lunes, 18 de marzo de 2019

EL PECADO DEL HOMBRE


EL PECADO DEL HOMBRE ES LO QUE CONTAMINA EL MEDIO AMBIENTE
Se destruyó, cayó la tierra; enfermó, cayó el mundo; enfermaron los altos pueblos de la tierra. Y la tierra se contaminó bajo sus moradores; porque traspasaron las leyes, falsearon el derecho, quebrantaron el pacto sempiterno. Por esta causa la maldición consumió la tierra, y sus moradores fueron asolados; por esta causa fueron consumidos los habitantes de la tierra, y disminuyeron los hombres.", Isaías 24:4-6. 
¿DE dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No son de vuestras concupiscencias, las cuales combaten en vuestros miembros?  Santiago 4.1.
El pecado del ser humano es lo que contamina la tierra. ¿Por qué razón? El pecado conlleva a traspasar los límites, a quitar el equilibro que Dios dispuso de antemano para que vivamos y gocemos de su creación. La ambición del hombre lo lleva a agotar sus recursos, a destruir con el anhelo de tener más riqueza material, pasando por encima de otros seres humanos con tal de acumular más dinero y contaminando el agua y la tierra, para supuesta mente mantener su estilo de vida. Es cierto que Dios nos permitió aprovechar los recursos (Génesis 1:26), pero también nos enseñó a hacerlo de forma equilibrada, cuidando la naturaleza y los animales, manteniendo el respeto por el bienestar del prójimo, entre otras cosas (Éxodo 23:10-11, Deuteronomio 22:9, Deuteronomio 20:19-20).
Es el corazón del hombre donde radica el problema, es de donde sale lo que contamina al hombre (Mateo 15:18-20). Por lo tanto, se necesitó una solución radical, por eso Dios envió a su hijo en la carne, para que, por la fe en Él, su sangre limpiará nuestras conciencias de obras muertas y sirvamos al Dios vivo (hebreos 9:14).
Si en el interior del hombre inicia la contaminación del ambiente, debemos mirar por tanto desde la perspectiva correcta y arrancar el problema de raíz, acudiendo a Cristo, para que limpie nuestro corazón y llevando a otros el mensaje de salvación por medio de Cristo, para que por este mensaje sea limpiadas la vida de todos lo que en Él crean.  Oración.
Señor, quiero hacer tu voluntad administrando con sabiduría los recursos que has dispuesto en mi mano y llevando a otros el mensaje de La Paz de Jesús; para que sean librados de ambiciones desmedidas y de vivir auto destruyéndose. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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domingo, 17 de marzo de 2019

¡CUIDADO CON LO QUE DECIMOS!


¡CUIDADO CON LO QUE DECIMOS!
Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Mateo 12:36
El que guarda su boca y su lengua, Su alma guarda de angustias. Proverbios 21:23
Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.", Efesios 4:29-30
Las palabras que decimos pueden edificar o derribar, pueden alegrar o entristecer a los demás. Generalmente los conflictos inician con una palabra mal dicha, o en el momento equivocado por la falta de dominio propio; esto lo enseña la Biblia en Santiago 3:2-12: una sola palabra puede ocasionar un gran problema.
Si es tan determinante lo que decimos, ¿cómo podemos aprender a controlar nuestras palabras y que sean para edificar, no para ofender?
La Palabra de Dios nos enseña que debemos poner suma atención a lo que decimos para no pecar (Salmos 39:1). También que al meditar en su Palabra y alinear nuestro pensamiento a sus principios, nos llenemos de palabras de cordura y sabiduría (Salmos 19:14). Entonces, entre más guardamos (obedecemos) su Palabra, más evitaremos caer en el pecado, como dice el Salmos 119:11: “En mi corazón he guardado tus dichos, Para no pecar contra ti.
Si al haber un hecho que demande una respuesta y nuestro corazón está lleno de sabiduría por la Palabra de Dios, nuestra respuesta será para edificación, pues el efecto directo de toda Palabra que sale de la boca de Dios es una vida abundante, (Mateo 4:4).
Sigamos en consejo de los apóstoles cuando por el Espíritu enseñaban a la iglesia a que: La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros”, dejando toda palabra corrompida, palabras deshonestas, evitando profanas y vanas palabrerías, si no mejor, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre.  (hebreos 13:15 y 2 Timoteo 2:16-17).  Oración.
Señor, guía mis palabras, que sean para edificar y construir, no para ofender ni para desanimar a mi prójimo, ayúdame a guardar tus Palabras en mi corazón para no pecar contra ti. Amén.                Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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sábado, 16 de marzo de 2019

