domingo, 10 de febrero de 2019

VER A JESÚS


QUISIÉRAMOS VER A JESÚS
Había ciertos griegos entre los que habían subido a adorar en la fiesta. Estos, pues, se acercaron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaron, diciendo: Señor, quisiéramos ver a Jesús. Felipe fue y se lo dijo a Andrés; entonces Andrés y Felipe se lo dijeron a Jesús. Jesús les respondió diciendo: Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado. De cierto, de cierto os digo, que, si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto", Juan 12:20-24
Jesús se manifestó primeramente al pueblo judío, sin embargo, muchos gentiles como los griegos, se inquietaron más por su Palabra y le dijeron a Felipe (uno de los 12 discípulos): “queremos ver a Jesús”. Este deseo puede tomarse de dos formas: Primero, una simple curiosidad. Tal vez han escuchado de sus milagros, señales y prodigios y quieren ver para creer. Segundo, anhelar realmente conocerlo, tener un encuentro personal con Él. Cuando se lo dijeron a Jesús dio una extraña respuesta a la petición de los griegos: “Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado.
Jesús sabe que es la Pascua y tiene en mente la cruz. Sabe que tiene que caer y morir de la misma manera que un grano de trigo cae en el surco para poder dar fruto.
La referencia a la hora señalaba la crisis que se aproximaba. Jesús usa la imagen del grano de trigo y el principio de la naturaleza de que la muerte es esencial para producir la vida. El trigo reproduce su propia simiente y Jesús considera su pasión con la misma ley, su muerte produciría muchos granos de trigo, una abundante cosecha de vidas nuevas.
Estos griegos subieron a la celebración, aunque no podían participar en algunos aspectos de ella por ser gentiles y no se les permitía entrar dentro del templo. De todos modos, este grupo de gentiles representaba en ese momento a todos los gentiles del mundo y la misión universal de Jesús se iniciaría con ellos. Su deseo era más que ver a Jesús, querían conocerlo y le dicen a Felipe. Este lo consulta con Andrés quien acostumbraba a llevar personas a Jesús. Esto nos hace pensar en las personas que queremos llevar a los pies de Cristo, pero nos cuesta trabajo hablarles del evangelio, entonces pedimos ayuda al hermano que tiene más experiencia.
Con la llegada de los griegos, Jesús reconoció que la hora de la crucifixión y resurrección se había acercado y así cumplir la misión de morir por judíos y gentiles en la cruz. Una tragedia según la perspectiva humana, pero un triunfo glorioso en la perspectiva de Dios, que por fin daría solución al pecado de la humanidad.
¿De cuál de las dos formas nos queremos acercar? ¿Simplemente como observadores?, o ¿queremos realmente ver a Jesús? Esto definirá nuestro futuro espiritual. Si queremos dar fruto es imprescindible confiar en Cristo, tomar su cruz, morir a nosotros mismos y ser levantados a una vida nueva que se proyecte hacia la eternidad.  Oración.
Amado Señor, quiero conocerte cada día más, verte en cada aspecto de mi vida y aprender de ti, morir a mí mismo para dar fruto y cumplir así con la misión de llevar muchas personas a tu reino. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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sábado, 9 de febrero de 2019

SOLTANDO EL PASADO


SOLTANDO EL PASADO
No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a me
moria las cosas antiguas. He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad. Las fieras del campo me honrarán, los chacales y los pollos del avestruz; porque daré aguas en el desierto, ríos en la soledad, para que beba mi pueblo, mi escogido. Este pueblo he creado para mí; mis alabanzas publicarán”, Isaías 43:18-21
Dios le está diciendo a Isaías “No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas”. Pide, que olviden sus fracasos, se acojan a su perdón y miren el futuro, pues anuncia la liberación de su cautividad del dominio de Babilonia, poniendo de relieve que Él es su Creador y Redentor, quién los gobierna y protege, mostrando su relación íntima y especial con su pueblo escogido.
Esta hermosa promesa de la Palabra de Dios no sólo es para el pueblo de Israel, sino que nos toca a nosotros, ya que se describe la redención de los pecadores por Cristo y la conversión de los gentiles, mostrando de esta manera su obra de amor y redención por la humanidad entera.
Dios mostró su amor y eterno poder con Israel cuando fue guiándolo y abasteciéndolo de agua en el camino del desierto, desde el Mar Rojo hasta Canaán. La nueva liberación que aquí se promete: “haré cosa nueva” corresponde a todos los que creerán en Jesús, en el desierto de este mundo por la influencia del Espíritu Santo, en una manifestación de poder y amor de Dios que eclipsará la primera liberación del pueblo de Israel.
El Señor dice que abrirá camino en el desierto del mundo entero, regándolo con torrentes de agua, refiriéndose al derramamiento de su Espíritu en su futura iglesia, las maravillas que Dios obrará hará que no traigamos a memoria las cosas antiguas sino que nos enfoquemos sólo en el propósito de glorificar a Dios, sin que los fracasos de nuestro pasado opaquen nuestro futuro con Él. Somos una nueva creación para la alabanza suya.
Dios reserva un destino nuevo no sólo para Israel, sino para todos los creyentes como un solo pueblo escogido para su gloria. Esperemos las cosas nuevas que el Señor hará en nuestras vidas. Confiemos en su Palabra como dice 2 Corintios 5:17 “De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”.
Debemos dejar de mirar el pasado porque Dios quiere que nos enfoquemos en lo que está delante de nosotros, quiere sanar todo lo que nos duele y que lo dejemos ir, para no quedarnos atrapados en el pasado, perdiendo de vista las cosas nuevas que Él ha preparado para nosotros. Fijemos nuestros ojos en el poder de Jesús como dice hebreos.12: 2 puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe.  Oración.
Amado Señor, gracias por tu promesa, eres Dios de nuevos comienzos, haz que deje atrás mi pasado, lo que no me edifica y entristece. Ayúdame a poner mis ojos en ese futuro glorioso que has preparado para los que te amamos. Quiero disfrutar cada día en tu presencia. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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viernes, 8 de febrero de 2019

