sábado, 1 de junio de 2013

NUNCA TE DEJARE

                                   NUNCA TE DEJARE                          Esas palabras de Jesús a Sus discípulos justo antes de Su ascensión —«Yo estoy con vosotros todos los días. se hacen preciosas para mí cada dia.  Yo estoy con vosotros dondequiera que vayáis».
Una de las primeras referencias a la constante presencia de Dios la hace Moisés en Deuteronomio 31:6-8, cuando le dio instrucciones a su sucesor en cuanto a guiar al pueblo de Dios a la «tierra de la promesa». Y el propio Josué escuchó la misma palabra del Señor: «Como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé» (Josué 1:5).
Esa promesa se repite en el Nuevo Testamento, donde el autor de Hebreos garantiza lo siguiente: «Él dijo: No te desampararé, ni te dejaré» (13:5).
Dondequiera que sea que te encuentres hoy, no estás solo. Si has colocado tu confianza en Jesús para tu salvación eterna, puedes tener la certeza de que Él nunca te dejará.

jueves, 30 de mayo de 2013

Las palabras de Jesús en la cruz

Las palabras de Jesús en la cruz son maravillosas. Nos desnudan ante él y su Padre. Son un llamado a la conciencia humana para que ésta atienda a la ignorancia espiritual que la invade, la cual produce en él, una conducta impropia como criatura de Dios. A la vez, estas palabras, son una luz de esperanza para el pecador, pues reflejan que Jesús es nuestro más poderoso intercesor ante el Padre. Él busca el perdón de Dios para los hombres, y su sacrificio es el sello que establece que dicho perdón está a nuestra disposición. Ningún hombre ha podido pronunciar palabras tan sublimes de perdón, como las que encontramos en boca de Jesús: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. El perdón de Cristo, es el perdón que excede  toda comprensión.

miércoles, 29 de mayo de 2013

El Endemoniado Gadareno en la Biblia

El Endemoniado Gadareno en la Biblia

“Y la gente salió a ver lo que había pasado. Llegaron adonde estaba Jesús y encontraron, sentado a sus pies, al hombre de quien habían salido los demonios. Cuando lo vieron vestido y en su sano juicio, tuvieron miedo.” Lucas 8:35 (NVI)
La historia del endemoniado gadareno es una de las más terribles de los evangelios. Este hombre había sido capturado por los demonios y condenado a vivir una vida lejos de la normalidad, de su familia, de su trabajo, de sus afectos. Es terrible ver las consecuencias de una vida alejada de Dios, sin control divino.
Lo que en algún momento pudo ser hasta divertido o llamativo, se convirtió en una tortura permanente para este hombre, que no podía escaparse de sus captores. Había sido un hombre normal, como tantos otros en Gadara. Pero ahora era solo una sombra de aquel que una vez fue. Había perdido todo, y no podía recuperarlo.
En este estado tristísimo, es cuando Jesucristo lo encuentra. Los vecinos ya lo habían dado por perdido, ya no trataban de ayudarlo más. Su familia tampoco. Estaba solo y sin futuro y solo él sabía el tormento que padecía por no poder escapar de su situación. Mientras me imaginaba la escena, la podía comparar con lo que pasa hoy con un adicto a las drogas, al alcohol o al cigarrillo. O cosas más cotidianas como el rencor, la falta de perdón, la envidia, el resentimiento. Cosas que esclavizan, que te dañan, que te aíslan y te destrozan la vida.
Cuando Cristo va a buscar a este pobre hombre, lo ayuda y libera. Lo terrible de la historia es que el mismo pueblo que había abandonado al enfermo a su triste suerte, cuando ven el milagroso cambio de este hombre, ¡echan a Jesucristo del lugar! ¿Cómo puede alguien ser tan tonto como para hacer esto? Preguntamos hoy a la distancia.
De la misma manera que hoy también echamos a Jesucristo del control de nuestras decisiones cada vez que elegimos mantener nuestra elección de rencor, mentira o resentimiento. Este hombre encontró sentado a los pies de Jesús la paz que nadie podía darle. Por eso su actitud cambió inmediatamente.
Hoy vivimos atribulados y angustiados, sin paz, corriendo tras nuestros demonios, perdidos y sin esperanza, aunque parezcamos personas normales. Simplemente porque nos olvidamos de donde encontrar la paz que necesita nuestra alma. Es tiempo de volver a Jesucristo. Solo sentado a sus pies está la paz que necesitas.

lunes, 27 de mayo de 2013

(1 Tesalonicenses 4:15 NTV)

