viernes, 31 de diciembre de 2021

¿Nuevo año, nueva vida?

 


¿Nuevo año, nueva vida?

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” 2 Corintios 5:17.

Todos tenemos expectativas para un nuevo año que comienza y anhelamos que nos vaya mejor, que todo lo malo quede atrás y que vengan mejores días. Pero la única manera de dejar las cosas malas atrás y que haya un cambio real en nuestra vida, es si la entregamos a Cristo.

Él nos hace nacer de nuevo por medio de su palabra y del Espíritu, como dice 1 Pedro 1:23: “siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre”, y nos lo confirma en Tito 3:5 “nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo”. Esta es la renovación verdadera que podemos vivir entrando en un nuevo año o en una nueva etapa de nuestra vida: la renovación por el Espíritu Santo.

Solo el Espíritu Santo, puesto en nuestro corazón por medio de la fe en Cristo, puede ayudarnos a que experimentemos una transformación en todas las áreas de nuestra vida, que comienza en nuestro interior con un regalo maravilloso que es lo primero que podemos y necesitamos tener: la paz de Dios. Esta paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento, debe ser nuestro primer deseo para el próximo año. Si la pides con fe, Dios te la dará abundantemente y al tenerla, la podrás mostrar a tus seres queridos y a tu prójimo. Con Cristo en nuestro corazón y su paz, podemos tener un nuevo año y una nueva vida, con dificultades y persecución tal vez, pero llena de victoria y bendición.    Oración.

«Padre, hoy te doy gracias por el año que finaliza, por tu protección, amor y provisión, te entrego mi vida y mis planes para el próximo año, que seas tú llenándome de la paz de Cristo y guiándome con tu Espíritu para experimentar una renovación profunda que me lleve a toda bendición y a hacer tu voluntad. En el nombre de Jesús, amén.    Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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jueves, 30 de diciembre de 2021

Tiempo de oración

 


Tiempo de oración

“Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público” Mateo 6:6.

La oración es un tiempo de profunda intimidad con Dios, donde depositamos en Él toda nuestra confianza, le confesamos nuestro pecado y maldad reconociendo la necesidad de que Él nos sostenga por medio de su Espíritu, para apropiarnos de su perdón y llenarnos con su paz.

Así que no podemos salir igual luego de una oración, pues tenemos un encuentro con el Dios que todo lo puede y que recompensa a los que le buscan con fe (hebreos 11:6). Nuestra necesidad de orar es incluso más importante que nuestra alimentación física, pues podemos vivir un día sin alimento, pero es imposible vivir un día de vida abundante y dirigida por Dios, sin oración.

En ocasiones solemos olvidar quienes somos en Cristo, y el por qué dependemos absolutamente de Dios para cada actividad, decisión o dificultad que enfrentemos en el día a día. En estos momentos de afanes, fiestas y distracciones temporales, no perdamos la cita con Dios, es lo más importante y determinante para que en el resto de nuestro día todo vaya bien y nos llenemos de su amor, para enfrentar toda situación, con la ayuda de su Espíritu y no en nuestra carne.  Oración.

«Padre, hoy quiero presentarte mi vida, entrego en tus manos mis preocupaciones y te pido la fuerza y la sabiduría para enfrentar este día guiado por tu Espíritu; que toda actividad que tenga hoy la haga con diligencia, con verdad y amor, por medio de Cristo Jesús. Amén.    Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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miércoles, 29 de diciembre de 2021

Antes que se cierre la puerta

 

Antes que se cierre la puerta


“Después que el padre de familia se haya levantado y cerrado la puerta, y estando fuera empecéis a llamar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos, él respondiendo os dirá: No sé de dónde sois. Entonces comenzaréis a decir: Delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas enseñaste. Pero os dirá: Os digo que no sé de dónde sois; apartaos de mí todos vosotros, hacedores de maldad.” Lucas 13:25-27

“Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano.” Isaías 55:6

¡Creed en Jesucristo antes que se cierre la puerta!, porque en los días de Noe todos estaban comiendo y bebiendo sin tener en cuenta a Dios, solo pensando en sí mismos y en satisfacer sus deseos, y tuvieron la oportunidad de subirse al arca, pues estuvo durante muchos años abierta, pero cuando llegó el tiempo señalado nos dice la escritura que “Y los que vinieron, macho y hembra de toda carne vinieron, como le había mandado Dios; y Jehová le cerró la puerta. “Génesis 7:16.

