domingo, 17 de julio de 2022

Echa fuera el temor

 


Echa fuera el temor

“No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”, Isaías 41: 10.

A veces lo que genera angustia en nuestro corazón no tiene que ver tanto con lo que vivimos sino con lo que pensamos y cómo asumimos las circunstancias, de un momento a otro el temor se puede apoderar de nuestras mentes nublando nuestro entendimiento acerca de la verdad y de las promesas de Dios para nuestra vida. Puede incluso afectar nuestra salud mental con problemas de ansiedad y depresión y terminar afectando nuestra salud física al punto de desfallecer. La palabra de Dios nos aconseja: “…Por nada estén angustiados, sino sean conocidas sus peticiones delante de Dios en oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús”, Filipenses 4: 6 -7.

El perfecto amor echa fuera el temor, de allí la importancia de llenar nuestra mente del testimonio del amor más grande: La vida y obra de Jesucristo. Sus promesas nos deben alentar en momentos de angustia. Acaso ¿Él dijo y no hará? ¿Prometió y no cumplirá? ¿Hay algo difícil para Dios?

La manera de afrontar los retos de la vida no se debe basar en nuestras emociones o sentimientos, sino en el conocimiento de nuestro padre eterno: Él es omnisciente (todo lo conoce), Él es omnipresente (está en todos lados), Él es omnipotente (todo lo puede). Dios es el mismo ayer, hoy y por los siglos.

Si Dios prometió estar con nosotros, así será; si prometió que siempre nos ayudaría, nos ayudará; si prometió que siempre nos sustentaría, nos sustentará. No seas más esclavo del temor, échalo fuera.  Oración.

«Señor Jesucristo, tu amor por mí es mi refugio y mi fortaleza en momentos de angustia y debilidad. Llena mi mente de tu palabra, que mi vida y mis decisiones las determinen mi fe en tus promesas y no mis temores. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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viernes, 15 de julio de 2022

Manos a la obra

 


Manos a la obra

» Entonces les declaré cómo la mano de mi Dios había sido buena sobre mí, y asimismo las palabras que el rey me había dicho. Y dijeron: Levantémonos y edifiquemos. Así esforzaron sus manos para bien”, Nehemías 2:17–18.

Trece años habían pasado desde que el pueblo de Israel después de su cautiverio en Babilonia, había subido a Jerusalén con el propósito de reconstruirla, los líderes que habían estado a la cabeza de la reedificación del templo habían perdido el ánimo y el valor del principio, ahora el pueblo estaba paralizado por el temor a sus enemigos que los acechaban por todos lados. Dios levantaría un nuevo líder que le devolvería la fortaleza a la ciudad y la esperanza a todo su pueblo.

Este fue Nehemías, un hombre de oración y de acción. Su tenacidad y determinación para llevar a cabo el plan que el Espíritu Santo colocó en su corazón lo convirtieron en alguien inspirador para miles de judios que le siguieron y se sumaron a la obra de reedificación; sin importar su clase social, su oficio, o a cuál ciudad pertenecieran, todo el pueblo se unió por una misma causa, en una lucha a muerte por alcanzar el objetivo final, reconstruyendo el muro y las puertas de Jerusalén en menos de 2 meses.

En estos días de tanta ruina espiritual, donde los muros de los valores y la fe cristiana se ven consumidos por el sistema de valores de este mundo, necesitamos más Nehemías dispuestos a ir donde Dios los mande, a hacer lo que Dios disponga, a extender el reino de los cielos en una lucha a muerte contra los que se opongan. No estamos solos, el Espíritu de Dios nos respalda. Nuestros hijos, nuestra familia y nuestra sociedad se unirán a nuestra causa cuando vean que el Dios de lo imposible está de nuestro lado.   Oración.

