martes, 21 de mayo de 2024

Ejercita tu mente

 


Ejercita tu mente

“Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.” Deuteronomio 6:6-9

Estas palabras las dijo Dios al pueblo de Israel hace mucho tiempo y no es casualidad que hoy nos las esté repitiendo, pues al parecer el ser humano independiente de la época en la que se encuentre, tiende a sufrir del mismo problema, una mente olvidadiza que con el paso del tiempo se debilita, y es necesario ejercitarla.

En la actualidad, los especialistas mencionan que “el cerebro al ser el órgano motor de todo el organismo y, tal y como si se tratase de un músculo cualquiera, necesita usarse para ser fortalecido”, por eso nos impulsan a practicar la lectura, realizar crucigramas o sudokus, entre otras, para mantenerlo activo, y evitar a futuro, degeneración cerebral y deterioro cognitivo. Seguramente muchos de nosotros practicaremos éstas y otras actividades similares, pero hoy queremos resaltar una en especial que las sobrepasa a todas, la meditación en la palabra de Dios.

La meditación en la palabra nos ayuda a ejercitar y fortalecer nuestra mente, así como el correr, caminar y nadar nos ayuda físicamente ¿lo has notado? Quizás no tanto o no como los resultados que muestra nuestro cuerpo de manera evidente; pero ¿qué tal si te dijera que podríamos identificar de manera sencilla, no su fuerza, sino la falta de ella por nuestros comportamientos? ¡Miremos! ¿Alguna vez has experimentado ansiedad? Cuando ésto sucede es porque en nuestra mente hay pensamientos de temor hacia el futuro, signo de alarma que nos indica que a nuestra mente le falta ejercitarse en la Palabra (1 Juan 4:18), o quizás ¿Has estado en depresión? Síntoma de que estás dejando albergar en tu mente recuerdos del pasado de situaciones sin superar que al recordarlas producen tristeza (Isaías 43:18-19a, 2 Corintios 5:17). Con éstas y otras cosas más podríamos conocer que a nuestra mente le falta ejercitarse y fortalecerse en la palabra de Dios, pues cuando tenemos una mente fortalecida, tenemos pensamientos llenos de la paz de Dios (Filipenses 4:7)

Hermano, es tiempo de ejercitar tu mente leyendo y meditando la Palabra de Dios.   Oración.

«Padre, gracias por enseñarme y motivarme a meditar diariamente en tu palabra, cuando lo hago puedo experimentar tu paz y vivir conforme a tu voluntad.

lunes, 20 de mayo de 2024

El único Dios verdadero

 El único Dios verdadero


“Los ídolos de ellos son plata y oro, Obra de manos de hombres. Tienen boca, mas no hablan; Tienen ojos, mas no ven; Orejas tienen, mas no oyen; Tienen narices, mas no huelen; Manos tienen, mas no palpan; Tienen pies, mas no andan; No hablan con su garganta. Semejantes a ellos son los que los hacen, Y cualquiera que confía en ellos.” Salmos 115:4-8
¿Cuántos de nosotros antes de conocer al Señor teníamos conceptos errados acerca de quién es Dios? Quizás por enseñanzas infundadas en nuestra familia o la cultura religiosa que tenga el lugar en el que nos encontremos, dichos conceptos del mundo nos decían que debíamos adorar imágenes, hablarles a ellas, incluso ponerles ciertas ofrendas o velas para que nos escucharan; pero qué bello es saber que Dios a través de su palabra nos recuerda que nuestra confianza debe estar depositada en Él, el único Dios verdadero, pues estos dioses que narra el Salmista en la porción del pasaje de hoy, tan solo son imagenes hechas de barro que no tienen poder. En cambio nuestro Dios, revelado a nosotros como el único Dios verdadero, tiene la capacidad de: Oír nuestro clamor “Pacientemente esperé a Jehová, Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor.” (Salmos 40:1), estar atento a nuestras necesidades “Los ojos de Jehová están sobre los justos, Y atentos sus oídos al clamor de ellos” (Salmos 34:15), respondernos cuando acudimos a Él “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.” (Jeremías 33:3), entre otras cosas más, por eso nos llama a nosotros los creyentes bienaventurados: “Bienaventurado aquel cuyo ayudador es el Dios de Jacob, Cuya esperanza está en Jehová su Dios,” (Salmos 146:5), ¡Doblemente bendecidos! por haber conocido y creído en la Verdad, Jesús, quien nos ha hecho libres de todo concepto erróneo de este mundo presentándonos y permitiéndonos conocer al Padre tal como Él es (Juan 8:32, Juan 14:6, Juan 1:18)
Hermanos, persistamos en el conocimiento del Señor a través de la lectura de Su palabra y pidámosle al Espíritu Santo que nos ayude a mantener en nuestra mente una imagen correcta de quién es nuestro único Dios verdadero. Oración.
«Padre, gracias por revelarte a mi vida por medio de las Escrituras y de tu Santo Espíritu, qué hermoso es poder conocerte cada día y saber que cuando te hablo por medio de la oración, tú no solo me escuchas, sino que también me respondes a través de tu palabra mostrándome el camino por el cual debo andar.