El mismo Dios cerró la puerta, una puerta que ahora tiene abierta para todos, pues el que crea en Jesucristo puede ser salvo. Pero Dios abre puertas que nadie puede cerrar y también cierra puertas que nadie puede abrir (Apocalipsis 3:7-8).

Por su inmenso favor, la puerta de la gracia de Dios está abierta y esa puerta es su mismo Hijo, pues el evangelio nos recuerda las palabras de Jesús que dice “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.” (Juan 10:9).

Como vemos, el Señor no quiere que nadie se pierda, sino que todos procedan al arrepentimiento: “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.” (2 Pedro 3:9). Así que, con suma urgencia ¡Creed en Jesucristo, la puerta de su gracia está aún abierta!   Oración.

«Padre, gracias por salvarme por medio de la fe en tu Hijo Jesucristo, no por mis méritos sino por tu inmenso favor. Por tu palabra de verdad, que permanece para siempre, sé que no quieres la muerte del que no cree, sino que proceda al arrepentimiento y vaya a la cruz; así que mi Señor, lléname de tu Espíritu para anunciar el mensaje de perdón y salvación en Cristo, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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martes, 28 de diciembre de 2021

Esperar en Cristo


Esperar en Cristo


“Toda palabra de Dios es limpia; Él es escudo a los que en él esperan” Proverbios 30:5

“Encamíname en tu verdad, y enséñame, porque tú eres el Dios de mi salvación; en ti he esperado todo el día.” Salmos 25:5

Dice un dicho popular “el que espera, desespera», pero si es en Cristo, el que espera es edificado, bendecido y fortalecido en su fe.

Esperar en Cristo no debe ser una espera pasiva y triste, sino la confianza que tenemos que nuestro Dios todopoderoso llegará en el momento justo para ayudarnos y tendernos su mano ante las dificultades, enfermedades o cualquier otra necesidad. Entonces, nuestra espera debe ser con sumo gozo, aun en las pruebas (Santiago 1:2).

También cuando debemos tomar decisiones, podemos esperar confiadamente en que Él nos dará su respuesta y orientación frente a lo que tenemos que hacer, pero debemos pedir con fe como dice el apóstol Santiago por el Espíritu “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada” (Santiago 1:5). Esta sabiduría que viene de lo alto nos da la paz y la respuesta correcta en nuestras decisiones.

Asimismo, cuando se dice que esperemos en el tiempo de Dios, la palabra de Dios nos enseña que es el tiempo más corto a la solución verdadera, pues podrían venir otras soluciones antes, pero no resuelven el problema o lo profundizan, pero Dios llegará en el tiempo preciso y con la respuesta adecuada; por esto dice la escritura “Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.” (Salmos 46:1).

Amados, podemos esperar sin desesperarnos, pues fiel es el que prometió. Que nuestra espera sea en toda confianza y con gozo, mientras esperamos podemos alabarle, como nos enseña el Salmo “​​Mas yo esperaré siempre, Y te alabaré más y más.” (Salmos 71:14).    Oración.

«Espero en tu ayuda mi Dios, porque en ti he confiado; no seré conmovido ni me llenaré de angustia porque sé que mi causa es tu causa y vas delante mío. Alumbra Señor mi entendimiento y lléname de sabiduría para enfrentar cada situación, problema, enfermedad, porque sé que al final todo obrará para mi bien y para tu gloria. En el nombre de Jesús, amén.    Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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lunes, 27 de diciembre de 2021

El Amado

 

El Amado


“Mi amado es mío, y yo suya; Él apacienta entre lirios.” Cantares 2:16.

“para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado,” Efesios 1:6

Como una pareja de enamorados, así podemos entender la relación que existe entre Cristo y su iglesia, es decir, entre cada uno de nosotros y el Amado del Padre.

Una pareja de esposos se corresponde mutuamente, han dejado de ser para sí mismos y se han ofrecido el uno al otro en un acto de amor, de reciprocidad, de entrega fiel y total (1 Corintios 7:4).

Cristo es el Amado de Dios y nosotros somos sus amados (Colosenses 3:12), Él se entregó por nosotros y nosotros le hemos entregado a Él nuestro corazón; entonces, ya no vivimos para nosotros mismos sino para Cristo. Este hecho nos lleva a afirmar como dice la escritura “y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos” (2 Corintios 5:15).

Entonces, pertenecemos a Cristo por la abundante gracia de Dios, pues Él nos amó primero y se entregó por nosotros en la cruz para darnos vida eterna, por lo tanto, Dios nos aceptó por medio de la fe en aquel de quien con su propia voz declaró: “Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia” (Mateo 3:17).