«Señor Jesucristo que tu Santo Espíritu que da el querer como el hacer prospere toda buena obra en mis manos, que mi ánimo y determinación para hacer las cosas que te agradan y glorifican sea de inspiración para que otros se animen a servirte. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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jueves, 14 de julio de 2022

Dios es quien capacita

 


Dios es quien capacita

“Además dije al rey: Si le place al rey, que se me den cartas para los gobernadores al otro lado del río, para que me franqueen el paso hasta que llegue a Judá; y carta para Asaf guarda del bosque del rey, para que me dé madera para enmaderar las puertas del palacio de la casa, y para el muro de la ciudad, y la casa en que yo estaré. Y me lo concedió el rey, según la benéfica mano de mi Dios sobre mí.” Nehemías 2:7–8.

En estos versículos vemos cómo Nehemías, el “copero del rey”, es capacitado de forma sobrenatural por Dios para una obra de ingeniería, como era la reconstrucción de los muros y las puertas de Jerusalén.

Este hombre había dispuesto su corazón para servir a Dios y a su pueblo, había orado con diligencia y había planificado lo que requeriría para lograr su cometido. Probablemente no era ingeniero ni arquitecto, pero sí un creyente apasionado y comprometido con el reino de Dios. Él creía en el “Dios grande, fuerte y temible” que había salvado a su pueblo en muchas otras oportunidades y que podía hacerlo una vez más; y Dios utilizó cada cosa en la vida de Nehemías para cumplir su propósito, por lo que, nada en su pasado, su presente o su futuro fue en vano. Ahora Nehemías servía en la corte de un rey pagano muy poderoso, a quien Dios le tocó el corazón para que dotara a su siervo con poderes especiales para su difícil viaje y con los mejores materiales de la región para reconstruir las ruinas de su amada Jerusalén.

De parte de nosotros, Dios solo necesita una verdadera conversión y que asumamos la responsabilidad que esta conlleva (arrepentirnos de nuestros pecados, orar y conocer a Dios en intimidad). A medida que crezcamos en la fe, el Espíritu Santo colocará en nuestro corazón la disposición de servirle incondicionalmente y un compromiso firme por su Reino. Dios se puede servir de cualquier circunstancia, persona o lugar y de cualquier cosa que haya pasado en nuestra vida para que podamos cumplir todo su propósito por imposible que este sea.   Oración inicial

«Señor Jesucristo, soy consciente de mi incompleta capacidad humana para servirte; por otro lado, creo y confío en que tu Espíritu Santo pondrá todo a mi favor para que, en el poder de tu fuerza, yo pueda cumplir todo tu propósito en mí. Amén.    Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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miércoles, 13 de julio de 2022

Orar para triunfar

 

Orar para triunfar


“Cuando oí estas palabras me senté y lloré, e hice duelo por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos. “Nehemías 1:4.

En el devocional previo, vimos cómo Nehemías, pese a tener un gran estatus social y estar en una posición privilegiada en la corte del rey de Persia, antepuso por encima de todo otro reino: el eterno; haciendo suyos los proyectos de Dios, preocupándose por ellos, orando y trabajando sin tregua por conseguirlos hasta lograr el éxito.

Después de enterarse de cuán mal estaban los judíos que regresaron a Jerusalén y que los muros y las puertas de la ciudad estaban destruidos, Nehemías se sentó, lloró e hizo duelo por algunos días; también ayunó y oró. Sabía que una ciudad sin muros y sin puertas era una ciudad desprotegida, una presa fácil para los enemigos. ¿Qué necesitaba para reconstruirlos? ¿Cómo un copero del rey podría liderar semejante obra de ingeniería? Quizá fueron las preguntas que se planteó en esos días de lamento y meditación.

