viernes, 4 de diciembre de 2009

El apóstol regocijado


El apóstol regocijado

Hermanos, gozaos en el Señor.

Filipenses 3:1

El gozo del apóstol Pablo no se relacionaba con sus circunstancias. Si hubiera estado vinculado a los placeres terrenales, a la libertad, al prestigio, al éxito material o a la buena reputación, no habría tenido gozo alguno.

El gozo de Pablo estaba centrado en su ministerio y era indiferente a todo lo demás. Por eso pudo decirles a los filipenses: "Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros, siempre en todas mis oraciones rogando con gozo por todos vosotros" (Fil. 1:3-4). Tenía gozo a pesar de las dificultades, siempre que avanzara la causa de Cristo. Tenía gozo a pesar de los detractores, siempre que se proclamara el nombre de Cristo. Tenía gozo a pesar de la muerte, siempre que se exaltara a Cristo. Y tenía gozo a pesar de la carne, siempre que se ayudara a la iglesia de Cristo. ¿Qué lo hace funcionar a usted?

Fui hecho ministro, según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros.

Colosenses 1:25

¿Qué lo motiva a usted? ¿Qué ocupa su energía, domina su tiempo y lo hace funcionar? Para el apóstol Pablo era el progreso del evangelio. Lo que pudiera ocurrirle a su propio cuerpo o a su carrera tenía poca importancia para él. En Hechos 20:24 dij "Ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús". Rindió su vida, sus bienes, sus ropas, su reconocimiento, su reputación y su prestigio a una meta: "para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios" (v. 24).

Pablo escribió a la iglesia de Roma: "En cuanto a mí, pronto estoy a anunciaros el evangelio también a vosotros que estáis en Roma" (Ro. 1:15). Y en 1 Corintios 9:16 da testimonio de lo que lo impulsaba: "Me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!"

Pablo se sentía impulsado a ver que el evangelio siguiera adelante. Él es un ejemplo para todo cristiano. ¿Es la vida de usted como la de Pablo?

jueves, 3 de diciembre de 2009


MusicPlaylistRingtones
Create a playlist at MixPod.com

Exodos 4


Exodos 4 -

CAPÍTULO IV
Versículos 1-9. Dios da poder a Moisés para hacer milagros. 10-17. Moisés no quiere ser enviado-Aarón tendrá que ayudarle. 18-23. Moisés se va de Madián-El mensaje de Dios para Faraón. 24-31. El desagrado de Dios contra Moisés-Encuentro con Aarón-El pueblo les cree.

Vv. 1-9.Moisés dice que la gente no le creerá a menos que él les muestre alguna señal. Dios le da poder para hacer milagros. Pero los que en la actualidad se ocupan en entregar el mensaje de Dios a los hombres no tienen poder para obrar milagros: el carácter de ellos y su doctrina tienen que ser probados por la palabra de Dios a la cual apelan. Estos milagros se refieren especialmente a los milagros del Señor Jesucristo. Sólo correspondía a Él expulsar del alma el poder del diablo y sanar el alma de la lepra del pecado; y así era para Él, primero expulsar al diablo y sanar la lepra del cuerpo.

Vv. 10-17.Moisés siguió con reticencia la obra que Dios le designó; había mucha cobardía, indolencia e incredulidad en él. No debemos juzgar a los hombres por la prontitud de su discurso. La lengua tardía puede tener mucha sabiduría y verdadero valor. A veces Dios elige como mensajeros suyos a quienes tienen en grado mínimo las ventajas del arte o de la naturaleza, para que en ellos pueda verse más gloriosa su gracia. Los discípulos de Cristo no eran oradores, hasta que el Espíritu Santo los hizo tales.
Dios condesciende a responder la excusa de Moisés. Hasta la autodesconfianza que nos impide cumplir el deber o nos obstruye en el trabajo es muy desagradable para el Señor. Pero mientras culpamos a Moisés por su actitud en este servicio peligroso, preguntemos a nuestros corazones si no estamos descuidando deberes más fáciles y menos peligrosos.
La lengua de Aarón, con la cabeza y el corazón de Moisés, compondrían un ser completamente apto para esta tarea. Dios promete, Yo estaré con tu boca y con su boca. Aun Aarón, que podía hablar bien, no podría hablar de este cometido a menos que Dios le diera permanente enseñanza y ayuda; pues sin la ayuda constante de la gracia divina hasta los mejores dones fallarán.

Vv. 18-23.Después que apareció en la zarza, Dios habló frecuentemente con Moisés. El Faraón había endurecido su corazón contra los gemidos y clamores de los israelitas oprimidos; ahora Dios, en el camino de hacer un justo juicio, endurece el corazón de Faraón contra la enseñanza que le dejan los milagros y el terror de las plagas. Pero sea que el Faraón oiga o sea que prohíba, Moisés debe decirle: Así dice el Señor. Debe exigir la liberación de Israel: Deja ir a mi hijo; no sólo a mi siervo a quien no tienes derecho de detener sino a mi hijo. Mi hijo es quien me sirve y, por tanto, debe ser librado, por Él debe rogarse. En caso de rechazo: Yo mataré a tu hijo, tu primogénito. Como los hombres tratan al pueblo de Dios, así deben ser tratados.