¿Qué implica para tu vida saber que eres aceptado y también el amado de Dios por medio de Cristo? La respuesta nos la da el apóstol amado por Jesús, llamándonos por lo que somos, en 1 Juan 4:7 escribe por el Espíritu “Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios”.

Hermano, que tú y yo seamos amados y aceptados por Dios, por medio de la fe en el Amado, implica que ahora nos amemos unos a otros, para revelar el gran amor de Dios y su gloria eterna. Así que, no tardemos en expresar y revelar a todo el mundo el gran amor de Dios que habita en nuestro corazón.   Oración.

«Padre, me has amado en Cristo Jesús, en tu Hijo amado, para que ahora yo muestre ese inmenso amor a los demás; guía cada día de mi vida con tu Espíritu Santo para aprovecharlo practicando el amor al prójimo. En el nombre de Jesús, Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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domingo, 26 de diciembre de 2021

Dios fiel

 

Dios fiel


“Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones;” Deuteronomio 7:9.

¿Quiénes son los que lo aman y guardan sus mandamientos? Aquellos que han sido sellados por el Espíritu Santo por medio de la fe en Cristo, aquellos a quien el Padre amó primero y entregó a su Hijo aun cuando estaban muertos en sus delitos y pecados. Nosotros le amamos a Él, porque Él nos amó primero, enviando a su hijo en propiciación por nuestros pecados (1 Juan 4:10, 1 Juan 4:19).

Ahora, como hijos de Dios, gozamos de un atributo de Dios que reafirma nuestra confianza: Su fidelidad. Él es Dios fiel, nunca tarda, siempre llega. Aunque pareciera tardar y nos vemos angustiados porque las dificultades nos presionan y nos llevan al límite, Él está justo allí para mostrarnos su fidelidad y mostrar su gloria a través de nuestra vida. Por tanto, esperemos en su tiempo.

Su fidelidad en Cristo es en todo tiempo, en toda circunstancia y eterna. Esto nos da un piso firme que debe llevarnos a aumentar nuestra fe y ser fieles (2 Pedro 1:4), por eso mantengamos la esperanza, como dice la escritura: “Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió.” (hebreos 10:23), entonces Dios es fiel y sus hijos perseverantes.

Hermano, cuando estés pasando por un mal momento, recuerda que Dios es fiel, toma como tuya una promesa de acuerdo a tu situación y persevera, confía en Él y Él hará (Salmos 37:5).    Oración.

«Amado Señor, tú eres fiel y esto me llena de confianza, de seguridad en ti y en tus promesas, gracias por ser mi roca y mi piso firme, no temeré por tanto bajo ninguna circunstancia difícil porque tú estás a mi lado, tu amor me sostiene y me anima a seguir, gracias Jesús, mi fiel amigo. Amén.    Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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sábado, 25 de diciembre de 2021

La luz del mundo

 

La luz del mundo


“Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas” Juan 3:19.

“otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” Juan 8:12.

Otra vez el Señor nos habla, en el presente siglo, que Él es la luz del mundo. Si no tenemos a Cristo, estamos en oscuridad. Por mucha paz y amor que deseemos a otros, lo cual es un anhelo muy loable, estos solo se encuentran en la presencia de Dios, entonces podemos ofrecer que Cristo habite en el corazón de cada persona como el mejor regalo. Porque Jesús pagó el costo y en la cruz venció al maligno y al pecado que nos tenían en esclavitud y en la más profunda oscuridad.

Así que cuando mires las luces de esta época, recuerda quien es la luz verdadera que puede iluminar con paz y amor verdadero tu vida y la de tu familia, tus vecinos o conocidos; así que vale la pena dedicarle unos minutos, detener el afán de las fiestas y decirle al Señor: “quiero hoy Señor Jesús que tu luz ilumine mi corazón, resplandece en mí y quita toda oscuridad de mi vida, hoy te recibo como mi Señor y Salvador personal”. Ahora que la luz está en ti, puedes compartir el mensaje de la Palabra de Dios, que ilumina a todos tus semejantes y llevarles la luz verdadera que quita la oscuridad producida por el pecado y nos da la luz de la vida.   Oración.

«Padre, lléname de tu paz y de tu amor, que tu luz ilumine a todos mis seres amados, que nos permita conocerte a ti, Dios verdadero, y a Jesucristo a quien enviaste para salvarnos y morar en nuestro corazón por medio de tu Espíritu. Quita de mi vida todo pecado que me lleve a no disfrutar de tu luz y que tu Espíritu me sostenga en perfecta obediencia, para gloria de tu nombre. En el nombre de Jesús, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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