En la oración de Nehemías que se encuentran en los versículos ulteriores al versículo clave de hoy (vs 5-11), vemos algunas características que denotan:

1. Reverencia completa al “Dios de los cielos” (vs 5)

2. Humildad, sumisión y perseverancia (vs 6)

3. Conciencia de pecado y arrepentimiento del mismo (vs 7)

4. Conocimiento profundo de quién es Dios y de sus promesas (vs 8 y 9)

Concluye con una petición específica: “Concede ahora buen éxito a tu siervo, y dale gracia delante de aquel varón. Porque yo servía de copero al rey.” (Nehemías 1: 11). Esto demuestra que Nehemías no solo oraba en espíritu, sino con inteligencia y diligencia; había elaborado un plan y una estrategia para conseguir su objetivo y Dios lo capacitaría sobrenaturalmente para lograrlo con creces.

¿Estamos anteponiendo el reino de Dios al sistema de valores de este mundo? ¿Oramos en espíritu y con inteligencia? ¿Creemos que Dios nos capacitará, aunque no estemos preparados?   Oración.

«Señor Jesucristo, ayúdame a ser más intencional en mis oraciones diarias, por las cosas eternas que tienen que ver con tu reino; quiero involucrarme completamente en tus proyectos, hacerlos míos, tener éxito y reverenciar tu nombre. Amén.    Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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martes, 12 de julio de 2022

La clave del éxito. Parte 1

 


La clave del éxito. Parte 1

«Palabras de Nehemías hijo de Hacalías. Aconteció en el mes de Quisleu, en el año veinte, estando yo en Susa, capital del reino, que vino Hanani, uno de mis hermanos, con algunos varones de Judá, y les pregunté por los judíos que habían escapado, que habían quedado de la cautividad, y por Jerusalén. Y me dijeron: El remanente, los que quedaron de la cautividad, allí en la provincia, están en gran mal y afrenta, y el muro de Jerusalén derribado, y sus puertas quemadas a fuego.», Nehemías 1:1–3.

Los Israelitas habían estado cautivos en Babilonia por 70 años; después de este período, Dios, por mano de hombres dispuestos, llevó a cabo la liberación de su pueblo y la reedificación de la arruinada Jerusalén. Zorobabel y Esdras lograron reconstruir el templo y restaurar el culto y los sacrificios a Dios, pero no lograron levantar los muros, ni las puertas de la ciudad, algo fundamental para la protección contra sus enemigos; es en este contexto cuando aparece Nehemías, un judio piadoso, que servía en las altas esferas de la corte del rey de Persia (Imperio dominante de la época).

Nehemías bien pudiera estar preocupado por cosas tales cómo obtener un ascenso, comprarse una mejor casa, mudarse a una mejor ciudad o simplemente mantener su estatus social. No obstante su preocupación principal era su pueblo “aquellos hijos de la cautividad” que habían regresado a Jerusalén para reconstruirla. Cuando se enteró de lo mal que lo estaban pasando y qué era lo que necesitaban, oró a Dios, se propuso un plan y se puso en acción liderando la reconstrucción del muro de Jerusalén y terminándolo en un tiempo récord de 52 días. Nehemías puso los intereses del Reino de Dios por encima de los suyos propios y el resultado trasciende hasta el día de hoy.

De igual forma, podemos elegir trabajar para nosotros mismos con resultados limitados y superfluos (aunque alcancemos el mundo entero) o disponer nuestro corazón para participar en la edificación del Reino de Dios con resultados que trascienden la eternidad. El poder ilimitado del Espíritu Santo nos guiará más allá de nuestras fuerzas y nos añadirá todo lo necesario para que tengamos éxito. ¿Los proyectos de Dios son mis proyectos?   Oración.

«Señor Jesucristo por mucho tiempo he perseguido mis intereses egoístas, hoy te pregunto: ¿Qué quieres que yo haga? Permíteme ser parte de los que edifican tu reino y logran, con la ayuda de tu Espíritu, un propósito eterno. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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lunes, 11 de julio de 2022

A donde Dios te lleve, ve

 

A donde Dios te lleve, ve


«Entonces se levantaron los jefes de las casas paternas de Judá y de Benjamín, y los sacerdotes y levitas, todos aquellos cuyo espíritu despertó Dios para subir a edificar la casa de Jehová, la cual está en Jerusalén.», Esdras 1:5

El contexto de estos israelitas que subieron a Jerusalén no era nada alentador, habían estado por casi siete décadas cautivas en Babilonia bajo la dinastía caldea sin poder adorar a Dios en su templo, ni cumplir con sus ordenanzas, después de este periodo de tiempo el rey Ciro de Persia conquistó a Babilonia y en su primer año de reinado fue “despertado” su corazón por Dios para que decretara el regreso de los cautivos y la reedificación del templo de Dios en Jerusalén.