Vv. 24-31.Dios sale enojado al encuentro de Moisés. El Señor lo amenaza de muerte o con mandarle una enfermedad como castigo por haber pasado por alto la circuncición de su hijo. Cuando Dios nos da a conocer lo que está mal en nuestra vida, debemos poner toda diligencia en enmendarnos con prontitud. Esta es la voz de la vara cada vez que la usa; nos llama a que nos volvamos al que nos ha disciplinado. Dios envió a Aarón al encuentro de Moisés. Mientras mejor veían ellos que Dios era quien los reunía, más agradable era su encuentro.
Los ancianos de Israel los encontraron en fe y estuvieron dispuestos a obedecerles. A menudo sucede que se halla menos dificultad que la esperada en las empresas que son conforme a la voluntad de Dios y para su gloria. Sólo levantémonos y esforcémonos en nuestra obra, el Señor estará con nosotros y nos prosperará. Si Israel acogió las noticias de su liberación y adoró al Señor, ¡cómo no debiéramos nosotros acoger la buena nueva de la redención, para abrazarla por fe y adorar al Redentor!

Exodos 4


Exodos 4 -

CAPÍTULO 4
Versículos 1-9. Dios da poder a Moisés para hacer milagros. 10-17. Moisés no quiere ser enviado-Aarón tendrá que ayudarle. 18-23. Moisés se va de Madián-El mensaje de Dios para Faraón. 24-31. El desagrado de Dios contra Moisés-Encuentro con Aarón-El pueblo les cree.

Vv. 1-9.Moisés dice que la gente no le creerá a menos que él les muestre alguna señal. Dios le da poder para hacer milagros. Pero los que en la actualidad se ocupan en entregar el mensaje de Dios a los hombres no tienen poder para obrar milagros: el carácter de ellos y su doctrina tienen que ser probados por la palabra de Dios a la cual apelan. Estos milagros se refieren especialmente a los milagros del Señor Jesucristo. Sólo correspondía a Él expulsar del alma el poder del diablo y sanar el alma de la lepra del pecado; y así era para Él, primero expulsar al diablo y sanar la lepra del cuerpo.

Vv. 10-17.Moisés siguió con reticencia la obra que Dios le designó; había mucha cobardía, indolencia e incredulidad en él. No debemos juzgar a los hombres por la prontitud de su discurso. La lengua tardía puede tener mucha sabiduría y verdadero valor. A veces Dios elige como mensajeros suyos a quienes tienen en grado mínimo las ventajas del arte o de la naturaleza, para que en ellos pueda verse más gloriosa su gracia. Los discípulos de Cristo no eran oradores, hasta que el Espíritu Santo los hizo tales.
Dios condesciende a responder la excusa de Moisés. Hasta la autodesconfianza que nos impide cumplir el deber o nos obstruye en el trabajo es muy desagradable para el Señor. Pero mientras culpamos a Moisés por su actitud en este servicio peligroso, preguntemos a nuestros corazones si no estamos descuidando deberes más fáciles y menos peligrosos.
La lengua de Aarón, con la cabeza y el corazón de Moisés, compondrían un ser completamente apto para esta tarea. Dios promete, Yo estaré con tu boca y con su boca. Aun Aarón, que podía hablar bien, no podría hablar de este cometido a menos que Dios le diera permanente enseñanza y ayuda; pues sin la ayuda constante de la gracia divina hasta los mejores dones fallarán.

Vv. 18-23.Después que apareció en la zarza, Dios habló frecuentemente con Moisés. El Faraón había endurecido su corazón contra los gemidos y clamores de los israelitas oprimidos; ahora Dios, en el camino de hacer un justo juicio, endurece el corazón de Faraón contra la enseñanza que le dejan los milagros y el terror de las plagas. Pero sea que el Faraón oiga o sea que prohíba, Moisés debe decirle: Así dice el Señor. Debe exigir la liberación de Israel: Deja ir a mi hijo; no sólo a mi siervo a quien no tienes derecho de detener sino a mi hijo. Mi hijo es quien me sirve y, por tanto, debe ser librado, por Él debe rogarse. En caso de rechazo: Yo mataré a tu hijo, tu primogénito. Como los hombres tratan al pueblo de Dios, así deben ser tratados.

Vv. 24-31.Dios sale enojado al encuentro de Moisés. El Señor lo amenaza de muerte o con mandarle una enfermedad como castigo por haber pasado por alto la circuncición de su hijo. Cuando Dios nos da a conocer lo que está mal en nuestra vida, debemos poner toda diligencia en enmendarnos con prontitud. Esta es la voz de la vara cada vez que la usa; nos llama a que nos volvamos al que nos ha disciplinado. Dios envió a Aarón al encuentro de Moisés. Mientras mejor veían ellos que Dios era quien los reunía, más agradable era su encuentro.
Los ancianos de Israel los encontraron en fe y estuvieron dispuestos a obedecerles. A menudo sucede que se halla menos dificultad que la esperada en las empresas que son conforme a la voluntad de Dios y para su gloria. Sólo levantémonos y esforcémonos en nuestra obra, el Señor estará con nosotros y nos prosperará. Si Israel acogió las noticias de su liberación y adoró al Señor, ¡cómo no debiéramos nosotros acoger la buena nueva de la redención, para abrazarla por fe y adorar al Redentor!

miércoles, 2 de diciembre de 2009

La medida de la madurez espiritual


La medida de la madurez espiritual

En esto me gozo, y me gozaré aún.

