vengo a dorarte SEÑOR JESÚS
domingo, 1 de noviembre de 2009
La prevención del deseo
La prevención del deseo
Las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.
2 Corintios 10:4-5
Hay muchas cosas en nuestra corrompida sociedad que tratan de captar nuestra atención: el cine, la televisión, los libros, la música, la ropa, los anuncios, y ahora la Internet; todo está diseñado para captar las emociones. Por ejemplo, los expertos en publicidad saben que comprar es en definitiva una decisión emocional. Pocas personas conocen el funcionamiento mecánico del automóvil que se anuncia, y ni se interesan en eso; pero les impresiona si se parece a un auto de carrera, si hay una linda muchacha detrás del volante, o si hay otras carnadas emotivas incluidas en el anuncio.
Tenemos que cuidar nuestra mente, nuestras emociones y nuestra voluntad. Tenemos que buscar la voluntad de Dios meditando en su Palabra y permitiendo que su voluntad sea la nuestra. Una mente indefensa, no controlada y obstinada va a llenarse de malos deseos que resultarán en malas acciones. Debemos controlar cómo reaccionan nuestras emociones y nuestra mente ante el anzuelo tentador con el que se encuentran. La bondad de Dios
Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto.
Santiago 1:17
Lo que viene de Dios es bueno y perfecto. Dios nunca pudiera producir lo malo porque su naturaleza es buena. Más bien produce muchísimas buenas cosas. Mientras que nosotros tenemos una naturaleza que da origen al pecado, Dios no es así.
¿Por qué trataríamos de satisfacernos con malos deseos que dan por resultado la muerte cuando Dios está derramando todo lo que pudiéramos desear para nuestra satisfacción? Solo un necio sería atraído con semejante trampa cuando tiene a su disposición toda la bondad de Dios por su misericordia. De igual modo puede compararse nuestra carne con un pozo de aguas estancadas. Es absurdo creer que pudiéramos satisfacernos bebiendo de él cuando podemos acudir a la fuente de agua viva misma que nos da toda buena dádiva y todo don perfecto.
Las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.
2 Corintios 10:4-5
Hay muchas cosas en nuestra corrompida sociedad que tratan de captar nuestra atención: el cine, la televisión, los libros, la música, la ropa, los anuncios, y ahora la Internet; todo está diseñado para captar las emociones. Por ejemplo, los expertos en publicidad saben que comprar es en definitiva una decisión emocional. Pocas personas conocen el funcionamiento mecánico del automóvil que se anuncia, y ni se interesan en eso; pero les impresiona si se parece a un auto de carrera, si hay una linda muchacha detrás del volante, o si hay otras carnadas emotivas incluidas en el anuncio.
Tenemos que cuidar nuestra mente, nuestras emociones y nuestra voluntad. Tenemos que buscar la voluntad de Dios meditando en su Palabra y permitiendo que su voluntad sea la nuestra. Una mente indefensa, no controlada y obstinada va a llenarse de malos deseos que resultarán en malas acciones. Debemos controlar cómo reaccionan nuestras emociones y nuestra mente ante el anzuelo tentador con el que se encuentran. La bondad de Dios
Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto.
Santiago 1:17
Lo que viene de Dios es bueno y perfecto. Dios nunca pudiera producir lo malo porque su naturaleza es buena. Más bien produce muchísimas buenas cosas. Mientras que nosotros tenemos una naturaleza que da origen al pecado, Dios no es así.
¿Por qué trataríamos de satisfacernos con malos deseos que dan por resultado la muerte cuando Dios está derramando todo lo que pudiéramos desear para nuestra satisfacción? Solo un necio sería atraído con semejante trampa cuando tiene a su disposición toda la bondad de Dios por su misericordia. De igual modo puede compararse nuestra carne con un pozo de aguas estancadas. Es absurdo creer que pudiéramos satisfacernos bebiendo de él cuando podemos acudir a la fuente de agua viva misma que nos da toda buena dádiva y todo don perfecto.
viernes, 30 de octubre de 2009
Genesis 40
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Genesis 40 -
capitulo 40
Versículos 1-19. El copero y el panadero del faraón en la prisión-Sus sueños interpretados por José. 20-23. La ingratitud del jefe de los coperos.