Como es de esperarse muchos de estos hombres debieron sentirse tentados a quedarse: ya estaban establecidos y habían echado raíces en esta tierra lejana, el viaje era largo y pesado para sus hijos pequeños y para sus mujeres, y por si fuera poco Jerusalén estaba completamente en ruinas y los enemigos los asechaban por todos lados ¿qué harían allí? Sin embargo, el mismo Dios que despertó al rey Ciro, los despertaría a ellos también para subir y edificar su casa, en otras palabras, para cumplir un propósito que trascendía los límites de lo eterno: reedificarían el centro de la adoración al único Dios vivo y verdadero. Estos hombres vencieron sus temores, dispusieron sus vidas para servir al Señor y lo lograron.

Disponer nuestras vidas para servir al Señor implicará muchas veces hacer cosas sin sentido o ir a lugares inciertos a donde Él nos quiera llevar. La garantía para tener éxito en todos estos iré y venir la guía y dirección del Espíritu Santo, de allí la importancia de vivir en comunión y amistad diaria con Dios. ¿He dispuesto mi vida para el servicio de Dios? ¿Puedo escuchar la voz del Espíritu Santo cuando me habla?   Oración.

«Señor Jesucristo, siempre que he hecho tu voluntad y me he dejado guiar por tu Espíritu, tu presencia ha ido conmigo y nunca me has dejado. Una vez más y sin importar lo incierto del camino te pido que tu Espíritu lo ilumine y me guíe a donde tú quieras que yo vaya. Amén.    Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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domingo, 10 de julio de 2022

Mi mayor reto

 

Mi mayor reto


”Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová.”, Jeremías 9: 23-24

Vivimos inmersos en un mundo superfluo donde se juzga a las personas por su apariencia externa; se admira y sobrevalora la inteligencia (ciencia), el poder y las riquezas, cosas que en sí mismas no son malas pero que cuando ocupan un lugar preponderante en nuestro corazón, nublan el verdadero valor y propósito de la vida.

En contraste con este sistema de valores banal, la Biblia nos dice que el verdadero valor está en lo que llevamos por dentro. En la naturaleza un buen árbol (sembrado con buena semilla, cultivado en buena tierra, regado con buena agua) dará frutos buenos, pero un árbol malo (sin una buena fuente de nutrientes, agua o luz solar) no dará fruto o sus frutos serán tan malos que nadie los querrá comer. Del mismo modo, los frutos que demos en la tierra dependerán de con qué llenemos nuestro corazón. ¿Cultivamos nuestro amor y deseo por las cosas materiales o estamos cultivando nuestra relación de amor y amistad con Dios?

El deseo de poder, de inteligencia o del dinero no deberían determinar nuestras decisiones sino ser una añadidura que Dios nos da y utiliza para bendecirnos y bendecir a otros. Entender y conocer a Dios de una manera íntima y personal nos garantiza mantenernos en el centro de su voluntad y alcanzar lo mejor del plan que Dios tiene para nosotros. El reto más grande es este, ir en contra de la corriente y poner a Dios y su palabra como nuestra prioridad, el fruto sin duda será admirable: Entender, conocer y ser amigo del Todopoderoso.   Oración.

«Señor Jesucristo, en estos tiempos donde abundan las distracciones es un verdadero reto buscarte y no sucumbir en el intento; sé que no estoy solo, tu Espíritu me ayuda en mi debilidad, ayúdame a poner manos a la obra. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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