MI TAREA



HAZ QUE REALICE BIEN MI TAREA
un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos. Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo. Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, y dio dones a los hombres", Efesios 4:6-8
En la relación de Dios con su iglesia podemos distinguir tres frases proposicionales: “sobre todos, por todos y en todos”. La primera frase “sobre todo”, se refiere a Dios como la autoridad máxima que reina sobre todos, reina sobre la creación, reina sobre la familia estableciendo su orden y reina sobre la iglesia en unidad espiritual.
La segunda frase “por todos” representa la inmanencia de Dios con su presencia, que penetra, controla y sustenta todas las cosas. Su obra se manifiesta a través de todos sus hijos por medio de la iglesia influyendo en todo lugar.
Finalmente, la frase “en todos”, indica que el Señor mora en cada creyente por medio de su Santo Espíritu en una relación única, íntima y personal. Esta presencia es la que da unidad a la iglesia, independientemente de la diversidad de sus miembros, trayendo la comunión de unos con otros y con el Padre, Hijo y Espíritu Santo.
También nos muestra la particularidad de cada creyente, que ha recibido por la gracia de Dios dones para servir y ser de bendición para la iglesia. Ese don conferido por Cristo a través del Espíritu Santo es la capacidad o dotación para realizar un oficio en especial y desarrollar así, los distintos ministerios. Efesios 4:11-12 “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo.
El Señor Jesucristo que venció la cautividad de nuestras almas del pecado, la muerte y el dominio de Satanás, asciende glorioso a los cielos y en vez de tomar tributo por la victoria, reparte dones a los hombres, dándolo todo. Efesios 4:10 “El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo”. Vuelve al cielo que había abandonado por un tiempo después de cumplir con su misión en la tierra, toma de nuevo su lugar y le da de su gloria a los suyos, dotándolos de dones para que su iglesia pueda continuar la obra de extender su reino en la tierra hasta que él vuelva.
Demos gracias a Jesús por su generosidad, no sólo vino a dar su vida para rescatarnos, sino que nos escogió para llenarnos de su presencia y dotarnos de diversidad de capacidades espirituales para poder servirle.  Oración.
Amado Jesús, ¡cuánta generosidad hay en tu corazón!, no sólo te desprendiste de toda tu majestad para hacerte hombre y venir a morir por mis pecados, sino que en tu infinita gracia me dotaste de capacidades espirituales para servirte y cumplir con tu mandato de llevar el evangelio. Gracias Señor. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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jueves, 7 de febrero de 2019