Vv. 1-19.No fue la cárcel lo que tanto entristeció al copero y al panadero como sus sueños. Dios tiene más de un camino para entristecer los espíritus. José tuvo compasión de ellos. Que nos interesemos por la tristeza de los rostros de nuestros hermanos. Para los que tienen problemas a menudo es un alivio el ser notados. Además, aprendamos a mirar la causa de nuestro propio pesar. ¿Hay una buena razón? ¿No hay suficiente consuelo para equilibrarla, cualquiera sea? ¿Por qué estás abatida, oh alma mía? José tuvo cuidado de dar la gloria a Dios. El sueño del jefe de los coperos anunciaba su ascenso. El sueño del panadero jefe, su muerte. No era culpa de José que no le llevara al panadero mejores noticias. Así, los ministros solo son intérpretes; ellos no pueden hacer que las cosas sean distintas de lo que son: si se conducen con fidelidad y su mensaje resulta desagradable, no es culpa de ellos.
José no piensa en sus hermanos que lo vendieron; tampoco en el mal que su ama y su amo le hicieron sino que mansamente afirma su inocencia. Cuando somos llamados a defendernos debemos evitar cuidadosamente, en lo posible, hablar mal de los demás. Contentémonos con demostrar nuestra inocencia y no reprochemos a los demás su culpa.
Vv. 20-23.La interpretación que José dio a los sueños sucedió en el día fijado. En el cumpleaños del faraón todos sus siervos le atendían y entonces fueron revisados los casos de los dos. Todos podemos fijarnos en nuestro cumpleaños provechosamente, con gratitud por las misericordias de nuestro nacimiento, tristeza por el pecado de nuestra vida y con la expectativa de que el día de nuestra muerte, sea mejor que el día de nuestro nacimiento. Pero parece raro que la gente mundana, tan aficionada a vivir aquí, deba regocijarse al final de cada año de su corta expectativa de vida. El cristiano tiene razón para alegrarse por haber nacido, de irse acercando al final de su pecado y pesar, y a su eterna felicidad.
El jefe de los coperos no se acordó de José, sino que lo olvidó. José hubiera merecido algo mejor de él pero lo olvidó. No debemos pensar que es raro si en este mundo nos devuelven odio por nuestro amor y dardos por nuestra bondad. Véase cuán dados a olvidarse de los demás que están en problemas son los que ahora están bien. José aprendió, por su desengaño, a confiar únicamente en Dios. Nosotros nunca podemos esperar demasiado poco del hombre ni demasiado de Dios.
No olvidemos los sufrimientos, las promesas y el amor de nuestro Redentor. Culpamos la ingratitud del copero jefe para con José pero nosotros mismos actuamos mucho más ingratamente para con el Señor Jesús. José apenas había anunciado el ascenso del jefe de los coperos pero Cristo produjo el nuestro; Él intercedió con el Rey de reyes por nosotros, pero nosotros lo olvidamos, aunque a menudo se nos hace recordarlo y a pesar de haber prometido no olvidarle nunca. Así de mal le pagamos, como gente necia e imprudente.
jueves, 29 de octubre de 2009
El nacimiento del pecado
El nacimiento del pecado
Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.
Santiago 1:15
La mayoría de las personas piensan que el pecado es un acto o comportamiento individual. Pero el versículo de hoy dice que el pecado no es un acto; es el resultado de un proceso.
El pecado comienza con deseo, que está relacionado con la emoción. Comienza cuando usted desea sentirse satisfecho al adquirir algo, cuando tiene un anhelo emotivo de poseer algo que ve. Entonces la tentación afecta su mente mediante el engaño. Usted comienza a justificar su derecho a tener lo que desea. Su mente es engañada al creer que la satisfacción de sus deseos satisfará sus necesidades.
Acto seguido, su voluntad comienza a planificar cómo va a obtener lo que quiere, y cuando la lujuria es seducida (como quien dice) por la carnada, queda preñada en el vientre de la voluntad de una persona. Por último, ocurre el acto del pecado.
El saber cómo nace el pecado debiera ayudarlo a huir de la tentación. Un golpe mortal a los deseos pecaminosos
Amados hermanos míos, no erréis.