domingo, 19 de mayo de 2024

Tú proveerás

 Tú proveerás

“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.”‭ Mateo 6:33
Vemos que una vez Ana logra despojarse de esa desesperanza que antes albergaba, y decide apropiarse a cambio del gozo del Señor (poniendo su esperanza y confianza en Él), entonces viene como una añadidura lo tan anhelado, un bebé: “Y levantándose de mañana, adoraron delante de Jehová, y volvieron y fueron a su casa en Ramá. Y Elcana se llegó a Ana su mujer, y Jehová se acordó de ella.” (1 Samuel 1:19). Muchos de nosotros al leer esta última porción del pasaje interpretaríamos algo como: “Ana tenía razón, Jehová se había olvidado de ella”, pero no, ésta no es la interpretación correcta, para entenderlo pondremos esta porción en la NTV “Ahora bien, cuando Elcana se acostó con Ana, el Señor se acordó de la súplica de ella” Aquí hay una connotación muy diferente, pues nos revela que no era que el Señor no se acordara de que Ana existiera, sino que se acordó de su petición, es decir, la tuvo en cuenta, y no sé si lo has pensado pero para que el Señor tome en cuenta tu petición o la mía eso indica que es claro que Él me escucha, que me conoce, sabe mis necesidades y está atento a suplirlas como el buen Padre que es, pues las Escrituras dicen: “Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?” Mateo 7:11.
Qué hermoso ver el cumplimiento de la voluntad de Dios en la vida de Ana, y aun en nuestras vidas, pues a Su tiempo llegó ese bebé tan anhelado que sería consagrado al Señor, ya no con el pensamiento equivocado de “recibir algo a cambio para que el Señor conteste mi petición”, sino reconociendo que como toda dádiva es de Dios, a Él le pertenece la vida de ese pequeño llamado Samuel. Ana sabe que lo mejor que puede hacer es enseñarle a su hijo desde pequeño la importancia de rendirse a Dios y de entregarse por completo a Él sabiendo que esto le dará plenitud a su vida. Oración.
«Señor te entrego mis sueños y mis anhelos, descanso en ti sabiendo que responderás a tu tiempo y permitirás en mi vida lo que sea mejor, quizás no logre entender por completo en el momento en el que no llegue lo deseado, pero llévame a tener paz y fe en medio de la espera y a tener presente que tu voluntad siempre es y será buena, agradable y perfecta.

sábado, 18 de mayo de 2024

Mente mía recuerda que la victoria está en el nombre del Señor

 