EL CORAZÓN DE DIOS


ALEGREMOS EL CORAZÓN DE DIOS
El hijo sabio alegra al padre, pero el hijo necio es tristeza de su madre”, Proverbios 10:1
Hijo mío, no te olvides de mí ley, y tu corazón guarde mis mandamientos; porque largura de días y años de vida y paz te aumentarán”, Proverbios 3:1-2
Si echamos una mirada a los hogares de nuestro mundo podríamos encontrar en la mayoría padres con una profunda tristeza, y quizás en unos pocos hogares, padres alegres y felices. En ambos casos esto está relacionado con la vida y conducta de los hijos. Siempre hemos tenido la idea que los hijos no deben sufrir por la conducta equivocada de sus padres, pero en este caso Salomón nos dice que el consuelo, la satisfacción y la alegría de los padres dependen del comportamiento de los hijos. Lo que hagan bien o lo que hagan mal afecta el ambiente familiar.
También tenemos que decir que un hijo necio generalmente se ha forma cuando no cumplimos con nuestra responsabilidad de instruirlo por el buen camino. Si desde pequeños les enseñamos el temor de Dios, podremos tener hijos sabios que tomen decisiones correctas para su vida. Como dice Proverbios 22:6 “Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él”. Unos hijos justos son aquellos que son rectos, íntegros, que tienen una excelente relación con Dios y una inmejorable relación con sus semejantes.
Los hijos sabios buscan la sabiduría de Dios, ella los dirigirá por el camino correcto y no se desviarán. Tomemos en cuenta que el principio de la sabiduría es el temor de Jehová; y el temor a Jehová es apartarse del mal.
Necio es aquel que es indiferente a la instrucción, irresponsable con sus deberes y orgulloso de sí mismo, que cree que no necesita la dirección de nadie, incluyendo a su familia. La necedad, insensatez, imprudencia de un hijo es lo que produce la tristeza de los padres.
Es importante notar que el rey Salomón no relaciona la satisfacción y felicidad de los padres con respecto al dinero, la fama, el nivel académico o el desenvolvimiento en la sociedad, sino por poseer esa virtud que puede ayudar a los hijos a conducirse de una forma racional, coherente, justa y equilibrada de acuerdo a los principios inculcados.
Cuando la Palabra de Dios habla de necedad no se refiere a una persona que carece de capacidad mental sino de una que desprecia y rechaza las pautas establecidas por Dios y por sus padres, maestros, jefes, gobernantes, etc.
Este versículo también podemos aplicarlo a nosotros como hijos de Dios, le daremos alegría a nuestro Padre celestial si andamos correctamente obedeciendo sus mandamientos. Apartémonos del pecado y la maldad que no producen ningún bien ni provecho en nuestra vida espiritual, mientras que la justicia y la rectitud nos librarán de muchas aflicciones.
Es sabio el que le cree a Dios, lo ama y lo obedece. El que escoge el temor de Dios, tendrá una felicidad duradera, largura de vida y muchas bendiciones.  Oración.
Amado Padre celestial, quiero alegrar tu corazón, no permitas que me aparte de tu Palabra, sino guardarla en mí, para no pecar contra ti. Señor, encamíname a ser un hijo sabio y justo, para que consiga no sólo la sonrisa de los que me rodean sino la tuya. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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miércoles, 6 de febrero de 2019

LA OSCURIDAD


LA OSCURIDAD QUE SE VISTE DE LUZ
Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz.", 2 Corintios 11:14
La astucia más grande del mal es disfrazarse de luz, confundirse entre buenas intenciones y aparente bondad. Camuflarse en las verdades a medias y no ser notado a simple vista.
Es por eso que el mundo de hoy vive engañado en proporciones nunca antes vistas, se acepta como verdad aquello que es mentira, como bondad aquello que al final causará consecuencias nefastas en la vida de las personas.
Se celebra la muerte y la oscuridad como algo “normal” y bueno, se aplaude a artistas que promueven la sexualidad desenfrenada, se promueve el aborto, se hacen marchas exigiendo el cuidado de la naturaleza, pero se niega la naturaleza biológica del mismo ser humano yendo en contravía de las leyes naturales.
Es por eso que todos aquellos que creemos en Jesús y sus principios, debemos hoy más que nunca estar firmes, como se nos alerta en la escritura: Vigilen; estén firmes en la fe; sean valientes y esfuércense. (1 Corintios 16:13). Es momento de marcar la diferencia y que nuestro comportamiento refleje a Cristo, revistiéndonos de amor (Colosenses 3:14), dando ejemplo de bondad, pero también con carácter vivir y contar la verdad de Cristo a todo el mundo. Oración.
Mi Señor te doy gracias por tu Palabra que me enseña la verdad, dame la fuerza y el carácter para que con toda firmeza pueda anunciar y practicar tus principios Padre santo te lo pido en El nombre de Jesucristo tu Hijo Amen   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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martes, 5 de febrero de 2019