Santiago 1:16
¿En qué punto se enfrenta usted al pecado? No en el punto de la conducta, porque entonces es demasiado tarde, sino en el punto del deseo. La persona que puede dominar sus reacciones emocionales puede enfrentarse con el pecado. Cuando se le está bombardeando con reacciones emocionales negativas, una persona con una mente santificada puede desactivar los deseos antes que ellos sean activados por la voluntad. Pero una vez que dominan la voluntad, su nacimiento es inevitable.
Tiene que enfrentarse a las emociones lujuriosas si quiere enfrentarse con éxito al pecado en su vida. Si expone sus emociones al anzuelo, puede quedar atrapado a menos que tome medidas inmediatas.
Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.
Santiago 1:15
La mayoría de las personas piensan que el pecado es un acto o comportamiento individual. Pero el versículo de hoy dice que el pecado no es un acto; es el resultado de un proceso.
El pecado comienza con deseo, que está relacionado con la emoción. Comienza cuando usted desea sentirse satisfecho al adquirir algo, cuando tiene un anhelo emotivo de poseer algo que ve. Entonces la tentación afecta su mente mediante el engaño. Usted comienza a justificar su derecho a tener lo que desea. Su mente es engañada al creer que la satisfacción de sus deseos satisfará sus necesidades.
Acto seguido, su voluntad comienza a planificar cómo va a obtener lo que quiere, y cuando la lujuria es seducida (como quien dice) por la carnada, queda preñada en el vientre de la voluntad de una persona. Por último, ocurre el acto del pecado.
El saber cómo nace el pecado debiera ayudarlo a huir de la tentación. Un golpe mortal a los deseos pecaminosos
Amados hermanos míos, no erréis.
Santiago 1:16
¿En qué punto se enfrenta usted al pecado? No en el punto de la conducta, porque entonces es demasiado tarde, sino en el punto del deseo. La persona que puede dominar sus reacciones emocionales puede enfrentarse con el pecado. Cuando se le está bombardeando con reacciones emocionales negativas, una persona con una mente santificada puede desactivar los deseos antes que ellos sean activados por la voluntad. Pero una vez que dominan la voluntad, su nacimiento es inevitable.
Tiene que enfrentarse a las emociones lujuriosas si quiere enfrentarse con éxito al pecado en su vida. Si expone sus emociones al anzuelo, puede quedar atrapado a menos que tome medidas inmediatas.
miércoles, 28 de octubre de 2009
Genesis 39
Genesis 39 -
CAPÍTULO 39
Versículos 1-6. José preferido por Potifar. 7-12. José resiste la tentación. 13-18. José es acusado falsamente por su ama. 19-23. Encarcelado-Dios está con él.
Vv. 1-6.Nuestros enemigos pueden despojarnos de las distinciones y adornos externos pero la sabiduría y la gracia no nos pueden ser quitadas. Ellos pueden separarnos de los amigos, los parientes y de la patria pero no pueden apartarnos de la presencia del Señor. Pueden aislarnos de las bendiciones externas, robarnos la libertad y confinarnos en calabozos, pero no pueden impedirnos la comunión con Dios, del trono de la gracia, o arrebatarnos las bendiciones de la salvación. José fue bendecido, maravillosamente bendecido, aun en la casa donde era esclavo. La presencia de Dios con nosotros hace que prospere todo lo que hacemos. Los hombres buenos son bendición en el lugar donde viven; los buenos siervos pueden serlo aunque sean mal y poco estimados. La prosperidad del impío es, de una u otra manera, a causa del piadoso. Aquí una familia mala fue bendecida por amor del buen siervo de ella.