Mente mía recuerda que la victoria está en el nombre del Señor

“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. “Romanos 12:2

Cuán importante es tener los pensamientos correctos en nuestra mente, y a través de la vida de Ana, el Señor en devocionales anteriores nos lo ha estado recordando, pues ¿cuántos de nosotros, al igual que ella, hemos pensado alguna vez que la manera en la que Dios concederá nuestras peticiones es a través de realizar promesas o intercambios? Quizás muchos de nosotros lo hemos hecho, pero ¡gloria a Dios por permitirnos conocerle en intimidad y por medio de la revelación de su Espíritu Santo cuando estudiamos Su Palabra! pues gracias a esto es que entendemos que si el Señor suple nuestras necesidades, no es por nuestras obras, promesas o intercambios que le ofrezcamos, sino por Su carácter Bueno, y aunque también sabemos que es Soberano y puede actuar como Él lo considere pertinente, comprendemos que nunca dejará de ser Justo en todo lo que hace. Cuando conocemos estas verdades y creemos en ellas experimentamos un cambio en nuestra manera de pensar, como le pasó a Ana, quien pasó de tener pensamientos tales como: “Si te dignares a mirar mi aflicción, si te acordares de mí, si no te olvidaras de mí, si me dieras un hijo varón yo te lo consagraría” (1 Samuel 1:11ª), a depositar en su mente pensamientos conforme la verdad del Señor: “Y Ana oró y dijo: Mi corazón se regocija en Jehová, Mi poder se exalta en Jehová; Mi boca se ensanchó sobre mis enemigos, Por cuanto me alegré en tu salvación.” (1 Samuel 2:1), al hacer esto vemos cómo de manera inmediata a Ana le retorna su alegría, no porque haya cambiado su situación, pues hasta ese momento ella no estaba en embarazo (pues ese era el anhelo que tenía), sino porque ha descansado y puesto su esperanza en el Señor, entendiendo que la voluntad de Dios siempre será buena, agradable y perfecta.

Hermanos, es tiempo de renovar nuestro entendimiento con la verdad de Su palabra y poner nuevamente nuestra esperanza en quien nunca avergüenza, Jesús.    Oración.

«Señor mi mente dice que no es posible esperar en ti, pero mi corazón, que es ese lugar en el que está tu Hijo Jesús y tu palabra, me recuerda que sí es posible hacerlo por medio de la fe puesta en ti, amén.

viernes, 17 de mayo de 2024

Alma mía no calles Él resucitó

 

Alma mía no calles Él resucitó


“Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe.” 1 Corintios 15:14

El día de ayer hablamos sobre la importancia de despojarnos de toda desesperanza y ansiedad, echándola sobre el Señor, para poder experimentar en nuestras vidas esa paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento, que es la única que puede darnos descanso a nuestra alma. Para poder vivenciarla necesitamos de la fe, y hoy queremos resaltar esto, pues la palabra de Dios dice que sin fe es imposible agradarle (Hebreos 11:6); a la fe que hacemos mención es a esa fe verdadera, que está cimentada en una persona, Jesucristo, pero también en su resurrección, pues como dice 1 Corintios 15:14 “Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe.”, nosotros somos aquellos que hemos creído en esta verdad: que Jesús no solo murió, sino que también se levantó de los muertos al tercer día como lo confirman las Escrituras y nos lo revela el Espíritu Santo de la promesa (Lucas 24:1-7).

Cuando aprendemos a tener esa fe correcta que es: “la certeza y la convicción en que Jesús, el autor y consumador de la fe, cumplirá lo que ha prometido en Su palabra.” se nos revelan grandes verdades que nos permiten descansar en el Señor: sus atributos, Su poder, Su bondad, Su fidelidad, Su amor, entonces nuestra alma se goza, nuestros labios declaran su palabra, nos llenamos de alegría, vuelve nuestro semblante, nuestro corazón se alienta, vuelve el ánimo de comer, y mejoran nuestras relaciones interpersonales, como vimos en devocionales anteriores que le sucedió a Ana (ver reflexión titulada: “El pozo de la desesperación”), quien pasó de vivir en desesperanza a poner nuevamente su esperanza en quien debería de estar puesta, el Señor (1 Samuel 2:1-11).

Hermanos, quizás te has sentido identificado hasta este momento con toda la problemática de lo que significa vivir en desesperanza y ansiedad, pero el día de hoy te quiero invitar a que te des la oportunidad de aprender a vivir en lo que Dios quiere para tu vida, una vida llena de esperanza.   Oración.

«Padre, ya no quiero vivir más en ansiedad y desesperanza, quiero experimentar día tras día lo que es estar aferrado a ti, quien eres mi esperanza fiel y verdadera, amén.

jueves, 16 de mayo de 2024

Mente mía recuerda

 

Mente mía recuerda


“porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,” 2 Corintios 10:4-5

En devocionales anteriores hemos venido hablando sobre la desesperación (falta de esperanza) y cómo ella produce en el ser humano diversos efectos, entre ellos la ansiedad. La ansiedad es considerada actualmente como una emoción que consiste en un miedo excesivo al futuro, y los especialistas nos informan que ésta se genera en la mente, por eso la OMS (Organización Mundial de la Salud) ha considerado la ansiedad como un trastorno mental. Claramente todo esto que se siente en nuestras emociones, pero se genera en nuestra mente, termina afectando nuestra voluntad, y por ende, el comportamiento de cada individuo, es decir que perjudica toda nuestra ALMA, y al verse afectada el alma, nuestro cuerpo lo somatiza de alguna manera (como lo vimos días atrás).