“LES DECIMOS LO SIGUIENTE DE PARTE DEL SEÑOR…” (1 Tesalonicenses 4:15 NTV)

Que pasa cuando muere un creyente
Lo que Pablo compartió acerca de la muerte, lo había recibido directamente del Señor: “Les decimos lo siguiente de parte del Señor: nosotros, los que todavía estemos vivos cuando el Señor regrese, no nos encontraremos con Él antes de los que ya hayan muerto” (1 Tesalonicenses 4:15 NTV). El Señor reserva ese privilegio exclusivamente para los que mueren en Él; estos serán los primeros en resucitar. Imagínate la escena: Levantándose de su lugar de descanso, como cuando se ha tenido una buena noche de sueño, revestidos de cuerpos como el de Cristo, lo primero que ven al despertar es al Señor volviendo en gloria con sus ángeles. Se encuentran con Él -los primeros creyentes que son testigos de Su segunda venida y que forman el primer escuadrón de la vanguardia celestial que le va a escoltar a la tierra. Esto no es un sueño ni una quimera; Pablo lo recibió “de parte del Señor”. ¡Es información fidedigna!

El apóstol escribe:

1) “…Junto con ellos, nosotros los que aún sigamos vivos sobre la tierra, seremos arrebatados en las nubes para encontrarnos con el Señor en el aire” (v.17 NTV). Los creyentes vivos se levantarán para unirse a los resucitados: hermanos, padres, abuelos, hijos, nietos, cónyuges, amigos, miembros de la familia de Dios que nunca conocimos; todos se encontrarán con Cristo en el aire. Allá seremos una familia unida, inseparable, eterna, internacional, multicultural, cimentada en el amor y centrada en Jesucristo.

2) “…Entonces estaremos con el Señor para siempre” (v. 17 NTV). Ya no tendremos que especular o imaginar cómo es Jesús, “…porque lo veremos tal como Él es” (1 Juan 3:2 NTV). Lo veremos, lo tocaremos, hablaremos con Jesús y los unos con los otros.

¡Y nos responderá en vivo y en directo! 3) “Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras” (1 Tesalonicenses 4:18).

domingo, 26 de mayo de 2013

Seguir a CRISTO es sufrimiento en la carne

Seguir a CRISTO es sufrimiento en la carne  pero muy fortalecido en el ESPÍRITU. Pero la carne no es eterna  mas el ESPÍRITU  SI ES ETERNO  y seguir a la carne es condenación eterna.  Mas seguir al ESPÍRITU  ES VIDA ETERNA CON CRISTO JESÚS SEÑOR NUESTRO. Y este es el verdadero evangelio que vale más que todas las riquezas de este mundo.  HUYE DE LOS QUE PREDICAN SOLAMENTE  PROSPERIDAD ECONÓMICA.        2 Corintios 4

1. Por lo cual, teniendo nosotros este ministerio según la misericordia que hemos recibido, no desmayamos.
2. Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios.
3. Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto;
4. en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.
5. Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús.
6. Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.
7. Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros,
8. que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados;
9. perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos;
10. llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos.
11. Porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados a muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal.
12. De manera que la muerte actúa en nosotros, y en vosotros la vida.
13. Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos,
14. sabiendo que el que resucitó al Señor Jesús, a nosotros también nos resucitará con Jesús, y nos presentará juntamente con vosotros.
15. Porque todas estas cosas padecemos por amor a vosotros, para que abundando la gracia por medio de muchos, la acción de gracias sobreabunde para gloria de Dios.
16. Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día.
17. Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria;

18. no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.

sábado, 25 de mayo de 2013

SUBIR PARA CONQUISTAR

SUBIR PARA CONQUISTAR
“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” - Filipenses 4:13

¿Te has preguntado porque ciertas personas suben para encontrar un gran desafió y otros no?

¿Has escuchado la historia de David, y Goliat?

Si había un desafió grande, David lo encontró en Goliat, un guerrero endurecido, que media 9 _ pies de alto que llenaba a sus enemigos de temor. Aun así David, siendo un adolescente, pastor de ovejas, estuvo dispuesto a tomar el desafío. Su propia gente pensaron que él estaba loco, pero el tenia fe en el Señor. Recordó como Dios lo había fortalecido en el pasado.

El dijo, “cuando un león o un oso se acercaron y para llevarse mis ovejas, yo los perseguiré y los matar
e. El Señor que me dio fuerzas para matar al león o al oso, me ayudara con este gigante.”

Y Él lo hizo, David mato a Goliat. El enfrento el desafió del gigante y fue victorioso, porque él había sido fiel día tras día.