Vv. 7-12.La belleza de hombres o mujeres a menudo resulta ser una trampa, tanto para ellos mismos como para los demás. Esto prohíbe el orgullo por ella y exige una constante vigilancia contra la tentación que la acecha. Tenemos mucha necesidad de hacer un pacto con nuestro ojos, no sea que los ojos infecten el corazón. Cuando la lujuria ha conseguido el poder, se sacrifican la decencia, la fama y la conciencia. La esposa de Potifar demostró que su corazón estaba totalmente dedicado al mal. Cuando comprendió que no podía vencer a José con los problemas y tribulaciones del mundo, pues en medio de ellas, él aún se aferraba a sus principios, Satanás lo asaltó con placeres que han producido más destrucción que lo anterior. Pero José por la gracia de Dios, fue capacitado para resistir y superar la tentación; y su escape fue un ejemplo tan grande del poder divino como la liberación de los tres muchachos del horno de fuego. Este pecado era el que más fácilmente hubiera podido perturbarlo. La tentadora era su ama, una cuyo favor le hubiera hecho progresar; su máximo peligro era rechazarla y se convirtiera en su enemiga. El tiempo y el lugar favorecían la tentación. A todo esto había que agregar la instigación constante y frecuente. La todopoderosa gracia de Dios capacitó a José para vencer este ataque del enemigo. Presenta como argumento lo que debía, tanto a Dios como a su amo. Estamos obligados por honor como por la justicia y la gratitud, a no hacer mal en nada a quienes confían en nosotros, por muy secreto que esto pudiera hacerse. Él no iba a ofender a su Dios. José aduce tres argumentos.
1. Considera quién era tentado. Uno que está en el pacto de Dios, que profesa la religión y la relación con Él.
2. Cuál era el pecado al que se le tentaba. Otros podrían mirarlo como poca cosa; pero José no lo pensó así. Hay que llamar al pecado por su nombre, sin rebajar su importancia. Que los pecados de esta naturaleza siempre sean mirados como gran maldad, como excesivamente pecaminosos.
3. Contra quién fue tentado a pecar: contra Dios. El pecado es contra Dios, contra su naturaleza y su dominio, contra su amor y su propósito. Los que aman a Dios, por esta razón odian el pecado. La gracia de Dios capacitó a José para vencer la tentación eludiendo a la tentadora. No quiso quedarse a conversar con la tentación, sino que huyó de ella como quien escapa para salvar la vida. Si tenemos la intención de no hacer iniquidad, huyamos como un ave de la trampa, y como un ciervo del cazador.
Vv. 13-18.El ama de José, habiendo tratado en vano de hacerlo culpable, trató de vengarse de él. Quienes han roto las ataduras de la prudencia, nunca serán sujetos por los lazos de la verdad. No es cosa nueva que el mejor de los hombres sea acusado falsamente del peor de los delitos por quienes son los peores delincuentes. Bueno es que haya en el futuro un día de revelación en que todos aparecerán con su verdadero carácter.
Vv. 19-23.El amo de José creyó la acusación. Probablemente Potifar haya elegido la cárcel porque era lo peor, pero Dios tenía el propósito de abrir camino para que José recibiera honra. José era propiedad de su Dios y por Él fue honrado. Estaba lejos de todos sus amigos y parientes; no tenía nadie que le ayudara o consolara, pero el Señor estaba con José y le mostró misericordia. Los que tienen buena conciencia estando presos, allí tienen un buen Dios. Dios le favoreció ante el guardia de la prisión; confió en él para que administrara los asuntos de la prisión. Un hombre bueno hará el bien donde esté y será una bendición aun estando en cadenas y prisionero.
No olvidemos mirar a Jesús a través de José, pues Él sufrió siendo tentado pero sin pecado, fue calumniado y perseguido y apresado, pero sin causa; aquel que por la cruz ascendió al trono. Que nosotros seamos capacitados para ir, sometiéndonos y sufriendo, por la misma senda al mismo lugar de gloria.
CAPÍTULO 39
Versículos 1-6. José preferido por Potifar. 7-12. José resiste la tentación. 13-18. José es acusado falsamente por su ama. 19-23. Encarcelado-Dios está con él.
Vv. 1-6.Nuestros enemigos pueden despojarnos de las distinciones y adornos externos pero la sabiduría y la gracia no nos pueden ser quitadas. Ellos pueden separarnos de los amigos, los parientes y de la patria pero no pueden apartarnos de la presencia del Señor. Pueden aislarnos de las bendiciones externas, robarnos la libertad y confinarnos en calabozos, pero no pueden impedirnos la comunión con Dios, del trono de la gracia, o arrebatarnos las bendiciones de la salvación. José fue bendecido, maravillosamente bendecido, aun en la casa donde era esclavo. La presencia de Dios con nosotros hace que prospere todo lo que hacemos. Los hombres buenos son bendición en el lugar donde viven; los buenos siervos pueden serlo aunque sean mal y poco estimados. La prosperidad del impío es, de una u otra manera, a causa del piadoso. Aquí una familia mala fue bendecida por amor del buen siervo de ella.