Filipenses 1:18

Puede medirse la madurez espiritual de un creyente por lo que puede quitarle el gozo. El gozo es un fruto de una vida guiada por el Espíritu (Gá. 5:22). Debemos regocijarnos siempre (Fil. 4:4; 1 Ts. 5:16). En todas las circunstancias el Espíritu Santo produce gozo, de modo que no debe haber ningún momento en el que no estemos regocijándonos de alguna manera.

El cambio, la confusión, las pruebas, los ataques, los deseos insatisfechos, el conflicto y las relaciones tirantes pueden quitarnos el equilibrio y despojarnos del gozo si no tenemos cuidado. Entonces hemos de llorar como el salmista: "Vuélveme el gozo de tu salvación" (Sal. 51:12).

Jesús dij "En el mundo tendréis aflicción" (Jn. 16:33), y el apóstol Jacobo dij "Tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas" (Stg. 1:2). Dios tiene su propósito en nuestras aflicciones, pero nunca nos quita nuestro gozo. A fin de mantener nuestro gozo debemos asumir la perspectiva de Dios respecto a nuestras pruebas. Cuando nos rendimos a la obra de su Espíritu en nuestra vida, no nos agobiarán nuestras dificultades. El Lobo de la Muerte

Entonces me llamarán, y no responderé; Me buscarán de mañana, y no me hallarán.
Proverbios 1:28
Una de las fábulas de Esopo habla de un pastorcito que cuidaba un rebaño. Queriendo jugarles una broma a los pobladores, varias veces gritó: "¡Viene el lobo! ¡Viene el lobo!" y luego se rió cuando los pobladores vinieron corriendo ayudarle. Cuando un lobo en realidad atacó a su rebaño, el muchacho gritó pero no le hicieron caso. Su juego demostró ser su daño cuando la muerte llegó a su puerta.

Imagínese al muchacho pastor como la persona religiosa nominal de nuestro día y a los pobladores como el Dios de la Biblia. Algunos pasan toda la vida tratándola como si fuera un juego, jugando a la religión, pensando que cuando llegue el día del juicio, Dios los va a salvar de la destrucción. Piensan en el evangelio en sus momentos de ocio o cuando ocurren pequeñas crisis, pero en realidad nunca se entregan a una relación personal salvadora con Cristo.

Si usted ha estado viviendo en la periferia de la fe, no espere hasta el último día. Clame a Cristo por fe antes de que sea demasiado tarde. Es mejor que usted clame a Jesús mientras tiene su aliento antes que en el día en que lo pierda.

martes, 1 de diciembre de 2009

El Dios de paz


El Dios de paz

El Dios de paz estará con vosotros.

Filipenses 4:9

El apóstol Pablo a menudo se refirió al Señor como el Dios de paz. En Romanos dij "Y el Dios de paz sea con todos vosotros" (15:33). En 2 Corintios escribió: "El Dios de paz y de amor estará con vosotros" (13:11). Y a los creyentes tesalónicos les dij "El mismo Señor de paz os dé siempre paz en toda manera" (2 Ts. 3:16).

El versículo de hoy subraya el hecho de que el carácter de Dios es de paz. Él es el origen y el dador de la paz. Cuando nuestras actitudes, nuestros pensamientos y nuestra conducta están en armonía con Dios, la paz de Dios y el Dios de paz nos protegerán. Su paz da consuelo, tranquilidad, quietud y confianza en medio de cualquier prueba que pueda afrontar. El ejercicio hace maestro al novicio

Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced.

Filipenses 4:9

En el versículo de hoy, el apóstol Pablo subraya que los creyentes de Filipos necesitaban practicar lo que aprendieron, recibieron, oyeron y vieron en su vida.

En primer lugar, aprendieron de su instrucción personal, que incluía la predicación, la enseñanza y la disciplina (cp. Hch. 20:20). Él presentaba las verdades del Antiguo Testamento y el significado de la revelación del Nuevo Testamento, explicando cómo se aplicaban a la vida de ellos.

Además, lo que recibieron de Pablo era la revelación directa de Dios. La Biblia pone en claro que Pablo recibió directa revelación del Señor y luego la dio a conocer a los creyentes (cp. 1 Co. 11:2; 15:1-3; 1 Ts. 4:1).

De otras fuentes también oyeron acerca del carácter, de la manera de vivir y de la predicación de Pablo. Estaban conscientes de su impecable reputación.

Y lo que vieron los creyentes de Filipos en Pablo sabían que era cierto por experiencia propia.

Al igual que la de Pablo, su vida debe ser digna de imitación por los demás creyentes. Así que "sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos" (Stg. 1:22).