Pero entonces ¿cuál es la solución a esta problemática? Para el corazón que está con desesperanza, desesperanza que produce ansiedad, nos dicen las Escrituras que esto se vence con LA ESPERANZA, pero ¿Qué significa esto? “La esperanza es la expectativa que se tiene de recibir lo que se nos ha prometido, pero está puesta en alguien confiable, quien nunca cambia, Jesús.”. La palabra de Dios nos dice que nuestra esperanza, Jesucristo, no avergüenza (Romanos 5:5a), pues Él “es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.” (Hebreos 13:8) y nos recuerda además que “todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén,” (2 Corintios 1:20) pues “Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?” (Números 23:19). A través de este devocional lo que el Señor quiere que nuestra mente recuerde, al meditar en las Escrituras, es la importancia de echar toda ansiedad sobre Él y de despojarnos de todo ese peso que nos produce el vivir en desesperanza y ansiedad, derribando todo argumento que se levanta en contra de la verdad que Dios nos enseña (2 Corintios 10:4-5).   Oración.

«Gracias Padre por tu palabra, porque cuando medito en ella, encuentro verdades reveladoras y hallo descanso para mi alma, amén.

miércoles, 15 de mayo de 2024

El pozo de la desesperación

 


El pozo de la desesperación

“Pacientemente esperé a Jehová, Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. Y me hizo sacar del pozo de la desesperación,” Salmos 40:1-2a

¿Alguna vez has experimentado lo que es estar en el pozo de la desesperación? Para poder dar respuesta a este interrogante tendríamos que tener claridad sobre este concepto de desesperación, el diccionario nos dice que la desesperación o desesperanza es la pérdida de la esperanza, lo difícil de vivir en ella es que ésta produce en nuestras vidas ansiedad, depresión y muchas otras cosas más, entre ellas:

Emociones desequilibradas: llanto excesivo que se puede llegar a convertir en depresión, rabia, irritabilidad (1 Samuel 1:6)

Afectación en nuestro propio cuerpo, dejando de comer o, por el contrario, comiendo en exceso (1 Samuel 1:7)

Daño a nuestras relaciones interpersonales al vivir en discusiones y desacuerdos (1 Samuel 1: 6ª, 8)

Reserva de emociones, pues al pensar que esto es lo correcto, no hablamos sobre lo que nos molesta, pero a cambio, llenamos nuestro corazón con ofensas que nos hayan hecho los demás. Ocultamos nuestros sentimientos a nuestra pareja, incluso no somos sinceros con Dios y evadimos el tema a pesar de que sabemos que Él todo lo conoce, hasta que ya no aguantamos más y explotamos. (1 Samuel 1:9-10,16b)

Frustración al no tener lo que queremos, pensando que lo que no tenemos es lo que nos hace falta para estar bien, plenos, completos (1 Samuel 1:11b)

Pensamientos equivocados tales como: “Dios no se ha dignado a escuchar mi clamor o ver mi aflicción” (1 Samuel 1: 11a)

Estos y muchos más efectos podríamos encontrar en una persona cuando vive en desesperanza y quizás, al igual que yo, te has visto reflejado en muchos de estos comportamientos, pues lastimosamente no todo el tiempo somos coherentes con nuestra fe ni tampoco actuamos correctamente, sin embargo, este devocional es para entender que el vivir en desesperanza es algo equivocado, pero ¿qué tanto afecta mi vida el estar así, ¿cuál es la manera correcta en la que Dios quiere que vivamos? Estas y muchas preguntas más responderemos en los siguientes devocionales.  Oración.

«Padre, no quiero vivir como el mundo lo hace actualmente, sumergido en desesperanza, pues como hijo de Dios sé que tú eres mi esperanza y me has llamado a ser lumbrera en medio de tanta oscuridad, amén.