jueves, 18 de julio de 2019

MANIFESTEMOS EL AMOR. PRIMERA PARTE.


MANIFESTEMOS EL AMOR. PRIMERA PARTE.
 “Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante”, Efesios 5:1-2
El amor es la marca distintiva de la vida de un creyente, nos va muy bien cuando amamos en forma abstracta, como amar a toda la humanidad, pero ¿cómo es nuestro amor cuando se trata de amar a las personas de manera práctica?
Sólo cada uno de nosotros puede evaluarse delante de Dios y ver si realmente expresamos el amor de Dios como deberíamos. Cristo es nuestro ejemplo máximo, aprendamos de Él e imitémoslo. Jesús era un gran oyente, ponía toda su atención cuando hablaban las personas y este es el primer deber del amor, escuchar. A veces por no hacerlo armamos una tormenta en un vaso de agua, porque suponemos cosas y no escuchamos las razones del que está a nuestro lado. No podemos por nuestra sordera entender las necesidades de los demás. Si escucháramos más nos evitaríamos un sin número de problemas.
Jesús servía a los demás de manera práctica, siempre estaba ayudando a los quebrantados, a los desvalidos, a los enfermos, a los oprimidos y aún a los hambrientos. Él suplía sus necesidades espirituales, físicas y emocionales. ¿Estamos buscando servir a los demás, en casa, en el trabajo, en la calle o en la iglesia? Dios siempre nos pondrá oportunidades para hacerlo. No nos neguemos a hacerlo. Miremos lo que dice Proverbios 3:27-28 “No te niegues a hacer el bien a quien es debido, Cuando tuvieres poder para hacerlo. No digas a tu prójimo: Anda, y vuelve, y mañana te daré, Cuando tienes contigo qué darle”.
Jesús no hacía acepción de personas, las aceptaba respetando sus diferencias. ¿Estamos dispuestos a tratar a todos por igual, disfrutando a las personas independientemente de su origen étnico, racial, estado económico, afiliación política, personalidad, etc.? Dios nos ha hecho a cada uno diferentes y es una de las manifestaciones más gloriosas de su amor para con nosotros, nos ama y nos acepta tal como somos. Sólo quiere que aprendamos a amarlo y a amar a los demás como Él lo hace. Dios ama a la persona, pero aborrece el pecado. El pecado aleja a la persona de Dios.
Revisemos hoy estas tres maneras de expresar nuestro amor a los demás. Mañana seguiremos con otras y evaluaremos si estamos fallando en algo. Pidamos a Dios que se cumpla en nosotros 1 Juan 3:18 “Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.    1. Oración inicial
"Amado Señor Jesús, gracias por ser mi ejemplo máximo de amor. Quiero aprender a escuchar como tú escuchas, a servir como tú sirves y aceptar a los demás tal como son. Sé que es la forma práctica de manifestar mi amor por otros y de llevar una vida de entrega y servicio con un amor no fingido. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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miércoles, 17 de julio de 2019

BENDITO EL QUE CONFÍA EN DIOS


BENDITO EL QUE CONFÍA EN DIOS
“En seguida hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a Betsaida, en la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud. Y después que los hubo despedido, se fue al monte a orar”, Marcos 6:45-46
“Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová. Será como la retama en el desierto, y no verá cuando viene el bien, sino que morará en los sequedales en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada. Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto”, Jeremías 17:5-8
Durante los tres últimos años de Jesús en la tierra, el ritmo de su vida fue en aumento, predicaba, enseñaba y sanaba y estaba rodeado de mucha gente buscando su ayuda. Había tanto trabajo que se mantenía ocupado todo el día, sin embargo esto nunca le impidió hacer lo más importante, orar.
Necesitaba ese encuentro con su Padre celestial para descansar y renovar sus fuerzas. Para recargarse espiritualmente. A veces las oportunidades, el trabajo, el estudio y cualquier logro que deseamos alcanzar nos hacen vivir vidas agitadas, estresadas y no tenemos tiempo para Dios. El Señor quiere que evitemos el colapso y apartemos tiempo para estar en su presencia, descansar, orar y escuchar su guía.
Que nunca nos pase lo del Pueblo de Israel que buscaron el valor y la fortaleza en alianzas con Egipto y no confiaron en la ayuda de Dios quién siempre había cuidado de ellos. No aprendieron a descansar en su amor y su poder. Isaías 30:15 “Porque así dijo Jehová el Señor, el Santo de Israel: En descanso y en reposo seréis salvos; en quietud y en confianza será vuestra fortaleza. Y no quisisteis”. Fueron necios en buscar el socorro en otros, en lugar de acudir a Dios.
Los seres humanos siempre tendemos a apoyarnos en nuestro propio entendimiento, acarreando sobre nuestra vida problemas por no depositar nuestra fe en el Dios Verdadero. La Biblia dice Maldito el hombre que confía en el hombre, y deja de depender humildemente del que le hizo y le conoce, desconfiando de su bondad y de su voluntad, será como un pasto en el desierto, inútil y sin valor.
Los que confían en su propia justicia y poder piensan que pueden arreglárselas sin Cristo. En cambio, los que confían son benditos, florecerán como árboles verdes que nunca marchitan y siempre darán fruto en santidad y buenas obras.
Apartemos tiempo para descansar y orar.  Oración.
"Amado Padre Celestial, en medio de los agites de la vida, del trabajo y la fatiga, ayúdame a acudir a tu presencia para hacer un alto, aflojar mi paso, descansar y alimentar mi espíritu, necesito entregarte mis cargas y renovar mis fuerzas siguiendo el ejemplo de Cristo. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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martes, 16 de julio de 2019

