-26

Qué dolorosa situación la que presentaban Marta y María, y qué difícil de entender en ese momento las palabras de Jesús, hoy las podemos comprender porque conocemos el final victorioso de éste suceso, pero ellas en ese momento no, estaban frente a una realidad en la que su hermano había fallecido. Si nos pusiéramos en su lugar seguramente podríamos experimentar su dolor, al pensar en la ausencia física que dejaría la muerte de su hermano, o rabia porque no entenderíamos qué fue lo que sucedió, quizás hasta haríamos las mismas preguntas y afirmaciones al Señor: “Si hubieses estado aquí”; pero lo que queremos resaltar en este devocional no es este cúmulo de sentimientos que emergen en estas situaciones sino las palabras de Jesús, que producen tanto en Marta como María fe, pues esa fe es la que debería estar por encima de cualquier tipo de emoción, pues es la fe la que nos permitirá tener descanso, consuelo y esperanza ante cualquier situación, por eso el libro de Hebreos nos recuerda que aunque muchos creyentes murieron físicamente y sin haber recibido lo prometido (porque esperaban algo mejor) nos resalta que lo que permaneció vivo en ellos fue su fe, y por esa fe en Jesús ahora están vivos eternamente, gozando en un nuevo hogar de la presencia de Dios (Hebreos 11:13-16).

Hermanos, esa debe ser nuestra meta, anhelar una patria mejor, la celestial. Que las aflicciones de este mundo no nos distraigan ni hagan decaer nuestra fe en que pronto nos reuniremos todos los hijos de Dios en un lugar mejor, en donde ya no habrá más llanto, ni dolor, porque las primeras cosas habrán pasado (Apocalipsis 21:4)    Oración inicial

«Señor Jesús creo en ti y en que eres el Hijo de Dios, sé que tienes preparado un hogar para mí allá en el cielo y esa es mi esperanza, que esa patria es mucho más grande que cualquier anhelo que pueda llegar a tener en este mundo, pues nada se compara con el vivir eternamente junto a ti, amén.

jueves, 9 de mayo de 2024

El carácter de Dios

 

El carácter de Dios


Al meditar en este pasaje el Señor me llevaba a cuestionarme en ¿cómo es mi carácter? Y podría decirte, que cuando todo marcha bien y no existen inconvenientes, mi carácter es el mejor: amoroso, paciente, dadivoso, pero qué mal se ve mi carácter cuando hay una discusión, pues actuó conforme lo que creo “se merecen” los demás y no acorde al carácter compasivo, misericordioso y amoroso de Dios ¿Te ha pasado? Para dar respuesta a esta pregunta tomaremos un ejemplo: ¿cuál ha sido tu reacción cuando tienes que ayudar a alguien con quien acabas de tener una discusión?, ¿con todo el amor lo ayudas?, o por el contrario, ¿eres de los que se demora en hacerlo, porque necesitas esperar que tu disgusto baje, para poder que vuelva a nacer esa parte servicial? O definitivamente ¿te niegas a ayudarlo, porque a causa de sus ofensas, ya “no se lo merece”? Por lo general el ser humano tiende a responder de las dos últimas maneras, pero en ellas sólo podemos ver reflejado un carácter orgulloso con el cual, según las Escrituras, ya no deberíamos estarnos identificando (Gálatas 2:20)

Al leer o escuchar este devocional entendemos que necesitamos un ajuste en nuestro carácter, para que de manera práctica y vivencial sea como el de Cristo, pero para lograrlo no podemos hacerlo solos (Juan 15:5), necesitamos al Ayudador, el Espíritu Santo de Dios, quien en esas situaciones difíciles nos guiará, para ya no responder a los demás de acuerdo a lo que nos hagan, sino conforme lo que somos en Cristo, conforme ese carácter de Dios, quien ya sabemos, no nos paga conforme nuestras iniquidades sino conforme a lo precioso de su carácter.  Oración.

«Padre, en esta mañana te doy gracias porque tu misericordia se renueva día tras día. Gracias, porque, aunque no lo merezco, tú me tratas conforme a tu bondad más no conforme a mis iniquidades. Cuan bello y maravilloso es tu carácter.»

“No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades, Ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados. Amen

miércoles, 8 de mayo de 2024

Misericordia y amor

 


Misericordia y amor

“Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo,” Tito 3:4-5

Qué hermoso es ver que cuando se manifestó la misericordia de Dios para con nosotros, no se manifestó sola, sino con Su amor. Esto nos podría indicar que estas dos características del fruto del Espíritu Santo, el amor y la misericordia, van de la mano; claro está que al amor que hacemos referencia no es al que proviene del ser humano (un amor imperfecto), sino al amor perfecto de Dios que nos lleva a manifestar, en amor, su misericordia a familiares, amigos, conocidos, incluso a nuestros enemigos, pues la palabra de Dios nos dice en Mateo 5:44-48 “Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles? Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.” La misericordia entonces no es un fruto que debemos manifestar a algunos solamente, pues como hijos de Dios e imitadores de Jesucristo estamos llamados a reflejarlo ante todos.

Hermanos, la biblia nos dice que podríamos ser misericordiosos y no tener amor, pero de nada nos serviría, así que aceptemos la invitación del Señor y agreguemos a la misericordia, el amor perfecto de Dios (1 Corintios 13:1-3)   Oración.

«Padre, grande es tu amor por mí y tu misericordia es eterna, no lo merezco, pero eso me hace admirarte aún más, pues tú me das todo esto y mucho más, por lo hermoso de tu carácter. Gracias Señor por amarme de tal manera, ahora yo quiero ir al mundo y hacer lo mismo que tú, amén.

martes, 7 de mayo de 2024

Misericordia

 


Misericordia

“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.” Gálatas 5:22-23

El mundo actual define la misericordia como una “virtud que inclina el ánimo a compadecerse de los sufrimientos y miserias ajenas”, y si nosotros llegáramos a considerarla como una virtud que depende del ánimo, la actitud o disposición del hombre, solamente llegaríamos a manifestarla a otras personas, pero de manera intermitente. La palabra de Dios, en cambio, nos revela un concepto totalmente diferente, pues la misericordia (también conocida como benignidad o bondad) no se considera como una capacidad propia del ser humano !No! sino como un fruto del Espíritu Santo de Dios, el cual se podrá desarrollar o visualizar en la vida del creyente a medida en que tengamos una comunión íntima y diaria con el Señor, entonces sólo así podremos manifestar a otros misericordia, ya no por temporadas, ni por emociones sino en todo momento y por convicción ¡Esto es lo que quiere el Señor para cada uno nosotros! que la misericordia (fruto del Espíritu Santo) nos acompañe SIEMPRE, todos los días de nuestra vida. Esa es nuestra tarea, reflejar el carácter misericordioso de Dios al mundo en general, un carácter que no varía pues Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos y sabemos que su misericordia permanece para siempre (hebreos 13:8, Salmos 136:1)

Hermanos, para poder manifestar la misericordia, la palabra de Dios nos revela que necesitamos adicionalmente de un fruto del Espíritu Santo que le acompañe, el amor, y en este fruto profundizaremos el día de mañana.  Oración

«Padre, ¡cuánto admiro tu carácter, tienes miles de atributos! y mi meta, sin duda alguna, es reflejar en este mundo todo lo que he aprendido y recibido de ti, por eso pido tu ayuda porque sin ti nada podría hacer. Reconozco que necesito seguir aprendiendo tu palabra, pasar más tiempo de intimidad contigo y enamorarme cada día más y más de ti. Ayúdame a buscarte sin cesar todos los días. Te lo pido en el nombre de Jesús, amén.