Cuando nos enfrentemos a desafíos de cualquier tipo, vamos a estar preparados si estamos fieles en el Señor. Y El te ayudara a vencer el desafió con victoria. Es la fidelidad parte fundamental en las pequeñas cosas de la vida, para salir victorioso en los desafíos gigantes. el Rey Saúl y su ejercito estaban atemorizados por el gigante Goliat debido a que el Rey Saúl desobedeció a DIOS. EL JOVEN DAVID YA AVIA SIDO UNGIDO POR EL PROFETA SAMUEL DEPARTE DE DIOS. Y DAVID SAVIA QUE DIOS LE DARIA LA  VICTORIA Y DERROTARIA AL AGIGÁNTE VICTORIA ESTA EN LA OBEDIENCIA A DIOS

viernes, 24 de mayo de 2013

Una cuestión de tiempo

Una cuestión de tiempo

“Porque tú formaste mis entrañas; me hiciste en el seno de mi madre. Tus ojos vieron mi embrión, y en tu libro se escribieron todos los días que me fueron dados, cuando no existía ni uno solo de ellos. Salmos 139:13,16
“¿Qué es el hombre para que de él te acuerdes, y el hijo del hombre para que lo cuides? “Salmos 8:5

Ante la pregunta del salmista la misma Biblia nos contesta que fue hecho un poco menor que los ángeles, obra de las manos de Dios, le es dado el señorear sobre toda creación, “todo lo has puesto bajo sus pies” (Salmos 8:6)

El hombre es un ser único, diferente de cualquier otro ser. Menor que Dios y mayor a todo lo creado, ocupa un lugar especial e inigualable en la creación
¿Alguna vez te has preguntado por qué es tan importante para Dios el ser huma no?
“Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza” (Génesis 1:26)

De todas las criaturas de la creación sólo el hombre es imagen y semejanza de Dios.
El Salmo 139 nos habla de la relación de Dios con su criatura desde el primer momento, nos da idea desde cuando Él nos considera personas y cómo está involucrado en nuestra formación.

Diseñados en su mente divina, nos forma en el seno materno, sus ojos contemplan nuestro cuerpo en gestación mientras escribe cada uno de nuestros días, aunque ninguno de ellos aún existe, ¡Él ya los vislumbra en su mente!

Es maravilloso conocer el detalle del cuidado y la dedicación que Dios se ha tomado para formarnos a cada uno de nosotros. Al mirar el rosto de nuestros hijos no podemos hacer más que alabarle porque son obra concebida en su mente, producto directo de sus manos.

Para cada ser humano Dios ha elegido además un tiempo y un lugar para que vivan sus días. (Hechos 17:26) Una vez diseñados, Dios agrega el componente de espacio y tiempo. Contemplados en un plano atemporal los seres humanos somos todos iguales. Detrás de las arrugas de un anciano, del vigor de un joven, de la inocencia de un niño, de la ternura de un bebé, de los latidos de un embrión en el vientre materno, encontramos en esencia al mismo ser, creado a su imagen y semejanza divina, dotado de alma, producto de la mente inescrutable de Dios.

La sociedad de hoy quiere hacernos creer que esto no es así, de hecho convivimos en una sociedad que margina a los viejos e ignora la existencia de la forma más pequeña de vida humana.

Así como la gran mayoría de los productos que se comercializan apuntan a un mercado de público joven y adulto, pues los ancianos no son clientes rentables, nos hemos permitido pensar que algunos seres humanos son más valiosos que otros, al punto de tomar en nuestras propias manos la decisión de interrumpir una vida.

Pensar que una vida tiene más valor que otra es erróneo.
Ponerle fin a los días de un ser que recién comienza a vivir la historia diseñada por Dios para él no puede tener por pretexto el querer vivir la propia de la manera más “conveniente”. Aunque no podamos verlo, tocarlo o sentirlo, está allí presente, completo en esencia, porque no hay diferencia entre joven y anciano, entre embrión y niño, sólo es una cuestión de tiempo.

Si te sientes confrontado con lo que acabas de leer. Si la estás pasando mal y piensas en el aborto como la salida a tus problemas, no te dejes engañar. No hay nada más hermoso y bendito que llevar la vida de un nuevo ser en tu vientre. Dios te ama a ti y a tu bebé, no renuncies a él, pues a este día oscuro Dios ya lo vio cuando te pensó a ti. Para que pudieras superarlo y para que tu bebé pueda ver la luz y sentir el amor de su madre, Dios se ocupó de diseñar también una solución a tu problema en la persona de Jesucristo.