EL HIJO NOS LIBERTÓ


EL HIJO NOS LIBERTÓ
“Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres”, Juan 8:36
“Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud”, Gálatas 5:1
El apóstol Pablo enfatiza la necesidad de permanecer en la libertad de Cristo para no volver a ser esclavos de la ley. A una fe libre de cargas, que son muy peligrosas. En su época los falsos maestros habían introducido un sistema legalista de justicia enseñándoles a los creyentes de Galacia a confiar en su obediencia a la ley más que en su obediencia a Cristo. Y los obligaron a un estándar casi imposible de cumplir lo que hizo que su vida cristiana se volviera tediosa y una carga, pues su elección era entre la libertad en Cristo que los llevaba a la salvación o la esclavitud de la ley que los conducía al juicio.
Para poder estar libres en Cristo y llevar una vida justa es importante entender que necesitamos depender del Espíritu Santo, porque llenos de Él podemos resistir el pecado y no por el legalismo y el esfuerzo humano. Cada vez que pecamos nos volvemos esclavos. Cada creyente debe confiar en el Espíritu Santo para que sea su guía y para que lo llene de poder para vencer la carne. Por eso dice: Gálatas 5: 16 “Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Y en Gálatas 5:25, “Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu”.
Para poder vivir en la plenitud del Espíritu y llevar una vida santa debemos tener una comunión con Dios sólida y constante, viviendo de acuerdo con la revelación de la Palabra de Dios. Y no es conformarnos sólo con oír sus enseñanzas, sino que involucra una dependencia consciente en el poder del Espíritu para poder cumplir lo que Dios nos manda.
El nuevo pacto en Jesucristo nos hizo libres para relacionarnos con nuestro Padre por su gracia. Es el poder de ese amor y no la ley lo que nos mantiene en relación con Dios; porque el amor es más poderoso que la ley.  Oración.
"Gracias Cristo por hacerme libre y porque ahora puedo vivir en el Espíritu, gozando de tu presencia y de tu plenitud. Ayúdame a andar en santidad en respuesta a tu inmenso amor y mantenerme firme en la fe, ayudando a otros a caminar a tu lado. Ya no soy esclavo por tu sacrificio perfecto, sino hijo, y por eso puedo disfrutar de todas las bendiciones que he heredado. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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lunes, 15 de julio de 2019

EL SIERVO FIEL


EL SIERVO FIEL
“Y dijo el Señor: ¿Quién es el mayordomo fiel y prudente al cual su señor pondrá sobre su casa, para que a tiempo les dé su ración? Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. En verdad os digo que le pondrá sobre todos sus bienes. Mas si aquel siervo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzare a golpear a los criados y a las criadas, y a comer y beber y embriagarse, vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, y le castigará duramente, y le pondrá con los infieles”, Lucas 12:42-46
¿Cómo nos encontrará el Señor cuando regrese? ¿Si Él regresara hoy estaríamos ocupándonos fielmente de su obra? ¿Estaríamos administrando fielmente nuestros dones para su reino? O estaríamos diciendo: “tengo todavía mucho tiempo hasta que Jesús regrese”. ¿Estamos haciendo discípulos, obedeciendo su Palabra, siendo fieles y prudentes pensando en su venida?
La verdad hermanos es que nadie sabe la fecha ni la hora en que Jesús regrese, pero debemos pensar si realmente estamos preparados y cómo quisiéramos que nos encontrara: quizás con nuestra tarea lista y terminada, amando y haciendo lo que a Él le agrada, o quizá con muchas cosas por hacer. Qué bueno poder decirle como Jesús le dijo al Padre: “He acabado la obra que me diste que hiciera” Juan 17:4b, o como el apóstol Pablo “[..] He acabado mi carrera [...]”, 2 Timoteo 4:7. También anhelaría Jesús encontrarnos en paz con los que nos rodean y en paz con Él, sin ninguna deuda pendiente por la falta de perdón.
Cuando somos fieles no hay que temer cuando el Señor regrese, pues estaremos haciendo su voluntad y rendiremos cuentas sin miedo porque hemos hecho lo justo y lo correcto, glorificándolo con todo nuestro ser. Viviendo para Él y no para este mundo.
No hay tiempo de sobra, el mundo está necesitado del amor de Dios y nosotros somos responsables de llevar el mensaje de salvación. Recordemos lo que Jesús dijo en Juan 9:4 “Me es necesario hacer las obras del que me envió entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar”. Que el Señor nos encuentre fieles haciendo las cosas bien.      Oración.
"Jesús gracias porque has prometido recompensarme si soy fiel a tu llamado, sé que mi obediencia a tu Palabra traerá muchas bendiciones para mí y para los que me rodean. Quiero que en tu regreso me halles fiel, digno de entrar en tu Reino y que tu galardón celestial me esté reservado en los cielos. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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domingo, 14 de julio de 2019