Modestia y decoro


                                                                           Modestia y decoro
Mujer cristiana.  Engañosa es la gracia y vana la hermosura; la mujer que teme a Jehová ésa será alabada (Proverbios 31:30) Resulta muy preocupante el comprobar como cierto tipo de mujeres de nuestras iglesias, llamadas a sí mismas cristianas, van adoptando una forma de vestir poco modesta y decorosa, muy alejada del requerimiento bíblico.  Pablo dice en 1Tim. 2:9: Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia. Una mujer de Dios. Su arreglo personal debe reflejar al Dios de orden que ella adora. La mujer debe vestirse con pudor: La palabra griega que Pablo usa aquí conlleva tanto la idea de modestia como de humildad. Significa literalmente sentido de vergüenza. Una mujer piadosa debería sentirse avergonzada y culpable si por causa de su vestimenta alguien es distraído en su adoración a Dios. Si te vistes para la gloria de Dios, tu vestimenta revelará pureza y castidad. En vez de mostrar las formas de tu cuerpo para provocar a otros, vas a cubrirlo adecuadamente porque no quieres ni pensar que por causa de un capricho tuyo un hombre sea llevado a pecar contra el Dios al que tú dices amar, adorar y servir. Las formas del cuerpo del hombre y de la mujer no son pecaminosas; el cuerpo fue diseñado por un Dios bueno y santo, que luego de hacerlo lo declaró bueno y santo.
Pero el hombre pecó y se corrompió y por esa causa el cuerpo descubierto de una mujer es como un barril de pólvora que pasa en medio de candelabros encendidos. Es por eso que nuestro Señor y Salvador nos advierte con tanta fuerza que tengamos cuidado con lo que ven nuestros ojos: Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. (Mt. 5:27-29). Escucha lo que dice nuestro Señor acerca de aquellos que ponen tropiezo a otros:  Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar. ¡Ay del mundo por los tropiezos! porque es necesario que vengan tropiezos, pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo!  (Mt. 18:6-7). Un vestido ajustado que revela claramente las formas del cuerpo, o demasiado corto como para cubrir lo que debe ser cubierto no es algo neutral. Eso es pecaminoso porque violenta la santidad de Dios. ¿Es tu vestimenta un reflejo de la humildad y castidad que debe caracterizar a un creyente? Cristo nuestro Salvador, derramó Su preciosa sangre en la cruz para comprar tu alma y tu cuerpo, y el Espíritu de Dios ha venido a hacer morada en ti. ¿Sabes qué debes hacer ahora a la luz de esa realidad? Dedicarte en cuerpo y alma a perseguir la gloria de Dios en todas las áreas de tu vida. Dice Pablo en 1Cor. 6:19-20: “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.  1 Pedro 3. 5. Porque así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos;
6. como Sara obedecía a Abraham, llamándole señor; de la cual vosotras habéis venido a ser hijas, si hacéis el bien, sin temer ninguna amenaza.  La Palabra de Dios es clara. No es ser legalista. Legalismo es dogmas que impone el Hombre donde no la puede respaldar con la Palabra de Dios.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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viernes, 15 de marzo de 2019

SIN AMOR LA VIDA NO TIENE SENTIDO


SIN AMOR LA VIDA NO TIENE SENTIDO
Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve. 1 Corintios 13 :1-3
El amor es lo más importante, la enseñanza más grande y principal que Dios nos dio fue cuando envió a su hijo Jesús a morir por amor a nosotros. Por eso es necesario entender que sin Jesús en nuestro corazón no hay un amor verdadero. El mandamiento principal que nos enseñó en su Palabra es que amemos a Dios y a nuestro prójimo como a nosotros mismos (Mateo 22:36-40), es decir que primero tengo una relación con el Padre a través del Hijo para entender y conocer el amor real y luego lo demuestro o lo llevo a la práctica hacia los demás.
La vida entonces sin amor no tiene sentido, es vacía y carece de propósito, pues en el amor todo lo que hacemos tiene valor. Hagamos lo que hagamos, si lo hacemos con amor, veremos la diferencia y nos llenará de paz. Recogeremos el fruto de nuestra labor si lo hacemos con amor. Y si hacemos las cosas con amor, significa que colocamos todo de nosotros, nuestra atención, nuestra mejor actitud, nuestro tiempo, nuestros dones dirigidos por los principios de Cristo, porque en el amor verdadero no hay engaño, es un amor nacido de corazón limpio, de una buena conciencia y de fe no fingida (1 Timoteo 1:5).
Preguntémonos hoy sí tenemos el amor de Dios en nuestro corazón, es decir a Cristo mismo. ¿Lo que hacemos lo estamos haciendo por interés, por ambición, por obligación o por amor? Oración.
Señor, lléname de tu Espíritu para que todo lo que haga sea dirigido por el amor, así como tú te entregaste en sacrificio por amor, así mismo yo pueda amar a los demás. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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jueves, 14 de marzo de 2019