Vv. 7-12.La belleza de hombres o mujeres a menudo resulta ser una trampa, tanto para ellos mismos como para los demás. Esto prohíbe el orgullo por ella y exige una constante vigilancia contra la tentación que la acecha. Tenemos mucha necesidad de hacer un pacto con nuestro ojos, no sea que los ojos infecten el corazón. Cuando la lujuria ha conseguido el poder, se sacrifican la decencia, la fama y la conciencia. La esposa de Potifar demostró que su corazón estaba totalmente dedicado al mal. Cuando comprendió que no podía vencer a José con los problemas y tribulaciones del mundo, pues en medio de ellas, él aún se aferraba a sus principios, Satanás lo asaltó con placeres que han producido más destrucción que lo anterior. Pero José por la gracia de Dios, fue capacitado para resistir y superar la tentación; y su escape fue un ejemplo tan grande del poder divino como la liberación de los tres muchachos del horno de fuego. Este pecado era el que más fácilmente hubiera podido perturbarlo. La tentadora era su ama, una cuyo favor le hubiera hecho progresar; su máximo peligro era rechazarla y se convirtiera en su enemiga. El tiempo y el lugar favorecían la tentación. A todo esto había que agregar la instigación constante y frecuente. La todopoderosa gracia de Dios capacitó a José para vencer este ataque del enemigo. Presenta como argumento lo que debía, tanto a Dios como a su amo. Estamos obligados por honor como por la justicia y la gratitud, a no hacer mal en nada a quienes confían en nosotros, por muy secreto que esto pudiera hacerse. Él no iba a ofender a su Dios. José aduce tres argumentos.
1. Considera quién era tentado. Uno que está en el pacto de Dios, que profesa la religión y la relación con Él.
2. Cuál era el pecado al que se le tentaba. Otros podrían mirarlo como poca cosa; pero José no lo pensó así. Hay que llamar al pecado por su nombre, sin rebajar su importancia. Que los pecados de esta naturaleza siempre sean mirados como gran maldad, como excesivamente pecaminosos.
3. Contra quién fue tentado a pecar: contra Dios. El pecado es contra Dios, contra su naturaleza y su dominio, contra su amor y su propósito. Los que aman a Dios, por esta razón odian el pecado. La gracia de Dios capacitó a José para vencer la tentación eludiendo a la tentadora. No quiso quedarse a conversar con la tentación, sino que huyó de ella como quien escapa para salvar la vida. Si tenemos la intención de no hacer iniquidad, huyamos como un ave de la trampa, y como un ciervo del cazador.
Vv. 13-18.El ama de José, habiendo tratado en vano de hacerlo culpable, trató de vengarse de él. Quienes han roto las ataduras de la prudencia, nunca serán sujetos por los lazos de la verdad. No es cosa nueva que el mejor de los hombres sea acusado falsamente del peor de los delitos por quienes son los peores delincuentes. Bueno es que haya en el futuro un día de revelación en que todos aparecerán con su verdadero carácter.
Vv. 19-23.El amo de José creyó la acusación. Probablemente Potifar haya elegido la cárcel porque era lo peor, pero Dios tenía el propósito de abrir camino para que José recibiera honra. José era propiedad de su Dios y por Él fue honrado. Estaba lejos de todos sus amigos y parientes; no tenía nadie que le ayudara o consolara, pero el Señor estaba con José y le mostró misericordia. Los que tienen buena conciencia estando presos, allí tienen un buen Dios. Dios le favoreció ante el guardia de la prisión; confió en él para que administrara los asuntos de la prisión. Un hombre bueno hará el bien donde esté y será una bendición aun estando en cadenas y prisionero.
No olvidemos mirar a Jesús a través de José, pues Él sufrió siendo tentado pero sin pecado, fue calumniado y perseguido y apresado, pero sin causa; aquel que por la cruz ascendió al trono. Que nosotros seamos capacitados para ir, sometiéndonos y sufriendo, por la misma senda al mismo lugar de gloria.
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