LA FIDELIDAD DE DIOS


LA FIDELIDAD DE DIOS

 Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones”, Deuteronomio 7:9
Si fuéremos infieles, él permanece fiel; Él no puede negarse a sí mismo”, 2 Timoteo 2:13
Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea”, Apocalipsis 19:11
¿Alguna vez hemos dudado de la fidelidad de Dios? Creo que sí y puede suceder cuando estamos pasando por malos momentos. Nos olvidamos rápidamente de todo lo que Dios ha hecho por nosotros antes y llegamos a pensar que nos ha abandonado. Estamos errados, pues Dios nunca nos desampara, cualquier cosa que suceda en nuestra vida no está ajena a su voluntad. Él es fiel por naturaleza, es un atributo divino y esta virtud se asocia con la bondad que nos tiene al ser nuestro Padre.
Hablar de su fidelidad es hablar de su perfección y su inquebrantable compromiso con nosotros. Ha mostrado a través de la historia que sus pactos han sido firmes y que cumple todas las promesas de su Palabra. Tampoco podemos negar la veracidad de su testimonio en nuestras vidas, la trasformación que ha hecho en nosotros, sus respuestas a nuestras oraciones y su respaldo en todo lo que hacemos. Dios es fiel y jamás miente, lo que dice lo sostiene. Tenemos un Dios único y verdadero que no cambia.
Un Dios que es cercano y está al alcance de los que lo buscan, un Padre que no solo trae provisión, sino que nos levanta y nos sostiene en nuestras tribulaciones. Tal vez en su soberanía permite cosas que nos afligen, pero aún sigue siendo fiel, pues permanece a nuestro lado en medio de los problemas. La soberanía y la fidelidad de Dios son dos conceptos que van de la mano. Si decimos Dios es soberano, estamos reconociendo que Él tiene el derecho absoluto y exclusivo de ejercer su autoridad en la creación y todo lo que hay en ella.
Si Dios es nuestro Padre, no sólo esperemos su bendición sino su disciplina y corrección, esto es parte de su fidelidad con nosotros. Él nos mantendrá guardados del mal. Su fidelidad es inmutable frente a la infidelidad de nosotros.
El Libro de Deuteronomio nos exhorta a ser un pueblo fiel a Dios, pues somos apartados para Él, un pueblo especial con una misión específica, basada en el pacto de gracia y amor que Dios estableció a través de Jesucristo. Este pacto es para nuestro beneficio y debe conducirnos a un compromiso de obediencia.  1. Oración inicial
"Amado Padre, gracias por tu fidelidad, a pesar de mis fallas has engrandecido tú misericordia cada día sobre mi vida. Gracias por poder apoyarme en ti. Eres fiel y digno de confianza. Quiero exaltarte y adorarte eternamente. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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lunes, 4 de febrero de 2019

LAS COSAS QUE DIOS ABORRECE


LAS COSAS QUE DIOS ABORRECE

Seis cosas aborrecen Jehová, y aun siete abomina su alma: Los ojos altivos, la lengua mentirosa, las manos derramadoras de sangre inocente, el corazón que maquina pensamientos inicuos, los pies presurosos para correr al mal, el testigo falso que habla mentiras, y el que siembra discordia entre hermanos", Proverbios 6:16-19
Esta porción de la Biblia podemos llamarla “el espejo de nuestra alma”, ya que muestra una lista de siete pecados donde podemos vernos reflejados. Nos puede estar mostrando lo que somos y la necesidad de acercarnos a Dios con arrepentimiento para que nos limpie.
Los seres humanos tendemos a juzgar los pecados por nuestra moralidad, pero aquí el Señor nos habla de siete actitudes que él aborrece de nuestra naturaleza pecaminosa. El apóstol Pablo en Gálatas 6:7 dice: No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Nos dice claramente que de Dios nadie se burla; Dios nos llama a una vida de santidad porque Él es Santo.
Para muchos es difícil entender que Dios pueda detestar algo porque es un Dios de amor. Pero Él odia la maldad que nos separa de su presencia. La Palabra de Dios nos dice que debemos amar lo bueno y detestar el mal, en otras palabras, aborrecer todo aquello que rompe nuestra comunión con Dios y con los demás. Aquí hay una lista de siete cosas que Dios aborrece y nosotros deberíamos incluirlas en nuestra lista también.
Los ojos altivos o altaneros, que reflejan el orgullo de nuestro corazón cuando nos creemos mejores que los demás. Recordemos que este fue el primer pecado por el cual cayó la humanidad (Génesis 3:5).
La lengua mentirosa. Dios es un Dios de verdad y constantemente en su Palabra nos advierte del uso y el abuso de lo que hablamos, y es porque con nuestra lengua podemos hacer más daño a los demás que lo que haría un arma física. Podemos destruir moralmente a una persona.
Las manos derramadoras de sangre inocente, aquellos que atentan contra la vida e incluye el aborto, el asesinato, el secuestro, etc.
El corazón que maquina pensamientos inicuos, todos los malos pensamientos que Jesús nos advirtió que son los que nos contaminan. (Mateo 15:19).
Los pies presurosos a hacer el mal. El testigo falso que habla mentiras, el perjurio que es uno de los pecados más comunes de nuestros días.
Y el que siembra discordia entre hermanos, que divide las familias, a los amigos y a los hermanos en la fe.
Que esta lista nos sirva para meditar y reflexionar si realmente estamos agradando a Dios.  Oración.
Amado Señor, gracias por permitir mirarme en el espejo de tu Palabra y examinar mi corazón, si hay iniquidad en él, límpiame y lávame de mi maldad, porque quiero caminar en santidad y reflejar tu amor a los que me rodean. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.