EL PODER DEL AMOR


EL PODER DEL AMOR
“Uno de los fariseos rogó a Jesús que comiese con él. Y habiendo entrado en casa del fariseo, se sentó a la mesa. Entonces una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume; y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con el perfume. Cuando vio esto el fariseo que le había convidado, dijo para sí: Este, si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora”, Lucas 7:36-39
“Y, ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados”, 1 Pedro 4:8
Con este pasaje salen a la luz dos actitudes de mente y de corazón. Esto hace que a veces juzguemos a los demás a la ligera y también muestra realmente nuestro amor por el prójimo. Simón el fariseo tenía todo lo que una persona puede desear: bienes, casa, dinero, etc. Creía en su propia suficiencia, se consideraba una persona buena y respetada por otros. Pero le faltaba amor. Desafortunadamente el peor pecado es no tener conciencia del pecado.
En cambio, la mujer pecadora reconocía su gran necesidad de perdón y aceptación y se humilló ante Jesús, sabía que sólo Él podría suplir su gran vació. Con su humildad y arrepentimiento abrió la puerta al perdón de Dios. Sólo el quebrantado de corazón puede percibir cuán precioso es Cristo.
El fariseo juzgó en vez de regocijarse por las señales de arrepentimiento de la mujer, se sintió molesto por la actitud bondadosa de Jesús. El Señor le dice claramente a Simón que esta mujer demostró más amor hacia Él, porque se le había perdonado más. Dios siempre está dispuesto a perdonar al que mira su condición de pecador. Por eso mantengámonos lejos del falso orgullo espiritual del fariseo y gocémonos con aquellos que se acercan a Jesús buscando su perdón. Recordemos que hay gozo en el cielo cuando un pecador se arrepiente. Su perdón gratuito está al alcance de todo aquel que cree en Él.
El perdón es uno de los frutos más hermosos del amor. Nuestro amor puede pasar por alto muchos pecados, si amamos verdaderamente al prójimo, podemos perdonarlo. Recordemos que el amor de Dios cubrió multitud de pecados de la humanidad por el sacrificio de Jesús. Nos amó de tal manera que nos perdonó.
Revisemos nuestro corazón y nuestra mente, miremos si realmente estamos amando y perdonando a los demás.  Oración.
"Señor gracias por amarme a pesar de lo que soy, reconozco que mi pecado me ha separado de ti y me duele en el corazón ofenderte. Gracias por perdonarme, lo demostraste derramando tu sangre preciosa en la cruz. Enséñame a no juzgar a los demás sino a tener ferviente amor por ellos, porque sólo el amor cubre multitud de pecados. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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sábado, 13 de julio de 2019