UNA VERDAD INCÓMODA


UNA VERDAD INCÓMODA
cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece. Santiago 4:14
El hombre es semejante a la vanidad; Sus días son como la sombra que pasa. Salmos 144:4
Tenemos una existencia muy corta, por esto cada día cuenta así que debemos aprovechar bien el tiempo (Efesios 5:16), sin embargo, ¿en qué gastamos nuestro tiempo? La vida se desvanece como agua en nuestras manos y lastimosamente perdemos gran parte de nuestra existencia en cosas vanas y muchos se llenan de orgullo y arrogancia frente a otras personas, sus días los enfrentan como si nunca fueran a terminar en la tierra y como si no fueran a dar cuenta de todo lo que hacen.
Así que disfrutemos el tiempo con nuestra familia, cónyuge y seres queridos. Debemos gozarnos de cada bendición que Dios dispone, del aire, del lugar, de la comida, dando gracias en todo momento, porque no sabemos ni el día ni la hora en que todo cambie.
No nos desgastemos en peleas, en conflictos que roban tiempo y calma, coloquemos todo en la mano poderosa de Dios, porque al final Él es que nos da la vida, la sustenta y llena de bendición. Por mucho que nos afanemos no podemos añadir un segundo a nuestra existencia ni tampoco solucionar con nuestra fuerza, pues no somos dueños de la vida de los demás ni tenemos el control de la vida.
Al final, como dice la Palabra de Dios, nuestra paz y mayor bendición está en obedecer a Dios, la conclusión de todo el discurso oído es ésta: Teme a Dios y guarda sus mandamientos, pues esto es el todo del hombre" (Eclesiastés 12:13).  Oración.
Señor, te doy gracias por cada segundo de mi vida, permíteme disfrutar de todos lo que has creado para mi bendición y lléname de gozo que sólo tú puedes dar, guíame a cumplir tus mandamientos pues esto es sanidad para mi alma. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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miércoles, 13 de marzo de 2019

SUELTA LA CARGA


SUELTA LA CARGA
  Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; Mateo 11:28-29
Vivir la vida sin Dios es una carga muy pesada que no podemos llevar, como explica el Salmo 127, en vano nos levantamos de madrugada y trabajamos hasta tarde si no hacemos todo lo que hacemos con su ayuda, si no edificamos con Él nuestra vida.
Edificamos casas, construimos nuestras profesiones u oficios, iniciamos proyectos, pero ¿los hacemos solos, o de la mano de Dios? ¿Cuál es la motivación para hacerlos? La respuesta que demos, nos da el peso que llevamos.
Jesús hace liviana nuestra carga porque nos invita a confiar en Él, para que tengamos nuevas fuerzas; para poder volar como las águilas, caminar sin cansarnos y correr sin fatigarnos (Isaías 40:31).
En lugar de vivir angustiados, preocupados y sobrellevando cargas temporales, vayamos a Jesús para hallar descanso. Obedecer sus mandamientos será nuestra libertad, pues sus mandamientos no son gravosos (1 Juan 5:3). Sigamos su ejemplo de paciencia y humildad, de suprema confianza en Dios, de absoluta dependencia del Padre Celestial, así hallaremos verdadero descanso. ¡Vamos, suelta la carga!  Oración.
Señor, deposito en ti toda mi confianza, me despojo de toda preocupación y angustia, enséñame cada día a renunciar a mis cargas y a guardar tus mandamientos que son fuente de paz y descanso para mi vida. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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martes, 12 de marzo de 2019

PROMESA DE SALVACIÓN


PROMESA DE SALVACIÓN
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna. Juan 3:16
Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquél que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. Juan 6:40
Esta es la promesa de Dios, que todo aquel que crea en su hijo, aunque muera físicamente, despertará para vivir eternamente con Dios. (Juan 11:25). Todos nosotros estábamos lejos del Padre, nuestro espíritu estaba muerto a causa del pecado y en esto se mostró el amor de Dios: envió a su hijo, se hizo hombre, habitó entre nosotros, para enseñarnos su Palabra, para darnos ejemplo, para morir a causa de nuestros pecados y delitos.
Esta promesa de salvación fue escrita con la sangre preciosa de Jesús, por lo tanto, Dios no dejará de cumplirla en el corazón de todo aquel que escucha y cree, para tomarlo y sacarlo de la oscuridad, llevándolo a La Luz verdadera de Cristo, como dice la escritura: el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo” (Colosenses 1:13).
Entonces, es una promesa cierta que, al ser tomada, tiene como consecuencia la vida eterna, la paz verdadera, la redención (salvar o rescatar a alguien, dar por terminado un castigo, liberar algo que estaba hipotecado o embargado) de nuestra alma. Recordemos que fuimos comprados con la preciosa sangre de nuestro Salvador y Redentor Jesucristo.
Ahora, Jesús desea que vivamos una relación íntima y personal con Dios a través de su vida en nosotros; somos sus hijos, por eso tenemos un futuro y una esperanza cierta gracias a Cristo que nos dio esta promesa de salvación.  Oración.
Gracias Padre, porque por medio de Jesús me has dado vida eterna, para agradarte y para obedecerte, y disfrutar de vida plena y la certeza que estás conmigo eternamente. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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