QUIERO HACER LO QUE TÚ ME DICES


QUIERO HACER LO QUE TÚ ME DICES
“¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, ¿y no hacéis lo que yo digo? Todo aquel que viene a mí, y oye mis palabras y las hace, os indicaré a quién es semejante. Semejante es al hombre que, al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca. Más el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento; contra la cual el río dio con ímpetu, y luego cayó, y fue grande la ruina de aquella casa”, Lucas 6:46:49
Jesús nos muestra en esta parábola dos maneras en que las personas pueden edificar sus vidas y con qué cimientos lo están haciendo. Puede ser fundamentada sobre cimientos inamovibles o sobre cimientos movedizos. Si escoge los primeros es porque está edificando su vida sobre Dios y sus principios. Si se va por los segundos su vida se edifica sobre sus preferencias, ideas o sueños, creyendo que el éxito viene de tener poder y contactos personales.
Para tener a Dios como fundamento debemos reflexionar con qué frecuencia leemos y escuchamos las enseñanzas de su Palabra y cuánto estamos dispuestos a obedecerlas poniéndolas en práctica. Si somos sensatos buscaremos la roca, esto implica más trabajo, más tiempo, más esfuerzo, pero no será en vano, porque cuando lleguen los vientos arrasadores de la vida, permaneceremos seguros adheridos a Cristo. Es importante una cimentación firme, por eso esforcémonos por aprender cada día la Palabra de Dios y aferrémonos a sus promesas, Él nos sostendrá.
La persona insensata es la que por ahorrarse trabajo y por no molestarse en cavar más hondo hasta encontrar la roca, construye sobre arena que requiere menos esfuerzo. Esto implica que es más fácil seguir nuestro propio camino que el de Jesús y al final acabaremos en la ruina. Nada terrenal nos puede dar seguridad aquí y en el más allá. Felices somos aquellos que vemos las cosas, no a la luz del momento, sino a la luz de la eternidad.
Cuando entendamos que lo que más cuesta es lo que más vale la pena, haremos todo lo posible por edificar nuestra vida sobre un fundamento firme como lo es Cristo. El Señor nos recuerda Josué 1:8-9 “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas”.
Cualesquiera que sean los asuntos del mundo, nunca debemos desechar la única cosa necesaria. El Señor le da a Josué la fórmula para el éxito: meditar todos los días de su vida en su Palabra. En ella se encuentra todo lo que necesitamos para vivir y ser bendecidos.  Oración inicial
"Señor, gracias por tu Palabra que siempre me edifica. Ayúdame a ser constante en la búsqueda de ella, es la única forma de construir mi vida con cimientos firmes. Enséñame a esforzarme y a ser valiente, porque vivir para ti no es fácil en este mundo que siempre nos está ofreciendo cosas y situaciones que me tientan a desobedecer tus principios. Gracias por estar a mi lado para ayudarme. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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viernes, 12 de julio de 2019

NUESTRA VALÍA ESTÁ EN DIOS


NUESTRA VALÍA ESTÁ EN DIOS
“Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te amé; daré, pues, hombres por ti, y naciones por tu vida”, Isaías 43:4
“Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová”, Jeremías 9:23-24
“Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable”, 1 Pedro 2:9
La gente tiende a admirar a los demás por su belleza, sabiduría, poder, riqueza y fuerza, pero todo esto es tan efímero. La gente nos acompaña cuando nos ve exitosos según los parámetros del mundo, pero se hace a un lado cuando vivimos bajo los valores espirituales que no se fundamentan en cosas terrenales y mundanas.
Pero la buena noticia es que Dios nos estima porque nos amó desde el principio sin importar lo que somos y lo que tenemos, nos acepta tal cual somos con virtudes y defectos. Nuestra valía se encuentra en Él. Pues nos ha dado capacidades únicas para enfrentar la vida y para servirle. Esto es importante especialmente para aquellos que se valoran por lo que los demás piensan de ellos y tienen poco aprecio por sí mismos. Todos estamos propensos a sentirnos así cuando nos falta algo o alguien, pero podemos estar perdiendo el enfoque para el cual fuimos creados por Dios, cuando vivimos en un estado permanente de insatisfacción, cuando nos sentimos evaluados por otros constantemente, cuando nos sentimos indecisos por temor a equivocarnos y nuestros pensamientos son negativos sobre nosotros, nuestro futuro, nuestras capacidades.
Mostramos una baja autoestima, nos exigimos demasiado y podemos caer en el perfeccionismo tratando de agradar a otros. Basta ya de esto, recordemos que somos hijos de Dios, comprados con un precio muy alto, la sangre de Cristo. Somos preciosos a sus ojos y Él se complace con nosotros por nuestra fe. Somos tan importantes para Él, que nos escogió desde los confines de la tierra, nos llamó por nuestro nombre y se dispuso a morir por cada uno de nosotros para librarnos de toda esclavitud y hacernos reyes y sacerdotes para su gloria.
El único orgullo que debemos manifestar es de conocer y entender quién es nuestro Dios. Lo demás es vanidad cuando nos medimos con los demás. Vivamos de tal manera que reflejemos su carácter justo y misericordioso.  Oración.
"Gracias amado Dios, por amarme de tal manera que diste hombres y naciones por mi vida, porque me miras con amor y misericordia y me tienes en gran estima. Enséñame a valorarme como tú lo haces y a entender que mi valía no viene de los parámetros sociales que impone el mundo, sino por el hecho de conocerte y ser tu hijo; derecho dado por medio de la Sangre de Cristo cuando creí. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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